
Era Juan Garriga una de las personalidades más conspicuas de Cienfuegos, donde su actuación se hizo imprescindible en cuantas obras de progreso se intentase realizar; pues sus brillantes dotes personales, a más de granjearle innumerables afectos y simpatías, le hacían inestimable como organizador.
Por su actividad e inteligencia y por la energía y firmeza de su carácter, reunía condiciones admirables para el desarrollo de grandes empresas.
Juan Garriga se desenvolvía como contratista de obras ferroviarias, desde hacía aproximadamente 1917, habiéndose preparado cuidadosamente para la comisión de tal clase de negocios, al extremo de que en corto tiempo consagrado a dichas labores, logró sobrepujar a sus colegas hasta el grado eminente que indica, con irrefutable elocuencia de los números, esta cifra:

600.000 pesos, la cual era el valor de las obras realizadas por el Sr. Garriga en los dos años que llevaba dedicado a tan espinoso negocio.
Juan Garriga, hijo de una familia distinguida, oriunda del pintoresco pueblo de Lloret, inmortalizado en la zarzuela Marina, supo instalar sus oficinas con todo lujo y confort en un espléndido edificio de su propiedad, levantado en San Fernando 87, de manera que ellas por sí solas dan una idea completa del auge de los negocios del culto y emprendedor contratista.
Fue querido en Cienfuegos, donde figuraba como vecino popular y útil, dispuesto siempre a brindar su concurso valioso y eficiente a toda iniciativa.
Al lado del Sr. Juan Garriga, que, entre paréntesis sea dicho, era miembro prominente de las juntas directivas de las aristocráticas sociedades “El Liceo” y “Yacht Club” laboraban dos caballeros estimadísimos, los señores Arístides Callejas y P. J. Bruné.

Arístides Callejas era superintendente de la casa cienfueguera probando sus cualidades en el ejercicio de tan dificilísimo y delicado cargo.
P. J. Bruné desempeñaba las funciones técnicas de director, para cuyo desempeño reunía especiales condiciones, debiendo tenerse en cuenta que era ilustrado y experto ingeniero, cuya competencia estaba más que demostrada, pues ocupó en diversas empresas importantes empleos, entre ellos el de jefe facultativo de la Cuban Central.

Como jefe de contabilidad figuraba en las oficinas un joven inteligente, fino y amable, quien poseía sólida preparación para su alto cargo, dado los brillantes estudios comerciales que realizó en uno de los principales colegios de los Estados Unidos de América. Era este competente empleado Joaquín Garriga, primogénito del acaudalado contratista.
En Cienfuegos y en las ciudades y villas de la extensa jurisdicción, puede asegurarse que toda obra importante ostentaba el sello de la casa Garriga, como la mejor garantía de su eficiencia y solidez, porque tanto el caballeroso contratista como sus competentes auxiliares hicieron principio fundamental de la casa constructora realizar con seriedad absoluta los compromisos, usando los mejores materiales aún a costa de enormes sacrificios, en el propósito, ya logrado, de hacer digna de la protección la casa por la honorabilidad con que cumplían los pactos realizados.
El señor Juan Garriga iba por ello rumbo a la fastuosa riqueza, puesto que las empresas, los propietarios, el público, no vacilaban en celebrar contratos con él en la firme y justa convicción de que las estipulaciones serían cumplidas severamente.

El ilustrado jefe técnico señor Brune era un ingeniero, como ya hemos dicho, de vasta experiencia profesional, el cual sentía profundo amor por la ciencia al extremo de que siendo como era, un sabio, no dejó de ser un estudiante, pues consagraba a lecturas y experimentos las horas que su cargo le permitían, prefiriendo emplearlas así en vez de consagrarlas al reposo.
El superintendente señor Callejas era otro de esos hombres a quienes se debe señalar como gran trabajador, pues estaba constantemente ocupado, inspeccionando las obras, vigilando el personal. Del joven Garriga nada diremos, puesto que, como todos saben, era el alma activa e incansable de la oficina.
Sin embargo en actividad superaba a todos otro miembro de la casa, aunque parezca imposible. Este era, precisamente, el contratista señor Juan Garriga, quien echaba sobre sí una labor abrumadora que únicamente podía resistir un hombre de su temple y fortaleza moral y física.

Naturalmente que, dado estas circunstancias, la organización era perfecta y el resultado, admirable.
Notas de interés
Hallamos una nota datando de 1920 que dice así:1
Garriga y Ca., S. en C. La razón social arriba expresada, que radica en Cárdenas, ha sido modificada, aunque continúa con la misma denominación. Continúa como gerente el señor Juan Garriga: pasando a serlo, los que eran socios industriales, Manuel Illa…o, Pastor Benítez y José Fortuño y y son nombrados socios Industriales Juan Lino Lasierra y Amador Benítez y Fundora. Como comanditario continúa el señor
José María Trasancos.
Bibliografía y notas
- “Personalidades triunfantes: Juan Garriga”. Diario de la Marina. 1919.
- Personalidades y negocios de las Villas
- “Garriga y Ca., S. en C.”. Diario de la Marina. Año LXXXVIII, núm. 143, 25 de mayo de 1920, p. 12 ↩︎
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