
Gutiérrez Cano y Compañía se dedicó a la importación de tejidos y a la confección textil en la Habana. Fue en el ramo de confecciones que se dió, a principios del siglo XX y en adelante, un notable paso de avance.
Diríase que el comercio en general, particularmente el que ahora hemos citado, se emancipó paulatinamente de la tutela a la que estaba sujeto viéndose obligado a importar del extranjero una porción de artículos que se podían confeccionar en el país, como se confeccionaban en 1918, consiguiéndose así mayor beneficio.
Además de dicho natural beneficio, con la confección en Cuba, de determinados artículos, se dió ocupación a una gran cantidad de mujeres y operarios lo cual teniendose en cuenta merece felicitaciones por ello.
Hoy día son varias y muy importantes las casas que a confecciones se dedican, y entre ellas debemos citar, colocándola en lugar preferente, a la que gira en plaza bajo la razón social “Gutiérrez Cano y Compañía» y que además del negocio de tejidos explota el de confecciones variadas.

La casa fué fundada en 1888 por Dámaso Gutiérrez Cano. Empezó a funcionar con un capital de $200.000 que hacia 1918 alcanzaba los $500.000.
El señor Dámaso Gutiérrez Cano fue presidente de la junta directiva de la Sociedad Benéfica Burgalesa de la Habana para el año de 1909 a 1910.1 En 1916 se anunciaba que el Catálogo2 de la importante Fundición de Cemento de Mario Rotllant mostraba una fotografía del hermoso chalet, propiedad de Dámaso Gutiérrez Cano, en la calle Patrocinio, Loma del Mazo. Falleció Gutiérrez Cano (Q.e.p.d.) en Madrid el 26 de diciembre de 1930.

Eran gerentes de la casa los señores Dámaso Gutiérrez Cano, Agustín Gutiérrez, Baldomero García y Juan Vivanco.

Los negocios de la misma sociedad siguieron siempre una progresión ascendente, y así lo proclamaban con irrebatible elocuencia los números: estos dicen que las ventas anuales que realizaba la casa Gutiérrez Cano y Cía. ascendían a la respetable cantidad de $1.500.000.

Cuarenta empleados eran los que en las oficinas y en los distintos departamentos de la casa se repartían la labor de toda clase que representaba un negocio en plena actividad y crecimiento.
Además de los empleados citados, ochenta operarias tenían constante ocupación en los talleres.
Y la cifra de personas que libraban su subsistencia trabajando por cuenta de la casa “Gutiérrez Cano y Compañía” en sus respectivos hogares, se elevaba a quinientas. Tan respetable número de costureras era el que iba en busca de la diaria labor a la próspera casa.

Dejando a un lado el negocio de tejidos, que alcanzó mucha importancia, dedicó la casa su atención y actividad a la fabricación de sábanas, las que contaban con magnífico mercado en toda la lsla y gozaban de crédito bien cimentado.
Los famosos pantalones Zeppelín, cuya popularidad era grande debido a su inmejorable calidad y resistencia fue otro de los artículos que dió gran movimiento a la casa: como se lo dieron también los calzoncillos cortos, especialidad, y las camisas interiores corte saco, marcas “Cano”, “Fama” y “Ford”.

La producción de la casa era muy fuerte, y solamente siendo así era posible atender los grandes pedidos que recibían constantemente, lo mismo de la Habana que del interior.

Aquellos llegaban a setecientas docenas de camisetas por semana, de las afamadas camisetas de crepé marca Especial.
Como hemos dicho al principio de esta información bien merece ocupar un lugar preferente entre las del mismo giro la casa Gutiérrez Cano y Cía.
Bibliografía y notas
- “Sociedad Benéfica Burgalesa de la Habana”. El Papa-Moscas. Año XXXII, núm. 1703, Burgos: 5 de septiembre 1909, p. 4 ↩︎
- “Lujoso Catálogo”. Diario de la Marina. Año LXXXIV, núm. 47, 16 de febrero de 1916, p. 4 ↩︎
- “Gutiérrez Cano y Compañía. Importadores de tejidos”. Diario de la Marina. Año LXXXVI, 1918.
- Personalidades y negocios de la Habana
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