
Entre las casas bancarias privadas que funcionaron en La Habana durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX ocupó un lugar destacado Hijos de R. Argüelles, empresa cuya historia comenzó mucho antes de que la banca se convirtiera en su actividad principal.
Fundada en 1849 bajo la razón social de Argüelles Hermanos, tuvo inicialmente como objeto el comercio de tabaco torcido y en rama. Al frente de aquella empresa se encontraba Ramón Argüelles Alonso, futuro marqués de Argüelles, quien llegaría a reunir una considerable fortuna y a desempeñar un importante papel en diversas empresas ferroviarias y financieras cubanas.
Una extensa reseña publicada en el Libro de Oro Hispano-Americano. Cuba en 1917 describía a Hijos de R. Argüelles como una de las instituciones bancarias más antiguas y prestigiosas de la Isla y atribuía su crecimiento, en buena medida, a la capacidad empresarial de su fundador.
De quinientos pesos a una gran casa comercial
Según aquella publicación, los comienzos de Argüelles fueron extraordinariamente modestos. La empresa habría iniciado sus actividades con apenas quinientos pesos prestados.
El dato resultaba tan llamativo que todavía en 1917, según la reseña, se conservaba en la gerencia de la casa un cuadro en el que figuraba el recibo correspondiente a aquel préstamo, fechado en 1849 y firmado por Ramón Argüelles.
La actividad tabacalera fue creciendo rápidamente. La firma adquirió propiedades en la región de Vuelta Abajo, principal zona productora de tabaco de la provincia de Pinar del Río, y llegó a manejar importantes cantidades de mercancía.
Una noticia publicada por Diario de la Marina en 1885 permite apreciar la magnitud que había alcanzado entonces el negocio. La empresa aparecía bajo la denominación Argüelles Hermanos y Compañía y era propietaria de una fábrica de tabacos situada en la calle Cuba esquina a Jesús María, en La Habana.
La información recordaba un incendio ocurrido durante la noche del 14 de septiembre anterior en un depósito de tabaco en rama de la firma. La actuación de la bomba Colón, perteneciente al Cuerpo de Bomberos del Comercio n.º 1, permitió salvar de las llamas mercancías cuyo valor se calculaba en 300.000 pesos.
En agradecimiento, Argüelles Hermanos y Compañía entregó 500 pesos en billetes del Banco Español al cuerpo de bomberos para contribuir al mejoramiento de su material.
Resulta significativo comparar aquella cantidad con los quinientos pesos con los cuales, según la tradición recogida en 1917, Ramón Argüelles había comenzado sus negocios décadas antes.
Del comercio a las operaciones bancarias
El propio crecimiento de la empresa condujo progresivamente a su entrada en el mundo financiero.
La reseña de 1917 explicaba que la casa llegó a acumular tal cantidad de capital excedente que comenzó a efectuar operaciones de banca, particularmente mediante la pignoración1 de bonos y acciones de compañías ferroviarias.
Ramón Argüelles fue precisamente uno de los grandes inversionistas cubanos en este sector. Figuró entre los principales accionistas de empresas ferroviarias y ocupó la presidencia de importantes compañías, entre ellas los Ferrocarriles Unidos y Almacenes de Regla Limitada.
La evolución de la firma respondía a un modelo frecuente durante el siglo XIX cubano: comerciantes que, a medida que acumulaban capital y extendían sus redes de crédito, terminaron desempeñando funciones propias de una casa bancaria.
El negocio de Hijos de R. Argüelles terminó adquiriendo precisamente ese carácter.
Ramón Argüelles falleció el 22 de mayo de 1900.2
Tras su desaparición, la actividad bancaria continuó en manos de la familia y de personas estrechamente vinculadas a ella.
Hijos de R. Argüelles
A comienzos del siglo XX la firma aparece definitivamente bajo la denominación Hijos de R. Argüelles.
Entre quienes participaron en su dirección figuraron Juan Francisco Argüelles Ramos y Elicio Argüelles Pozo, hijos del fundador, además de Federico Bernaldo de Quirós y Mier, casado con María Josefa Argüelles Díaz-Pimienta, hija de Ramón Argüelles y segunda marquesa de Argüelles.

Sin embargo, la figura que aparece con mayor relieve en las fuentes contemporáneas es Juan F. Argüelles.
El Libro de Oro Hispano-Americano publicó en 1917 su retrato acompañado de la identificación:

“El Sr. Juan F. Argüelles, gerente de la casa bancaria ‘Hijos de R. Argüelles’.”
La misma publicación lo consideraba el verdadero continuador de la obra iniciada por Ramón Argüelles.
Juan F. Argüelles había ocupado la presidencia de los Ferrocarriles de Cárdenas y Júcaro y participó posteriormente en el proceso de fusión de esa empresa con los Ferrocarriles Unidos. También estuvo relacionado con la reorganización de la Compañía de Gas de La Habana.
Federico Bernaldo de Quirós, por su parte, residía en Madrid, pero figuraba igualmente entre quienes dirigían la casa.
Mercaderes 36
Un momento importante en la historia de la empresa se produjo en 1905, cuando Hijos de R. Argüelles trasladó sus oficinas a un edificio de su propiedad que anteriormente había ocupado el ya desaparecido Banco del Comercio.
Se trataba del inmueble situado en Mercaderes 36.
Los directorios bancarios internacionales confirman que Hijos de R. Argüelles operaba en esa dirección. El Rand McNally Bankers Directory la registra allí tanto en 1912 como en enero y julio de 1918.
El antiguo Banco del Comercio que había ocupado previamente el edificio no debe confundirse con la institución del mismo nombre que surgiría posteriormente de Hijos de R. Argüelles. Aquel primer banco había acordado en 1904 su disolución y liquidación, transfiriendo sus operaciones mercantiles a The Royal Bank of Canada. El aviso de liquidación señalaba igualmente como domicilio Mercaderes 36.
Hijos de R. Argüelles ocupó el inmueble al año siguiente.
Una casa dedicada enteramente a la banca
El traslado de 1905 coincidió con una transformación importante en la naturaleza de los negocios.
La actividad bancaria había crecido hasta tal punto que, según la reseña de 1917, desde entonces la casa se dedicó exclusivamente a operaciones de esa índole.

Un anuncio publicado en 1914 permite conocer con mayor precisión los servicios que ofrecía Hijos de R. Argüelles desde Mercaderes 36:
depósitos y cuentas corrientes; custodia de valores; cobro y remisión de dividendos e intereses; préstamos y pignoraciones de valores y frutos; compra y venta de valores públicos e industriales; operaciones con letras de cambio; cobro de letras y cupones; giros sobre distintas plazas internacionales, y pagos mediante cable y cartas de crédito.
Para 1917 la casa mantenía además corresponsales entre importantes firmas de la banca internacional.
En las fotografías publicadas aquel año pueden verse tanto a Juan F. Argüelles como diferentes dependencias interiores del establecimiento. Un año después, Diario de la Marina volvería a dedicar espacio a la institución y reproduciría una extensa reseña de su trayectoria.
De Hijos de R. Argüelles al Banco del Comercio
La historia de la casa bajo el apellido de sus fundadores estaba próxima a concluir.
La documentación secundaria consultada sitúa el cambio fundamental el 5 de diciembre de 1919.
Guillermo Jiménez Soler identifica al posterior Banco del Comercio como sucesor directo de Hijos de R. Argüelles y señala que en aquella fecha la antigua casa bancaria se transformó en la nueva institución, incorporándose como socios Bernardo Solís y José Gómez Mena, quienes durante los años veinte ocuparían respectivamente su presidencia y vicepresidencia.
Conviene precisar la naturaleza de aquella operación. Hasta que pueda localizarse la escritura constitutiva o el correspondiente asiento del Registro Mercantil, resulta más prudente hablar de una reorganización de Hijos de R. Argüelles como Banco del Comercio, y no simplemente de un cambio de nombre.
La incorporación de nuevos socios, la utilización de la forma societaria bancaria y la posterior estructura accionarial indican una transformación empresarial mucho más profunda.
La continuidad material, sin embargo, resulta evidente.
El nuevo Banco del Comercio permaneció durante varios años en Mercaderes 36. En 1922 la prensa todavía situaba allí su oficina, y los directorios bancarios la mantienen en la misma dirección durante buena parte de la década.
En enero de 1928 el Rand McNally Bankers Directory ya lo registra en Aguiar y Obrapía, con Bernardo Solís como presidente, José Gómez Mena como vicepresidente y un capital de 2.500.000 pesos.
Los últimos años del Banco del Comercio
Con el transcurso de los años, el control de la institución se fue desplazando hacia nuevos grupos empresariales.
José Ignacio de la Cámara O’Reilly, casado con María Josefa Argüelles Claussó, hija de Juan Francisco Argüelles Ramos, se convirtió en vicepresidente del banco hacia 1929 y desde 1935 ocupó su presidencia. De esta manera, aunque los Argüelles habían dejado de controlar directamente la institución como una casa familiar, continuaba existiendo un vínculo entre sus descendientes y la dirección del banco.
A comienzos de la década de 1950 el Banco del Comercio continuaba siendo una institución financiera importante. Poseía depósitos por aproximadamente 20,8 millones de pesos y un capital de un millón de pesos.
El 30 de julio de 1952 fue vendido por 2.433.000 pesos a The Trust Company of Cuba. Finalmente, el 17 de marzo de 1954, ambas instituciones se fusionaron. Algunos de los antiguos accionistas y dirigentes del Banco del Comercio pasaron entonces a formar parte de la directiva de la entidad resultante.
Terminaba así una trayectoria empresarial cuyos orígenes podían remontarse más de un siglo.
Lo que había comenzado en 1849 como una casa dedicada al comercio del tabaco pasó posteriormente a realizar operaciones mercantiles y financieras, se convirtió en Hijos de R. Argüelles, una de las conocidas casas bancarias privadas de La Habana, y finalmente dio paso al Banco del Comercio.
Entre aquellos quinientos pesos que, según la tradición de la propia empresa, sirvieron para iniciar los negocios de Ramón Argüelles y la fusión bancaria de 1954 habían transcurrido aproximadamente 105 años de actividad empresarial.
Bibliografía y notas
- Pignorar: tr. Dar o dejar algo en prenda. Sin.: empeñar. (R.A.E.) ↩︎
- Véase Genealogías de Cabrales y el Oriente de Asturias. En línea: https://www.concejodecabrales.com/ ↩︎
- Libro de Oro Hispano-Americano. Cuba. Vol. I, edición de lujo. Sociedad Editorial Hispano-Americana, 1917, pp. 226-227.
- Diario de la Marina, 1885, 1914, 1918.
- Rand McNally Bankers Directory, diversas ediciones, 1912-1928.
- Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba. 1958, entrada “Banco del Comercio”.
- Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios de Cuba 1958, entrada relativa a José Ignacio de la Cámara O’Reilly.
- Personalidades y negocios de la Habana
Deja una respuesta