
La gran sastrería Antigua de J. Vallés fué una casa popularísima, una entidad de sólido crédito, una firma que gozó de merecida fama, y un negocio brillante que cada día adquiría mayor auge: esto es lo que representaba el nombre de la razón social que encabeza esta información.
La “Antigua de J. Vallés” es casa cuya antiguedad data del 1876. Dedicóse en un principio a la confección de trajes para caballeros y niños; y pronto consiguió, tanto por la bondad de las telas empleadas en los vestidos como por el esmerado corte de los mismos, alcanzar justo renombre al extremo de ser la casa una de las más favorecidas en la Habana por todas las clases sociales.
Reapertura del establecimiento de Juan Vallés en 1889.
Juan Vallés. —De acontecimiento notable puede calificarse la reapertura del establecimiento del renombrado industrial don Juan Vallés, cuyo acto se efectuó al anochecer del sábado último (5 de octubre 1889)1, según se había anunciado oportunamente.
La fachada de la casa de Vallés, calle de San Rafael, entre Consulado é Industria, ha sido decorada artísticamente de una manera eapléndida, habiéndose traído de Barcelona las figuras alegóricas y demás objetos que constituyen la brillante ornamentación, tanto del exterior como de la parte interior del establecimiento. Es cosa digna de ser admirada por cuantos se precien de amantes de lo bello.
Asistió á la precitada reapertura una concurrencia tan numerosa, que casi impedía el tránsito por aquella vía. Los convidados que pudieron penetrar en la casa fueron obsequiados con dulces, licores y refrescos, y se les regalaron además abanicos, alfileres, carteritas y otras curiosidades.
El pueblo aglomerado en la callo vitoreó varias veces á Vallés, el cual al darle las gracias les colmaba también de los regalos antes mencionados. El cuadro era por extremo animador y pintoresco.
Respecto á mercancías, la casa de Vallés tiene enormes surtidos de telas de diversas clases, pañuelos, calcetines, camisetas y otros muchos artículos do su giro. Y en lo tocante á precios, Vallés justifica su lema, repetido diariamonte en los periódicos de esta ciudad: ¡Más barato que él… nadie!
Y para prueba, lectores,
citaremos dos ejemplos:
Chalecos muy bien cosidos
¡Asómbrense! á medio peso;
Corbatas de seda pura
A dos, reales, caballeros!
Y por el estilo es todo
En ese establecimiento
Que siempre de novedades
Está, señores, repleto,
Y las proporciona en cambio
De poquísimo dinero.
La idea de expender trajes hechos, a precios sumamente económicos, puesta en práctica con brillante resultado, hizo que la poularidad llegara a un grado tal que pocas alcanzaron.
Años después, y pese a la modernización de la casa y a que dentro de los límites de una utilidad razonable se vende al precio que debe regir en los establecimientos elegantes frecuentados por personas de gusto, se dice vulgarmente y para ponderar la baratura de algo, o las buenas condiciones en que se realice una operación de la índole que sea: “¡Más barato ni en casa Vallés!”
Y es que este nombre estuvo asociado íntimamente a las necesidades del público que encontraba en la famosa sastrería ropa hecha, de buen corte y en condiciones económicas inmejorables.

F. Menéndez S. en C. reemplaza a F. Vallés y Co. en la dirección de la Antigua de J. Vallés.
Disuelta por escritura pública otorgada con fecha 22 de enero 1897 en la notaría de don José N. Ortega, la sociedad mercantil colectiva que giraba en la Habana bajo la razón social de F . Vallés y Compañía.
Se constituyó en la misma notaría con fecha 29 de enero 1897, con retroacción al 1 de septiembre de 1896, una sociedad en comandita para continuar explotando el establecimiento de ropa hecha, sastrería y camisería situado en San Rafael 14½, con el título de “Más barato que Yo, nadie”. Antigua de J. Vallés;2 cuya sociedad pasó a girar bajo la razón de F. Menéndez (S. en C.), siendo su exclusivo gerente Francisco Menéndez, y comanditario Juan Vallés.

Cerca de 1918 pertenecía a los señores Juan Guau y Julio García, gerentes, y a Doña Amparo García, viuda de Menéndez, comanditaria. Esta firma social data del año 1914.
Juan Guau y Mallol, además de involucrarse en otros negocios, era por aquella época vicepresidente de la “Universal Music & Commercial Co., S. A.” Falleció, Q. e. p. d, en la ciudad de Barcelona (España) el día 5 de septiembre de 19353 siendo socio y gerente de “Guau y García”.
Ocupaba la “Antigua de J. Vallés” un edificio de dos plantas que medía una extensión de seiscientos cuarenta metros cuadrados.
En la planta baja estaba el salón exposición y de ventas, y en un departamento anexo el taller de cortar, con varias máquinas.
La planta alta se destinaba a taller de confección de trajes. En los talleres trabajaban doscientos obreros de ambos sexos constantemente y en épocas especiales, como las de principio de estación, eran muchas las operarias que fuera de la casa trabajan para la misma a fin de que ésta pudiese dar abasto a los grandes pedidos que debía de servir.
Los encargos eran de dos clases: los de la ciudad y los del interior de la Isla.
Para los primeros bastaba la exposición de la gran existencia de géneros que poseía la casa, elección del que conviniera, pasar a los elegantes gabinetes de prueba y medida y dejar que los cortadores de la casa, que eran varios, verdaderos maestros, cumpliesen su cometido y fijasen el día en que el traje estaría hecho.

Para los segundos, o sea los que se recibían por correo, y al efecto en la casa estaba montada la correspondiente oficina perfectamente atendida, bastaba con formular el pedido ciñéndose a las instrucciones debidas para recibir, a las cuarenta y ocho horas de hacerlo, el encargo solicitado.
Otro departamento, el de ropas hechas, hallábase perfectamente surtido y en él el cliente más meticuloso salía complacido y vestido a la moda pues el buen corte era la divisa de la “Antigua de J. Vallés” tanto para las confecciones como para los trajes a medida.
Cincuenta empleados atendían los tres departamentos citados, o sea los de confección de trajes a la orden, ropa hecha y ventas por correo.
Las telas que se empleaban en la confección de trajes procedían de las mejores fábricas de Europa y Norte América.
La entrega de ropas a domicilio se hacía en lujosos automóviles.

La prosperidad de la “Antigua de J. Vallés” debido al favor siempre creciente que le dispensó el público fué bien adquirida y a ella contribuyeron la bondad de los géneros que se vendían en la misma, el buen corte siempre de última moda, y el trato afable y atento que con el público empleaban los dependientes de la casa y los gerentes señores Guau y García.
Bibliografía y notas
- “Juan Vallés”. Diario de la Marina. Año L, núm. 238, 8 de octubre de 1889, p. 3 ↩︎
- “Sociedades y Empresas”. Diario de la Marina. Año LVIII, núm. 54, 4 de marzo de 1897, p. 3 ↩︎
- “Esquela fúnebre de Juan Guau y Mallol”. Diario de la Marina. Año CIII, núm. 212, 6 de septiembre de 1935, p. 7 ↩︎
- Diario de la Marina. Año LVIII, núm. 200, 21 de agosto de 1897, p. 1
- Personalidades y negocios de la Habana
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