
La casa J. Ferrer era una de las más importantes de Cienfuegos y de Cuba. Su fundación data nada menos que de la fecha de la fundación de Cienfuegos: es decir que fué fundada en el año 1819.
Porque resulta interesante, y porque traza perfectamente la ruta de una famosa casa que desde sus modestísimos comienzos emprendió decididamente la vía del progreso y de la mayor prosperidad, haremos brevemente el historial de “La Ceiba”, que tal es el nombre de la casa de la que en 1918 era único propietario Don José Ferrer.
Hemos dicho que fué fundada en 1819 cuando Luis D’Clouet se estableció con un grupo de colonos en tiendas de campaña en el lugar en que debía emplazarse la que hoy es una ciudad importantísima.
Gracias a los auxilios de Don Agustín de Santa Cruz, quien con esclavos del Ingenio “Candelaria” fué construyendo bohíos y modestas casas de yagua, puede decirse que empezó a delinearse la ciudad.
En uno de esos bohíos modestos se abrió un establecimiento para la venta de víveres y efectos que llenaran las necesidades más apremiantes de los moradores de la colonia “Fernandina de Sagua”, establecimiento que se titulaba “Tienda de Pulpería”.
Las ventas se efectuaban durante las primeras horas de la mañana, a mediodía y a última hora por la tarde. No había en el famoso establecimiento ni mostrador, ni armatoste de ninguna clase y los artículos estaban amontonados unos, colgados de los techos o paredes otros, y otros, los más delicados estaban colocados sobre las cajas que les habían servido de envase.
El nombre “La Ceiba” con que bautizó el establecimiento Don José Coll, catalán, su fundador, debióse a que a unas cuantas varas de la casa se alzaba una ceiba tan larga de tronco como menguada de ramaje, la que, durante la horrorosa tormenta del año 1825 permaneció en pie mientras la mayoría de las casas del poblado desaparecieron.
La ceiba sirvió para señalar el lugar, pasada la tormenta, que ocupaban a su alrededor las casas desaparecidas, las que se construyeron nuevamente.
Don José Coll aprovechaba las horas que le quedaban libres para dedicarse a los más variados trabajos, entre otros los de mar; y gracias a ello logró protección de Don Agustín Santa Cruz y pudo adquirir de una fragata francesa llamada “Adeline”, y de la goleta americana “Three Islands” una considerable pacotilla compuesta de aguardiente de Holanda, almendras, avellanas, aceitunas, higos, uvas. jabón, cebollas, carne de vaca en barril, medias, zapatos, etc.
Con tal adquisición no tan solamente “La Ceiba” se surtió considerablemente sino que señaló el comienzo de la independencia comercial de “Fernandina de Sagua” toda vez que podía comprar directamente sin depender de ciudades vecinas.

Después de las naturales evoluciones en toda casa comercial, llegado el año 1846 vemos “La Ceiba” instalada en donde aún a principios del siglo XX se encontraba, ocupando entonces una extensión de mil varas cuadradas constituyéndose la Sociedad de “Font y Cía.” la que siguió hasta el año 1853 en que se vendió el establecimiento a la razón social “Domenech & Rubies” en la cantidad de 14.780 reales.
En la escritura de la Sociedad hay un párrafo que dice que en la citada cantidad están incluídos los siete esclavos al servicio del establecimiento, todos de nación.
En 1874 hubo nuevo cambio de razón social, siendo la nueva, por disolución de la anterior, la de “Iruretagoyena Pons & Co.” constituída con un capital de $41.000.
Tres años después, en 1877, por mutuo acuerdo de los socios disolvióse la sociedad compuesta por los señores Bernabé Iruretagoyena, Lorenzo Pons, Jacinto Pagés y Gregorio García saliendo éste y siguiendo la casa girando bajo la misma razón social hasta el año 1880 en que por retirarse el señor Iruretagoyena se llamó Pons y Cía.
En 1883 hubo nuevo cambio de socios pero no de razón social. Siete años más tarde, 1890, nueva evolución. La razón social fué “Francesch Pous y Compañía” siendo socios los señores José Francesch y Seriñana, con 40 mil pesos y Juan Pous y Llorens, con $5.000; gerentes: los señores Lorenzo Pons, con $20.000; y José Seriñana, con $5.000; comanditarios y socios industriales los señores Agustín Llorens y Juan Pous y Mestre. Después de prorrogarse la escritura social, cuando falleció el señor Juan Pous en 1996, constituyóse una nueva Sociedad: “J. Francesch S. en C.”.

En 1900 hízose cargo de la dirección de la casa Don José Ferrer y Sirés, constituyéndose, según escritura ante notario, la Sociedad de “J. Ferrer, S. en C.” la que se prorrogó, vencido el término social en mayo del 1904, por cuatro años más, aumentándose el capital de 50 mil pesos a $100.000 aportando por mitad ambos socios dicha suma.
Finalmente y por acuerdo entre los dos socios disolvióse la sociedad, retiróse el señor Francesch y Seriñana y quedó como único dueño el señor José Ferrer, siendo la firma social “J. Ferrer”.
En el año 1906 el señor Ferrer adquirió el solar contiguo al antiguo de “La Ceiba” fabricándolo a la moderna. Años más tarde el establecimiento ocupaba una superficie de dos mil varas sin contar los almacenes que para depósitos de azúcar poseía contiguos a los muelles de la bahía de Cienfuegos.
Tal es el historial de la importantísima casa de “J. Ferrer”, trazado a grandes rasgos.
El negocio a que se dedicaba era el de importación de víveres y exportación de azúcar constituyendo una especialidad de la casa la venta de víveres finos.
El capital social ca. 1918 era de $1.000.000 y las ventas anualmente ascendían, por concepto de víveres de $800.000 a $100.000, y por concepto de azúcares 700.000 sacos, valor 10 millones de pesos.
El número de dependientes ocupados en la casa era de veinte y cinco. Y unos ochenta obreros encontraban diariamente trabajo en las diversas operaciones que requería el movimiento de aquella.
De Europa y de Estados Unidos se recibían los artículos, y a Europa y Estados Unidos se vendía el azúcar.
El señor José Ferrer, comerciante a la moderna y caballero culto y de afable trato, hacía que la casa siguiese ocupando siempre el lugar que por su antigüedad y sólido crédito merecía; es decir, un lugar principalísimo en el comercio de la Isla.
José Ferrer y Sirés dona la finca “La Panchita”
En ocasión de las fiestas celebradas con motivo del 103 aniversario de la fundación de Fernandina de Jagua (Cienfuegos) vino el Secretario de Agricultura dr. Collantes no solamente para asistir a las fiestas sino que llegó también para tomar posesión, en nombre del Gobierno, de la valiosa y bien situada finca “La Panchita”, que el rico y prestigioso hombre de negocios señor José Ferrer y Sirés, cedió al Estado para que sirva de Granja o estación experimental agrícola.1
El generoso acto del señor Ferrer, que pone de manifiesto una vez más cuanto hace por Cuba los que han constituido aquí su familia y la miran como su segunda patria, ha sido muy favorablemente comentado…
José Ferrer es comanditario de Rivera, Martínez y Torre, S. en C. en 1917
Con fecha 30 de abril de 1917, fué constituida en esta plaza una sociedad comanditaria que girará bajo la razón social de Rivera, Martínez y Torre, S. en C., teniendo por objeto social la compra-venta de azúcares y valores en el mercado cubano y extrangeros, contratos de fletamentos y demás relacionados con ese giro.2
Son socios gerentes, con el uso de la firma social, los señores Juan F. Rivera y Bruno, Rafael Martínez y Arenas, y Manuel de la Torre y Sánchez, y socio comanditario el señor José Ferrer y Sirés, de Cienfuegos.
Andrea Ferrer Rabassa y Antonio G. Mora

Se trata del compromiso de una señorita que es uno de los más legítimos timbres de orgullo de la sociedad de la Perl a del Sur. Una belleza de todos tan celebrada, como Andreíta Ferrer y Rabassa.3
Ha sido pedida su mano por un compañero del periodismo que goza de gran popularidad. Un dechado de caballerosidad. Muy bueno, muy sencillo. Me refiero al joven tan querido Antonio G. Mora, director de El Mundo, cargo que al conferírsele era el premio de sus largos y meritísimos servicios a la Importante publicación cubana.
Un día de grata evocación, según las palabra s del atildado cronista de La Correspondencia, fué sancionado el compromiso oficialmente. Día en que celebraba sus natales la dama tan distinguida, tan amable y tan caritativa Teresita Rabassa de Ferrer, madre de la Reina de la Belleza de Santa Clara.
Fué hecha la petición ante el padre de la linda señorita, señor José Ferrer y Sirés, opulento hacendado de Cienfuegos.
Bibliografía
- “J. Ferrer. Cienfuegos. Importación y Exportación”. Diario de la Marina. Año LXXXVI, 1918.
- José Ferrer en El Libro Azul de Cuba (The Blue Book of Cuba). Habana: Imp. Solana y Cía., 1917, 292.
- Personalidades y negocios de Las Villas
- “De Cienfuegos”. Diario de la Marina. Año XC, núm. 114, 7 de mayo de 1922, p. 13 ↩︎
- “Circulares comerciales”. Diario de la Marina. Año LXXXV, núm. 141, 21 de mayo de 1917, p. 10 ↩︎
- Fontanills, Enrique. “Habaneras. Ferrer-Mora. Nuevo compromiso”. Diario de la Marina. Año XCII, núm. 37, 6 de febrero de 1924, p. 7 ↩︎
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