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Dr. Luis Pompilio Romaguera y Hornedal: tisiólogo cubano

27/07/2026 Por Almar Deja un comentario

Collage del doctor Luis Pompilio Romaguera y Hornedal, médico cubano especialista en enfermedades pulmonares y tuberculosis.
Collage dedicado al doctor Luis Pompilio Romaguera y Hornedal, destacado médico cubano y especialista en enfermedades pulmonares, a partir de su retrato publicado en la Guía Provincial de La Habana de 1944.

El doctor Luis Pompilio Romaguera y Hornedal perteneció a la generación de médicos cubanos que, durante las primeras décadas del siglo XX, consagraron buena parte de su labor profesional al estudio y tratamiento de la tuberculosis. Su trayectoria combinó la práctica clínica, la dirección de servicios asistenciales, la investigación, la divulgación sanitaria y el intercambio científico con especialistas e instituciones de Europa y Estados Unidos.

La semblanza publicada en 1944 por la Guía Provincial de La Habana comenzaba invocando el principio atribuido a Tácito de escribir la historia “sin resentimiento ni favor”. La frase correcta del historiador romano es sine ira et studio, que puede traducirse como «sin ira ni parcialidad». La expresión aparecía deformada en el texto original, probablemente por un error de composición tipográfica.

Formación y primeros años profesionales

Luis Pompilio Romaguera y Hornedal nació el 19 de agosto de 1890. Era hijo de Eulogio Romaguera y Carmen Hornedal, a quienes la fuente de 1944 atribuye una influencia decisiva en su formación.

Después de cursar el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, ingresó en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana y obtuvo el título de doctor en Medicina en 1913. Ese mismo año comenzó su actividad profesional en la Casa de Salud del Centro Gallego, una de las principales instituciones asistenciales de la capital cubana.

Poco después fue médico de asistencia domiciliaria y de consulta de la Asociación Cubana de Beneficencia, primero en La Habana Vieja y luego en Regla. En 1915 ocupó una plaza de médico interno en la Sociedad de Asistencia Médica La Caridad.

Su vinculación con la Asociación de Dependientes comenzó en 1916. Allí desempeñó sucesivamente los cargos de primer médico interno, anestesista, médico de visitas y especialista en enfermedades de las vías respiratorias. Permaneció en esta última responsabilidad hasta 1932. La guía afirma que tuvo que abandonarla por mandato de la Federación Médica de Cuba, aunque no explica las circunstancias ni el alcance de aquella decisión.

La documentación periodística de la época también lo sitúa en el cuerpo facultativo de la Casa de Salud La Purísima Concepción. En 1930 aparece expresamente identificado como médico de ese sanatorio, institución en la que desarrolló parte de sus investigaciones sobre las enfermedades pulmonares.

Durante algunos meses de 1935 trabajó como médico de visitas del Sanatorio La Esperanza. Al año siguiente fue nombrado director del Dispensario Municipal de Vías Respiratorias por el alcalde de La Habana, Antonio Beruff Mendieta. La Guía Provincial, publicada en 1944, indica que todavía ejercía esa responsabilidad cuando se redactó su semblanza.

Especialización en tuberculosis

La especialidad de Romaguera fue la tisiología, nombre con el que entonces se designaba la rama médica dedicada al estudio y tratamiento de la tuberculosis, particularmente de sus manifestaciones pulmonares. Su carrera se desarrolló en una época en que la enfermedad constituía uno de los principales problemas sanitarios de Cuba y todavía no existían los tratamientos antibióticos que transformarían su pronóstico después de la Segunda Guerra Mundial.

Su formación no se limitó a la práctica hospitalaria cubana. En 1919 permaneció alrededor de seis meses en Estados Unidos, adonde había viajado acompañando a uno de sus pacientes. Aprovechó la estancia para conocer hospitales y estudiar los métodos empleados en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades respiratorias.

En 1928 asistió en Roma a la Sexta Conferencia de la Unión Internacional contra la Tuberculosis. La celebración de ese encuentro internacional en la capital italiana está confirmada para septiembre de ese año. Después del congreso, Romaguera pasó a Estrasburgo, donde realizó estudios especializados, y posteriormente a París, donde siguió cursos relacionados con la tuberculosis impartidos por los profesores Émile Sergent y Léon Bernard, dos reconocidos tisiólogos franceses.

Regresó a Europa en 1930 para participar en la Séptima Conferencia de la Unión Internacional contra la Tuberculosis, celebrada en Oslo del 12 al 15 de agosto. Durante ese viaje visitó hospitales y centros sanitarios de Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Dinamarca y Suiza, según la relación ofrecida en 1944.

Entre 1934 y 1937 también concurrió a varias convenciones de la National Tuberculosis Association de Estados Unidos. La fuente original ofrece una relación geográfica confusa —mezcla estados y ciudades y contiene errores como “Wiscousin”—, por lo que resulta más prudente afirmar que visitó instituciones antituberculosas de diferentes regiones estadounidenses. Una de aquellas reuniones, la convención de 1937, tuvo lugar en Milwaukee, Wisconsin.

Investigaciones y publicaciones

Además del ejercicio clínico, Romaguera desarrolló una sostenida labor como autor y divulgador. Fue uno de los directores de La Prensa Médica, revista desde la cual intervino en los debates científicos y sanitarios de su tiempo. Se conservan referencias a editoriales suyos publicados en esa revista en 1929 y 1930.

Uno de sus primeros estudios extensos fue “Tuberculosis pulmonar y el matrimonio”, publicado en el primer número de La Prensa Médica en 1920, entre las páginas 3 y 59. Este trabajo, reducido en la guía al título “Tuberculosis y matrimonio”, examinaba las implicaciones médicas y sociales de la enfermedad dentro de la vida conyugal.

El texto debe leerse dentro de las discusiones de la época sobre la certificación médica antes del matrimonio, la herencia, el contagio y la llamada higiene de la raza. Algunos de esos planteamientos estaban relacionados con el pensamiento eugenésico entonces difundido entre médicos, juristas y reformadores sociales. No obstante, para determinar con precisión las posiciones personales de Romaguera sería necesario consultar íntegramente el artículo y no limitarse a su título o a referencias posteriores.

En 1930 publicó en París Cura solar, volumen de 126 páginas dedicado a la helioterapia, es decir, al empleo terapéutico y controlado de la luz solar. El libro fue editado por Le Livre Libre y recibió una reseña en 1931 en la revista británica Tubercle, lo que demuestra que su obra circuló fuera de Cuba.

También en 1930 apareció el folleto Pleurolito en un enfermo neumotorizado, impreso en La Habana por Molina y Compañía. El estudio había sido publicado inicialmente en el número de marzo de la revista Tuberculosis y estaba basado en un caso atendido en el Sanatorio La Purísima Concepción. El término “pleurolito” designa una concreción o cálculo formado en la cavidad pleural, y la referencia al trabajo de Romaguera constituye uno de los primeros testimonios documentados de esa voz en español.

Sus investigaciones abarcaron, entre otros asuntos:

  • la angina de Vincent;
  • los abscesos pulmonares;
  • el empleo del lipiodol en el diagnóstico y tratamiento de afecciones respiratorias;
  • el síndrome frénico-pupilar;
  • las relaciones entre tuberculosis, sífilis y diabetes;
  • el clima y la tuberculosis;
  • la helioterapia;
  • la alimentación y el estado psicológico de los enfermos;
  • las condiciones higiénicas de las viviendas;
  • el cuidado bucal de los pacientes;
  • la protección de la infancia;
  • la organización de sanatorios y dispensarios;
  • la consideración de la tuberculosis como enfermedad social.

Entre sus textos también figuraban informes sobre las conferencias de Roma y Oslo, recuerdos de viaje, una historia de la helioterapia en Cuba y una traducción del inglés titulada La lucha contra la tuberculosis.

La guía menciona, además, su colaboración en una obra del doctor Santamarina cuyo título aparece como Climatología e Ideología. Esta referencia parece contener otro error tipográfico. Está documentado que el doctor Víctor Santamarina publicó en 1937, junto con José Carlos Millás, el libro Hidrología y climatología médicas. Sin embargo, no ha podido comprobarse todavía cuál fue exactamente la colaboración de Romaguera ni si la guía se refería a esta misma obra.

La tuberculosis como problema social

Uno de los aspectos más significativos de su pensamiento fue la insistencia en que la tuberculosis no podía combatirse únicamente desde la consulta privada. Para Romaguera, la enfermedad estaba relacionada con las condiciones de la vivienda, la alimentación, la pobreza, la higiene y la insuficiencia de instituciones públicas especializadas.

En su estudio “Sanatorio para tuberculosos: un estudio sobre esta materia de tanta importancia en una campaña contra la tuberculosis”, publicado en 1937 en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana, sostuvo que Cuba necesitaba alrededor de cuatro mil camas destinadas a estos enfermos. Defendía también que los sanatorios debían situarse en lugares accesibles y próximos a los centros de población, en lugar de construirse únicamente en zonas apartadas por sus supuestas ventajas climáticas.

Estas propuestas lo incorporan al grupo de médicos que reclamaron una organización nacional más coherente para luchar contra la llamada “peste blanca”. Su interés no se limitaba al tratamiento de quienes podían ingresar en sanatorios: incluía los dispensarios urbanos, la prevención, la educación higiénica, la vigilancia domiciliaria y la ampliación de los recursos asistenciales.

Reconocimiento profesional

La semblanza de 1944 describe a Romaguera como un médico de extensa clientela, reconocido tanto por sus pacientes como por diferentes instituciones habaneras. El Ayuntamiento de La Habana le concedió un pergamino “en reconocimiento de sus méritos”, aunque el texto no precisa la fecha ni las circunstancias de ese homenaje.

La valoración de sus cualidades personales —bondad, lealtad, generosidad y ausencia de resentimientos— pertenece al tono encomiástico característico de las guías profesionales y comerciales de la época. Más allá de esos elogios, su trayectoria documentada permite reconocerlo como un activo especialista en enfermedades respiratorias, participante en redes científicas internacionales, autor de numerosos trabajos y defensor de una intervención pública más amplia contra la tuberculosis.

Su figura resulta especialmente representativa de un período en que el médico comenzaba a desempeñar no solo una función clínica, sino también una misión educativa y social. Desde los hospitales, dispensarios y revistas especializadas, Luis Pompilio Romaguera y Hornedal contribuyó a divulgar los conocimientos de su tiempo y a reclamar mejores instituciones para atender una enfermedad que continuaba causando miles de víctimas en Cuba.

Luis Pompilio Romaguera y Hornedal falleció el 15 de diciembre de 1991, a los 101 años.1 Su prolongada vida abarcó prácticamente todo el desarrollo de la medicina cubana del siglo XX, desde la etapa anterior a los tratamientos antibióticos contra la tuberculosis hasta la consolidación de los modernos programas de prevención y control de la enfermedad.

Fuentes
  • “Doctor Luis Pompilio Romaguera y Hornedal”. Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. La Habana: Editorial Panamericana, Burgay y Cía., 1944.
  • Romaguera, Luis P. “Tuberculosis pulmonar y el matrimonio”. La Prensa Médica, núm. 1, La Habana, 1920, pp. 3-59.
  • Romaguera, Luis P. Cura solar. París: Le Livre Libre, 1930, 126 pp.
  • Romaguera, Luis P. Pleurolito en un enfermo neumotorizado. La Habana: Imprenta Molina y Cía., 1930.
  • Romaguera, Luis P. “Sanatorio para tuberculosos: un estudio sobre esta materia de tanta importancia en una campaña contra la tuberculosis”. Revista de Medicina y Cirugía de La Habana, 1937, pp. 570-571.
  • Personalidades y negocios de la Habana
  1. El registro estadounidense del Social Security Death Index identifica a Luis P. Romaguera, nacido el 19 de agosto de 1890 y fallecido el 15 de diciembre de 1991. La coincidencia exacta del nombre, la inicial del segundo nombre y la fecha de nacimiento permite identificarlo con bastante seguridad como el médico cubano. https://sortedbyname.com/letter_r/romaguera/index_2.html ↩︎

Publicado en: Habana Etiquetado como: Habana: Instituciones y Negocios, Habana: Personalidades, Historia de la medicina en Cuba, Luis Pompilio Romaguera y Hornedal, Tuberculosis en Cuba

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