
En la Memoria publicada al cumplir el primer año de fundación, la “Asociación de importadores de víveres al por mayor”, después de defender con argumentos bien razonados la necesidad de la unión y de explicar bien claramente los motivos que han impulsado en los tiempos actuales a todos los componentes de una clase, de un gremio, de una profesión, a asociarse, se dice lo siguiente, que copiamos al pie de la letra:
No era posible, por tanto, que nosotros, los importadores de víveres al por mayor que representamos cuantiosos intereses creados en larga serie de años dedicados, al trabajo y a rendir culto a la honradez y un crédito, que vale más que esos mismos intereses materiales, nosotros, los que en inmensa proporción levantamos las cargas públicas, teniendo que luchar con largas y repetidas crisis, resistir frecuentes exigencias del sonal encargado del trabajo material de nuestras casas y dependemos de las asechanzas hechas por diversos elementos a nuestros capitales, y de las exageraciones de algunos funcionarios públicos para compelernos a cumplir nuestros deberes de ciudadanos, no era posible, que permaneciésemos desunidos, lamentando cada cual en su domicilio o en su pequeño grupo de amigos los abusos, los atropellos, y las artimañas de que se nos quisiera hacer víctimas.
Previas unas reuniones preparatorias y unos cambios de impresiones, convocóse a una junta general, la que se llevó a cabo en la “Lonja del Comercio de la Habana”, surgiendo de aquella la primera Junta Directiva integrada por los señores don José María Bérriz, Presidente, don Severino Lavin, Secretario, y don Francisco Gutiérrez, Vocal.
En el edificio de la Lonja se instaló la Asociación, en el departamento número 213, nombrándose al eminente letrado don Lorenzo D. Beci abogado consultor.
La primera Junta Directiva, nombrada después que la constituida con carácter provisional llenó cumplidamente su cometido, la componían los señores siguientes:
Antonio García Castro, presidente; Enrique Margarit, vicepresidente; Florentino Suárez, tesorero; José González Covián, secretario. Y vocales los señores Juan Santamaría, José Calle, Francisco Gutiérrez, Julián Llera, Cipriano Echevarri, Rafael Pérez, José A. Palacios, y Pedro Pereda.
Pronto demostró la Asociación que estaba bien impuesta de sus deberes, y empezó a funcionar brillantemente ocupándose en la solución de varios problemas que afectaban al comercio en general.
Y así se vió su actuación en la cuestión de la moneda, en la equivalencia del oro español, el pago de mercancias en moneda oficial, admitiendo otra moneda circulante en la República al tipo de cotización oficial; en las ventas al interior de la República, regularizándolas, y, finalmente, y esta si que es una obra digna de las mayores alabanzas, estableciendo una comisión de Arbitraje que evite litigios entre los asociados y hasta entre los que no lo sean, que en este punto la Asociación no ha procedido con miras egoistas.
Otros asuntos, como la creación de una oficina de informes comerciales, la rebaja de las tarifas de carga, etc., etc., han merecido estudio especial.
Y en cuanto se ha producido algún movimiento perjudicial, ya por aplicación de ordenanzas o leyes, ya por las frecuentes luchas entre el capital y el trabajo, la Asociación ha interpuesto en el acto sus servicios en bien de todos.
Uno de los últimos casos fué el ocurrido con motivo de la huelga de conductores de carros que tantos perjuicios causó, y tantos pudo causar; conflicto que estalló en circunstancias que la guerra lo hacía menos llevadero dada la carestía y escasez de las subsistencias agravadas porque éstas, descargadas en los muelles no eran transportadas a los almacenes para proceder a su reparto y venta y corrían peligro de averiarse y quedar impropias para el consumo.
La Asociación trabajó mucho y tuvo la suerte de que el doctor Montalvo, Subsecretario entonces de Gobernación, pusiese coto enérgicamente al mal. La Asociación organizó en honor del gobernante el banquete monstruo, al que se adhirió todo el comercio, banca e industria, que se celebró en el Centro Gallego y constituyó un acontecimiento.

Hacia 1918 era presidente de la Asociación Julián Llera Pérez; Juan Santamaría Bueno ocupaba la vicepresidencia, Pedro Pablo González la tesorería y la secretaría Francisco Gutiérrez; ejerciendo los cargos de vocales los señores Antonio García Castro, Eugenio Galbán, José Calle, Cipriano Echevarri, Manuel Muñiz, Juan Basterrechea, Marcelino García y Constantino Suárez.

En la imagen anterior Directiva de la “Asociación de importadores de víveres al por mayor” en la Habana, de izquierda a derecha, sentados: Pedro Pablo González, tesorero; Ramón Armada Sagrera, secretario; Tomás Fernández Boada, vicepresidente; Julián Llera Pérez, presidente; Antonio García, presidente de honor; Ramón Suero y Bernal, vicetesorero. De pie: los vocales, señores José Antonio Palacios, Juan Basterrechea; Marcelino García, Juan Bautista Santeiro y Edelmiro Dalmau.
El señor Antonio García Castro, que fué primer Presidente de la Asociación de importadores de víveres al por mayor, fué nombrado por unanimidad en Junta celebrada el 30 de septiembre de 1915, presidente de honor.
El precio de los víveres en oro cubano en 1915
Acuerdo de la “Asociación de importadores de víveres al por mayor”.1 Esta medida regirá desde el 1o. de abril.
En vista de aproximarse la fecha en que se pondrá en circulación la moneda nacional, la Directiva de la “Asociación de importadores de víveres al por mayor” celebró sesión en la tarde de ayer, en el local de la Secretaría de la misma, Lamparilla número 2, acordando someter a la consideración de la Directiva de la Lonja del Comercio el siguiente acuerdo:
Que las transacciones comerciales del giro de víveres y sus anexos a partir del día 1o. del próximo mes de Abril, se entenderán en oro oficial acuñado, siendo admitida toda clase de moneda circulante en esta República, al tipo de cotización comercial en la fecha en que se verifiquen los pagos.
Las contrataciones mercantiles en moneda cubana
La Junta Directiva de la “Lonja del Comercio de la Habana”, en sesión celebrada ayer, acordó por unanimidad y a petición de la “Asociación de Importadores de Víveres al por Mayor”, que las transacciones comerciales del giro de víveres y sus anexos, a partir del día 1o. de Abril 1915, se entenderán efectuadas en oro oficial acuñado.2
También se acordó celebrar una asamblea general de comerciantes el día diez del actual (marzo, 1915) a las nueve de la mañana, en el salón de actos de dicho centro, a fin de discutir ampliamente el referido acuerdo entre los señores que a la misma concurran.
Bibliografía y referencias
- “El precio de los víveres en oro cubano”. Diario de la Marina. Año LXXXIII, núm. 64, 5 de marzo de 1915, p. 1 ↩︎
- “Las contrataciones mercantiles en moneda cubana”. Diario de la Marina. Año LXXXIII, núm. 65, 6 de marzo de 1915, p. 1 ↩︎
- “Asociación de importadores de víveres al por mayor”. Diario de la Marina. Año LXXXVI, 1918
- Personalidades y negocios de la Habana
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