
Bahía de Cochinos: Memoria de la invasión de Cuba (1961). Abril de 1961: en la costa sur de Cuba, la Ciénaga de Zapata se convirtió en escenario de una batalla breve. En menos de tres días se decidió una contienda que tuvo consecuencias políticas y simbólicas que se han proyectado durante décadas. Aquí se enfrentaron los integrantes de la Brigada 2506, formada por exiliados cubanos organizados y entrenados por los Estados Unidos, y las fuerzas del gobierno, conformadas por grupos heterogéneos que incluían batallones de milicias, de la policía y del Ejército Rebelde comandadas por José Ramón Fernández y bajo el mando general de Fidel Castro, que por entonces ocupaba el puesto de Primer Ministro.1
El marco político y operativo de esa confrontación se había definido un año antes. En marzo de 1960 la administración del presidente estadounidense Eisenhower aprobó un programa anticastrista que contemplaba, entre otros puntos, la organización de una fuerza paramilitar fuera de Cuba y su eventual empleo en operaciones contra el gobierno de Castro.2
En esa fase inicial, el proyecto no se concebía como un desembarco convencional: combinaba entrenamiento de tropas, infiltración, apoyo a la resistencia interna y la expectativa de articular fuerzas ya activas dentro de la isla.3
Dentro de ese esquema, Trinidad apareció durante un tiempo como la opción más favorable para un desembarco. La elección obedecía, entre otras razones, a la cercanía del Escambray, donde operaban grupos armados anticastristas y hacia donde la fuerza invasora podía replegarse en caso necesario.4 Esa previsión revela que el plan conservaba además un componente de guerra irregular.5
La situación cambió cuando John F. Kennedy asumió la presidencia de EEUU y revisó el plan heredado de la administración anterior. Las objeciones fueron tanto militares como políticas, porque Trinidad resultaba demasiado visible y, por tanto, difícil de negar en el plano internacional.6
Esa cautela política se explicitó públicamente en la conferencia de prensa n.º 9 del 12 de abril de 1961, cuando Kennedy declaró que no habría, bajo ninguna circunstancia, una intervención de las fuerzas armadas estadounidenses en Cuba y que el gobierno haría todo lo posible para que no hubiera estadounidenses implicados en acciones dentro de la isla. Añadió, además, que la acusación federal contra Rolando Masferrer por conspirar una invasión desde Florida señalaba el rechazo oficial a expediciones orientadas a restaurar un régimen “batistiano”, y remató con una fórmula de encuadre decisiva: la cuestión fundamental no era entre Estados Unidos y Cuba, sino entre los propios cubanos.7
I want to say that there will not be, under any conditions, be an intervention in Cuba by United States armed forces…
John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos de América. Abril 12, 1961.8
Esta declaración funcionó como un compromiso público de no intervención y, a la vez, como un marco de negación plausible: elevaba el costo político de cualquier gesto que hiciera la operación inequívocamente atribuible a Washington. La prensa cubana también se haría eco al incluir una caricatura de Kennedy como una “mosca muerta” bajo la aviación que atacaría tres días después de su declaración.

Los riesgos políticos que acompañaban al plan Trinidad habían conllevado a la búsqueda de alternativas más inhóspitas. De ello resultó el reemplazo de Trinidad por la Ciénaga de Zapata, un escenario más aislado y menos comprometedor en términos diplomáticos.9 Pero el desplazamiento tuvo un costo militar evidente: la nueva zona era más difícil de sostener para una fuerza que dependía de establecer una posición, ampliarla con rapidez y evitar el encierro entre la costa y la ciénaga.10

El plan de invasión aparece designado en las fuentes como Operation Pluto. En su formulación final, contemplaba desembarcos en Playa Larga, Playa Girón y Caleta Redonda —identificadas respectivamente como Playa Roja, Playa Azul y Playa Verde—, así como el empleo de paracaidistas para asegurar las vías de acceso a través de la Ciénaga de Zapata.11

Al invadir, se trataba de establecer una cabeza de playa, sostenerla, convertirla en base de operaciones y, desde ella, facilitar la instalación de un gobierno provisional que pudiera solicitar reconocimiento y apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos.12
Como parte del diseño se previó una operación de diversión en Oriente. Un grupo de aproximadamente 170 hombres, encabezado por Nino Díaz, debía desembarcar desde el buque Santa Ana en un punto a unas 30 millas al este de Guantánamo en la noche del 14/15 de abril. Pero la acción fracasó por la imposibilidad de localizar la playa y la pérdida de embarcaciones, incluido el bote de reconocimiento, o al menos esa fue la excusa que Nino Diaz ofreció. Un segundo intento de ubicar el punto de desembarco también falló y el contingente fue reorientado hacia bahía de Cochinos, aunque sin posibilidad de llegar a tiempo a las acciones, finalmente se dirigió a Vieques, Puerto Rico.13
El entrenamiento de la Brigada 2506 se desarrolló en buena medida en Guatemala, mientras que la base avanzada de operaciones quedó establecida en Puerto Cabezas, Nicaragua. Desde aquí se organizó la base desde la cual despegarían los bombarderos y transportes vinculados a la invasión.14
La elección de Puerto Cabezas tuvo consecuencias operativas serias. Los B-26 debían despegar desde Nicaragua, cruzar hasta Cuba, atacar y regresar al punto de partida. Un análisis citado en el reporte del coronel J. Hawkins, quien comandó el entrenamiento de la Brigada, calculaba que el trayecto de ida y vuelta tomaba más de seis horas, dejando apenas unos cuarenta y cinco minutos de acción efectiva sobre Cuba.15
El éxito del plan dependía, por tanto, de destruir previamente la aviación cubana —o reducirla a un nivel operacionalmente irrelevante.16 Esa idea se reitera en las fuentes. Hawkins subraya que el control del aire era condición necesaria.17 Los aviones T-33 preocupaban especialmente porque, armados con cohetes, podían imponerse a los B-26 de la Brigada.18
En este contexto debe entenderse el bombardeo del 15 de abril de 1961 contra las bases aéreas cubanas, cuando se emplearon ocho B-26: tres contra Ciudad Libertad, tres contra San Antonio de los Baños y dos contra Santiago de Cuba.19 Al mismo tiempo, un avión con la insignia de la fuerza aérea revolucionaria se dirigió a Miami, donde lo esperaba la prensa para declarar que el ataque había sido obra de pilotos cubanos desertores del régimen que habían atacado sus propias bases antes de huir.20

Esa coartada se apoyaba en modificaciones visibles de los aviones. El volumen fotográfico de la historia oficial de la CIA muestra un B-26 en Puerto Cabezas con insignias cubanas, la sigla FAR y números de cola idénticos a los de los B-26 de Castro.21 Las mismas fotografías muestran también una banda ancha bajo el ala destinada a distinguirlos de los de la Fuerza Aérea Revolucionaria.22 El propósito era doble: sostener la historia de la supuesta deserción y, al mismo tiempo, evitar confusiones internas en combate.
La cobertura política del bombardeo duró poco. En las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, embajador de Estados Unidos, repitió la versión de que los aviones pertenecían a la fuerza aérea cubana y que ningún personal norteamericano había intervenido.23 Esa explicación fue rápidamente contestada por Raúl Roa, canciller cubano, y quedó desacreditada en muy poco tiempo.24 Este episodio, que se conoció como la “Historia de Stevenson”, se vincula directamente a las decisiones que siguieron.25
El efecto político fue importante. Según Howard Jones y el propio Hawkins, la reacción internacional al bombardeo del 15 de abril influyó de manera decisiva en la cancelación del segundo gran golpe aéreo previsto para el amanecer del 17 de abril.26 Ese segundo ataque debía completar la destrucción de la aviación cubana. Por lo tanto, los B-26 de la Brigada quedaron expuestos a los T-33 y Sea Fury cubanos que sobrevivieron el bombardeo a los aeropuertos.27 Jack Hawkins afirmaría después que, de haber conocido sobre estos cambios, habría intentado detener la operación.28
La invasión, sin embargo, siguió adelante. En la madrugada del 17 de abril de 1961, la Brigada 2506 inició el desembarco después de que dos equipos de hombres rana marcaran los accesos a Playa Girón y Playa Larga.29 Entre esos equipos había estadounidenses vinculados directamente a la CIA. Las fuentes identifican a Grayston Lynch en Playa Girón y a William “Rip” Robertson en Playa Larga, ambos al frente de equipos de demolición submarina y balizamiento del canal de entrada.30 Johnson afirma, además, que Lynch fue el primer hombre en tocar tierra en la invasión.31
El primer choque armado se produjo en Playa Girón. Según el relato de Johnson, los hombres rana dispararon primero contra un jeep que se acercaba y después contra tres camiones de milicianos, neutralizados con apoyo de la artillería del Blagar, el barco insignia de la invasión.32 Al mismo tiempo, el tercer punto de desembarco inicialmente previsto, Caleta Redonda, fue abandonado y sus efectivos fueron desplegados en Playa Girón.33
La batalla dejó de concentrarse únicamente en la línea de costa y pasó a definirse, en gran medida, por el control de los accesos interiores de la Ciénaga de Zapata. La geografía condicionó desde muy temprano el desarrollo de las operaciones. El terreno disponible era estrecho, con ciénaga a ambos lados, de modo que buena parte de los movimientos debían de hacerse por las carreteras y terraplenes que conectaban Playa Larga, Playa Girón y los puntos interiores de la zona de operaciones.
La reacción del gobierno cubano fue rápida. Sus fuerzas se movilizaron desde Matanzas, La Habana y Las Villas, avanzando especialmente por la carretera desde Jagüey Grande hacia Playa Larga, pasando por el central Australia, donde se estableció el puesto de mando.34 La prioridad fue atacar los barcos que se habían demorado en el desembarco; así lo recuerdan los testimonios de Girón en la memoria, y así lo confirmó también la historia oficial de la CIA al describir la primera salida de la fuerza aérea cubana en la mañana del 17 de abril.35
El efecto de esa situación se hizo sentir de inmediato. La primera misión de la aviación cubana golpeó al transporte naval Houston y contribuyó a dejarlo fuera de combate, encallado en la costa oriental de la bahía. Poco después, otra salida alcanzó al Río Escondido, que explotó y se hundió con combustible de aviación, municiones y otros recursos esenciales.
El historiador de la CIA, Jack B. Pfeiffer, presenta ambos ataques como episodios decisivos dentro del colapso logístico de la Brigada.36 Desde ese momento, la invasión no sólo tuvo que resistir el empuje creciente de las fuerzas cubanas en tierra, sino hacerlo además con medios cada vez más escasos.

En ese contexto, el escenario principal del combate se desplazó hacia la red vial interior. Pálpite, Playa Larga, Covadonga, San Blas y la carretera hacia Girón pasaron a ser puntos fundamentales. En Girón en la memoria aparecen tanques, camiones con artillería antiaérea y columnas avanzando por la carretera bajo amenaza aérea y bajo fuego desde posiciones enemigas.37 La batalla dejó de ser un enfrentamiento ordenado en torno al punto de desembarco y pasó a desarrollarse como una serie de choques sucesivos sobre accesos estrechos, terraplenes y cruces de carretera.

Luego de tomar Pálpite, entonces fue Playa Larga la que se presentó como un punto de quiebre terrestre para estrechar la cabeza de playa y obligar a la Brigada a replegarse hacia Girón. Una vez ocupada Playa Larga, las fuerzas revolucionarias avanzaron por la costa hasta Punta Perdices (a unos 11 km de Girón), mientras el mando en el central Australia organizaba el desplazamiento de artillería antiaérea y artillería de campaña para continuar el ataque hacia el punto principal.

En los combates finales de Playa Girón, la Brigada estuvo bajo un cerco progresivo y al terminar el segundo día la cabeza de playa se había reducido sensiblemente. Del otro lado de la bahía, el batallón cinco había quedado aislado en Punta Cazones, cerca del Houston encallado, donde la mayoría se rindió sin resistencia. Por otra parte, el batallón de paracaidistas retrocedió a San Blas, mientras fuerzas revolucionarias atravesaron la zona cenagosa por Yaguaramas y Covadonga para asaltarlos.

El primer combate del último día se sitúa en el aire: cinco B-26 son enviados para golpear a las fuerzas que cercaban a la Brigada, con una cobertura aérea prometida. Sin embargo, un error de coordinación hace que esa cobertura llegue tarde, cuando todo había terminado, reforzando la imagen de colapso final del dispositivo defensivo.
Parte de los invasores cayó prisionera durante los combates; otros intentaron escapar por los pantanos y fueron capturados más tarde. En la reconstrucción de Haynes Johnson aparecen hombres aislados en la ciénaga, oficiales capturados y la concentración posterior de prisioneros en La Habana.38
A partir de ese momento, el episodio dejó de ser estrictamente militar y pasó a una fase política, judicial y diplomática. Los prisioneros fueron internados en distintos centros, entre ellos el Castillo del Príncipe. Johnson recuerda que el anuncio del juicio circuló entre los detenidos con la frase “TRIAL ON 29” escrita en la pared.39 El proceso se convirtió en uno de los grandes juicios colectivos de la etapa revolucionaria, aunque el desenlace no se produjo finalmente en el tribunal, sino en una negociación prolongada.
Durante meses se exploraron fórmulas de canje. Primero se habló de tractores; después, de otros bienes. Johnson sostiene que el gobierno cubano sí se mostró dispuesto a negociar, pero que el clima político en Estados Unidos dificultó durante largo tiempo una solución.40 La liberación no llegó sino en diciembre de 1962, cuando la mayoría de los miembros de la Brigada fueron puestos en libertad en vísperas de Navidad, después de más de veinte meses de cautiverio.41

El retorno a Estados Unidos cerró la dimensión inmediata de la operación, pero abrió su dimensión simbólica. Las fotografías y leyendas reunidas en The Bay of Pigs muestran la recepción de los liberados en Miami y, poco después, la ceremonia del Orange Bowl, en la que John F. Kennedy recibió la bandera de la Brigada 2506 y prometió devolverla en una Habana libre.42 Ese gesto no modificó el resultado militar de abril de 1961, pero sí contribuyó a fijar la derrota de Girón como uno de los episodios más persistentes en la memoria del exilio cubano.
En aquellos días se declaró en La Habana que en las propias narices de los Estados Unidos se había hecho una revolución socialista.43
Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos!
Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Abril 16, 1961.
Kennedy, por su parte, reconoció que como presidente era el único responsable de los sucesos…44
Tenemos la intención de asumir la plena responsabilidad por nuestros errores.
John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos de América. Abril 27, 1961.45
José Pérez San Román46 dirá años más tarde que en un encuentro personal con Kennedy este le explicó los motivos de la cancelación de los ataques aéreos y apoyo subsiguiente. Según Kennedy, después del bombardeo a los aeropuertos en abril 15, el gobierno ruso habría amenazado que atacaría Berlín Occidental si los norteamericanos continuaban apoyando la fuerza invasora en Cuba. El presidente de los Estados Unidos prefirió sacrificar la Brigada 2506, evitando quizás una tercera guerra mundial.
En cuanto se refiere a la Unión Soviética, no debe haber confusión respecto a nuestra posición: prestaremos al pueblo cubano y a su Gobierno toda la ayuda necesaria para rechazar la agresión armada a Cuba.
N. Jruschov, Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética. Abril 18, 1961.47

La operación concluyó reforzando la posición de Fidel Castro y convirtiendo a la Brigada 2506 en un referente duradero del anticastrismo en el exilio.48 Sesenta y cinco años después de aquellos terribles combates y la pérdida de más de doscientas setenta49 vidas humanas entre ambos bandos, la confrontación aún no ha terminado. Sin embargo, persiste el anhelo de una reconciliación entre cubanos que permita a la nación avanzar como un solo pueblo.
Dedicado a quienes combatieron en aquellos días; a las víctimas civiles y militares; a las familias —de todos—, marcadas por el dolor y la memoria.
Cómo citar este artículo:
- Martínez, Alfredo, y Odlanyer Hernández de Lara. “Bahía de Cochinos: Memoria de la invasión de Cuba (1961).” CubaMemorias.com, 17 de abril de 2026. https://cubamemorias.com/bahia-de-cochinos-memoria-de-la-invasion-de-cuba-1961/
Bibliografía y notas
- Haynes Johnson, with Manuel Artime, José Pérez San Román, Erneido Oliva, and Enrique Ruiz-Williams, The Bay of Pigs: The Leaders’ Story of Brigade 2506 (New York: W. W. Norton & Company, 1964), prefacio y estructura general; Jack B. Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1 (CIA History Staff, September 1979), introducción. ↩︎
- Jack B. Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1, sección inicial sobre el programa aprobado el 17 de marzo de 1960. ↩︎
- J. Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, 17 March 1960–May 1961 (Clandestine Services History, 1961). ↩︎
- J. Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, “Trinidad (Concept of Operation),” 1–2. ↩︎
- Haynes Johnson et al., The Bay of Pigs, pasaje sobre el tránsito desde planes guerrilleros a “Operation Trinidad.” ↩︎
- Howard Jones, The Bay of Pigs (New York: Oxford University Press, 2008), pasajes sobre la revisión de Trinidad por Kennedy. ↩︎
- Kennedy, John F. “News Conference 9, April 12, 1961.” April 12, 1961. John F. Kennedy Presidential Library and Museum. Consultado el 16 de abril de 2026. https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-press-conferences/news-conference-9. ↩︎
- Ibid. ↩︎
- Jones, The Bay of Pigs; The Bay of Pigs 2004 [volumen de debate historiográfico], pasajes sobre el descarte de Trinidad y la adopción de Zapata. ↩︎
- Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba; Johnson et al., The Bay of Pigs. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, pasaje sobre “Operation Pluto”; Jones, The Bay of Pigs, índice y estructura operativa. ↩︎
- Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, “Enclosure 1, 4 january 1961, Concept (Gobierno provisional) 3-3.; Johnson et al., The Bay of Pigs. ↩︎
- Hawkins, J. “The Diversion Operation”. Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, 17 March 1960–May 1961. Clandestine Services History, 1961, p. 32. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1, índice y secciones sobre Retalhuleu y Puerto Cabezas. ↩︎
- Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, pasaje sobre tiempo de vuelo y tiempo de acción. ↩︎
- Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba; Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1. ↩︎
- Hawkins, “Policy Decisions Required for Conduct of Strike Operations Against Government of Cuba”. Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1; Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 2, 309. ↩︎
- Víctor Casaus, Girón en la memoria (La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1981), testimonios sobre el 15 de abril, p. 64; Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, lista de blancos. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1, sección “The Stevenson Story and the Second Strike”; Casaus, Girón en la memoria. ↩︎
- Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 3: Photos, fig. 30. ↩︎
- Ibid., figs. 31–32. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, pasajes sobre Stevenson en la ONU. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1; Johnson et al., The Bay of Pigs. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1. ↩︎
- Jones, The Bay of Pigs, pasajes sobre el efecto político del 15 de abril; Hawkins, Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 2, 303–305. ↩︎
- Pfeiffer, Jack B. Official History of the Bay of Pigs Operation. Vol. I, Air Operations, March 1960–April 1961, Part 1, p. 285. Central Intelligence Agency, History Staff, September 1979. ↩︎
- Jones, The Bay of Pigs, pasajes sobre los equipos de demolición submarina; Johnson et al., The Bay of Pigs, 103. ↩︎
- Jones, The Bay of Pigs, 106 y pasajes conexos sobre Lynch y Robertson. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, 103. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, pasaje sobre el primer choque en Playa Girón. ↩︎
- Hawkins, “Landing of troops”. Record of Paramilitary Action Against the Castro Government of Cuba, March 1960–April 1961, Part 3, p. 35. ↩︎
- Víctor Casaus, Girón en la memoria (La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1981), testimonio sobre el avance por la carretera de Australia a Playa Larga. ↩︎
- Casaus, Girón en la memoria, testimonio de Bourzac sobre la prioridad de atacar los barcos, p. 63; Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 2, 307–308. ↩︎
- Pfeiffer, Official History of the Bay of Pigs Operation, Volume I: Air Operations, March 1960–April 1961, Part 2, 307–312. ↩︎
- Casaus, Girón en la memoria, pasajes sobre tanques, artillería antiaérea y combate en la carretera. ↩︎
- Haynes Johnson, with Manuel Artime, José Pérez San Román, Erneido Oliva, and Enrique Ruiz-Williams, The Bay of Pigs: The Leaders’ Story of Brigade 2506 (New York: W. W. Norton & Company, 1964), materiales gráficos y textuales sobre la captura de prisioneros y el colapso final de la cabeza de playa. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, pasajes sobre el Castillo del Príncipe y el anuncio del juicio. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, capítulos finales sobre las negociaciones para la liberación de los prisioneros. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, pasajes e imágenes relativos a la liberación en diciembre de 1962. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs, recepción en Miami y ceremonia del Orange Bowl con John F. Kennedy. ↩︎
- “Palabras de Fidel en el sepelio de las víctimas del ataque yanqui”. Noticias de hoy. Año XXIII, núm. 90, 18 de abril de 1961. ↩︎
- Benson, Thomas W. Speechwriting, Speechmaking, and the Press: The Kennedy Administration and the Bay of Pigs. Working Paper Series, no. 2000-4. Cambridge, MA: The Joan Shorenstein Center on the Press, Politics and Public Policy, John F. Kennedy School of Government, Harvard University, 2000. Consultado el 15 de abril de 2026. https://shorensteincenter.org/wp-content/uploads/2012/03/2000_04_benson.pdf ↩︎
- Kennedy, John F. “The President and the Press: Address before the American Newspaper Publishers Association.” Waldorf-Astoria Hotel, New York City, April 27, 1961. John F. Kennedy Presidential Library and Museum. Accessed April 15, 2026. https://www.jfklibrary.org/archives/other-resources/john-f-kennedy-speeches/american-newspaper-publishers-association-19610427. ↩︎
- El comandante José Pérez San Román fue jefe militar de la Brigada 2506 durante la Invasión de Bahía de Cochinos en 1961. ↩︎
- “Indignación por la agresión yanqui a Cuba”. Noticias de hoy. Año XXIII, núm. 91, 19 de abril de 1961. ↩︎
- Johnson et al., The Bay of Pigs; Casaus, Girón en la memoria. ↩︎
- Humberto Rodríguez Hernández, “Cuatro nuevos mártires de los combates de Playa Girón” (UNHIC – Cuba Historiadores, 24 mayo 2024; act. 12 agosto 2024), recuento revisado de caídos; y Howard Jones, The Bay of Pigs (New York: Oxford University Press, 2008), 122, muertos de la Brigada 2506. ↩︎
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