
A orillas del límpido y encantador Damují, cuyo nombre escogieron dos esclarecidos poetas de Cienfuegos para firmar las rimas de su producción, se levantaban los talleres de alfarería de la “Salvador Garriga” S. en C.
Eran socios gerentes del negocio los señores Salvador y Juan Garriga, y comanditarios los señores don Nicolás Castaño y Capetillo y la firma comercial y bancaria de Cardona y Compañía.
Esta importante fábrica del señor Salvador Garriga en la que estaban instaladas las máquinas más modernas para la fabricación de ladrillos y tejas, producía mensualmente más de 200,000 tejas planas, de las que se conocen por “tejas francesas”.

En 1919 se pensaba aumentar esta producción con la instalación de nueva y potente maquinaria.
Don Salvador Garriga era un hombre joven y simpático. Nacido en Cienfuegos, completó su educación en la industriosa Cataluña, en cuya costa levantina, y en uno de los más pintorescos pueblos, célebre por sus bellezas naturales y por servir de escena a una de las joyas más preciadas del teatro lírico español, se deslizó su infancia.
Volvió después don Salvador a Cuba, y en Cienfuegos, su pueblo cuna, desplegó sus grandes actividades, que llegaron finalmente a cristalizar en la fábrica de ladrillos y tejas que ahora nos ocupa.

En las márgenes poéticas del Damují, en el lugar conocido por “Simpatía”, se erguían las altas chimeneas de la fábrica, confundiendo con el azul del cielo el penacho de sus humaredas; como banderas inmensas que en lo alto de mástiles gigantes dijeran a propios y extraños lo que era y valía la industria de un pueblo y el talento de uno de sus hijos.
Bibliografía y notas
- “Triunfos de la Industria: Salvador Garriga”. Revista El Fígaro. 1919.
- Personalidades y negocios de las Villas
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