
“En Matanzas hay lugares donde el agua no es solo paisaje: es memoria. El Ojo de Agua y el Pon Pón conservan la huella de una ciudad atravesada por manantiales, cañadas y surgencias que durante siglos formaron parte de la vida cotidiana.
Hoy puede parecer difícil imaginarlo. Pero hubo un tiempo en que estas aguas no eran una curiosidad del pasado, sino una presencia real, útil y cercana. El antiguo Ojo de Agua del Yumurí fue conocido por sus manantiales de aguas cristalinas, aprovechadas por vecinos que iban allí a beber y a bañarse. También existieron baños vinculados a esa tradición, como los de Santa Rita, anunciados todavía en el siglo XIX.
La memoria de esas aguas no termina ahí. Algunas referencias antiguas hablan de una cañada diagonal que unía el Ojo de Agua del Yumurí con otro punto cercano al Sabicú, zona que después quedó asociada al mercado y al matadero.
Y ya en 1910 se decía que el rumbo de aquella cañada podía seguirse por varias calles de la ciudad: Ayuntamiento, Daoiz, Santa Teresa, Manzano, Zaragoza, Gelabert y Dos de Mayo. Como si bajo el trazado urbano permaneciera, todavía visible para quien sepa leerlo, el viejo curso del agua.
En ese mismo mundo de creencias y costumbres entra también el Pon Pón, recordado por una copla popular que advertía, medio en broma y medio en serio, sobre los efectos de su agua exquisita. Y no es casual que esa memoria llegara hasta la poesía de Carilda.
En Matanzas, el agua no solo abastecía: inspiraba, daba fama y se volvía parte de la identidad de la ciudad.
Pero el crecimiento urbano exigió otra escala. Durante décadas, Matanzas buscó un sistema estable de abasto, hasta que en el siglo XIX se estudiaron distintos manantiales y finalmente se impuso la traída de las aguas de Bello, inaugurada en 1872 como el Acueducto Burriel. Aquello fue celebrado como una obra de higiene, progreso y futuro.
Sin embargo, la historia no fue tan simple. En 1948 el Ojo de Agua era descrito como un barrio abandonado, con charcos, cunetas insalubres y problemas graves de suministro. Y hoy, más de un siglo después del acueducto, todavía vemos personas buscando agua en plena calle.
“Muy Crítica es la Situación en Ojo de Agua”. Noticias de Hoy. Año XI, núm. 311, 31 de diciembre de 1948.
Muy Crítica es la Situación en Ojo de Agua. Grandes abusos comete el “pulpo eléctrico” en ese barrio de Matanzas.
El Comité Socialista de Ojo del Agua, ha dado a la publicidad un llamamiento a los vecinos de ese barrio —al que llaman “La Cenicienta de Matanzas”— para constituir un Comité Local de Lucha por el saneamiento de la barriada y contra los abusos de la imperialista y mal llamada Compañía Cubana de Electricidad que mantiene a ese pueblo sin agua.
Dicen los socialistas populares de Ojo de Agua en su denuncia:
OJO DE AGUA ES EL BARRIO CENICIENTA DE MATANZAS
Sus calles intransitables, los charcos de agua estancada, la corriente constante por sus cunetas, sus fosas reventadas, son un foco de infección, un criadero de mosquitos y microbios que minan la salud de millares de niños y adultos siendo una amenaza perenne sobre toda la población de Matanzas.
Todo esto sucede con la despreocupación e indiferencia oficial ante la tragedia de millares de matanceros que se debaten entre el fango y el agua, bajo el peligro constante del parasitismo, el paludismo, el tifus y cuantas enfermedades se producen en este foco de infección.
Como si esto fuera poco, una compañía imperialista mal llamada Compañía Cubana de Electricidad, contribuye a que la situación de nuestro barrio sea aún más intolerable, ofreciendo un mal servicio de agua, existiendo manzanas enteras que después del mediodía no hay ni gota de este necesario líquido siendo imposible bañarse ni disponer del agua necesaria para el consumo de la población.
Asimismo, el servicio de alumbrado es tan pésimo, que a menudo los transeúntes caen en las cunetas y charcos de aguas podridas.
Frente a esta situación de abandono oficial y de atropello de una compañía imperialista, el Comité Socialista de Ojo de Agua, fiel defensor de los intereses del pueblo y constante batallador por su mejoramiento, denuncia enérgicamente esta situación y llama a toda la población de Ojo de Agua a luchar por las siguientes demandas:
- —Higienización de las calles y solares, desinfección de las zonas productoras de mosquitos y microbios, drenaje y pavimentación de las cunetas.
- —Exigir de la Compañía Cubana de Electricidad servicio de agua suficiente a todas horas.
- —Mejoramiento del alumbrado público colocando bombillos de más bujías.
Para luchar por estas demandas llamamos a todos los vecinos de Ojo de Agua a construir un Comité Pro Saneamiento, agua abundante y mejor alumbrado para el barrio de Ojo de Agua.
Comité Socialista de Ojo de Agua
Tal vez por eso Ojo de Agua y el Pon Pón siguen diciendo tanto. Porque en Matanzas el agua no desaparece del todo: cambia de cauce, se oculta bajo las calles, se vuelve recuerdo, copla, queja o necesidad. Pero sigue ahí, latiendo bajo la ciudad.
Las aguas, siempre frescas en labios de Carilda, y hasta murmurantes en el cantarcillo anónimo del viejo tiempo:
Del Pon-Pon de agua exquisita
nueve días tú no bebas
con una matancerita,
porque si del agua pruebas,
boda tú harás en la ermita
Siempre aplacadoras y delicadas, como el “Canto a Matanzas” de su eterna enamorada:
Por el Pompón donde bebo,
por el Canímar que cruza
hacia el mar desde mi blusa;
por esta pena que muevo…
Bibliografía y notas
- Alfonso, Pedro Antonio. Memorias de un matancero. 1854.
- “Matanzas”. Revista Juventud. Año 1 núm. 1, 3 de septiembre de 1910.
- “Muy Crítica es la Situación en Ojo de Agua”. Noticias de Hoy. Año XI, núm. 311, 31 de diciembre de 1948.
- Ruiz, Raúl R. Retrato de ciudad. Asunción Rodda Romero. Ediciones Unión, 2003.
- Sonia Noya en Facebook: Cuando a alguna tía mía le decían ¡Qué bien te conservas! ellas invariablemente decían: es que tomo agua del Pompón.
- Personalidades y negocios de Matanzas
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