
El Central Adela fué fundado por el señor José Vergara, español, en el año de 1873. Renombrado Central Heriberto Duquesne se encuentra ubicado en la actual provincia de Villa Clara, municipio de Remedios a unos tres y medio kilómetros por carretera del poblado de Buena Vista.
De manos del señor Vergara pasó a las de los señores Zárraga y Rodríguez, quienes constituyeron una sociedad en comandita, la que emprendió obras para mejorar la finca en tierras, maquinaria, etc.
Para el año de 1890 son propietarios los señores Zozaya y Compañía, siendo socios gerentes de la casa comercial Juan Zárraga y Pedro Rodríguez. Emprendieron estos grandes obras y el ensanche del ferrocarril del Central Adela al poblado de Buenavista, al que dieron vida, al igual que a la comarca, con nuevas colonias. Aquel progreso hizo que los pobladores demandasen la creación de una oficina de correos.1
Martín Zozaya fue jefe de la casa Zozaya y Compañía en Caibarién. Residió por muchos años en Cuba y falleció en San Sebastián (España) en el año de 1904.2 Recibieron el pésame su hija María Zozaya, marquesa viuda de Benjumea y sus antiguos socios Manuel de Goyarrola, de Bilbao, así como Pedro Rodríguez y Juan Antonio Zárraga.
Se hacen grandes instalaciones en el central Adela a fines de 1903 y de este aparecen mencionados Zárraga y Compañía como propietarios.3
Zárraga y Compañía se constituyó en Caibarién el día 20 de enero de 1915 y su responsabilidad tuvo efecto retroactivo al día primero del expresado mes. Eran gerentes de la razón social los señores Juan Zárraga Ugarte, Manuel Zárraga Ortiz y Marcos Zárraga Ortiz.4
Hacia 1918 el Central Adela era propiedad de la Sociedad anónima “Compañía Azucarera Central Adela”, empresa cubana. La Sociedad estaba constituida por respetables hacendados, prácticos en el negocio, quienes daban cada día mayor impulso a la producción con lo que lograron colocar a envidiable altura el Central.
Formaban la Directiva, los señores: Pedro Rodríguez, Presidente; Pedro Rodríguez Ortiz, primer Vice y Manuel de Zárraga, segundo. Tesorero, Marcos Zárraga; Secretario, doctor Vidal Morales y Administrador, Enrique Alvarez.
Cuatrocientas caballerías de tierra abarcaba la finca, siendo las plantaciones de su propiedad particular. Dichas tierras eran de las llamadas mulatas y negras, predominando las primeras. Siendo fecundas producían caña de buena calidad y de mucho rendimiento.

Las edificaciones que contenía la finca eran numerosas y todas ellas reunían inmejorables condiciones para llenar los fines a que estaban destinadas.
El edificio de la fábrica era una estructura de tres grandes naves. Amplias y cómodas para poder trabajar desahogadamente en cada uno de sus departamentos.
Vemos luego la casa de vivienda particular, edificio cómodo, dotado de cuantos elementos pudiesen hacer agradable la vida en las horas que el trabajo dejaba un pequeño lugar la reposo.
Las casas para obreros reunían asimismo buenas condiciones, y eran numerosas como lo requería la población que constantemente residía en el Batey la que, llegando la época de la zafra, cuando todo era movimiento y vida en el campo y en el Ingenio, aumentaba de manera considerable.
Para los empleados en las oficinas, carpeta, laboratorio, etc., así como para maquinistas y demás existían apropiadas casas de vivienda.
Y, naturalmente, no podían faltar en el Batey otras casas indispensables como eran la tienda, bodega, almacenes y depósitos. Y, finalmente, la casa escuela en la que los niños de ambos sexos recibían educación y pasaban unas horas al día con gran provecho para ellos.
Ya que del personal que se reunía en el Central hemos hablado podemos dar unos datos referentes al mismo.
Dejando a un lado el personal fijo, el que constantemente residía en el Central y que lógicamente era algo reducido, llegada la zafra solo en la fábrica trabajaban ciento cincuenta personas. Los braceros que se ocupaban en las labores del campo como el corte de caña, transporte de la misma a la fábrica, peso de aquella etc., sumaban la respetable cantidad de dos mil quinientos.
Cifra que hace pensar enseguida en el movimiento que daba el Central Adela al Barrio de “Buena Vista”, en Remedios, que es en donde estaba enclavado el Ingenio, y con el movimiento la utilidad material que al mismo reportaba. Para pensarlo, y verlo claramente, hace falta tan solo saber que los sueldos y jornales de un peso y medio a dos pesos sumaban por año y por zafra la cantidad de ciento cincuenta mil pesos.
Y toda vez que publicamos cifras, diremos que en el negocio que explotaba el Central Adela, se había invertido un millón de pesos.
La casa de máquinas, la maquinaria instalada en la fábrica era completa. De vapor y se fabricó en los grandes talleres franceses, “Les Ateliers Cail”, de Denain.

Se componía de cinco hornos. Diez calderas, multitubulares, de trescientos cincuenta caballos de fuerza cada una. Siete grandes Decantadoras. Tres calentadores para la defecación del jugo. Un triple efecto, Tres tachos de punto; una planta de moler; dos cristalizadoras, y diez y ocho centrífugas.
Un taller, completo, de mecánica.
Una planta eléctrica, la que durante la zafra se movía gracias a la maquinaria del Ingenio, y en la época muerta lo hacía por medio de una turbina que aprovechaba un salto de agua que tenía bastante fuerza inicial para la producción de la fuerza necesaria.
El Ingenio, como combustible para sus hornos empleaba únicamente bagazo.
El costo de la magnífica maquinaria no era menor de seiscientos mil pesos.
El Ingenio, situado muy cerca de la famosa “Cueva de los veinte”, poseía un completo servicio, propio, exclusivamente para todas las operaciones de trasbordo y carga y comunicaciones en general.
Contaba cuarenta kilómetros de vía estrecha que circundaban la finca, y con los cuales se cubrían perfectamente todas las necesidades del movimiento de la fábrica facilitando el transporte del producto hasta un entronque con el ferrocarril de la “Cuban Central” situado cerca de Caibarién.
Poseía la Compañía seis locomotoras, ciento veinte y tres carros de caña, seis casillas y once chuchos con sus correspondientes romanas, y para nada empleaba ferrocarril ni material ajeno.
La zafra de 1917 arrojó para el Central Adela los siguientes resultados:
Arrobas de caña molidas: 12.000.000. Azúcar de guarapo: sacos 100.000; arrobas, un millón trescientos mil. Miel 500.000 galones. Polarización del azúcar 96. Rendimiento total, 10’75.
La producción que se esperaba obtener en la zafra de 1918 era de 100.000 sacos. La anterior se había vendido en los mercados de Estados Unidos y Europa, empezada en enero y terminada en mayo había alcanzado un precio de 4.50.
Juan Antonio de Zárraga y Ugarte
El Sr. D. Juan Zárraga fue alcalde municipal de Caibarién5, y en 1885 remitió al presidente de la junta gestora, sr. Conde de Casa-Moré; la suma de $731.30 cta. en oro, importe de la recaudación obtenida en la expresada villa para socorrer la desgracia ocasionada en la Península por la epidemia colérica.
Juan Antonio de Zárraga y Ugarte falleció el 7 de mayo de 1929 en Bilbao (España) a sus 79 años después de recibir los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica de S. S.6
Marco Zárraga pide la mano de la señorita María Francisca Cámara y O’Reilly

Es María Francisca Cámara y O’Reilly, la mayor de las dos hijas de la Condesa Viuda de Buena Vista, tan graciosas, tan distinguidas y tan interesantes ambas. En la tarde de hoy (27 de julio de 1918) será pedida la mano de la señorita Cámara para el señor Marco Zárraga, joven excelente, muy correcto y muy simpático.7
Petición que será formulada oficialmente por su señor padre, don Juan Zárraga8, opulento hacendado que es dueño del gran central Adela, en Caibarién.
Al igual que otros prominentes propietarios de las Villas, que trasladaron su residencia a la capital, instalándose en el Vedado, ocupa el señor Zárraga una hermosa quinta de la bella barriada con su distinguida familia.
En grand diner, dispuesta para mañana en su casa de la Avenida de Italia, festejará el suceso la Condesa Viuda de Buena Vista. La ilustre dama reunirá entre los suyos a los familiares del prometido de su gentil hija. A la que mando mi felicitación. Extensiva a su elegido.
La señorita María Francisca de la Cámara y O’Reilly, gala por el rango de su belleza y por los timbres de su cuna de nuestra mejor sociedad casó con el señor Marcos Zárraga y Ortiz, joven apuesto, caballeroso, correctísimo. La boda tuvo carácter de magno acontecimiento y se celebró a las once y media de la mañana del 27 de abril de 1919 en el templo de la Merced, Habana.9
Posterior a 1959 el Central Adela fue nacionalizado y se renombró Central Heriberto Duquesne. Sobrevivió al proceso de reestructuración de la industria azucarera en el año 2002.
Bibliografía y notas
- “Correspondencia de la Isla. Remedios, julio 21.” Diario de la Marina. Año LI, núm. 175, 26 de julio de 1890, p. 3 ↩︎
- “Necrología. Don Martín Zozaya.” Diario de la Marina. Año LXV, núm. 63, 13 de marzo de 1904, p. 2 ↩︎
- “La zafra.” Diario de la Marina. Año LXIV, núm. 292, 10 de diciembre de 1903, p. 2 ↩︎
- “Zárraga y Ca.” Diario de la Marina. Año LXXXIII, núm. 34, 3 de febrero de 1915, p. 2 ↩︎
- Diario de la Marina. Año XLVI, núm. 221, 19 de septiembre de 1885 ↩︎
- “Juan Antonio de Zárraga y Ugarte. Esquela fúnebre.” Diario de la Marina. Año XCVII, núm. 159, 9 de junio de 1929, p. 6 ↩︎
- “Habaneras. El nuevo compromiso.” Diario de la Marina. Año LXXXVI, núm. 169, 27 de julio de 1918, p. 4 ↩︎
- La esposa de Juan Zárraga era la distinguida dama María Teresa Ortiz. ↩︎
- “Habaneras. La aristocrática boda de ayer en la Merced.” Diario de la Marina. Año LXXXVII, núm. 118, 28 de abril de 1919, p. 5 ↩︎
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