
La actual ciudad de San Juan de los Remedios es una de las poblaciones más antiguas de Cuba. Fué fundada por Vasco Porcayo de Figueroa pocos años después de la fundación de la Habana.
Su comarca fué visitada primeramente por Pánfilo de Narvaez, el Padre Bartolomé de las Casas, Juan de Grijalva y otros más, a fines del año 1513, cuando hacían el viaje de exploración de la isla, cumpliendo órdenes de Diego Velasquez.
Los expedicionarios encontraron varios pueblos indios en estas proximidades (Caibarién, Carahate, Sabana etc.) y se detuvieron varios días en uno de ellos (Carahate) que estaba en el bello y fértil “Cayo Conuco” que está situado entre las bahías de Tesico y Caibarién.
Se supone que los primeros pobladores españoles se establecieron en 1516, en la costa de la bahía de Tesico, frente al “Cayo Conuco” en el sitio conocido hoy por “Pueblo Viejo”, que se llamó entonces “El Cayo”.
Estos vecinos se trasladaron al poco algo más al interior, por diversas causas (insalubridad por lo baja y pantanosa de la costa, falta de agua dulce, abundancia de mosquitos, etc.,) al lugar llamado Sabana o Cábana conocido hoy en ese vecindario con el nombre de “Asiento Viejo”, llamándose entonces el poblado “Santa Cruz de la Sabana”.
Hacia el año 1545, se efectuó una segunda mudada al sitio que hoy ocupa la población que tomó entonces el nombre de “San Juan de los Remedios” y se constituyó en Ayuntamiento.
De esa fecha, al año 1600, la Villa de San Juan de los Remedios había sido tan lánguida que solo contaba en ese año unos 50 vecinos que se dedicaban a la agricultura y ganadería especialmente.
El acta de la sesión más remota de Cabildo que se conoce es del año 1615 y está firmada por Baltasar de Pavía y Juan Pérez (Alcalde ordinario) y por los Regidores Domingo do Pavía, Juan Alfaro y Miguel Rodríguez.
En 1621 fué agregado al gobierno de la provincia de la Habana.
Pocos años después empezó a sufrir la población serios quebrantos por los insultos y ataques de los piratas que infestaban las costas de la isla. Especialmente los años 1652, 1658 y 1667 fueron terribles para los remedianos por las depredaciones que asolaron la población llevándose los ganados y hasta los ornamentos de la Iglesia.
Por este motivo empezó a reinar la intranquilidad y el miedo entre sus habitantes, muchos de los cuales empezaron a gestionar el traslado de la villa a sitio más seguro al interior. Como casi siempre sucede en casos parecidos, todos los habitantes no participaban de la misma opinión. Se dividieron en tres bandos:
Unos seguían al Padre Bejarano que deseaba mudar la nueva población en “Santa Fe”; otros al Padre González de la Cruz que quería llevarla al “Cupey” y muchos deseaban continuar en el mismo lugar.
Como es natural este estado trajo una situación crítica y más aún cuando cada uno de esos padres, seguidos de sus partidarios, se marcharon con buen número de vecinos unos a “Santa Fe” y otros al “Cupey”.
En vista de todo esto dispuso el Capitán General que todos los vecinos se restituyeran a la villa. La orden fué cumplida, los habitantes volvieron a sus antiguas viviendas pero las rencillas no terminaron.
Poco después volvieron otra vez los piratas a atacar la villa entrando unas veces por el camino del Tesico, otras por la ensenada de Caibarién.

Esta circunstancia fué aprovechada por el intrigante Padre González de la Cruz para agitar de nuevo la cuestión del traslado. A tal extremo llegó dicho Padre que se ausentó de la villa un día oscuro y lluvioso y sentó sus reales en el “Cupey” con buen número de sus partidarios a pesar del requerimiento del Cabildo para que no se llevase las sagradas reliquias de la Iglesia parroquial. Por fin, intervino el Sr. Provisor obligando al Padre González a volver a Remedios.
Tales fueron las gestiones que hizo dicho Padre que logró arrancar en 1688 una orden al Capitán General, Viana Hinojosa, de acuerdo con el Obispo Compostela, para que la villa fuese llevada al hato del “Cupey”.
El Cabildo se opuso a esta medida demostrando que dicho lugar no era apropiado para fundar una nueva población, por carecer de aguas y buenos terrenos, e indicó que mejor sitio era el hato de Antonio Díaz situado al interior de la isla, lejos del mar y a doce leguas de la villa antigua.
Visto el informe del Cabildo resolvió la Primera Autoridad en el sentido que la nueva población se situase en el centro de dicho hato Antonio Díaz y que se llamase Santa Clara, tomando a esta Santa como Patrona.
Tampoco fué aceptada por todos esta resolución. Siguieron los disgustos, se excitaron los ánimos y al fín sólo un grupo de vecinos decidió trasladarse al punto señalado para empezar la nueva población.
A este grupo, capitaneado por el Alcalde D. Manuel Rodríguez, solo siguió una fracción del Cabildo y otros individuos más, en total, unas veinte familias. Estos individuos dieron principio a la villa de Santa Clara el día 15 de julio de 1689.
Después de fundada la nueva población continuaron las rivalidades y disputas entre ambos pueblos, pues las autoridades de Santa Clara querían mandar a los remedianos. Estos no quisieron obedecer y procedieron de inmediato a elegir su propio Cabildo.
Las disputas fueron de tal intensidad que hubo verdaderos encuentros armados entre vecinos de ambos pueblos en las cercanías del río Sagua.
Para dar fin a esta situación dispuso el Capitán Gral. que se cumpliese con rigor lo dispuesto debiendo ser despoblada la villa de Remedios. Esta orden terminante fué muy mal recibida por la mayoría de los vecinos de la villa antigua y recabaron ante los poderes superiores su derogación.
No lograron nada los remedianos quienes a fines de año vieron llegar a su villa a los comisionados de Santa Clara (Gaspar Rodríguez y Luis Pérez de Morales) quienes lanzaron un bando el día 29 de diciembre, dando un breve plazo para que todos los habitantes se trasladaron a Santa Clara.
En 12 de enero de 1691 expiró el plazo señalado y como no había sido cumplido, procedió el capitán Pérez de Morales, con cuarenta hombres armados, a destruir la villa “por el hierro y el fuego”. Solo se salvó de este cobarde y villano proceder la Iglesia y la casa de un regidor.
Los habitantes de Remedios no desmayaron ante tamaña crueldad. Los que quedaron sobre las cenizas de sus hogares lucharon con más ahinco y al fin gracias a las energías de D. Jacinto de Rojas, D. Bartolomé del Castillo y D. Juan Jiménez lograron obtener después de muchas luchas, sinsabores y dificultades, el más lisonjero exito, pues en 1694 resolvió la Audiencia de Santo Domingo que “continuase la población de Remedios y que no fuese más molestada por las autoridades y los vecinos de Santa Clara”.
Después de tantas desgracias se volvió a reconstruir la población y se amplió notablemente su Iglesia.
El adelanto fué lento hasta finales del Siglo XVIII en que la villa corrió las vicisitudes de dicha época. Contaba en dicho tiempo unos 6000 habitantes en toda la jurisdicción.
Hasta 1819 entraban las mercancías por la bahía del Tesico. Ese año se habilitó el puerto de Caibarién dejando de usarse el antiguo. Un terrible incendio destruyó este mismo año la tercera parte de la villa a causa de ser de guano la mayor parte de sus casas.
En 1843 se creó la Tenencia de Gobierno, siendo el primer Gobernador D. Pedro Basadonna. El último fué D. José Mz. Fortún y Erlés, pue entregó la presidencia de L. A. a D. Francisco Pelayo Vigil, el 1o. de enero de 1879.
De 1850 a 1868 reinó una era de notable progreso en la cual se hicieron numerosas obras de carácter público (Plaza de Armas, Cuartel, Hospitales, Mercado, etc., etc.), y buenas casas particulares creándose también una notable “Biblioteca Pública” de la que fueron iniciadores D. Francisco Javier Balmaseda y D. José A. Peña.
La decadencia iniciada desde el principio de la Guerra de los Diez Años (en la que fueron perseguidos y expulsados buen número de sus hijos más distinguidos) se aumentó después con la creación de los nuevos Ayuntamientos de Caibarién, Vueltas, Camajuaní, Placetas y Yaguajay.
El título de Ciudad le fué concedido el día 28 de julio de 1874.

En estos últimos años se ha mejorado notablemente las condiciones de la población: se restauraron y modernizaron los parques “Martí” y “Libertad”, se construyó el “Parque Balmaseda” con la bella estatua “Mártires de la Independencia”.
Se arreglaron algunas calles y sus aceras, se modernizó el Hospital y la Cárcel, se creó la Jefatura Local de Sanidad, se instaló el acueducto sobre el río “Bartolomé”, se dotó a la ciudad de alumbrado eléctrico, se fundó el buen colegio “Mario Pando” incorporado al Instituto, se ha modernizado y embellecido la fachada principal del Cementerio y últimamente ha sufrido notable transformación la antigua Sociedad “La Tertulia” cuyo edificio reúne actualmente bellos atractivos.
Por último, el remediano Dr. José Alfaya y Morales ha mejorado el ornato de la localidad construyendo numerosas e importantes casas destinadas en su mayor parte a viviendas de familias pobres.
Esperamos que en los años susucesivos Remedios sacuda su noatalgia y ocupe el lugar importante que le corresponde por su historia entre los pueblos de la isla.
(Tomado del libro en preparación “Anales Remedianos” del doctor Fortún.)
Tenientes gobernadores de San Juan de los Remedios, 1843-1879
Durante el siglo XIX, San Juan de los Remedios estuvo bajo una organización político-militar propia del régimen colonial español. La siguiente relación recoge los tenientes gobernadores que ejercieron el mando desde 1843 hasta la reorganización administrativa posterior al cese del mando militar. La lista conserva, en lo esencial, la forma y los nombres transmitidos por la fuente original.
Relación de tenientes gobernadores de San Juan de los Remedios:
| Período | Teniente gobernador |
|---|---|
| 1843 | Teniente coronel Pedro Basadona |
| 1844 | Coronel Juan Orozco |
| 1846 | Comandante Juan Boan |
| 1848 | Comandante Pedro Rufino |
| 1851 | Teniente coronel Toribio Sáez |
| 1852 | Teniente coronel Salvador Alberní |
| 1853 | Comandante Severo Pérez |
| 1854 | Teniente coronel José Gutiérrez de Terán |
| 1855 | Coronel Francisco de Vargas |
| 1856-1859 | Comandante Gregorio de Lambea y Turia |
| 1860 | Comandante Manuel González Balnés |
| 1861 | Comandante Erasmo Orlembacha |
| 1862 | Comandante Francisco de Acosta y Albear |
| 13 de julio-23 de diciembre de 1862 | Coronel de E. M. Luis Fernández de Córdoba y Golfín |
| 1862-1864 | Gabriel Garrido y Palomino |
| 1865 | Comandante Claudio de Maranges |
| 1866 | Coronel Telesforo Gorostegui y Saralegui |
| 1867 | Comandante Telesforo Rubio y Salas |
| 1868 | Comandante Antonio Moreno y Villar |
| 1868-febrero de 1869 | Comandante Eduardo Herrera Velasco |
| marzo de 1869-1870 | Teniente coronel Antonio Moreno Villar, segunda época |
| mayo-octubre de 1870 | Comandante Eduardo Castillo |
| 1870-1871 | Comandante Andrés González Amborán |
| septiembre-diciembre de 1871 | Comandante Eladio Noval |
| noviembre de 1871-mayo de 1872 | Coronel Manuel Quintero |
| junio de 1872-diciembre de 1874 | Teniente coronel Pedro de Pastores y Foxá |
| mayo de 1875-1876 | Comandante Dámaso Berenguer y Benemeli |
| 1876-1877 | Coronel Inocencio Ballenilla |
| julio-diciembre de 1877 | Comandante Juan Aguirre |
| 1879 | Coronel José Martínez Fortún |
Según la fuente consultada, José Martínez Fortún fue el último teniente gobernador antes de la entrega del mando civil al alcalde electo Francisco Pelayo Vigil, el 1 de enero de 1879, en el contexto de la reorganización posterior a la Paz del Zanjón.
De interés
Bibliografía
- “San Juan de los Remedios. Ligeros Apuntes Históricos.” Magazine de la Lucha. Santa Clara. 1926.
- Rousset, Ricardo V. “Término municipal de San Juan de los Remedios.” En Historial de Cuba, vol. 2. Librería Cervantes de Ricardo Veloso, 1918.
- Las Villas, antigua provincia de Santa Clara
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