
Los señores Taboada y Rodríguez se dedicaron en la Habana al giro de materiales de construcción y efectos sanitarios. Honrados y laboriosos estos dependientes modelos se supieron identificar con el negocio y comprender la importancia que tenía.
A tal extremo lo comprendieron, que bien pronto diéronse cuenta de que el desarrollo que adquiría la Habana de día en día tenía que ser causa de que el giro de materiales de construcción se extendiese cada vez más; y conocedores de la materia, y de la plaza, y deseosos de mejorar de situación, sin otro capital que sus conocimientos y sus deseos de abrirse camino, se establecieron por su cuenta.

En la calle de Cienfuegos, números 9 y 11, abrieron la casa que andando el tiempo debía adquirir la importancia que después tuvo.
Aquellos modestos dependientes que se establecieron sin capital y sin protección, en 1918 eran gerentes de la casa “Taboada y Rodríguez” con un capital de $200.000 y cuyas ventas anuales ascendían a $350.000 por lo menos.
La fundación de la casa data del año 1903.

A poco de fundada, los arrestos de los señores Ramón Taboada y Antonio Rodríguez dieron magnífico fruto. La casa empezó a tener mucho trabajo, y poco tiempo después amplió sus operaciones extendiéndolas al giro de efectos sanitarios, uno de los renglones que más utilidad les produjo y haciéndoles escalar las más elevadas cimas de la popularidad. Bastaba decir “Taboada y Rodríguez” para que todo el mundo supiese de qué casa se trataba y cuáles eran los artículos que vendían.

En el año 1914 adquirieron los señores Taboada y Rodríguez la representación de las neveras “Bohn-Siphon”, las que constituyeron la verdadera especialidad de la casa, mediante el compromiso de tomar anualmente un wagon de ellas a la casa constructora.
El primer año fué de prueba, y no se pudo colocar en plaza la cantidad de neveras que contenía un wagón; pero llegó el segundo año y vendieron el contenido de tres wagones, y en el tercer año el de seis, y en el cuarto llegaron a necesitar el envío de nueve wagones.
Vencido el contrato se prorrogó por diez años más, y los cálculos hechos permitieron asegurar que durante el año de 1918 se venderían quince wagones los que contenían de sesenta y cinco a ochenta neveras, según que el tamaño de éstas fuese mayor o menor.
Las neveras “Bohn Siphon” contaban con la garantía de no conservar humedad ni olores de las materias que en ellas se ponían a enfriar y conservar.
Eran neveras de hierro aporcelanado, sin esquinas, y con incrustaciones de metal blanco. Muy higiénicas, y al mismo tiempo constituían un mueble sumamente elegante, un verdadero adorno para el comedor o para la habitación en que se instalasen.
La construcción de dichas neveras era excelente: todos sus departamentos de provisiones estaban esmaltados de porcelana de una sola pieza de modo que cuando los comestibles se colocaban en sus alacenas correspondientes presentaban agradable aspecto y parecían dispuestos ya para ser comidos.
Otra ventaja era la de la luz que bañaba a las neveras y que les permitía verse tan limpias e higiénicas como lo eran; y otra, la construcción especial de los sifones de duro acero esmaltado, por un procedimiento científico el cual se adaptaba a la ley natural de la circulación.
El aire que se producía era puro y seco y la circulación rápida hacía imposible toda clase de olores ofensivos. Además, la temperatura que se obtenía era la más baja que podían producir las demás neveras conocidas.
Las “Bohn Siphon” se usaban en los Estados Unidos, en los carros Pullman, en los barcos de la marina de guerra, etc., y en Cuba fueron adquiridas por el Hospital “Calixto García”, la Secretaría de Hacienda, Laboratorios Químicos, establecimientos en general y un número inmenso de casas de familia.
Los señores Taboada y Rodríguez eran agentes, además, de los inmejorables filtros de “Hygeia Filter”.
Además del edificio, propio, de 500 metros de superficie, en donde estaban instalados el almacén y oficinas principales, los señores Taboada y Rodríguez poseían un gran salón-exposición (inaugurado en 1916) en la Avenida de Italia (Galiano), número 63.

En este edificio de 550 metros cuadrados se exhibían los artículos sanitarios de hierro aporcelanado, como lo eran las neveras “Bhon Siphon”, cuartos de “toilette”, etc., y en varias secciones se hallaban colocados ejemplares de todos los artículos que los señores Taboada y Rodríguez importaban.
Un almacén depósito de quinienos metros de superficie, sito en Gloria, 1, completaba el número de edificios.
Diez y seis empleados trabajaban en la casa Taboada y Rodríguez, y entre ellos, después de efectuado el balance de 31 de diciembre de 1917, repartieron los jefes de la casa la suma de $11.000 como gratificación.
Señalemos el digno gesto de los señores Taboada y Rodríguez, y aplaudámoslo como se merece.
Antonio Rodríguez de Taboada y Rodríguez regresa de viaje en 1905.1
El sábado último (24 de diciembre 1905) llegó á esta capital nuestro distinguido amigo D. Antonio Rodríguez, condueño de la acreditada casa importadora de materiales de fabricación Taboada y Rodríguez, situada en la calle de Cienfuegos, 9.
El Señor Rodríguez ha regresado del todo repuesto en su salud, por lo que le felicitamos, y aprovechó su viaje para surtir sus almacenes con lo más nuevo y selecto en las mercancías de su giro. De las más famosas casas de Barcelona y de Valencia ha traído infinidad de materiales artísticos que son la última novedad eu materia de solidez y arte. Reciba el Sr. Rodríguez la enhorabuena y la más afectuosa bienvenida.

Bibliografía y notas
- “Bienvenido”. Diario de la Marina. Año LXVI, núm. 306, 27 de diciembre de 1905, p. 4 ↩︎
- “Taboada y Rodríguez. Materiales de construcción y Efectos Sanitarios”. Diario de la Marina. Año LXXXVI, 1918.
- Personalidades y negocios de la Habana
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