
El centro de arte y lujo: El Zafiro fue una joyería, relojería y grabado de Buján y Suaz en Cienfuegos. Era el taller de joyería de los señores Jesús Buján y Camilo Suaz una casa comercial si se le mira en su aspecto principal de negocio.
También se le consideraba, desde ciertos puntos de vistas, un centro fastuoso de arte, lujo y derroche, que ponía notas llamativas en las impresiones del periodista, más dispuesto a ver la belleza por sí misma, que por su valor material.
El Zafiro era un taller montado admirablemente, donde se vendían relojes de famosas marcas europeas, donde se construían primorosas placas de metal, donde se verificaban todas esas labores industriales y a la vez artísticas, de platería, donde centelleaban como rajabs indastánicos gruesos diamantes, coruscaban1 glaucas2 esmeraldas, resplandecían nítidas perlas, fulguraban sangrientos rubíes en una danza de luz que parecía lanzar un grito de oro, de riqueza, de magnificencia y, de esplendor.
Sólo en una ciudad grande y opulenta, como Cienfuegos, podía existir casa como El Zafiro, cuya instalación elegante y moderna daba visos de sazón propio para las recepciones y tertulias de personas distinguidas de la más alta sociedad.
Buján y Suaz, los afortunados propietarios de El Zafiro, eran elementos muy estimados en Cienfuegos, donde gozaban de extensas y legítimas simpatías y afectos.
Al frente de El Zafiro, como manager, figura la bella señorita, Asunción Vázquez, quien poseía brillantes cualidades por su inteligencia, fineza, por su gracia exquisita que sabía cautivar a la vez que por su actividad y energía, habíase hecho el alma mater de la empresa.

No eran siempre tiempos de tranquilidad y los malhechores acechaban. Así intentaron estafar en 1928 a Camilo Suaz:3
A la policía denunció el señor José Campa Fernández, natural de España, mayor de edad, apoderado de la joyería situada en Obispo núm. 102, que en su establecimiento se le presentó un individuo bien portado, que reconocería, mostrándole una carta que estaba firmada por su cliente Camilo Suaz, dueño de un establecimiento de Cienfuegos, en cuya misiva autorizaba al portador para que le entregara una sortija y un reloj, valorado todo en 50 pesos;
Que desconfiando, le rogó al desconocido regresara al día siguiente, hablando por larga distancia con su cliente, quien le informó no era cierto que hubiera comisionado a persona alguna.
Que se le presentó nuevamente dicho individuo en busca de las prendas y como comprendiera que el denunciante buscaba un vigilante para ordenarle que lo detuviera, se dió a la fuga, sin que pudiera darle alcance.
Bibliografía y notas
- Coruscar: Brillar. Sin.: brillar, resplandecer, fulgurar, rutilar, destellar, irradiar. https://dle.rae.es/coruscar ↩︎
- Glauco, ca: adj. Dicho de un color: Verde claro. ↩︎
- “Trataron de estafar a un comerciante”. Diario de la Marina. 18 de noviembre de 1928, p. 22 ↩︎
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