
Coliseo tiene un gran relieve histórico que lo destaca por haberse librado en sus límites una batalla memorable de nuestra etapa redentora. Este pueblo pertenece en la actualidad al municipio de Jovellanos en la provincia de Matanzas, Cuba.
En el año 2016 contaba con una población de 3041 habitantes y unas 1079 viviendas. Antiguamente era un barrio de Guamacaro (Limonar).
Coliseo es notable por estar enclavada en él la bifurcación de la Carretera Central y también nacen allí las carreteras que conducen a Cárdenas, a la sin igual Playa de Varadero orgullo de los matanceros así como la carretera que conduce a San Miguel de los Baños.

En 1913 las autoridades municipales, J. Manuel Calderín alcalde municipal y Juan Moreno Artiles secretario de la administración, aportan algunos datos sobre Coliseo.
Era por aquella época Eliseo Montejo el alcalde de barrio además de ser el Recaudador de los impuestos de industria y comercio, de fincas rústicas y urbanas y del registro de la propiedad urbana. También llevaba el registro de la propiedad pecuaria. El suplente del alcalde era José Casiano.
Sobre la historia del poblado de Coliseo dicen que desde el año mil ochocientos veinte y ocho (1828) se conoce este enclave. Los primeros que construyeron casas en aquellos terrenos que pertenecían al gobierno fueron los señores Lorenzo Alzugaray, Luis Peña y Juan Lafftou. En el año de 1896 fue quemado al ocurrir el combate del ingenio.
Las fincas urbanas inscritas ascendían a 86 casas y los comercios eran 33. Las cabezas de ganado vacuno eran 4477, caballar 1402, mular 38, además de 2 asnos. Contaban con oficina de Correos en el poblado y esta despachaba giros postales. Una estación telegráfica estaba en la administración y otra que prestaba servicios públicos en la Estación de los Ferrocarriles Unidos de la Habana.
El servicio telefónico lo aseguraba la Cuban Telephone Co. comunicando con los barrios de Sumidero y Limonar, recorriendo dentro del barrio dos kilómetros. La de los Ferrocarriles Unidos de la Habana comunicaba los barrios de Guamacaro y los chuchos Ojo de Agua, Ponce, Botino…
La compañía ferroviaria mencionada comunicaba por un lado con Sumidero y Limonar y por el otro con Cárdenas recorriendo dentro del barrio tres kilómetros y atravesando las fincas Botino, Dolores de Junco, Diamante, La Colmena, Ojo de Agua, Descanso, Capricho, San Laureano y Triunfo.

Pertenecía Coliseo al Juzgado Municipal de Guamacaro, distante once kilómetros, y poseía su propio puesto de la Guardia Rural con dos policías que prestaban servicio permanente. El doctor Ramón Ybarguen atendía la salud de la población y la Farmacia San José expendía los medicamentos.
La sociedad de Instrucción y Recreo “La Fraternidad” se encargaba de las necesidades culturales ayudada por el salón teatro “Modernista”. Dos escuelas públicas aportaban instrucción estando separadas por sexos.
Era escasa la iluminación pública empleandose diez faroles incandescentes al alcohol. Un pozo público aportaba el agua que se repartía en pipas además de los particulares que extraían el líquido por medio de molinos.
El Combate de Coliseo
A pesar del tiempo transcurrido se conserva fresca en la memoria la sorprendente estrategia con que desconcertaran los planes del entonces General en Jefe de las fuerzas españolas Arsenio Martínez Campos los caudillos de nuestra guerra emancipadora Gómez y Maceo, derrota que originó la destitución del jefe español, siendo suplido en el cargo por el funesto General Valeriano Weyler de tan triste recordación para los cubanos.
Las fincas “Audaz” y “Odicio” son testigos aún de aquella batalla famosa; los llanos que circundan la parte norte del pueblo; sus calles son testigos presentes que hablan de aquella gran acción guerrera escrita a grandes rasgos por nuestros caudillos el 23 de diciembre de 1895.

José Miró Argenter en sus Crónicas de la Guerra1 cuenta que: Nuestra vanguardia dio vista, á eso de las tres de la tarde, al pueblo de Coliseo, y al avanzar sobre el caserío para intimidar la rendición, sonaron algunos tiros disparados por el destacamento que lo guarnecía, por lo que Maceo dispuso el ataque incontinenti, operación que realizó la caballería oriental con suma rapidez, incendiando una gran parte del pueblo y la estación del ferrocarril.
Los defensores hicieron débil resistencia. Mientras la caballería oriental se apoderaba de Coliseo, asomaron grupos enemigos por nuestra retaguardia, los cuales se extendieron rápidamente por una sabana contigua á las cañaverales del ingenio Audaz, todavía intactos.
…los españoles, con tiempo de sobra para adoptar el orden de batalla que mejor les conviniese, rompieron el fuego contra la caballería que iba á ocupar el baluarte del Audaz y sobre los grupos que se destacaban por el frente de la sabana, entre los cuales se encontraban Gómez y Maceo…
La primera descarga fué estrepitosa, formidable: retembló el campo de Coliseo. Dos batallones, por lo menos, abiertos en forma de escuadra habían disparado de un golpe…
…pero llevados nuestros caudillos de su natural arrojo, al mismo tiempo que daban esas órdenes, se lanzaban por el frente del enemigo con un centenar de jinetes, viéndose obligados á ponerse en cobro, no sin sufrir el quebranto consiguiente al querer romper una de las líneas más sólidas de la infantería española.
Rodó el caballo que montaba Maceo, muerto á balazos; fueron heridos algunos oficiales al pie del general, entre ellos, el auditor de guerra Francisco Frexes, y la rociada de plomo alcanzó también á los escuadrones de retaguardia que se apoderaban en aquellos momentos de los muros del Audaz.
Esta fase de la acción, la única violenta, sólo duró diez minutos.
Corriéndose Gómez por la izquierda, mientras Maceo cambiaba de caballo, logró empujar la impedimenta hacia adelante y ponerla á resguardo de los proyectiles, por el camino real de Coliseo… Esa evolución, ejecutada admirablemente por los acemileros y reclutas, debió causar efecto espasmódico en el ánimo de Martínez Campos…
…replegó una de sus líneas de tiradores é hizo sonar el cañón para defenderse de aquella balumba que desfilaba por uno de los flancos, alejándose de la borrasca… tomó á los ojos de Martínez Campos el aspecto formidable de la caballería que le buscaba el blanco en las sabanas de Peralejo.
Quedaba únicamente nuestra retaguardia, sosteniéndose con vigor en el ingenio Audaz. No había oído el toque de retirada y continuaba firme en su puesto. Un grupo de los nuestros contuvo el avance que iniciaban los españoles sobre nuestra retaguardia, al dejar éstos los muros del Audaz. No hubo más tiros.
Para nosotros una escaramuza, algo empeñada en los primeros momentos, pero que bajo ningún concepto merece el nombre de acción formal: para Martínez Campos fué una derrota completa, decisiva, irreparable, porque no halló modo de ir al desquite, aun cuando haya declarado, y con mucha verdad, que él quedó dueño del campo.
Enlaces de interés:
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Bibliografía y notas
- Calderín, Manuel y Juan Moreno Artiles. “Barrio de Coliseo”. Cuba Descriptiva. Datos sobre municipios y barrios. Vol. 6, with Carlos García Velez y Augusto Casamayor Guerrero. Febrero 1913.
- Miró Argenter, José. “Coliseo”. Cuba Crónicas de la Guerra. La Campaña de Invasión. Tomo I. Habana, Editorial Lex, 1942. ↩︎
Mariela dice
En el poblado del Coliseo antes que existieran los registros civiles cómo inscribían a los nacidos de ese pueblo
Almar dice
Hola Mariela, Coliseo pertenecía a Guamacaro es decir que el curato estaba en Limonar ¿ya intentó preguntar por una fé de bautismo en la Iglesia Parroquial San Cipriano Obispo y Purísima Concepción de Limonar? Saludos.