

La Havana Dental Company del Dr. Virgilio de Zayas Bazán fue una clínica dental que estuvo en el número 85 de la calle de O’Reilly en la Habana. Una gran revista europea, “El Nuevo Mercurio”, de nuestro querido compañero Enrique Gómez Carrillo, ha puesto sobre el tapete, por una sugestiva enquête, la debatida cuestión del “modernismo” Gómez Carrillo pregunta:
—¿Existe ó no “algo” que se puede designar con el nombre de “modernismo” en la producción literaria de estos días? Y á la pregunta del exquisito artista guatemalteco han contestado, entre otros, la ilustre doña Emilia, Manuel Ugarte y Manuel Machado.
En el orden literario no podíamos asegurar si, realmente, existe completamente definida esa escuela modernista, pero en otros órdenes de la actividad, en el comercio y en la industria, es evidente que los gustos de hoy, los sistemas característicos y procedimientos actuales distan mucho de ser análogos á los que privaban en un período anterior, no digamos muy remoto, de treinta años nada más.
En Cuba, especialmente, donde, antes de nuestra vida independiente, marchábamos con notorio retraso en los usos preconizados en el exterior, el cambio ha sido y es más perceptible por lo mismo que no ha sido gradual sino violento y sin transiciones.


Un caso muy acreedor á ser tomado como exponente de esta modificación es el lujoso y elegante “Store” que ha establecido en esta capital la “Havana Dental Company”, constituida por el doctor Virgilio de Zayas Bazán, uno de nuestros más distinguidos cirujanos dentistas.
El doctor Zayas Bazán ha implantado en Cuba un establecimiento modelo entre los mejores del extranjero, en un ramo del comercio muy abandonado entre nosotros hasta ahora, con la cooperación inteligente del Sr. Arturo Angulo.
Los dentistas cubanos no encontraban en la Habana, donde de todo hay, ni los útiles ni los preparados necesarios á su profesión. Los profesionales que deseaban cumplir honradamente con su conciencia, se veían en el caso de imponer al cliente la molestia de esperar á que los materiales que “su caso” especial requería vinieran “del Norte”.
De no ser así, empleaban lo que “mejor se prestara” para la operación, pero no lo “indicado”. Ahora, gracias á la creación de tan útil casa, del admirable “Store” de la calle de O’Reilly, esa enorme deficiencia está salvada.


En efecto, la “Havana Dental Company”, que es el establecimiento de que hablamos, es algo inmejorable, algo necesario, algo imprescindible que está dotado de cuanto pueda desear el más exigente, desde una dependencia exquisitamente afable y solícita hasta el “assortement” más completo.
En todo lo que abarca el complicado ramo de la cirugía dental, y muy especialmente en cuanto afecte á la higiene de la boca, materia importante que ha merecido ser tratada en sección especial en los Congresos de París, Madrid y Chicago, está preparada la “Havana Dental Company”.
Es un gran paso de avance la organización de esa magnífica oficina, pues las ventajas que encuentran con su implantación, profesionales y clientes, son verdaderamente incalculables y ayudará poderosamente al desenvolvimiento de la profesión en Cuba.
El doctor Zayas Bazán se ha hecho acreedor á la gratitud cubana por habernos proporcionado el modo de romper, para siempre, con la rutina en asunto tan importante como es la cirugía dental. No podía ser de otro modo: Virgilio Zayas Bazán es el patriota por excelencia; en la guerra de independencia fué el compañero adicto de los revolucionarios, atendiendo preferentemente á las figuras más prominentes de la guerra.


En la paz la admirable energía del reputado facultativo no podía permanecer en reposo y la “Havana Dental Company” es una muestra de que no reposó largo tiempo las fatigas de la emigración y de la guerra.
Tenía que ser —siendo quien es su iniciador— la “Havana Dental Company”, un establecimiento cubano, y reste el lector el orden meticuloso, la práctica organización inspirada en los maestros del comercio, los yanquis, y en todo lo demás la “Havana Dental Company” es una gran tienda cubana.
Su magnífico catálogo única casa que ha dado al público algo de esa índole, su boletín mensual de sumo interés para los profesionales á quienes les sirve gratis, la dependencia de la casa, en una palabra, todo lo “esencial” de la “Havana Dental Company”, es genuina, netamente cubano.
El lector podrá darse cuenta exacta de la apropiada distribución del local que la “Havana Dental Company” ocupa en el número 85 de la calle de O’Reilly, por las fotografías que insertamos en esta página. Y, después de observarlas un minuto, si es que de antemano no conocía su hermoso local de O’Reilly, exclamará con nosotros:
¡Admirable!
José Noda.
La Revista de la Unión Panamericana comunicaba en agosto 19121 que el doctor Virgilio de Zayas Bazán había logrado la remarcable hazaña de obtener, por oposición y en competición abierta aun estando en desventaja por su imperfecto conocimiento de la lengua inglesa, el puesto de jefe de clínicas en Colegio Dental de Nueva York.


El doctor Virgilio Zayas Bazán participa2 á sus clientes y amigos que durante su ausencia de la Habana (Agosto 1910) quedará al cuidado de sus pacientes el doctor E . L . Crabb, en su gabinete dental Obispo 75 (altos.)
Virgilio de Zayas Bazán3
El 18 de junio de este mismo año 1910, á las 4 ½ de la tarde, lo arrancó del muelle de la Machina la lancha que había de conducirlo á bordo. En unión de su inseparable compañera, marchaba á Europa en busca de reposo y salud. Los amigos que acudieron á despedirle, se sintieron hondamente impresionados al ver aquel rostro demacrado, antes tan lleno de animación y alegría y aquel cuerpo abatido, antes tan fuerte y vigoroso. Llevaba ya retratada la muerte en el semblante. Se alejaba de tierra de Cuba por última vez.
El trasatlántico Fuerst Bismark que lo llevaba á Hamburgo, venía de México y hacía su escala en la Habana sujeto á cuarentena. Se había prohibido la subida á bordo de las personas que no fuesen los viajeros. No obstante, como funcionario de Sanidad, se me hizo la gracia excepcional de permitírseme subir y de acompañar hasta su alojamiento en el barco al amigo enfermo que le decía ¡Adiós á su patria y á la vida! ¡Así me ha sido dable tener la dolorosa oportunidad de recibir su postrer abrazo al despedirse de Cuba!
Y el 20 de los corrientes, un cablegrama de su amantísima esposa, nos hacía saber que acababa de morir Virgilio súbitamente, en Dresden, Alemania. ¡Qué contraste! ¡Pocos días antes habían llegado cartas llenas de las más lisonjeras esperanzas!
La muerte de Virgilio Zayas Bazán ha producido en la Habana, donde tanto se le apreciaba y quería, una impresión general de honda y sincera pena. Miembro de una de las más distinguidas familias de Camagüey, desde muy joven marchó á los Estados Unidos donde adquirió el título de doctor en Cirugía Dental que tan brillantes éxitos profesionales le ha proporcionado en Nueva York, donde ejerció varios años, y en esta capital, donde se ha esforzado siempre por enaltecer y dignificar la carrera á que con verdadera devoción había dedicado los empeños todos de en vida.
Supo rodear de sólido prestigio su gabinete de la Habana, al que acudía una clientela escogida y numerosa; contribuyó con apasionado entusiasmo á la fundación y sostenimiento de la Sociedad Dental.
Fundó y dirigió hasta estos últimos días la “Revista Dental”, y fué uno de los Delegados de Cuba al Congreso Dental de Berlín celebrado el año próximo pasado. La interesante Memoria que sobre este Congreso presentó con el Dr. M. Weiss al Sr. Presidente de la República, acaba de publicarse íntegra en Sanidad y Beneficencia, Boletín Oficial de la Secretaría.
Estableció en esta capital la “Havana Dental Co.” para surtir de instrumentos y útiles dentarios á los cirujanos dentistas; pero como verdadero profesional, no estaba llamado á seguir la senda del comercio y fracasó económicamente en esa empresa. Quizás este desastre contribuyera en grado sumo á precipitar su fin.
El Dr. Zayas Bazán frecuentaba los mejores círculos sociales de la Habana. Dotado de las más hermosas cualidades, se hacía querer por todos los que le trataban.
No abrigaba en su corazón ningún sentimiento pequeño ó mezquino: todo se revestía en él de una atmósfera de distinción, cortesía, nobleza y caballerosidad. Parecía un ejemplar de otros tiempos. Ha muerto dejando entre sus amigos y clientes, como una estela de afectos que tardará mucho tiempo en disiparse.
Cayó en tierra extraña. Allí estaba junto á él su desolada compañera, su amada Laura G.; pero sus amigos no cargaron su cadáver, ni sabemos si el sol de la patria calentará sus restos. ¡Duerme en paz, pobre Virgilio!
E. B. BARNET, Agosto, 1910.
Cenizas.4 La señora viuda de don Virgilio Zayas Bazán, que llegó hoy (14 de septiembre 1910) en el vapor “Saratoga”, ha traído una cajita conteniendo las cenizas de su esposo, que falleció en Alemania.
Bibliografía y notas
- Noda, José. “El Modernismo”. Revista El Fígaro. Año XXIII, núm. 15, 14 abril 1907, p. 177.
- Personalidades y negocios de la Habana
- “Dentistry in Latin-America”. Bulletin of the Pan American Union. Vol. XXXV, núm. 2, agosto 1912, p. 340. https://play.google.com/books/reader?id=DD09AQAAMAAJ&pg=GBS.PP14&hl=es_Es ↩︎
- Diario de La Marina. Año LXXII, núm. 180, 1 agosto 1910, p. 2. ↩︎
- Barnet, E. B. “Virgilio de Zayas Bazán”. Revista El Fígaro. Año XXVI, núm. 35, 28 agosto 1910, p. 436. ↩︎
- “Cenizas”. Diario de La Marina. Año LXXII, núm. 218, 14 septiembre 1910, p. 4. ↩︎
Deja una respuesta