
La Sociedad Liceo de Santa Clara por Manuel García Garófalo. Allá por el año 1860, la directiva de la Sociedad “Filarmónica” que ocupaba los altos de la casa en que estaba en 1925 la oficina de Correos y Telégrafos, y que presidía el Lcdo. don Florentino Jiménez, acordó trasladar la sociedad a la amplia y hermosa casa que después ocupó, inaugurándose en la memorable noche del 19 de Noviembre de 1860, día en que se abrió al servicio público el tramo de ferrocarril que unió a Santa Clara con el simpático pueblo de Esperanza.
En 1865, la nueva Directiva imprimió nueva faz a la Sociedad en el camino del progreso, la cultura y la ilustración, mirando siempre a ideales más elevados.
Esa Directiva fué compuesta por los señores siguientes, cubanos entusiastas y villaclareños amantes del engrandecimiento de su pueblo.
Director, Lcdo. Wenceslao García (Habana); Vice, Miguel Jerónimo Gutiérrez; Vocales; Antonio de la Torre, Francisco de Rojas, Tomás José Gómez, Joaquín Anido Ledón; Francisco Montero Raight; Tesorero: Rafael Lubián; Secretario: Antonio Agustín Pegudo; Vice Joaquín Morell.
Esta Directiva rigió los destinos de la Sociedad hasta el cuatro de Marzo de 1868, en que fué elegida la nueva.
Durante tres años no perdió un solo día de su gestión progresista y beneficiosa para el Instituto, floreciente en todos los órdenes de la vita intelectual y esplendor material.
El 19 de Marzo de 1866 el Vocal Joaquín Anido y Ledón, ilustrado Profesor Normal, periodista cultísimo y patriota sincero —que en 1869 fué condenado a muerte por un tribunal militar por su amor a la Independencia— propuso y fué acordado, el establecimiento de clases dominicales o nocturnas para los artesanos pobres de la localidad, y sus hijos, en las ramas de educación primaria e idiomas…
Propuso además dicho excelente cubano la creación o reforma de la Biblioteca, que llegó a ser pública acordándose también la creación de un teatro en el salón principal, donde funcionó la Sección de Declamación de la que fué Director el competente actor D. Gonzalo Diez, y como si esto fuera poco, se acordó también la fundación de un periódico de la Sociedad y que se llamó “El Liceo”, viendo la publicidad el día 17 de Agosto de 1867…
Colaboraron en esta muy cultos e ilustrados escritores y nuestros poetas dejaron brillante estela de su inspiración. Además se creó una Sección de Literatura, de la que formaron parte los señores Wenceslao Arango, Miguel Jerónimo Gutiérrez, Salvador Domínguez, Joaquín Anido Ledón, Manuel Felipe Ledón, Antonio Vidaurreta Alvarez, Francisco Toymil, Luis Capiró y el sabio y ejemplar sacerdote Doctor Rafael Toymil, que fué nombrado Director, habiendo acordado la Junta Directiva ei día 1 de Julio felicitarlo y nombrarlo Socio de Mérito, por el gran servicio prestado a la Sociedad y el buen éxito de las brillantes sesiones públicas nocturnas, científicas y orales, que como Director de la Sección de Literatura, venía ofreciendo semanalmente como medio de enseñanza popular.
En la noche del primero de noviembre de 1865 se celebró una magnífica velada en celebración de haberse colocado en la Biblioteca el retrato del malogrado poeta y periodista Eligio Eulogio Capiró que fué donado por el excelente fotógrafo don Antonio de León, a la Biblioteca que fué donada también, por el señor Francisco Toymil, la cátedra que antes adornaba el salón principal del extinguido Colegio “Humanidades de Jesús” del que fué director el sabio sacerdote Rafael Toymil en esa cátedra se sentaron también los eminentes cubanos, Saco, el Padre Varela, Romay, Caban, el Padre Ruiz, Anacleto Bermúdez, Zambrana y otros cubanos más, glorias de la Patria, por su saber y patriotismo.
En 27 de marzo de 1867 se acordó por la directiva la suspensión de los juegos de naipes, con el fin de dar mayor auge y esplendor a la Sociedad, conduciéndola por la senda del progreso, y elevar el estado de la civilización que alcanzaba entonces Villaclara, se resolvió un cambio radical en el nombre del Instituto (sustituyendo aquel por el de “Liceo Artístico y Literario” en la junta general de socios a la que asistió el malogrado patriota periodista y gran poliglota y literato villaclareño, Eduardo Machado y Gómez que acababa de llegar de Europa quedó aprobada aquella feliz iniciativa y nació el Liceo de imperecedera memoria.
La sección que estada dedicada a la enseñanza, tuvo tambien por profesores a Manuel Carbonell, que explicaba aritmética el doctor Antonio Lorda francés, y Gregorio Masvidal Inglés, Francisco Montero escritura.
En primero de enero de 1869 tomó posesión la Directiva electa en 27 de Diciembre de 1868, compuesta de los señores:
Director, Lcdo. Wenceslao García Arango; Vice, Manuel L. Surí; Vocales: Joaquín Anido, Eduardo Machado Gómez, Francisco de Rojas, Arcanio G. García, Tranquilino Valdés; Tesorero, Rafael Lubián; Secretario, Francisco Montero; Vice, Lcdo. Rafael Fleites.
Esa fué la última Directiva del gran Instituto que, cumplida su misión de progreso y civismo, derrumbó el primer soplo del huracán desencadenado en Yara el 10 de Octubre de 1868.
En la noche del 6 al 7 de febrero de 1869, los villaclareños secundaron a los revolucionarios de Oriente, y en la mañana del día 7, la ciudad casi desierta fué rodeada de barricadas; el pánico se apoderó de todos los espíritus.
El local del “Liceo” tildado por los españoles de foco revolucionario fué escogido por el Comandante General y Gobernador Militar de la Plaza, para Hospital de Sangre; el día 8 de Febrero, el Secretario de la Sociedad, señor Francisco Montero, fué llamado por el Gobernador Militar para el desalojo del local, lo que acordó la Directiva integrada por los señores Surí, Rojas, Anido Lubián Fleites, entregándose el edificio a las once de la mañana del dia 10 a un funcionario de policía.
Acá murió el Liceo tan prestigioso de “manu militari”. Como el Liceo era la conciencia libre de un pueblo, ya cansado de ser esclavo, hermosa pira de patriotismo y decoro, había que pisotearlo.
Después en los días libres, en plena república, otra intransigencia, pero de pequeñez moral, porque no tenía por génesis ningún fin político y era producto del odio y de la envidia sectarista pretendió derribar las columnas de la Institución.
A esa nueva intransigencia el “Liceo”, que supo erguirse ante la tiranía colonial, respondió desdeñando la arrogancia de sus calumniadores concibiendo la idea de adquirir la casa; tan simpático éxito tuvo efecto en 1917, y si la Directiva se cubrió de gloria, a ella contribuyó en gran parte, con magnifico arranque de amor al pueblo donde naciera, el ilustrado abogado y noble carácter, Lcdo. Juan Cardoso Estupiñan facilitando el dinero para adquirir la casa $17.000 —debido a ese magnifico rasgo, a esa celebrada nota de patriotismo, fué vencida la intransigencia o el error.
Digna de mención especial es la iniciativa del doctor Ricardo Duval consistente en donar él y diez y nueve personas más amantes del “Liceo” el importe de un bono a esa sociedad contribuyendo todos por iguales partes hasta reunir la cantidad de quinientos pesos que en ocasión solemne entregó el distinguido letrado al señor Presidente de esta Institución, y justo es que en esta memoria se haga constar que las personas que tan amorosamente hicieron este donativo…
Fueron además del Dr. Duval, los señores Manuel Ruiz Rojas Alcalde Municipal de esta Ciudad, Enrique del Cañal y Bencalli, Enrique Machado y Ramos, Juan Oses y Fariñas, Arturo Ruiz Mesa, Pascasio López Viciedo, Jorge Besada Pichardo, Faro González, Juan F. Salas y Campoy.
Manuel Hernández Leal, Heriberto Hernández, Antonio Alemán Urquía, Juan Alemán Díaz, Ramón Carrión Peñate, Lucas Consuegra Martí, Tomás Solveira y Peláez, Urbano Tristá Pérez, Antonio Ramos Valdera y un donante anónimo.
Realizada la mencionada operación de crédito bajo los mejoren auspicios encaminose la Junta Directiva a buscar medios que consoliden la obra y que evite en lo posible que se deje de prestar a la misma el calor necesario para que subsista dignamente y la resguarde de todo peligro en el futuro, y con tal fin fué modificado el reglamento de esta Sociedad en el sentido de exigir en los que ocupen cargos directivos la concurrencia de determinados requisitos que sean garantía de hondo afecto al “Liceo” y de una acertada y eficaz gestión. — (Memoria de 22 de Diciembre de 1918).
Actualmente (1926) la deuda de 17.034 pesos ha quedado reducida en dos años a 10.000 pesos, pues quedan por sortear aún veinte bonos. Este es el mejor elogio que puede hacerse de la honorabilidad y simpatía de que tan justamente goza el “Liceo”.
Por eso el “Liceo” al que dió elevada prestigio el inolvidable José Manuel Berenguer celebrando en sus salones magnífica Exposición Industrial y Científica, anunciando a la República la intensa cultura y progreso de este pueblo; y concibiendo además un resonante Concurso de Música Provincial, con otras obras más que son laureles inmarchitables de su gestión, talento y gloria del “Liceo”, en sus salones conserva aún el eco de fiestas memorables y suntuosas que son timbre de sociabilidad y cultura.
La huella elegante y culta que en el “Liceo” dejara José Berenguer es imborrable. El supo abrir el camino del progreso, que antes trazara aquella inolvidable generación del 68.
Eso escribimos el 30 de Abril de 1920; pero pertinente es recordar como surgió a la vida el “Liceo”.
Publicábase en esta ciudad un diario titulado “El Pueblo”, del cual era Director el inolvidable y prestigioso villaclareño, tan culto como modesto, José Manuel Berenguer y Sed, que además tenía a su cargo la Administración.
Entre sus redactores figuraban, el coronel Francisco López Leiva, el capitán, Justiniano Pedraza, Julio Jover y Anido, Tomás Solveira Peláez y el que esto escribe.
Como aún existía la censura española, el lápiz rojo, en muchas ocasiones dejaba las columnas del famoso diario cubano en blanco, lo que hacía pasar no pocas rabiscas al dueño de la imprenta, el laborioso patriota José Quiñones Rojas.
En la redacción de “El Pueblo”, en un saloncito donde se escribía el periódico se celebró una reunión para acordar la nueva fundación del “Liceo”, que andando los años iba a ser nuestro orgullo.
Allí se acordó pedirle al Casino Español el local —que venía ocupando desde el año 1869 en que estalló la revolución en las Villas, y en el que antes había existido el primer “Liceo” — para fundar la nueva sociedad cubana entre las ruinas de la antigua casa, que antes había sido el baluarte de la intransigencia española.
Entregada la casa a los cubanos, sus dueños, la ilustre familia de Berenguer y Sed, la acondicionó para que se pudiera instalar, surgiendo otra vez la social y patriótica, el antiguo e inolvidable “Liceo”, que en 1867, tuvo la siguiente Directiva:
Presidente, Lcdo. Wenceslao García Arango; Vice, Miguel Jerónimo Gutiérrez; Tesorero, Rafael Lubián y Rodríguez; Secretario, Antonio Agustín Pegudo y Alvarez; Vice, Joaquín Morell y Parents, Vocales: Francisco Montero y Raigth, Francisco Rojas Rodríguez, Tomás Gómez Parents, Joaquín Anido y Ledón, Antonio de la Torre y Vila.
A las doce m. del dia 30 del mes de Abril del año de 1899, se volvieron a abrir las puertas del “Liceo”; efectuándose el acto de izar la bandera nacional por el doctor Antonio Berenguer la música dejaba oír el Himno Nacional y el pueblo aplaudía y daba vivas a Cuba Libre. El acto fué eminentemente sensacional, emocionante.
La primera Directiva del nuevo “Liceo”, en Cuba independiente, la formaron los señores siguientes :
Presidente, José Manuel Berenguer y Sed; Vice, Antonio Berenguer y Sed y Eugenio Ledón Pairol; Secretario, Justiniano A. Pedraza; Vice. Rubén Montero Baldarrain; Tesorero, Carlos Quirós; Vocales: Oreste Ferrara, José M. Quero, Eudaldo Gómez, Serafín Espinosa, Silvio Lubián, Enrique del Cañal, Diezo Velasco, Pelayo García.
Habiéndose tenido noticias de que el edificio que ocupaba el “Liceo” iba a ser vendido, se inició el proyecto de comprarlo, pero como el tiempo urgía y de momento no se tenía dinero, fué la cantidad aportada por el entusiasta y excelente villaclareño ilustrado doctor y patriota señor Juan Cardoso Estupiñán; y comprada la casa se pensó entonces en buscar la forma de restituir la cantidad anticipada tan patrióticamente por el caballero señor Cardoso; acordando la Directiva hacer ún Empréstito, aceptándose las bases propuestas por el ilustrado y excelente villaclareño doctor Joaquín Tristá Pérez, debiendo emitirse bonos por valor de $500.00 en número de treinta y cuatro.
La Directiva que en principio aceptó el hermoso proyecto componíase de los señores siguientes:
Presidente, Dr. Eudaldo Gómez Gari; Vice, Antonio Alemán Urquía y Enrique del Cañal Becalli; Tesorero, Juan Alemán y Díaz; Secretario, Dr, Pedro Pérez Ruiz; Vice, Arturo Clapera y Fernández; Vocales: Dr. Mario Ruíz Mesa, Manuel García Garófalo, Dr. Olivo Lubián Morell, Dr. Antero Alvarez Mariño, Fernando Arias, Dr. Joaquín Tristá Pérez, Mariano Ledón Uribe, Dr. Julio Espinosa Ramos.
Celebrada Junta General de Socios, fué aprobada la emisión de bonos por valor de $500.00, en 3 de Marzo de 1918. Curioso es anotar, que el último bono fué pagado el 20 de Mayo de 1923 al Dr. Juan Lorenzo, durante se celebraba una fiesta de baile en el “Liceo” acontecimiento memorable que nunca podrá ser olvidado por ningún buen villaclareño, pues que desde esa noche ya podrá vanagloriarse la Sociedad cubanísima y culta el “Liceo”, de que tiene su casa, que venía a ser el monumento que había de perpetuar la imperecedera memoria de los prestigiosos revolucionarios de 1868, que respondieron cívicamente al grandioso gesto de Carlos Manuel de Céspedes.
Los señores que tomaron bonos de $500.00, fueron los siguientes: Mario Ruiz Mesa, Juan Cardoso Estupiñán, (cuatro bonos), Tomás G. Coya Casanova (dos bonos), Jouny Tristá, Antonio R. Paez, Angel Espino, Mariano Ledon Uribe, Eugenio Fernández, Vicente G. Abreu (cuatro bonos), Hernández Leal, Daisy Tristá, I. Alvarez y Hermos Idalberto del Pico, Pedro Pablo Corvides Rivera, Ramón Lorenzo Pérez, Juan Martínez Pérez, Eduardo F. Rodríguez, Juan C. Zamora Prado, Joaquín Ruiz Mesa, Isidro Otero y Cuba, Pedro Pérez Ruiz, Virgilio L. Díaz, Olivio Lubián Morell, José Cornides, Gregorio Francisco López Alemán, Joaquín Tristá Pérez y Gerardo Machado y Morales.
Los bonos fueron expedidos en primero de Abril de 1918. Como se ve, a los cuatro años ya había el “Liceo” solventado el empréstito.
El 21 de Diciembre de 1923, los señores doctores Joaquín Ruiz Mesa, Pedro Pérez Ruiz y Ramón Lorenzo, presentaron a la Directiva del “Liceo” un proyecto de Empréstito para la construcción del nuevo edificio social “Liceo de Villaclara”, que fué aprobado en Junta General de asociados el día 27 de Enero de 1924.
No hay duda alguna que la Sociedad “Liceo Villaclara” puede holgadamente contraer este compromiso y lo demuestra el hecho de que en el año de 1918, contrajo compromiso por 17.000 pesos para terminar de pagar el Edificio Social existente, y en 1922 estaba prácticamente liquidada esta deuda; pues si bien es verdad que en Enero de 1923 se adeudaban $500.00, es también cierto que en el balance del año 1922 arrojaba un saldo superior a dicha cantidad.
Teniéndose en cuenta que para liquidar dicha cuenta que era de $17,000.00, no se tomaron más que los 20 centavos de exceso de cuota en los recibos mensuales, las cuotas anuales y muy pequeñas cantidades que ocasionalmente fueron tomadas de los fondos comunes de la Sociedad.
En la actualidad (1926) la Sociedad “Liceo de Villaclara” tiene cuatro mil trecientos treinta y tres pesos (4,333.00) en su cuenta de ahorros dedicados a fondos de fabricación, cantidad ahorrada exclusivamente en el año de 1923, sin que en este año hubiera ningún ingreso extraordinario y con la cuota actual de $2.20 mensuales.
Si se tiene en cuenta que ahora el exceso de cuota será de Un Peso, la cuota de ingreso será de Veinte y cinco pesos ($25.00) que se tomarán Mil doscientos pesos anuales en concepto de alquileres de los fondos sociales y se afectarán los otros ingresos de la Sociedad en un diez por ciento (10%).
No cabe duda alguna que las deudas que ahora contraemos estarán liquidadas completamente antes de que transcurran quince años.
Las obras se comenzarán tan pronto como estén suscriptos y pagados, los dos tercios de la emisión total de Bonos, no pudiendo en ningún caso, el Consejo de Administración, retardar por más de dos meses el comienzo de las obras después de haberse llenado este requisito.
Este proyecto quedó aprobado por unanimidad en Junta General de Asociados el 27 de enero de 1924.

Se procedió a la elección de los señores que han de formar el Consejo de Administración, y resultaron electos por aclamación los señores siguientes:
POR LA JUNTA GENERAL
Dr, Roberto Méndez Peñate, Dr. Joaquin Tristá Pérez, Dr. Joaquín Mesa, Dr. Ricardo Duval y Fleites, Dr. Urbano Tristá Pérez, Dr. Idalberto del Pico y Prado.
POR LA DIRECTIVA
Dr. Pedro Pérez Ruiz, Dr. Ramón Lorenzo Pérez.
Reunido en Consejo de Junta, procedió a la elección de Secretario y Tesorero, resultando electos por unanimidad:
Dr. Joaquín Ruiz Mesa, Tesorero; Dr. Pedro Pérez Ruiz, Secretario.
Los cuales tomaron seguidamente posesión de sus cargos.
Juan A. Alvarez Bello, Secretario; Eduardo Rodríguez, Presidente.
Desde que al frente de la Directiva del “Liceo” se encuentra nuestro distinguido amigo el ilustrado y entusiasta ingeniero señor Francisco Rodríguez, secundado brillantemente por sus demás compañeros de Directiva se ha iniciado un período de aspiraciones optimistas en pro del engrandecimiento de la empática sociedad de abolengo criollo…
Que rompiendo viejos moldes, acordó —como se efectuó— celebrar el día 22 de Marzo de 1924, en sus espléndidos salones un banquete homenaje, para hacer entrega, a los socios fundadores, de los diplomas en que la Sociedad según Junta General al efecto celebrada, designaba como “Socios de Méritos” a los señores Juan Machado Ramos y al autor de este escrito en premio a sus virtudes cívico-patrióticas.

El acto resultó magnífico, acalorándose las simpatías a los festejados por los bondadosos socios del “Liceo”.
Habiendo resuelto la Sociedad “Liceo de Villaclara” llevar a cabo la construcción de su edificio social, se acordó la celebración de un Concurso de Proyectos, de conformidad con las bases que se exponían en la circular expedida en 27 de Enero de 1924.
El Proyecto fué remitido a 46 señores arquitectos residentes en la República.
En 23 de Junio de 1924, para juzgar los Proyector presentados, se constituyó el Tribunal formado por Eduardo F. Rodríguez, Ingeniero y Presidente del Liceo de Villaclara, Silvio Pairol, Leopoldo Ramos, César E. Guerra Massaguer y Pedro Martínez Inclán, arquitectos.

Después de examinados los proyectos y del estudio y deliberación necesarios se procedió por el sistema de eliminación. Fué escogido para primer lugar el que lleva el lema “Rinascimiento”.
Inmediatamente después se abrieron los sobres que contenían los nombres de los concursantes resultando: lema “Rinascimiento” sucesores de J. F. Mata, firmado C. Mata, José A, Sanchez Mauso.
Siendo en total doce los proyectos presentados.
La obra aún no ha podido acometerse debido al mal estado económico del presente año 1925; y porque el Congreso, al que se acudió en solicitud de ayuda, toda vez que el “Liceo” al igual que el de Guanabacoa, tiene historia patriótica, que nace desde hace muchos años en la época colonial, aún no ha tomado acuerdo ninguno;
Ni se espera que lo haga por la ninguna importancia que el Poder Legislativo concede, a la tradición patriótica, a las fuentes de donde brotaron las corrientes revolucionarias que culminaron, después de una hecatombe de sangre, muertes y lágrimas, en la conquista de la ansiada Independencia del suelo cubano: de Cuba Libre.
Esta es la verdad, aunque cause dolor el decirla.
Pero, con ayuda o sin ella del Congreso, los villaclareños, veteranos en la perseverancia del civismo; incansables legionarios del patriotismo, han de levantar en días no lejanos, la casa en que se alzará erguido, gallardo aquel “Liceo” en que, desde la tribuna lanzaron sus arengas, el Padre Varela, don José de la Luz y Caballero, el sabio sacerdote don Rafael Toymil en otros tiempos;
Y más luego, los grandes patriotas, don Miguel Gerónimo Gutiérrez, poeta y mártir; el poliglota y también mártir de la Libertad, Eduardo Machado Gómez, así como el no menos mártir y sacerdote del patriotismo, talentoso doctor Antonio Lorda y otras grandes figurar más que, como decimos, desde esa gloriosa tribuna predicaron y se lanzaron con el pueblo el siete de febrero de 1869, a la formidable Revolución, que coadyuvó con el inmortal Carlos Manuel de Céspedes a la sin igual Epopeya iniciada en Yara el hermoso día 10 de Octubre de 1869.
La casa que ha de construirse, será el monumento histórico, levantado a la imperecedera memoria de aquella generación: de insignes villaclareños, sobre los cuales la fama y la justicia derraman las inmarchitables flores de la gratitud…
M. García Garófalo. Mayo 1925.
Bibliografía y notas
- García Garófalo Mesa, Manuel. “Historial de la Sociedad Liceo”. En Magazine de la Lucha. Santa Clara, 1926, pp. 66-68.
- Santa Clara capital provincial de Villa Clara
- Personalidades y negocios de las Villas
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