
Al evocar la figura del Dr. Julián Romero Cardoso, resulta imposible no reconocer en él a uno de los representantes más notables de aquella juventud brillante que honró a nuestro ámbito científico. Su trayectoria, forjada a base de estudio y disciplina, lo sitúa entre los profesionales que consolidaron con hechos el prestigio de su generación.
El Dr. Julián Romero Cardoso se distinguió por su profunda vocación médica. Era un profesional entregado, un luchador constante contra las afecciones que amenazan la salud humana; en muchos sentidos, encarnaba el ideal del “soldado de la salud”.
A su clara inteligencia sumaba un carácter afable y decidido. Se acercaba al enfermo con palabras reconfortantes, estudiaba cada caso con minuciosidad y ejercía la medicina con auténtica responsabilidad.
No sorprende, por ello, que gozase de una amplia clientela la que depositaba en él una confianza absoluta. Desde sus primeros años de ejercicio, sus éxitos clínicos y resultados notables consolidaron rápidamente su reputación.
Se graduó de Bachiller en 1913, en el Instituto de Santa Clara. Posteriormente, el 10 de julio de 1918 —fecha decisiva en su vida— obtiene, tras rigurosos exámenes, el título de Médico Cirujano. Impulsado por grandes aspiraciones y una firme esperanza en el porvenir, se establece en el pueblo de Ranchuelo, escenario donde desarrolla la mayor parte de sus triunfos profesionales.
Su práctica médica se caracterizó por un profundo sentido de equidad. Se recuerda una reflexión suya: “Cuando la lluvia cae, sus gotas magníficas refrescan tanto al justo como al injusto” por eso no se fija en el malo ni en el bueno para recetar, su única misión consiste en aliviar el dolor. En múltiples ocasiones se le ve acudir al hogar del más humilde, brindando atención con el mismo —o incluso mayor— esmero que al más acomodado, aun sabiendo que no recibirá remuneración por su trabajo.
Así entendía él el ejercicio del bien: con discreción y entrega. Su conducta reflejaba una virtud serena que, según sus contemporáneos, encontraba recompensa en la gratitud humana y en la providencia divina.
Mantenía un consultorio destacado en la calle Calixto García número 16. A la edad de 29 años —edad que alcanza en el momento en que se escribe el perfil original— representaba una juventud floreciente y comprometida con la lucha contra las miserias humanas, guiado por principios firmes y espíritu abnegado.
Además de su ejercicio profesional, participaba activamente en instituciones de la época: era médico del Centro Asturiano y de la Asociación Canaria, y se desempeñaba como alumno interno en la Quinta Balear. Asimismo, integró asociaciones sociales como la “Colonia Española” y el “Liceo” Tennis Club de Ranchuelo, además de poseer varias propiedades urbanas en la localidad.
En conjunto, la figura del Dr. Julián Romero Cardoso se inscribe como la de un médico de su tiempo cuya memoria permanece asociada al compromiso profesional, la ética humanitaria y la dedicación constante al servicio de la comunidad.
Bibliografía y notas
- “Dr. Julián Romero Cardoso. Médico cirujano”. En Magazine de la Lucha. Santa Clara, 1926, p. 544.
- Ranchuelo, Cuba: origen, fundación y evolución histórica
- Personalidades y negocios de Las Villas
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