
En la tarde del 20 de julio de 1885, las campanas y los pitos de la policía anunciaron en Matanzas un incendio. El fuego se había declarado en la fundición El Ojo de Agua, situada en la calle de Santa Teresa, entre Jáuregui y Jesús María, propiedad de Tomás Watkins y Compañía y arrendada entonces a Juan Dally. Las llamas redujeron la fábrica a escombros y dejaron una de las noticias más dramáticas de la vida industrial matancera de fines del siglo XIX.
Los periódicos de Matanzas que recibimos esta tarde, contienen los siguientes pormenores acerca del incendio ocurrido el lunes último (20 de julio 1885) en aquella ciudad y de que dimos cuenta en el número anterior del Diario, en virtud de un telegrama del Gobierno Civil de dicha provincia:
Como á las cinco y media ó seis de la tarde de ayer lunes anunciaron las campanas y pitos de la policía un incendio, que según informes tomados, se desarrollaba con alguna violencia en la fundición titulada El Ojo de Agua, que como saben nuestros lectores, se encuentra en la calle de Santa Teresa, entre las de Jáuregui y Jesús María, siendo de la propiedad de D. Tomás Watkins y Compañía, residentes en Inglaterra, y arrendada á D. Juan Dally, vecino del barrio de Pueblo-Nuevo, calzada de Tirry número 62.1
El fuego, según informes que el Sr. Dally proporcionó, comenzó entre cinco y media y seis de la tarde, estando aún trabajando los operarios de la casa, y suponiéndose fuese ocasionado por el fuego del horno de fundir que en aquellos momentos estaba funcionando y cuyas chispas prendiendo casualmente en alguna parte, dieron origen á este accidente puramente casual, por lo que se ve.
Inmediatamente que se dió la señal de alarma, llegaron al lugar de la ocurrencia, además del Sr. Gobernador Civil de esta provincia, Celador del barrio de la Iglesia Sr. Perogordo y otras muchas autoridades, los bomberos municipales y del Comercio, que inmediatamente se pusieron á trabajar, funcionando las bombas de mano por haberse inutilizado la bomba de vapor a causa de una rotura que sufrió.
A pesar de los enérgicos esfuerzos y prudentes disposiciones de Jefes y Bomberos, el incendio cobraba gran intensidad, pues el edificio en su mayor parte era de madera y hacía inútiles todas las medidas que se tomaban.
En lo más fuerte del fuego, siendo ya las siete y media de la tarde ó cerca de las ocho, se temió que la caldera de la fundición, que había continuado haciendo vapor, pues estaba abandonada en la confusión de aquellos instantes, hiciese explosión, lo cual pudo ser evitado por un individuo cuyo nombre ignoramos, el cual abrió las llaves de la caldera, manifestando luego que esta tenía como 100 libras de vapor.
Poco después, todo el edificio de la fundición estaba reducido á escombros, retirándose los bomberos del Comercio por orden que recibieron y quedando sólo los municipales que permanecieron en aquel sitio hasta cerca de las cinco y media de la mañana, en que quedaron apagados por completo los escombros.
De escasa importancia fueron los accidentes personales que en el fuego ocurrieron, contándose una contusión que recibió en un pié el Sr. Jefe de Policía, D. Antonio Pérez; una lesión sufrida por el alférez de bomberos Municipales, D. Alfonso Ulmo; golpes recibidos por los bomberos del mismo cuerpo Liberato Brosch y Agustín Zulueta; el espasmo de otro bombero cuyo nombre ignoramos y una indisposición sufrida por el teniente del mismo cuerpo Sr. Ozores.
Según noticias recogidas á última hora, los edificios estaban asegurados por los Sres. Watkin y Comp. en 15,000 pesos oro en la compañía inglesa Liverpool, London y Globe y las existencias lo estaban también por el arrendador don Juan Dally en igual cantidad en la compañía North British & Mercantile.
Dentro de pocos días quedarán completamente terminadas las obras del cuerpo de Bomberos del Comercio de Matanzas, la cual se encuentra en los bajos del Palacio de Gobierno. Dicha estación está hecha con arreglo al modelo de la que tienen en la calzada de Galiano los Bomberos del Comercio de esta capital.
El día 25 del corriente mes se embarcará en Nueva-York la bomba de vapor, modelo Silsby y el material necesario para el cuerpo de Bomberos del Comercio de Matanzas.
Bibliografía y notas
- “Crónica general”. Diario de la Marina. Año XLVI, 1885, pp. 2, 3. ↩︎
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