
La Planta de Pasteurización Higia de Villa y Fernández en Cárdenas. Era esta en 1928 la más nueva y moderna industria de Cárdenas, una que marcaba un paso de avance en nuestra república y que habría de dar la pauta para otras industrias similares en nuestro pueblo.
La Planta “Higia” fue la primera planta de este procedimiento que se instaló en Cuba, al amparo del Decreto núm. 145 del presidente de la república y era la única en Cuba, que funcionaba en aquel momento bajo el control del Departamento de Sanidad.
Era la Planta “Higia” la prueba más fehaciente y palpable del espíritu de amparo y protección que guiaba al honorable presidente y a su gobierno hacia las nuevas industrias cubanas.
No solo surtía de leche pasteurizada a la ciudad de Cárdenas, sino también enviaba su producto a la Habana y allí a los hospitales “Calixto García” y “La Esperanza” y otras dependencias del Departamento de Sanidad que consumían exclusivamente leche pasteurizada de la planta “Higia”.

La leche era enviada a la Habana, en unas botijas “thermos” especiales que según noticias que tenemos solo tenían y usaban en Cuba los señores Villa y Fernández para transportar la Leche “Higia”; y por medio de dichos envases la leche podía tomarse en la Habana, a la misma hora y a la misma temperatura que la que se consumía en la ciudad de Cárdenas.
Este era un gran paso de avance. No es de extrañar después de vista esta planta que la mortandad infantil disminuyó en la ciudad de Cárdenas en un treinta por ciento, según estadística de la Jefatura Local de Sanidad.
Al felicitar a los señores Villa y Fernández por tan importante industria no se puede menos que aplaudir, sin reservas al honorable presidente y a los doctores Francisco María Fernández y César Muxó, Secretario de Sanidad y Supervisor de Drogas y Alimentos respectivamente, celosos vigilantes de la salud pública, a cuyas iniciativas se debió la implantación del Decreto núm. 145.
Visita a la Higia de Villa y Fernández en Cárdenas.1
Visita del Secretario de Sanidad señor Francisco María Fernández y el alcalde de la ciudad Humberto Villa Carrerá a la planta de pasteurización “Higia” propiedad de Mario Villa y Tomás Fernández en Cárdenas el domingo 18 de septiembre 1927.
Y entramos en Cárdenas, cuando Cárdenas en sus tardes dominicales se ve a sus habitantes sobre todo de barrios extremos, que se preparan para disfrutar del paseo de ese día único, a excepción de los de fechas nacionales o festejos populares, en que medio pueblo invade nuestra principal Avenida de Céspedes o nuestro Parque Central.
Nos remontamos a las Quintas. Hacia la Higia. En pleno sitio de ese Paseo de las Quintas aparece situado el edificio de la nueva Planta de Pasteurización de Leche “Higia”. No había estado allí. Lo declaro.
Apenas se detuvo el auto del Alcalde en aquellas puertas se detenía tras de nosotros también el auto del Honorable Secretario de Sanidad con sus distinguidos acompañantes y además otro grupo de periodistas que venían en otra máquina entre los que figuraban Yanez Iglesias, González y Hernández Torres, Corresponsales de distintos diarios capitalinos.
Pasamos al interior. Todo es un primor. Cada departamento de la fábrica de pasteurizar leche presenta todos los requisitos que exige Sanidad, como la declaró allí al verlos con sus propios ojos el señor Secretario de Sanidad y Beneficencia.
Duró la visita un largo rato. De todos los apartamentos interiores pasamos al de la química, donde los señores Villa y Fernández quisieron que todos los presentes probaran de la leche por ellos pasteurizada, cuyos pomos dispuestos ya para el servicio de venta llenaban el refrigerador que mantiene a la leche en una temperatura helada que al probarla el consumidor la encuentra deliciosa al paladar.
Se confirmó allí. Por una autoridad en ello. El Secretario de Sanidad y Beneficencia que al tomar su vaso pronunció esas palabras que ayer dije y que repetiré ahora: “Me parece que estoy en New York. Pueden estar orgullosos los cardenenses de tener la mejor leche que se bebe Cuba”.
Tales sus frases. Sin agregar nada. El doctor Fernández, demócrata, sencillo, de trato afable, explicó los beneficios que esa leche reporta a la Humanidad y más que nada a la niñez, a esa niñez por la que estamos en el deber de velar siempre en todos los momentos, ya sean seres queridos nuestros, ya sean seres ajenos a los que no nos ligue más que la idea de pensar que son niños, pero que como tales merecen los mayores cuidados.
Se pasó allí un rato agradable. Entre su charla. Satisfechos los señores Villa y Fernández porque un triunfo constituía para ellos la visita y las declaraciones del Honorable Secretario de Sanidad y de sus acompañantes, expertos en la materia, fué para ellos la tarde del domingo plácida y risueña, en los albores aún del negocio que acaban de implantar.
Tales sus frases. Sin agregar nada.
Subasta para el suministro de leche.2
En la Secretaría de la Administración Municipal tuvo lugar ayer (12 de julio de 1929) la subasta para el suministro de leche de vaca cruda o pasteurizada a las dependencias municipales, en el actual año económico de 1929 al 1930.
Integraron el Tribunal de Subasta los señores Coronel Tomás Armstrong, Contador; doctor Manuel Mencía, jefe del Departamento Municipal de Sanidad; doctor Fernando Llanos, jefe del Servicio de Higiene Infantil; y Rafael Jiménez Pozo, secretario.
Concurrieron como postores, la Compañía Abastecedora de Matanzas: Antonio Benítez; la Southern Dairies de Cuba; Santiago Castellanos; Manuel Menéndez y la Compañía Lechera Higía y Rogelio Urrutia.
El que mayor precio presentó fué el señor Urrutia, a 13 centavos el litro: y el que menor el señor Castellanos, a 9 centavos litro.
Bibliografía y notas
- “Higia. Planta de pasteurizar de Villa y Fernández”. Diario de la Marina. 1928.
- Personalidades y negocios de Cárdenas
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