
La casa Aspuru y Co., S. en C., era, en el giro de ferretería en general y maquinaria, tan popular que su nombre, lo mismo en la Habana que en el interior de Cuba, era conocidísimo.
Lo mismo casas detallistas, que tiendas mixtas y almacenes bien surtidos, del interior, que Ingenios y centros fabriles e industriales de toda la República, sabían de la existencia de la casa Aspuru y Co., S. en C., y a ella acudían para surtirse de existencias unas, y otros para proveerse de maquinaria de primera calidad.
El crédito de la casa, dejando a un lado su gran solvencia, debióse en su mayor parte a la formalidad en el cumplimiento de las órdenes que recibía y a la notable bondad de los artículos vendidos.
Trátase de una casa cuyos orígenes se remontan al año 1860 que tal fué el de la fundación de la misma. Y desde entonces, todos los gerentes tuvieron buen cuidado de poner el giro a que aquella se dedicaba a la altura de las modernas circunstancias.
Se adaptaron a estas fácilmente y entraron de lleno en la senda del comercio moderno y, lo que era más esencial, teniendo buen cuidado de importar en maquinaria todo aquello que significase adelanto e innovación en la misma, para que pudiese ser aplicada aquí con provecho para los compradores.

La firma que giraba en 1918, “Aspuru y Co., S. en C.” databa del año 1891, y la constituían los señores Juan A. Aspuru San Pedro, Ignacio Ucelay y José López, quienes eran gerentes; y los señores Clara San Pedro, viuda de Aspuru, y Juan Antonio Isasi, comanditarios.

Ocupaba la casa el edificio situado en la calle de Mercaderes, 21, esquina Lamparilla.
En esta propiedad ocupaba realmente dos edificios, ambos de dos plantas, correspondiente uno a la casa Lamparilla, 8, con comunicación interior, destinándose la planta baja a las oficinas y escritorio y almacenes, y la alta a depósitos de paquetería y ferretería.

La planta baja, dividida en varias naves, estaba realmente congestionada por la gran partida de tubería y planchas de hierro que contenía. Y en Mercaderes, 24, el local que era también sumamente espacioso, se destinaba a almacenes. Estos edificios ocupaban una extensión no menor de 1.500 metros cuadrados.
En los almacenes de depósito de los Ferrocarriles de Regla contaba la casa con mercancías en depósito que no podía, por falta de local, tener almacenadas en sus casas. Y en el crucero de la Ciénaga y la Calzada de Puentes Grandes, tuvo anexos los talleres de maquinaria y fundición “La Basconia”.

Entre otros artículos que importaba la casa hay que hacer especial mención de las poleas, válvulas, efectos navales, efectos agrícolas y maquinaria para Ingenios, que recibía en gran cantidad, La última, la maquinaria para Ingenios, constituía una especialidad de la casa.
Cuanto se recibía era importado de los Estados Unidos, España y otras naciones europeas.
El capital de la casa era de $450.000 y el promedio de venta anual de $1.000.000,

En estos breves apuntes queda sentada la importancia de la casa de “Aspuru y Co., S. en C.”, una las que ocupó lugar preferentísimo entre las dedicadas al importante ramo de ferretería y maquinaria en Cuba.
El señor Juan A. Aspuru y San Pedro falleció en la Habana el día 14 de marzo de 1928. Al año de su deceso se celebraron solemnes honras fúnebres por el eterno descanso de su alma en la Iglesia de la Merced. Agredecieron a los asistentes Estela Plasencia viuda de Aspuru; Juan Aspuru y Plasencia; y el hermano del difunto Manuel Aspuru San Pedro y su esposa Clara.1

Bibliografía y notas
- “Aspuru y Co., S. en C. Almacén de ferretería y maquinaria para ingenios”. Diario de la Marina. 1918.
- Personalidades y negocios de la Habana
- Diario de la Marina. Año XCVII, núm. 72, 13 de marzo de 1929, p. 22. ↩︎
Deja una respuesta