
En abril de 1919, la revista Social dedicó a Mercedes Matamoros una página de su sección “Poetisas cubanas”, preparada por Emilio Roig de Leuchsenring. Junto a una breve semblanza de la escritora, se reprodujeron varios de sus poemas, entre ellos “La muerte del esclavo”, “Yo”, “Celos”, “Venganza”, “Al amor carnal” y “La Bestia”.
Nota de CubaMemorias: El texto que sigue se transcribe respetando la redacción, los datos y las versiones de los poemas de la publicación original. Algunas informaciones, como el año de nacimiento de Mercedes Matamoros, han sido corregidas posteriormente a partir de documentación primaria. Para una biografía actualizada y documentada puede consultarse Mercedes Matamoros: poesía, adversidad y reconocimiento.
Transcripción de Poetisas cubanas: Mercedes Matamoros
Mercedes Matamoros comenzó su carrera literaria a los 14 años, publicando en “El Siglo” y otros periódicos numerosos artículos de costumbres que fueron muy celebrados.
Sus primeros ensayos poéticos no aparecieron hasta el 74: traducciones de poetas ingleses y franceses, que, unidas a sus imitaciones y paráfrasis de bardos extranjeros, habrían de darle más tarde gloria y renombre merecidos, por el acierto, facilidad y exactitud con que vierte al castellano las joyas poéticas de otras literaturas.
Pero, no menos dignas de admiraciones y elogios son sus composiciones originales. En ellas, como dijo Tejera, no sabemos qué admirar más “si la profundidad de sentimiento y poder de fantasía que revelan, o la sobriedad y arte exquisito de sus formas”.
La miseria y el dolor fueron compañeras inseparables de su vida, sobrellevando sus desgracias, durante largos y penosos años, heroica y resignadamente.
Los sufrimientos que atormentaban su alma, refléjanse en sus poesías, melancólicas y tristes, y principalmente en sus “Sensitivas” —género creado por ella, análogo a los de Heine y Bécquer— en las que va vaciando nuestra poetisa los diversos estados de su alma, en estrofas bellas y sencillas, que encierran siempre un pensamiento profundo, altamente poético filosófico y de una tristeza resignada y dulce.
En 1892, numerosos admiradores, reunieron en un volumen sus poesías regalándole además la edición. De este modo rindieron justo tributo a la poetisa insigne y proporcionaron útil socorro y auxilio a la mujer desvalida y pobre, a la hija amante y abnegada. Nacida en 18581 falleció en 1906.
La muerte del esclavo
Por hambre y sed y hondo pavor rendido
del monte enmarañado en la espesura
cayó por fin entre la sombra obscura
el miserable siervo perseguido
Aun escucha a lo lejos el ladrido
del mastín, olfateando en la espesura
y hasta en los brazos de la muerte dura
del estallante látigo el chasquido
Mas de su cuerpo ante la masa yerta
no se alzará mi voz conmovedora
para decirle:-¡Lázaro, despierta!-
¡Atleta del dolor! ¡descansa al cabo!
que el que vive en la muerte nunca llora,
y más vale morir que ser esclavo.
Yo2
Tengo el color de golondrina obscura;
sombríos los cabellos ondulantes;
y mis ojos ¡tan negros! son diamantes
en cuyas chispas la pasión fulgura
Es urna de coral y esencia pura
mi boca, en que los besos palpitantes
buscan cual pajarillos anhelantes
de la tuya el calor y la dulzura
Mi cuerpo es una sierpe voluptuosa
y en el mórbido seno se doblega
lánguidamente el cuello como un lirio.
¿Y aun hay quién diga que no soy hermosa?
¡Oh, ven! Y en este amor que a tí me entrega
tú serás el placer y yo el Delirio!
Celos
¡No me nombres jamás a otras mujeres!
Yo no anhelo saber si tus hermosas
sílfides son, o si parecen diosas...
¡las odio a todas porque tú las quieres!
Cállate, por favor. No más alteres
mis sombrías pasiones silenciosas;
cual furias del Averno, tumultuosas
se alzarán contra ti, si me ofendieres!
Mas perdona... ¡Oh dolor! Yo bien ansío
doblar el cuello como dulce oveja,
y tras el golpe acariciar tu mano.
¡Pero dueña no soy de mi albedrío!
¡Quién manda en mí, y el crimen me aconseja
es sólo el corazón, el gran tirano!...
Venganza
Me levanté, febril, sin hacer ruido
a media noche; y cautelosamente
fuí a tu estancia, pensando amargamente
—¡podré matarlo cuando esté dormido!
Por tu abandono el corazón herido,
lloraba sangre. Con furor creciente
a ti lleguéme.... ¡Te encontré sonriente
de blando sueño en el profundo olvido!
Cuán bello estabas! Por un breve instante
a la luz de la lámpara, mis ojos
vieron de Apolo el poderoso encanto!
¡Entonces recordé que fuí tu amante!
Junto a tu lecho me postré de hinojos,
dejé el puñal y me deshice en llanto!....
Al amor carnal
Por tí olvidé—cual flores sin esencia—
ilusiones de bien que fueron mías;
y troqué por culpables alegrías
lo más bello del alma: la inocencia!
Lleváronse la paz de mi existencia
tus locas noches y revueltos días;
en el fuego mortal de tus orgías
quemó sus níveas alas mi conciencia!
Hollé por tu favor lo más sagrado;
apagué con tu risa el sentimiento;
escondí en tu cinismo mis sonrojos;
y en cambio, ingrato amor, ¿qué me has dejado?
¡Sombrío, cual la noche, el pensamiento,
inerte el corazón, secos los ojos!
La Bestia
En lo más negro de aquel monte umbrío,
nuestro lecho. Faon, he preparado
¡de mi pecho el volcán se ha desbordado
de la fiebre fatal ya siento el frío!
¿No escuchas a lo lejos el sombrío
león, que con rugido apasionado
responde a la leona, en el callado
y hondo recinto de su amor bravío?
Amémonos así, Ven y desprende
de mi ajustada túnica los lazos,
Y ante mi seno tu pupila enciende!
¡Es el amor que humilla y que deprava!
No importa. Lleva a Safo entre tus brazos
donde loco el placer la rinda esclava!
Bibliografía y notas
- Roig de Leuchsenring, Emilio. “Poetisas cubanas: Mercedes Matamoros”. Social, abril de 1919, p. 39.
- Morilla Palacios, Ana. Mercedes Matamoros: El último amor de Safo. Tesis doctoral, Universidad de Granada, 2012.
- Nota: La versión de “Yo” reproducida por Social en 1919 conserva el verso “Mi cuerpo es una sierpe voluptuosa”. En El Fígaro del 20 de julio de 1902 apareció como “Mi cuerpo es hecho de azucena y rosa”, mientras que en el volumen Sonetos quedó “Mi cuerpo es una sierpe tentadora”.
- Social publicó erróneamente 1858 como año de nacimiento. La partida de bautismo de Mercedes Matamoros confirma 1851. ↩︎
- La nota siguiente se refiere al soneto “Yo” y a los sonetos que continúan:
“Este y los restantes sonetos que a continuación publicamos, forman parte del poema ‘El Último Amor de Safo’, escrito en 1902.” ↩︎
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