
La Colonia Española de Ranchuelo fue modelo entre los centros regionales de Santa Clara.
Al traer a nuestras páginas la preponderancia y progreso social de la institución Colonia Española de Ranchuelo, y al referirnos a la decana asociación de Ranchuelo, es preciso hacer en la reseña un poco de historia y retrotraernos a la época de su fundación, en las postrimerías del siglo XIX.
Hacia el año 1890, un grupo de españoles oriundos de la región asturiana fundaron una colectividad que se denominó Centro Asturiano, siendo su primer presidente el señor Onesto Rodríguez, y figurando entre los vocales Manuel Gutiérrez, Manuel de la Rúa, Manuel García y otros, quienes, con entusiasmo ilimitado, lucharon denodadamente por ver arraigados en sus compatriotas los más puros sentimientos de unión social que sostenía la naciente institución como emblema de aspiración triunfante.
Y así se vieron colmados los anhelos de los fundadores del Centro Asturiano, pues a los tres o cuatro años de vida ya había cristalizado el ideal de asociación, asegurándose su propio sistema económico, siendo respetado y querido aquel centro recreativo por la sociedad de Ranchuelo, que estimó aquella fundación como una demostración de cultura y progreso local.
Desarrollóse en la Isla el movimiento por la independencia de Cuba, que culminó con la firma del Tratado de París y, posteriormente, con el reconocimiento de la República de Cuba. Ante tan importante acontecimiento, que reformó todo el antiguo régimen político y gubernamental, la sociedad de recreo Centro Asturiano acordó disolverse y constituir, con sus mismos bienes, una nueva institución denominada Colonia Española de Ranchuelo, con fines de instrucción y beneficencia, acogiendo en su seno a nuevos elementos, tanto cubanos como españoles de otras regiones o provincias.
A partir de la constitución de la Colonia Española de Ranchuelo, dentro de la era republicana, comenzó el verdadero auge de la institución, pues en el año 1902 adquirió la casa donde estaba domiciliada y, en 1906, edificó su local social propio, invirtiendo unos 12 000 pesos moneda oficial en las obras y en la dotación del mobiliario.
Desde 1906 hasta 1921 fueron presidentes de la institución los señores Onesto Rodríguez, Manuel de la Rúa, Manuel Gutiérrez, Luciano Martínez, Manuel García González, Adolfo Paraja, Baldomero González, José Gutiérrez Álvarez, Pelayo González y Enrique de la Rúa, contribuyendo todos al engrandecimiento de la colectividad de forma ostensible y meritoria, practicando la beneficencia y sosteniendo con su concurrencia todas las fiestas y actos sociales, lo que afianzó el cariño y respeto de que siempre gozó la Colonia Española dentro de la sociedad de Ranchuelo.

El normal desenvolvimiento de la institución se vio truncado el día 25 de abril de 1921, fecha que señala en los anales de la sociedad la época más dolorosa y difícil, pues ocurrió un formidable y casual incendio que destruyó por completo el edificio social, trocándolo en breves horas en humeantes cenizas, sin que, por la magnitud del siniestro, pudiera salvarse el objeto más modesto de cuanto con el esfuerzo de los años y la constancia de los asociados allí se había atesorado.
La biblioteca, el ajuar completo y los objetos procedentes de donativos de socios benefactores fueron pasto de las llamas. Los archivos y el historial de la sociedad también quedaron destruidos. Solo se salvó de aquella hecatombe la fe y el anhelo de resurgir; los deseos constructivos se afianzaron en el pecho de todos los asociados y, como el Ave Fénix, el ideal formó cuerpo y resurgió de aquellas cenizas.
En el año 1922 fue electo presidente el señor Enrique Velázquez Rodríguez, cuya nominación significó un día de gloria y triunfo para la institución, pues a los pocos días de asumir el cargo dio pruebas tangibles del espíritu juvenil que lo animaba y del cariño y entusiasmo que sentía por las cosas sociales.
A los dos meses de su actuación presidencial ya había obtenido la aprobación de la Junta General para el proyecto de construcción de un nuevo edificio, cuyas obras comenzaron en mayo de 1922, es decir, a los cinco meses de iniciado su mandato.
Adjudicadas por subasta las obras al arquitecto José Calcines, se iniciaron inmediatamente bajo la supervisión de una comisión de fabricación integrada por Enrique Velázquez, presidente de la sociedad; Enrique de la Rúa, tesorero, y Santiago Regueiro Muntera, secretario, quienes administraron económicamente la erección del edificio, aplicando a su costo toda la capacidad financiera de la institución y fomentando, en muchas ocasiones, la recaudación mediante ingresos extraordinarios procedentes de donaciones de numerosos asociados, que con altruismo sincero coadyuvaron al afianzamiento del tesoro social.
En el año 1923 quedaron terminadas las obras de construcción, recibiendo la sociedad de manos del arquitecto su edificio completamente acabado, en cuya fábrica se observa un verdadero gusto armónico. Cuenta con amplio salón de fiestas, un hall primoroso, sala de lectura y secretaría, salón de juegos y billares, patio central, gabinete de señoras, servicios de enfermos —eficientemente atendidos en el sanatorio—, buffet, duchas y sanitarios, integrando todo un conjunto bello y ad hoc.
En noviembre de 1923 se instaló definitivamente la sociedad en su edificio, y desde esa fecha hasta el presente ha ido amueblando lujosamente los distintos departamentos, especialmente el salón de fiestas, dotado de un mobiliario de estilo italiano de indiscutible mérito y valía.
Actualmente rige la institución una Junta Directiva celosa de sus intereses sociales, integrada por los señores: Enrique Velázquez Rodríguez, presidente; José Menéndez Alonso, primer vicepresidente; Juan Monistrol Vázquez, segundo vicepresidente; Santiago Regueiro Montero, secretario-contador; Manuel Sen, vicesecretario; Feliciano Miranda, tesorero; y Arsenio Rosete, Bernardino García González, Diego Pereira, José Velázquez Rodríguez, Manuel García García y Jesús Arrojo Suárez, vocales.

El activo social representa un valor aproximado de 30 000 pesos moneda oficial, integrado por el edificio social, mobiliario y objetos de arte. Cuenta la sociedad con 207 miembros activos, y su presupuesto anual asciende a unos 4 000 pesos moneda oficial.
La institución sostiene una Sección de Beneficencia, encargada de la atención de los socios enfermos, quienes reciben cuidados en el sanatorio del Casino Español de Cienfuegos.
Las fiestas organizadas por la Colonia Española son favorecidas con la asistencia de todos los elementos sociales de Ranchuelo, resultando de gran lucimiento y animación.
Preséntase a la institución un horizonte diáfano y un porvenir brillante. Puede augurarse que en muy pocos años la Colonia Española de Ranchuelo habrá de ser modelo entre las Colonias Españolas de la provincia de Santa Clara.
La sociedad ha otorgado, desde su fundación, solo cuatro títulos honoríficos de Presidente de Honor, a los señores Onesto Rodríguez Gutiérrez, Manuel Gutiérrez Gutiérrez, Manuel de la Rúa y Folgueras y al Excmo. Sr. Esteban Cacicedo y Torriente.
Bibliografía y notas
- “Colonia Española de Ranchuelo”. En Magazine de la Lucha. Santa Clara, 1926, pp. 541, 542.
- Ranchuelo, Cuba: origen, fundación y evolución histórica
- Personalidades y negocios de Las Villas
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