
Carlos Mendieta Montefur fue Presidente Provisional de la República de Cuba desde el 18 de enero de 1934 hasta el 12 de diciembre de 1935.
Nació el señor Mendieta el 4 de noviembre de 1873 en San Antonio de las Vueltas, provincia de Las Villas. En la guerra de independencia luchó en las filas del Ejército Libertador y obtuvo el grado de coronel. En 1901 fue fundador junto a José Miguel Gómez del Partido Republicano Federal de Las Villas.
Mendieta Montefur siguió inicialmente la orientación política de José Miguel Gómez. En 1904 participó en la organización del Partido Republicano Conservador, frente al sector liberal encabezado por Alfredo Zayas. Más tarde, en agosto de 1906, se sumó al alzamiento contra el gobierno de Tomás Estrada Palma, en el contexto de la crisis provocada por la reelección presidencial y las denuncias de fraude.
Tras la segunda intervención norteamericana y la reorganización política posterior, Mendieta volvió a ocupar un lugar destacado en el campo liberal. En las elecciones de 1908, la coalición liberal llevó a José Miguel Gómez a la presidencia y a Alfredo Zayas a la vicepresidencia. Sin embargo, las relaciones entre Mendieta y Gómez se deterioraron después, especialmente cuando el zayismo quedó desplazado frente al avance del conservador Mario García Menocal. Desde entonces, Mendieta se acercó a Zayas y actuó como una de las figuras visibles del liberalismo villareño.
En 1912, Carlos Mendieta fue elegido nuevamente representante por Las Villas. Dos años después, durante las elecciones parciales de 1914, promovió en esa provincia la formación del Partido Liberal Unionista, desde el cual respaldó la candidatura del coronel Roberto Méndez Peñate a la Cámara de Representantes. Méndez Peñate, como Mendieta, procedía del viejo núcleo mambí villareño y pertenecía a esa generación de veteranos de la independencia que trasladó su prestigio militar al terreno político republicano.
En el proceso de unificación de las facciones liberales contra la reelección de Mario García Menocal en 1916, Carlos Mendieta fue escogido como compañero de boleta de Alfredo Zayas y candidato a la vicepresidencia de la República. Al año siguiente participó en la rebelión liberal conocida como “La Chambelona”, surgida tras las denuncias de fraude y violencia electoral en favor del gobierno menocalista.
Derrotado el movimiento por el Ejército y aislado políticamente por la posición asumida por el gobierno de Estados Unidos, Mendieta marchó al exilio. A su regreso, volvió a ocupar un lugar en la vida pública: fue elegido representante por Las Villas en las elecciones parciales de 1918, en la boleta del Partido Liberal Unionista. Cumplido su mandato congresional, se apartó durante algunos años de la política activa y se dedicó principalmente a sus negocios agrícolas, salvo por su intervención en apoyo de Roberto Méndez Peñate, a quien respaldó en sus aspiraciones a la gobernación de Las Villas.
Carlos Mendieta ocupó la dirección de El Heraldo de Cuba, desde donde adquirió notoriedad como periodista político de tono combativo. En 1924 aspiró a la candidatura presidencial por el Partido Liberal, pero fue desplazado por Gerardo Machado en medio de las complejas maniobras internas del liberalismo y del apoyo económico que importantes sectores de la oligarquía azucarera prestaron a la candidatura machadista. Tras aquella derrota, Mendieta se retiró temporalmente de la vida pública a su propiedad de Cunagua, en Camagüey, circunstancia que dio origen al sobrenombre de “El Solitario de Cunagua”.
Su alejamiento no fue definitivo. Cuando Machado avanzó hacia el continuismo y la dictadura, Mendieta volvió a la actividad política y organizó la Unión Nacionalista, agrupación opositora al régimen. Desde esa posición participó en la conspiración antimachadista y, pese a su edad, se sumó al movimiento armado que culminó en el fracaso de Río Verde en agosto de 1931, junto al expresidente Mario García Menocal. El intento fue sofocado rápidamente por el gobierno machadista.
Caído Machado en agosto de 1933, Mendieta atravesó el agitado período de los gobiernos provisionales sin quedar ligado directamente a una responsabilidad gubernamental estable hasta su llegada a la Presidencia Provisional en enero de 1934.
Al asumir, procuró presentarse como una figura de conciliación nacional. Según la fórmula que le atribuye la tradición política de la época, declaró que no mancharía su traje blanco, que aspiraba a gobernar en armonía y paz, y que dedicaría sus esfuerzos a lograr la abolición de la Enmienda Platt. Esta última aspiración se concretó con el Tratado de Relaciones entre Cuba y Estados Unidos de 1934, cuyo artículo primero abrogó el tratado de 1903, base jurídica de la Enmienda Platt.
El coronel Carlos Mendieta y Montefur es designado presidente provisional de la República de Cuba
El Acta de Designación1 del coronel Carlos Mendieta y Montefur como presidente provisional de la República de Cuba fue suscrita en la ciudad de La Habana el 18 de enero de 1934. La reunión, convocada al efecto, se celebró bajo la presidencia del secretario de Estado, Dr. Manuel Márquez Sterling, y contó con la participación de los sectores políticos y revolucionarios que firmaron el documento: ABC, O.C.R.R., Acción Republicana, Acción Revolucionaria, Conservadores Ortodoxos, Partido Radical, Unión Nacionalista y Conjunto Revolucionario Cubano, este último identificado con los menocalistas.
Tras examinar la situación política creada por la renuncia irrevocable de Carlos Hevia, la asamblea acordó designar a Carlos Mendieta y Montefur como presidente provisional de la República. Según el acta, la decisión fue tomada por aclamación, y se dispuso invitar a Mendieta al Palacio Presidencial para prestar juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia.
El gobierno del presidente provisional Carlos Mendieta estuvo conformado en su primer Gabinete por los siguientes secretarios:
Santiago Verdeja Neyra, Sanidad; Cosme de la Torriente Peraza, Estado; coronel Roberto Méndez Peñate, Justicia, y Joaquín Martínez Sáenz de Abascal, Hacienda; Carlos M. de la Rionda Perdomo, Agricultura, Comercio y Trabajo; Miguel Mariano Gómez Arias, Alcalde de La Habana y miembro del Gabinete por derecho propio; teniente Héctor Aguileras, ayudante naval; comandante Ulsiceno Franco Granero, ayudante militar; Luis A. Baralt y Zacharie, Instrucción Pública y Bellas Artes; Manuel Márquez Sterling, Embajador en Washington y Emeterio S. Santovenia y Echaide, Presidencia.
| Secretaría | Nombre | Período |
|---|---|---|
| Estado | Cosme de la Torriente y Peraza | 1934-1935 |
| José Agripino Barnet y Vinageras | 1935-1936 | |
| Justicia | Roberto Méndez Peñate | 1934 |
| Carlos Saladrigas y Zayas | 1934 | |
| Mario E. Montero y Beldarraín | 1934 | |
| Raúl de Cárdenas y Echarte | 1934-1935 | |
| Andrés Domingo y Morales del Castillo | 1935 | |
| Gobernación | Félix Granados y García | 1934 |
| Mario Núñez Mesa | 1934 | |
| Pelayo Cuervo y Navarro | 1934 | |
| Enrique Mazas y Pérez Muñoz | 1934 | |
| Miguel Antonio de la Riva y Abreu | 1934-1935 | |
| Maximiliano A. Smith y López de Mora | 1935 | |
| Hacienda | Joaquín Martínez Sáenz de Abascal | 1934 |
| Gabriel Landa y Chao | 1934 | |
| Manuel Despaigne y Rivery | 1934-1935 | |
| Ricardo Ponce y de la Torre | 1935 | |
| Obras Públicas | Daniel Compte y Molina | 1934 |
| Enrique Ruiz Williams | 1934-1935 | |
| Jorge Luis Echarte y Mazorra | 1935 | |
| Agricultura | Carlos M. de la Rionda y Perdomo | 1934-1935 |
| Comercio | Rafael Santos Jiménez y Fernández | 1934-35 |
| Antonio Beruff Mendieta | 1935 | |
| Ricardo Ponce y de la Torre | Interino, 1935 | |
| Trabajo | Juan Antiga y Escobar | 1934 |
| Rodolfo Méndez Peñate | 1934 | |
| Miguel Suárez Gutiérrez | 1934 | |
| Rogelio Pina Estrada | 1934-1935 | |
| Emilio Gaspar Rodríguez y Jiménez | 1935 | |
| Educación | Luis A. Baralt y Zacharie | 1934 |
| Jorge Mañach y Robato | 1934 | |
| Medardo Vitier y Guanche | 1934 | |
| José Capote Díaz | 1934-1935 | |
| Ricardo R. Duval y Fleitas | 1935 | |
| Leonardo Anaya Murillo | 1935 | |
| Defensa | Félix Granados y García | 1934 |
| Gabriel Landa y Chao | 1934 | |
| Carlos M. de la Rionda y Perdomo | Interino, 1934-1935 | |
| Presidencia | Emeterio S. Santovenia y Echaide | 1934 |
| Agustín Acosta y Bello | 1934-1935 | |
| Andrés Domingo y Morales del Castillo | Interino, 1935 | |
| Sanidad y Beneficencia | Santiago Verdeja y Neyra | 1934 |
| Rafael Lorié y Marín | 1934-1935 | |
| Aurelio Ituarte y Gutiérrez de la Solana | 1935 | |
| Comunicaciones | Gabriel Landa y Chao | 1934 |
| Miguel Suárez Gutiérrez | 1934 | |
| Pelayo Cuervo Navarro | 1934-1935 | |
| Francisco Gómez Rodríguez | 1935 |
Desde los primeros meses del gobierno de Mendieta afloraron las contradicciones entre sus aliados. El ABC, los nacionalistas mendietistas y los menocalistas competían por espacios de influencia dentro del aparato estatal, mientras el Ejército, bajo la jefatura de Batista, consolidaba una posición cada vez más decisiva. La tensión se agravó con el suicidio de Roberto Méndez Peñate, amigo de Mendieta, dirigente de la Unión Nacionalista y miembro del Consejo de Secretarios, episodio vinculado por la opinión política al problema del fuero militar y al predominio castrense.


En ese mismo clima se produjo el ataque armado contra una manifestación del ABC en La Habana, en junio de 1934, con saldo de muertos y heridos. El hecho fue atribuido a sectores comunistas y al Frente Rojo, y convirtió la pugna entre abecedarios, guiteristas, comunistas y fuerzas gubernamentales en uno de los rasgos más violentos del período mendietista.
Las diferencias entre el gobierno provisional y el menocalismo se agravaron a fines de 1935, especialmente a propósito de la fecha y las condiciones de las elecciones generales. Ante los rumores de retraimiento de ese sector, Mendieta declaró públicamente que el gobierno mantendría sus planes y que los comicios se celebrarían el 10 de enero de 1936. La respuesta menocalista fue acusarlo de favorecer a la Coalición y de actuar bajo la influencia de Batista.
Esa acusación precipitó la renuncia del viejo mambí. En su declaración, Mendieta sostuvo que el bienestar de la República dependía de la celebración de elecciones generales y que, si su permanencia en la Presidencia era utilizada como pretexto para cuestionar la imparcialidad del proceso o amenazar con el retraimiento, cumplía con su deber al retirarse irrevocablemente del cargo.
Lo sustituyó reglamentariamente el secretario de Estado, José Agripino Barnet, quien fue ratificado por el Consejo de Secretarios y el Consejo de Estado. Barnet quedó encargado de conducir el proceso electoral que culminó con las elecciones del 10 de enero de 1936, ganadas por Miguel Mariano Gómez, candidato de la Coalición Tripartita.
La renuncia de Mendieta fue interpretada de diversas maneras por los cronistas políticos. Para algunos, su presencia en Palacio se había vuelto incómoda para Batista y para el embajador estadounidense Jefferson Caffery. Según una interpretación atribuida a Carlos Manuel de la Cruz, la intervención de Estados Unidos y la mediación del asesor electoral estadounidense Harold W. Dodds complicaron el problema electoral cubano y contribuyeron a precipitar la renuncia de Mendieta. Dodds había sido llamado a La Habana para intervenir en el difícil proceso de reorganización electoral previo a los comicios generales.
Carlos Mendieta renuncia como presidente de Cuba
El honorable presidente de la república, coronel Carlos Mendieta, ha renunciado. Desde las primeras horas de esta madrugada es nuevo Jefe de Estado provisional, el Dr. José A. Barnet, secretario de Estado en el Gabinete.2
A la una y treinta minutos de esta madrugada (11 de diciembre de 1935) renunció la Presidencia de la República, el coronel Carlos Mendieta y Montefur; cargo que venía desempeñando desde el 18 de enero de 1934.
Reunido al efecto, en Palacio, desde las últimas horas de la noche, Consejo de Secretarios y el de Estado, en Colegio de Gobierno, el coronel Mendieta presentó al mismo su dimisión en la forma siguiente:
Al Consejo de Secretarios
En momentos trascendentales para la patria cubana, acepté mi exaltación a la Presidencia de la República con la misma conciencia del deber con que en los lejanos días de mi juventud, me lancé al campo de la lucha emancipadora y porque estimé honradamente que no podía negarle el concurso que reclamaba, en la difícil empresa de regir sus destinos dentro de las graves y anormales circunstancias que entonces atravesaba.
Alentado por la esperanza de encontrar en nuestro pueblo la cooperación necesaria para ayudarme a vencer los escollos y dificultades que estaba seguro de encontrar en mi camino, no vacilé en contribuir con mi esfuerzo al logro del restablecimiento definitivo y necesario de la normalidad ciudadana, mediante el requisito indispensable de celebrar elecciones en que tomaran parte todos los partidos políticos legalmente constituidos.
No obstante mis desvelos y empeños en ese sentido, cuando ya vislumbraba la culminación del anhelo perseguido, una parte considerable de esas fuerzas políticas han restado su necesario concurso a la lucha comicial, de tal modo que la hacen prácticamente y legalmente imposible, destruyendo así la posibilidad de realizar el móvil justificativo de mi permanencia en el poder.
Aunque rechazo con dolorosa energía las acusaciones de parcialidad que se me hacen por determinados sectores políticos que me exigen el abandono del cargo como condición para su retorno a la lucha comicial y queriendo demostrar con hechos tangibles que estoy sanamente inspirado en el generoso propósito de no obstaculizar el bienestar de la patria, estimando cumplir una vez mas con mi deber, presento ante ese Honorabje Consejo la irrevocable renuncia del cargo de Presidente Provisional de la República, abrigando al hacerlo la suprema esperanza de propiciar así la solución del grave problema que actualmente confronta la Nación.
La Habana, a 10 de Diciembre de 1935.
ACEPTADA LA RENUNCIA. Puesta a debate la cuestión planteada, el Colegio de Gobierno estuvo discutiendo largamente la Moción. Se ha informado que el primer acuerdo de la asamblea fué el de rechazar la renuncia, pero en vista de lo irrevocable de la resolución se decidió aceptarla.
Inmediatamente, y acorde con lo preceptuado en la Ley Constitucional de la República quedó designado
para sustituir al coronel Mendieta el doctor José A. Barnet, Secretario de Estado.
RATIFICACIÓN DEL GABINETE. —Inmediatamente el doctor Barnet ratificó a todos los miembros del actual Gabinete. A seguidas el coronel Mendieta se despidió de sus antiguos Secretarios y Colaboradores.
Estrechando fuertemente la mano del doctor Barnet, le deseó los mejores éxitos en el desempeño de su difícil cargo, deseo que extendió a todos los presentes. Fué aquel un momento de intensa emoción.
El coronel Carlos Mendieta abandona Palacio
A las diez y treinta minutos de la mañana de ayer (11 de diciembre 1935) abandonó el Palacio, seguido de numeroso acompañamiento, el coronel Carlos Mendieta, quien como es sabido, renunciará en la noche del martes, su altísima investidura de Presidente de la República.3
La partida del distinguido hombre público resultó un acto hondamente emocionante por todas las circunstancias que la rodearon: la cariñosa despedida de amigos, colaboradores y empleados de la mansión palatina y los vítores de centenares de ciudadanos que presenciaron dicho acto desde la entrada de la Avenida de las Misiones.
Dispuesto el automóvil en el garage de la Casa del Ejecutivo Nacional para conducir al coronel Mendieta y sus familiares, éste dispuso que el carruaje fuera situado en la puerta principal de aquella. —Por ella entré y por ella quiero salir— dijo el Coronel.
LA PARTIDA.—El ex Presidente subió al automóvil donde ya habían tomado asiento su esposa la señora Carmela Ledón de Mendieta y su hija la señora Carmita Mendieta de García Vélez. También subió al carruaje su ayudante naval capitán Aguilera.
Una vez en marcha el auto siguieron detrás del mismo escoltándolo el doctor José A. Barnet, Secretario de Estado y Presidente interino de la República por sustitución constitucional; el coronel Fulgencio Batista, Jefe del Ejército Constitucional; el teniente coronel Angel A. González, Jefe de la Marina de Guerra y los Secretarios de Justicia e interino de la Presidencia, de Comunicaciones, de Agricultura, de Sanidad, de Educación, de Trabajo, el Alcalde de la Habana doctor Guillermo Belt y los ayudantes presidenciales comandante Franco Granero, capitanes Viera y Hernández y teniente Blanco.
A LA FINCA.—El ex Presidente Mendieta y su comitiva se dirigieron a la finca del primero, sita en
Hoyo Colorado.
A LAS NUEVE Y MEDIA EN PALACIO.—Según publicó el DIARIO DE LA MARINA, el coronel Mendieta, después de dimitir anteanoche su Cargo, permaneció en Palacio con sus familiares.
A las nueve y treinta minutos de la mañana de ayer el primer funcionario en llegar n Palacio fué el
doctor Andrés Domingo Secretario de Justicia e interino de la Presidencia.
EN BUSCA DEL NUEVO PRESIDENTE. —A las diez y quince minutos llegó a la mansión palatina el nuevo Presidente Provisional de la República doctor José A. Barnet, con los ayudantes capitán Hernández y
teniente Blanco.
EL CORONEL BATISTA. — Poco después hacía su entrada el coronel Batista, Jefe del Ejército Constitucional, con sus ayudantes, capitanes Mariné y Cerdena.
EL JEFE DE LA MARINA DE GUERRA CONSTITUCIONAL. —Con sus ayudantes llegó luego el teniente coronel González, Jefe de la Marina Constitucional.
LOs REPORTERS Y EL PRESIDENTE.—Los periodistas que tienen a su cargo la información de Palacio acudieron a la tercera planta a despedirse del coronel Mendieta.
Dispuestos ya para la partida, con él estaban su esposa y su hija.
Visiblemente emocionado el ex Presidente estrechó la mano de los repórters “compañeros de otros tiempos” manifestándoles que si ellos no hubieran acudido a saludarlo, él habría visitado el salón de la Prensa. Antonio Polo, decano de los informadores palatinos usó de la palabra a nombre de la colectividad para significar al ex Jefe del Estado su pena por la despedida de quien había sido en todo momento un sincero amigo y colega de los periodistas, en favor de los cuales promulgó dos importantes y trascendentales leyes: el Descanso Dominical y el Retiro Periodístico.
El señor Polo manifestó al coronel la gratitud y el reconocimiento de los repórters palatinos a él y su Gobierno por las constantes muestras de gentileza de que les habían hecho objeto continuamente.
El coronel Mendieta respondió agradeciendo la visita de los repórters y las frases cordialísimas del señor Polo. Dijo que estaba muy agradecido de los repórters palatinos y en general de la prensa por su desinteresada y patriótica labor al Gobierno que había presidido desde los comienzos del año 1934.
LA GUARNICION DE PALACIO.
El coronel Mendieta bajó al patio de Palacio donde había formado la guarnición militar y policíaca. Esta presentó armas saludando. El ex Presidente de la República se despidió de la oficialidad, de. los soldados y policías.
EL DOCTOR MIGUEL MARIANO GOMEZ.
—El doctor Miguel Mariano Gómez ex Alcalde de la Habana y candidato a la Presidencia de la República por la Coalición Tripartita. Hizo a los repórters las siguientes manifestaciones:
“El Presidente Mendieta ha afrontado muchos obstáculos y vicisitudes durante su estancia en el Poder y a pesar de ser falsas las acusaciones de parcialidad que se han hecho, no ha titubeado en presentar la renuncia de su cargo, en gesto patriótico que la historia se encargará de consignar con la justicia que merece.”
EL SECRETARIO DE HACIENDA. —El Secretario de Hacienda doctor Ricardo Ponce dijo: “La conducta del coronel Mendieta debe servir de ejemplo no sólo a los cubanos sino a todos los pueblos de las Américas”.
Bibliografía y notas
- “El Acta de la Designación de Mendieta”. Diario de la Marina. Año 102, núm. 7, 19 enero 1934, p. 1 ↩︎
- “Renunció la presidencia de la república el coronel Carlos Mendieta”. Diario de la Marina. Año CIII, núm. 294, 12 de diciembre de 1935, p. 1 ↩︎
- “Muy emocionante el momento en que abandonó palacio el coronel Carlos Mendieta”. Diario de la Marina. Año CIII, núm. 295, 12 de diciembre de 1935, p. 3 ↩︎
- Duarte Oropesa, José. “Carlos Mendieta y Montefur (1934-1935)”. La Enciclopedia de Cuba. Gobiernos Republicanos. Tomo 14, 1977, pp. 103-130
- Nota sobre la imagen de portada: En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha, Roberto Méndez Peñate, Cosme de la Torriente, Manuel Márquez Sterling y Emeterio Santovenia. El número 1 añadido sobre la imagen identifica al presidente provisional Carlos Mendieta Montefur.
- Gobernadores y presidentes de Cuba desde la colonia
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