
El 29 de diciembre de 1921, el Diario de la Marina publicaba, en la columna social de Enrique Fontanills, el anuncio de la reapertura del antiguo Casino de la Playa, rebautizado por su nueva empresa como The Casino. La nota presentaba el acontecimiento como una de las grandes citas de la temporada habanera: una noche inaugural con reformas en el local, cena, orquestas, adornos florales, perfumes en las mesas y una concurrencia distinguida llamada a llenar sus salones.
El anuncio de la noche inaugural de The Casino: 29 de diciembre de 1921

La fiesta del día. Fiesta de gran resonancia. No es otra que la reapertura del Casino de la Playa, o séase The Casino según lo denomina la nueva empresa propietaria.

Figura en ésta como General Manager quien lo es de Oriental Park, Mr. Frank J. Bruen, persona que tanto se ha hecho estimar en el desempeño del cargo por su tacto, competencia y corrección.

A su vez ha sido designado como Social Manager el señor Pedro Pablo Fumagalli. Plausible designación. Muestra de un feliz acierto. Recae en un joven culto, caballeroso y distinguido que pertenece a una antigua y conocida familia de esta capital.
Para la nueva etapa que hoy se inaugura ha sido objeto el local de obras de ampliación importantísimas.

El gran salón ofrecerá, con las reformas realizadas, un espacio magnífico para el baile. Habrá dos orquestas. Una americana. Es la del profesor Brenner para el fox, el one step y los valses y shottis exclusivamente. La otra orquesta, genuinamente cubana, es para ejecutar piezas del país. Cada orquesta en su tribuna.
A distancia… Desde las ocho y media de la noche empezarán a servirse las comidas con arreglo a un menú en que se lucirá, por la variedad de los platos, el nuevo chef de la casa.
Hasta la tarde de ayer el número de mesas pedidas daba un total de cuatrocientos cubiertos aproximadamente. Hay una mesa grande, numerosIsima, de Mr. Frank Steinhart. Otra de su hija Florence. Es de jóvenes y de muchachas.
Del jardín El Fénix será el artístico adorno floral que lucirán ambas mesas, así como muchas más, las de los señores Lliteras y Alonso, entre otras.
Para la mesa donde estará el cronista con un grupo del Unión Club se han encargado de hacer una corbeille los señores Carballo y Martin. Un detalle. Que no podría omitir.
De Gueldy, el famoso perfumista que acaba de mandar a El Encanto sus incomparables polvos color ocre, habrá en las mesas frasquitos de esencia. Uno en cada cubierto.
Grande, extraordinaria será la afluencia de público en aquellos salones. Noche primera del Casino. Noche de gloria…
La noche inaugural de The Casino, antiguo Casino de la Playa

Al día siguiente de la reapertura, Enrique Fontanills dedicó su crónica social a la noche inaugural de The Casino, antiguo Casino de la Playa. La fiesta, celebrada con gran concurrencia de la sociedad habanera y de la colonia americana, combinó baile, cena, música, decoración floral y mesas de gala. El cronista presentó aquella reapertura como un verdadero acontecimiento social, marcado por la animación de los salones, la presencia de numerosas familias distinguidas y el acierto organizativo de Pedro Pablo Fumagalli.
Fiesta de reapertura. Grandiosa, indescriptible… Fué así, bajo sus aspectos todos, la de anoche, en el Casino de la Playa. Radiante de luz, ostentando la esplendidez de sus nuevos salones, abríase a la alegría de una sociedad aquella casa atrayente y única.
Desde hora temprana empezó la afluencia de concurrentes en automóviles que formaban a lo largo de la alameda de entrada, un cordón interminable.
A las diez, en medio de un desbordamiento de animación, había llegado la fiesta a su apogeo.
Fiesta que reunía la doble condición del baile y de la comida. Una mesa de gala. La de Mr. y Mrs. Steinhart. En ella tenia su cubierto Mr. James Speyer, de la famosa casa bancaria de Nueva York, en vis con el general Jack, Administrador de los Ferrocarriles Unidos.
Mr. y Mrs. Behn. El doctor Dittman. El doctor Dionisio Velasco. Mrs. Bloom, hermana del señor Steinhart, que está pasando una temporada en su residencia del Prado.
Loló Solís, la bella viudita de Steinhart, que por vez primera, después de su prolongado y sensible retraimiento volvía anoche a sociedad. Y Mr. Ledden, hermano de la señora de Steinhart, completando el grupo de invitados.
Una mesa de matrimonios. Todos de nuestra buena sociedad. La presidía el Conde del Rivero, con su esposa, la Condesita del Rivero, resplandeciente de belleza, gracia y elegancia.
Allí estaban Henri Senior y Elsa Penso, Eugenio Rayneri y Rosita Cadaval, Salvador Rionda y Ada del Monte, Lorenzo de Castro y Teté Berenguer y Pedro Pablo Echarts y la lindísima Amparito Diago.
Julia Sedano, gentilísima, con un traje verde, tenía su cubierto en esta mesa inmediata al del simpático clubman Luis Díaz.
Mr. Frank J. Bruen, caballeroso y entendido General Manager del Casino, como lo es también de Oriental Park, ocupaba el puesto de honor en una de las mesas más concurridas de la noche. Su interesante esposa, joven y bella, resaltaba entre el conjunto de comensales. Muy elegante Mrs. Bruen. Con un lindo mantón. Mantón de Manila, de largos flecos, como otros muchos de los que fueron escogios en los almacenes de El Encanto para llevarlos anoche al Casino.
La clásica prensa española, tan en boga en Faris, la van usando cada vez en mayor proporción las damas habaneras.
En esta mesa, que lucía en su centro preciosas corbeilles del jardín El Fénix, veíase reunido un nutrido y brillante concurso de nuestra colonia Americana.
¿Nombres? Una extensa relación. En primer término, Miss. Elizabeth Angus, que ha venido a pesar una temporada con los simpáticos esposos Bruen. Los distinguidos matrimonios W. H. Wark, Lancaster, Coxe y Loyd Van Gorder. El señor Tomás Mederos y señora, la gentil Gertrudis de Mederos, tan interesante siempre.
Un grupito de girls airosas y distinguidas, que componían Lucy Scott, Helen Weamer, Nell Miller, Mary Ruth Johnston, Lucille Salton, Virginia Jones y Peggy Leech.
Mrs. Stapleton. El captain Grant. Y los distinguidos caballeros americanos John Thompson, Ed. G. Miller, Jed Seeley, ill Coleman, Lindsey Mc. Allister, James Kilgom, Spencer Mason, Tomy Soler, W. Wilkinson, Francis O’Kerfe, Kennedy y Harry Manning.
Una mesa adornada con flores, lindas flores de El Fénix, en la que el doctor Juan A. Lliteras y su interesante esposa Emelina López Muñoz reunían a los distinguidos matrimonios Herman Upmann y María Dolores Machín, (de negro, elegantísima), Guillermo del Monte y Mirta Martínez Ibor, Agapita Cagigas y María Luisa Gómez Mena, Manolo Rodríguez y Aida López, Juan de Dios García Kohly y Renée Molina y Alberto Upmann y señora, elegante lady que lucía anoche una toilette magnífica.
Un comensal más. El señor Rafael G. Abreu.
Una mesa donde descollaba Florence Steinhart, graciosísima, en la reunión de las señoritas Nena Velasco, Alida González, Popsu Smosh, Alicia Steinhart, Celia Velasco, Casherind Johnson, Mercita Hornsbey, Stelen Vogel, Francés Bruer, y la espiritual y muy graciosa americanita Madeleine Barlow.
En esta mesa tenían su cubierto el joven Conde Naselli, hijo del Ministro de Italia y el captain Warren, ayudante del general Crowder. Ed. Backes, Arthur Vogel, Esmond Briwnson, Bothie Stunts e Ilbert Smosh. Y los conocidos jóvenes Gerardo Gutiérrez, Frank Steinhart, Carlos Santa María y Pepito Bruzón.
Inmediata a esta mesa, veíase la que ocupaban los distinguidos esposos Carlos García Peñalver y Amalia Nogueras, con su linda hija, la señorita María Josefa García Peñalver, próxima a hacer su presentación en sociedad.
Destacábanse entre el grupo de esta mesa, las jóvenes señoras Luisa María Cueto de Piñeyro y Esther Seiglie de Ferrer. De negro la señora de Ferrer. Esbelta y fina. Y resaltando con el encanto de su singular belleza entre la legión de señoras jóvenes que eran gala de la gran fiesta del Casino.
En una mesa, Mr. Crowder. Mesa de honor. Allí estaban el doctor Dámaso Lainé y señora, Mr. y Mrs. Smith, Mr. y Mrs. Morales de los Ríos, Mr. y Mrs. Bowman y el que fué Ministro de los Estados Unidos en la Habana y lo es actualmente en el Perú, Mr. William Gonzáles y su distinguida esposa.
Elena Vieta y su hermana Fausta, la señora de Azpiazu, en otra mesa con María Broch de Fernández.
El senador Ricardo Dolz y su interesante esposa. Leopoldina Luis de Dolz. en la mesa donde se reunían los distinguidos matrimonios Octavio Overhoff y Celi Sarrá, Pepito Pagés y Matilde Ferrer y Angel Alonso y Leticia de Arriba.
El coronel Juan Antonio Lasa y su elegante esposa, Lola Soto Navarro, en una mesa.
En otra, donde resaltaba con un traje negro de suprema elegancia Teté Bances de Martí. Una mesa con una linda corbeille de swet peas, creación del jardín El Clavel, donde tenían sus cubiertos la encantadora Gloria Pemberton y el joven ingeniero Evelio Govantes.
Teté Robelín, la elegante señora del muy simpático Antoñico de la Guardia, en una mesa. Cerca, en otra mesa, la gentil y muy graciosa Josefina de la Guardia. Otras mesas más. En número considerable. La del Subsecretario de Agricultura con su adorable hija Isabelita Espino.
La del afortunado Martín, el querido Martín de El Fénix, triunfante anoche, una vez más, en el bello decorado floral del Casino. Allí veíase con su bella señora, Rosa Blanca Carballo de Martín, al doctor Rodríguez Feo con su distinguida esposa Amelia Barreras.
La de un grupo donde descollaban Generosa Tabernilla de Fernández y Josefina Justiniani de Loredo. La del comandante Ovidio Ortega y su joven y bella esposa. Teté Chomat, que lucía un precioso traje de color coral. La de los distinguidos esposos Ernesto Pérez de la Riva y Nena Pons. L a de Lolita Quintana de Angones. Gentilísima!
Una mesa donde resplandecía como flor de belleza y juventud Graziella Echeverría. La mesa del Unión Club, con flores de los Armand, en la que se reunían, entre otros, Colín de Cárdenas, Zúñiga, Baff[…]di, González Labarga, Paco Calvo, Gabrielito Landa y el Conde de Sagunto.
Acá y allá, en mesas diversas. Pepilla Duany de Fuentes, con su graciosa hija Alina Mina Altuzarra de Pérez Chaumont, Conchita Fernández Mederos de Plá, Albertina Iznaga de Fonts y Dolores André de Junco, y sus encantadoras hijas Margot y Georgina.
Seguiré la relación, por mesas con Rosita Montalvo viuda de Coffigni y su gentil hija Josefina, Blanquita Soliño de Munilla y su hermana Amanda, Rosario Machín de Luttich, Ofelia Brito de Menocal, Rita Arjona de Mestre y sus bellas hijas Cristina y Raquel, Eugenita Ovies de Viurrún, Elvira de Armas de Fritot. Nieves Muñoz de Gómez de Molina, Margot Badreto de Brú, Clara Luisa Díaz de Angulo, Sarah Fumagalli de Alegret y la señora viuda de Fabre y su graciosa hija Matilde.
Julita Plá de Abreu. La interesante viuda de Oña. María Julia Bernal de Bonnet. Tres señoritas, Lydia Rivera, Bertha Arocena y Carmen Pérez Ricart. Una más. María Antonia Bravo. Es la linda hija del senador Bravo Correoso, a la que fui presentado por el simpático joven Andrés Fuentes Duany, con quien bailaba uno de los preciosos fox que ejecutó la brillante orquesta americana del profesor Brenner.
Y una mesa más, la última ya, donde el cronista, reunido con amigos queridos, entre otros Panchito Camps y Emilio Bacardí, se vio honrado con la presencia de María Palou y el genial autor Felipe Sassone, que venían con el confrere Enrique Uhthoff de la Comedia.
La insigne actriz, a la que todos hablaban de su beneficio el lunes próximo, se vió rodeada de damas numerosas y muy distinguidas que quisieron testimoniarle personalmente sus simpatías. María Palou en todo el tiempo que estuvo anoche en el Casino se vió muy agasajada. Triunfal su presencia. Hay que decirlo.
En las mesas predominaba el champagne Mumm, el de cordón rouge, favorito de la rica marca.
Pedro Pablo Fumagalli, el diligente, amable y entendido Social Manager de The Casino, se acreditó en la primera noche. Estuvo atentísimo. La animación se mantuvo hasta altas horas en aquellos salones. Feliz reapertura. Señalada con una victoria.

Bibliografía
- Fontanills, Enrique. “The Casino.” Diario de la Marina. Año LXXXIX, núm. 308, 29 de diciembre 1921, p. 5
- Fontanills, Enrique. “The Casino. En la nueva temporada.” Diario de la Marina. Año LXXXIX, núm. 303, Viernes 30 de diciembre 1921, p. 4
- “La Apertura.” Revista Social. Vol. 5, núm. 2, febrero 1922, pp. 36, 37
- Fontanills, Enrique. “El Casino Nacional”. Diario de la Marina. Año XCI, núm. 351, 17 de diciembre 1923, p. 7.
- Personalidades y negocios de la Habana
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