
Con la frase “Repare a tiempo su nevera” como lema de trabajo, el establecimiento industrial y comercial del señor Felipe Rionda, situado en la Avenida Menocal (Infanta) No. 1059, con teléfono U-3960, ofrecía al público un variado surtido de neveras para todos los usos, así como la posibilidad de devolver a buen estado cualquier nevera imperfecta o averiada.
La Casa Rionda había sido fundada en 1935 y, para la época en que fue reseñada, gozaba de amplio crédito en el país por la puntualidad y eficiencia con que atendía las demandas de su numerosa clientela. Contaba con una amplia cámara de esmaltado y un horno de temperatura graduada, de donde salían las neveras con un esmalte perfecto y duradero, como si fueran nuevas.
Las ventajas que prestaba este establecimiento a las familias, al comercio y al público en general se medían, según la propia reseña, por la considerable cantidad de neveras que salían de sus talleres en condiciones semejantes a las de fábrica, tanto por su utilidad como por su apariencia.

Los diversos departamentos de la Casa Rionda estaban provistos de cuanto era indispensable para la buena ejecución de los trabajos, como podía apreciarse en los grabados que ilustraban la publicación original. A ello se sumaban la seriedad y honradez con que Felipe Rionda correspondía a la confianza del público, cualidades que contribuyeron a afirmar el crédito alcanzado por su establecimiento.
Desde distintos puntos de la República, incluso desde pueblos apartados, acudían clientes a la Casa Rionda para reparar sus neveras. Hasta esos lugares había llegado la fama del taller, cimentada en el buen servicio, el exacto cumplimiento y la seriedad, normas que caracterizaban al señor Rionda y a la casa que dirigía.

La Casa Rionda era considerada, si no la única, por lo menos una de las más importantes en el ramo a que se dedicaba. Sus servicios de reparación contribuyeron al aumento de la demanda de neveras, pues ofrecían al comprador la seguridad de que, aun cuando el uso, el descuido o un accidente deterioraran aquel mueble de tanta utilidad doméstica, podía ser restaurado y devuelto a su anterior condición de belleza y funcionamiento.
De ese modo, la inversión hecha al comprar una nevera parecía quedar protegida por la existencia de un establecimiento especializado capaz de prolongar su vida útil. Para muchas familias y comercios, la Casa Rionda representaba esa garantía de conservación y reparación.

Por eso, después de una década de servicios al público, la Casa Rionda de Felipe Rionda mantenía como lema la frase que resumía su actividad y su prestigio:
REPARE A TIEMPO SU NEVERA

Bibliografía y notas
- “Casa Rionda”. Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. Editorial Panamericana Burgay y Cía., 1944.
- Personalidades y negocios de la Habana
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