
Alejandro Suero Balbín. La muerte de este español meritísimo fue una pérdida sensible para la colonia de que formaba parte y al mismo tiempo para la sociedad cubana, porque a ella vivió siempre estrechamente vinculado, y en ella se hizo querer.
Don Alejandro Suero Balbín pertenecía al grupo no escaso de viejos compatriotas suyos, que no ahora, sino en los tiempos más duros de nuestras guerras, mostraron intenso amor hacia nuestra tierra; aquellos que a fuer de caballeros hidalgos, sin faltar a sus deberes favorecieron en cuanto podían a los cubanos que sabían enemigos del régimen colonial, al verles en desgracia.
Por eso no disfrutó de menos consideraciones y prestigios que en la época del gobierno español, después de operarse el cambio de soberanía.
El señor Alejandro Suero Balbín vino a Cuba en edad temprana, y empezó sus actividades comerciales en Sancti Spíritus. Apenas tenía veinte años, cuando se trasladó a Ciego de Ávila donde se estableció y más tarde formó su hogar, casándose con una cubana.

De la imagen anterior dice el pie de foto: Grupo en bronce del Excmo. señor don Alejandro Suero Balbín, banquero de Cienfuegos y de la que fué su esposa. Obra ejecutada en Madrid por el insigne escultor don Domingo Boni, autor del monumento al General Maceo que está construyendo en Madrid (Diario de la Marina, enero 1915).
Allí pasó las guerras de independencia, y de cuál fué su conducta, da testimonio el respetuoso cariño que en aquel pueblo se le tuvo siempre. Ocupó, entre otros, los pargos de juez municipal y alcalde —rehusando aceptar sueldos, — y en todos tuvo las mayores consideraciones para con sus convecinos. Su autoridad era, en lo posible patriarcal. Le animaba un espíritu cordial y la ejerció con templanza.
Alejandro Suero Balbín y el ciclón del 21 de agosto de 1886 en Ciego de Ávila.
El Sr. Alcalde Municipal, D. Alejandro Suero Balbín, después de recorrer á caballo las calles inundadas, dispuso que en su casa morada se diese albergue á infinidad de personas que se hallaban en la calle, y allí su distinguida esposa la Sra. Doña Concepción Rodríguez se complacía en ofrecer á sus huéspedes los alimentos, cuya falta ya se dejaba sentir.1
Durante el período amargo de la reconcentración, alivió muchas miserias, y, antes y después, su generosidad llegó a límites que justifican el agradecimiento de aquel pueblo, al que dedicó lo mejor de sus actividades y en cuyo desarrollo tomó parte principal.
Era uno de los vecinos más antiguos, y uno también de los que más contribuyeron al progreso de la localidad, por no decir que el que más aunque en ello no habría hipérbole.
A principios del presente siglo XX, sin desvincularse de Ciego de Avila, se trasladó don Alejandro Suero Balbín a Cienfuegos, y no tardó en ocupar, no comercialmente, que a eso, le daba derecho su pericia, su capital y la gerencia del segundo almacén de víveres y casa de banca de la plaza, sino socialmente y merced a sus dotes de inteligencia, a su don de gentes y a su bondad de alma una posición muy destacada.
El señor Suero Balbín viaja a la Habana en 1903
Después de haber permanecido algunos días en esta ciudad, adonde lo trajeron asuntos propios, regresó ayer á Cienfuegos nuestro querido amigo el Sr. D. Alejandro Suero Balbín, jefe de la respetable casa, que gira allí bajo la razón de “S. Balbín y Valle”, sucesora de “Cacicedo y Compañía”.
Durante la estancia del señor Suero Balbín en la Habana, el reputado comerciante que se halla al frente de una de las principales casas de la Perla del Sur, ha sido objeto de las más delicadas atenciones por parte de los numerosos amigos con que aquí cuenta. La víspera de su partida fué obsequiado el Sr. Suero Balbín por nuestro querido amigo D. Felipe González, dueño del Gran Hotel de Inglaterra, con un espléndido banquete, al que tuvimos el gusto de ser invitados y en el cual puso una vez más de relieve el reputado establecimiento la la fama de que disfruta por su espléndida cocina y esmerado servicio.
Algo que le es muy querido deja aquí el Sr. Balbín al marchar á Cienfuegos: dos de sus hijos, que estudian, uno medicina y el otro derecho. Lleve feliz viaje.2
En septiembre de 1904 y en la Habana firmó Suero Balbín el contrato con The Royal Bank of Canada para representarlo en Cienfuegos y llevar allí á cabo el pago de los abonares del Ejército libertador. La respetabilidad, antigüedad y sólido crédito de la casa Balbín y Valle, S. en C., justificaban sobradamente la confianza que merecían al Banco de Canadá.3
Fué en la Perla del Sur presidente de la Colonia Española y, en todos los órdenes, gozó del mayor aprecio.
Llegaron a quererlo en Cienfuegos no menos que en Ciego de Avila, pero azares de la vida lo hicieron volver a su antiguo pueblo sin que eso determinara alejamiento espiritual de la Perla del Sur, donde siguió teniéndosele por sus amigos cubanos, no digamos por sus compatriotas, como un convecino que no por ausente se hallaba menos ligado a aquella sociedad.
La separación corporal no hizo olvidar sus buenas obras ni entibió, por consecuencia, el cariño que se le tenía.


Pasó Don Alejandro Suero Balbín los últimos años de su fecunda vida en Ciego de Ávila, consagrado con el mismo y entusiasmo de sus años juveniles al comercio, y acaso contra lo que deseara a Impulsos del amor que, sin tasa mostró a aquel pedazo de suelo cubana, vino a acabar su existencia en esta capital (Habana), donde contaba con extensas y sólidas amistades, en la casa del hijo David.
Para nosotros, como para la generalidad de sus amigos ha sido una sorpresa la muerte de don Alejandro, porque aunque tenía ya una edad avanzada, no sabíamos que se encontrara enfermo; le suponíamos en buen estado de salud, y mal podíamos temer que estuviese tan próximo el fin de aquella vida que no parecía rendirse al peso de los años. Pasaba de los ochenta y cinco, pero, al menos visiblemente, no le abrumaban.
El señor Suero Balbín prestó destacados servicios a su patria y, entre otras recompensas honoríficas, mereció ser condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica: acaso fueron mayores los que prestó a esta su segunda patria, y de recompensarlos con nuestro cariño nos encargamos cuantos le conocíamos y supimos estimarle.
Ese cariño de los cubanos hacia don Alejandro Suero Balbín, rivalizó ayer noblemente con el de sus compatriotas, en el acto del sepelio, que fué, nunca podría decirse con más propiedad, una inusitada y sentida manifestación de duelo, en la que se hicieron representar instituciones sociales de C. de Avila y Cienfuegos.
A impulsos del viejo afecto que sentíamos por el venerable caballero que desaparece, elevamos una prez por el descanso de su alma, y en estas líneas, que no alcanzan a expresar como quisiéramos nuestros sentimientos, enviamos la más sincera condolencia a sus hijos Amparo, Alvaro, David y Leopoldo, amigos nuestros muy estimados.
El sepelio
Ayer tarde se efectuó el sepelio del señor Alejandro Suero Balbín, siendo trasladados sus restos a la Necrópolis de Colón, donde recibieron cristiana sepultura.
Presidían el duelo, sus hijos Leopoldo y Alvaro Suero, el Senador doctor Viriato Gutiérrez y el señor Segundo García Tuñón, siendo acompañados por numerosas personas de nuestro mundo social, político y comercial.
Entre los que asistieron anotamos al Teniente Rodolfo Herrera, Ayudante del honorable señor Presidente de la República, en representación del mismo; el General Mario García Menocal, ex-Presidente de la República; el señor José García del Barco, en representación del Representante Coronel Carlos Machado Morales; nuestro Director, doctor José Ignacio Rivero; el señor Leopoldo Díaz de Villegas, Jefe del Cuervo de Bomberos de esta capital; el Representante doctor Santiago Rey, líder de la minoría en la Cámara Baja; el Teniente Coronel José M. Iglesias.
El doctor Lorenzo Frau Marsal, el doctor Clemente Vázquez Bello, Presidente del Senado y del Partido Liberal; los Representantes doctor Miguel Angel Aguiar y Gustavo Parodi y Manuel Rivero Gándara; el doctor A. Bengochea, Catedrático de la Universidad Nacional, el doctor Emilio Núñez Portuondo; Roberto Pérez Lara, Presidente del Partido Popular en Camagüey; y los señores José Antonio Fernández de Castro, estimado compañero; Juan Martín Pella y Enrique Salas.
El duelo fué despedido por los señores Leopoldo Suero y el doctor Viriato Gutiérrez.
CIENFUEGOS, agosto 1, Diario, Habana.
Unánime pesar ha causado en esta ciudad la infausta noticia del fallecimiento del conocido banquero de Ciego de Avila, Don Alejandro Suero Balbín, ocurrido anoche en la residencia de su hijo David, en la barriada elegante del Vedado de la Habana. Fundados motivos tiene la sociedad de Cienfuegos y especialmente las clases económicas para expresar su condolencia por la muerte del que fué uno de los miembros más preeminentes de la colonia española de Cuba y de las más capacitadas figuras de nuestro mundo mercantil e industrial.
Don Alejandro Suero Balbín vino a Cienfuegos poderoso, cuando ya radicaban sus negocios de comercio y banca en Ciego de Ávila, formando sociedad allí por el año 1896 con el inolvidable Don Acisclo del Valle.
Su hombría de bien, su patriotismo y su altruismo sin presunciones muy pronto le destacaron como uno de los más útiles y valiosos elementos de esta comunidad. Se distinguió, no ya por su clara inteligencia en los negocios, sino por su amor a la patria lejana y a la confraternidad social. La Colonia Española de Cienfuegos, de la que fué uno de sus ilustres colaboradores y amigos más desinteresados lo estimaba grandemente.

Fué presidente efectivo del Casino Español durante los años 1916 al 18. Contribuyó con su óbolo e iniciativas al engrandecimiento del Centro y su Casa de Salud. Era en la actualidad, don Alejandro Suero Balbín, presidente de honor de tan prestigiosa sociedad hispana y socio vitalicio del Y. Club.
El actual muy querido presidente del Casino Español Don Ramón Alvarez Menéndez, tan pronto como se enteró del fallecimiento del que era uno de sus mejores amigos y miembro queridísimo de esta Colonia, dispuso que la casa social vistiera sus cortinajes de duelo.
Acto seguido dirigió un telegrama de pésame en nombre de dicha institución y en el suyo propio al doctor Alvaro Suero, su hijo mayor, y ex-Alcalde de esta ciudad, accidentalmente en la Habana, para que lo hiciera extensivo a toda la familia.
El señor Ramón Alvarez interesa telefónicamente del doctor Fuentes, su fraternal amigo y secretario del Casino Español de la Habana, rogándole que tanto él como el señor presidente del mismo, se dignaran representar al Casino Español de Cienfuegos en los funerales de Don Alejandro y ordenaran la confección de una corona de flores como ofrenda al extinto.
La Cámara de Comercio local que preside el señor Carlos Felipe Gutiérrez, también le pasó un telegrama dándole el pésame a la familia de Don Alejandro, que ocupó en el seno de la misma diferentes cargos.
El corresponsal une su pésame al del DIARIO, y aprovecha esta ocasión para hacerlo en nombre de la sociedad de Cienfuegos hacia la atribulada familia del que fué un distinguido y estimadísimo convecino de esta ciudad, en donde casaron sus hijos los doctores Alvaro y David Suero con distinguidas cienfuegueras, así como también hacerlo llegar al señor Leopoldo Suero, candidato a Senador de la República, y a la señora Amparo Suero viuda de Valle y familia, residente en la capital de España.
Obdulio A. García, Corresponsal.
Datos de interés
Alejandro Suero Balbín dona terreno para un cementerio en Ciego de Avila en 1908.4
También ha sido autorizado el Ayuntamiento de Ciego de Avila, para aceptar la donación que á favor de dicho municipio ha hecho el señor don Alejandro Suero Balbín, de cuarenta mil metros cuadrados de terreno de su finca el “Bajá”, con destino á la construcción de un Cementerio, donación que ha sido hecha por dicho señor á condición de que si el terreno deja de ser destinado á los fines para que es donado, quedará rescindida la donación y la propiedad pasará á poder de los legítimos herederos del donante.
Al año siguiente (1910) dice otra nota de prensa:5
Según nos informan de aquella localidad, en Ciego de Avila, donde residió y estuvo establecido largos años nuestro amigo don Alejandro Suero Balbín, van á construir un Rastro y un nuevo Cementerio en terrenos donados por el señor Balbín. Dichos terrenos suman la extensión de cuarenta mil metros cuadrados destinados á construir el Cementerio y diez mil los del Rastro.
Rasgos de esta naturaleza son dignos del más ferviente encomio y explican las simpatías de que goza el donante en aquella localidad. El señor Suero Balbín, casado con una distinguida señora de Ciego de Avila, ha creado allí una familia y conserva de aquel pueblo los más gratos recuerdos. La gratitud de aquellos vecinos le acompañará siempre colmándole de bendiciones.
El negocio de Suero Balbín y de Acisclo del Valle en 1910.6
De una visita realizada a Cienfuegos en 1910 quedaron las impresiones del señor Giralt: Nos fué muy grato saludar á un muy estimado y respetable amigo: don Alejandro Suero Balbín, tan querido de todos, en su gran casa de comercio y almacén de víveres, el más grande y el mejor dispuesto que hemos visto.
Es un encanto ver cómo están ordenadas y clasificadas las mercancías y la limpieza del local, que es una garantía de la buena calidad y conservación de los efectos allí almacenados en cantidades enormes. El escritorio, los archivos, las habitaciones privadas, los baños, el comedor, la cocina, todo está provisto de lo necesario para el confort de la vida en aquella casa inmensa.
Allí tuvimos el gusto de saludar al socio de la casa don Acisclo del Valle, y á los hijos de don Alejandro, Leopoldo Suero, empleado en el almacén, y David Suero, abogado y notario, establecido allí cerca, y también nos admiró el buen orden y el lujo de la casa, donde ejercen cargos importantes don Ricardo Ruiz (cartulario), y los señores Antonio Guerra, Miguel Gómez y Leopoldo Ruiz, oficiales. Nuestra enhorabuena á don Alejandro Suero Balbín, creador y sostenedor de tan poderosa casa.
Enhorabuena por un nieto7
El distinguido matrimonio Falla Suero, que en la Perla del Sur tiene su habitual residencia, ha visto en la tarde del martes último (1 de octubre 1912) colmado su hogar de dichas con la presencia de un hermoso niño, primer fruto de sus amores. Al felicitar a Isabelita y a David, hacemos extensiva nuestra felicitación a los padres de los mismos, señores don Alejandro Suero Balbín y don Alejandro Falla Gutiérrez, al que por cable se le comunicó a Madrid el nacimiento de su primer nieto.
Los señores del Valle y Suero viajan a Europa.8
Los Sres. del Valle y Suero han llegado ayer de Cienfuegos (a la Habana en 11 de junio 1913). Nuestros muy estimados amigos don Acisclo del Valle, acompañado de su esposa señora Amparo Suero, y don Leopoldo Suero.
El señor del Valle, yerno y socio del acaudalado comerciante don Alejandro Suero Balbín, embarcará con su distinguida esposa con dirección a Europa el 15 del actual, a bordo del hermoso trasatlántico francés “Espagne”. Se hospedan en el Hotel Inglaterra. Les saludamos cordialmente, deseándoles muchas felicidades en su excursión por Europa.
El edificio de correos en Cienfuegos.9
El edificio de Correos en Cienfuegos. El acaudalado comerciante de Cienfuegos don Alejandro Suero Balbín, nuestro querido amigo, ha presentado al señor Director General de Comunicaciones una proposición, comprometiéndose a construir un nuevo edificio para Correos y Telégrafos en aquella ciudad.
Al efecto, presenta los planos y presupuestos, obra del arquitecto don Francisco Valle. El edificio sin contar el precio del solar costará de veinte y cinco a treinta mil pesos y estará emplazado en el vértice de la zona comercial, al volver de la esquina del local que actualmente ocupa la oficina de Correos, local que, como saben nuestros lectores, fué destruido en parte por un incendio, hace poco.
El señor Balbín, en compensación de su oferta, propone un arrendamiento por ciento cincuenta pesos mensuales, lo que solo representa el cuatro por ciento del capital invertido. La proposición nos parece altamente ventajosa para el Estado, y muy honrosa para el dignísimo patricio don Alejandro Suero Balbín.
El general José Miguel Gómez es recibido por Alejandro Suero en Cienfuegos.10
Ayer (28 de diciembre 1914) llegó a esta, el general José M. Gómez. Lo esperó don Alejandro Suero Balbín, quien estuvo paseando en automóvil con él la ciudad toda la tarde. Después se marchó a su yacht que lo esperaba en bahía donde recibió la visita de muchos personajes amigos y ex correligionarios políticos, a quienes atendió con exquisita cortesía. Piensa permanecer breves días por nuestras costas.
La boda de Leopoldo Suero y Rodríguez con la dama María Larrea en 1917.11
De sus hijos Leopoldo Suero y Rodríguez casó con la dama María Larrea. La boda se dispuso para el primer sábado del mes, en tres de noviembre 1917 en la Iglesia del Vedado a las nueve y media de la noche. Los padrinos fueron la madre de la novia Dolores Pina de Larrea y el padre del novio Alejandro Suero Balbín.
Cuatro eran los testigos nombrados por cada uno de los novios. En nombre de la señorita Larrea su señor tío, don Ramón Larrea, el doctor Ernesto Sarrá, el opulento banquero don Juan F. Arguelles y el hermano del novio, David Suero y Rodríguez. Por la parte del novio eran Laureano Falla Gutiérrez, el general Rafael Montalvo y los señores Antero Prieto y Segundo García Tuñón.
Rumbo a Cienfuegos debían partir María y Leopoldo días después de su boda para instalarse en la nueva casa que en el central San Lino, propiedad del señor padre del novio, se construyó para ellos expresamente.
Bibliografía y notas
- “Imponente piadoso tributo rendido a la memoria del Sr. A. Suero Balbín que ha fallecido en esta capital”. Diario de la Marina. Año XCVIII, núm. 212, 2 de agosto 1930, p. 24.
- “Los progresos de la Colonia Española de Cienfuegos”. Diario de la Marina. Año LXXXV, núm. 229, 8 de octubre de 1917, p. 1.
- “El temporal en Ciego de Avila”. Diario de la Marina. Año XLVII, núm. 210, 4 de septiembre de 1886, p. 2 ↩︎
- “El señor Suero Balbín”. Diario de la Marina. Año LXIV, núm. 1, 1 de enero de 1903, p. 1 ↩︎
- “El pago al Ejército Libertador”. Diario de la Marina. Año LXV, núm. 231, 29 de septiembre de 1904, p. 2 ↩︎
- “Por las oficinas. Palacio”. Diario de la Marina. Año LXIX, núm. 82, 4 de abril de 1908, p. 4 ↩︎
- “don Alejandro Suero Balbín”. Diario de la Marina. Año LXXI, núm. 29, 3 de febrero de 1910, p. 4 ↩︎
- “Una visita a Cienfuegos”. Diario de la Marina. Año LXXI, núm. 283, 1 de diciembre de 1910, p. 2 ↩︎
- “Enhorabuena”. Diario de la Marina. Año LXXIII, núm. 237, 4 de octubre de 1912, p. 4 ↩︎
- “Los señores del Valle y Suero”. Diario de la Marina. Año LXXIV, núm. 144, 12 de junio de 1913, p. 9 ↩︎
- “El edificio de Correos en Cienfuegos”. Diario de la Marina. Año LXXXII, núm. 150, Ed. Vespertina, 1 de julio de 1914, p. 3 ↩︎
- “De Cienfuegos”. Diario de la Marina. Año LXXXIII, núm. 2, 4 de enero de 1915, p. 7 ↩︎
- “Habaneras. La primera boda en noviembre”. Diario de la Marina. Año LXXXV, núm. 299, 26 de octubre de 1917, p. 5 ↩︎
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