
En 1943 comenzó a funcionar en el Vedado habanero el Instituto de Economía Doméstica, establecimiento privado de enseñanza fundado y dirigido por la doctora en Pedagogía Esperanza Cardero Carmenaty.
Instalado en la calle 23 núm. 619, esquina a E, el centro estaba destinado principalmente a la formación de mujeres adultas y ofrecía un programa que combinaba administración del hogar, alimentación, higiene, puericultura, costura, trabajos manuales y otras materias de aplicación práctica.
La institución apareció en un momento en que la llamada economía doméstica había adquirido una presencia creciente dentro de los programas educativos femeninos.
Aunque buena parte del discurso de la época continuaba definiendo a la mujer fundamentalmente por sus funciones de hija, esposa y madre, esta enseñanza incorporaba también conocimientos técnicos relacionados con nutrición, salud, administración de recursos, cuidado infantil, utilización de equipos domésticos y actividades susceptibles de proporcionar una especialización.
Una extensa descripción publicada en 1944 en la Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social permite reconstruir con bastante precisión los objetivos, organización y programa docente del Instituto apenas un año después de su fundación.1
Un proyecto para la educación de la mujer
La Guía Provincial presentaba al Instituto de Economía Doméstica como una iniciativa destinada a elevar el “nivel práctico-cultural de la mujer cubana”. Según el texto, Esperanza Cardero había advertido la necesidad de crear una institución privada en la cual la mujer adulta pudiera adquirir conocimientos teóricos y prácticos que facilitaran tanto la dirección del hogar como el desarrollo de una vocación o especialización determinada.
El lenguaje utilizado por la publicación refleja claramente las concepciones sociales de la década de 1940. Se afirmaba, por ejemplo, que el Instituto contribuía a la formación de la “verdadera mujer del hogar” y la preparaba para desempeñar sus funciones como “hija, esposa y madre”. Sin embargo, el programa desarrollado por Cardero era más amplio que esa formulación tradicional.
Entre sus objetivos se encontraba enseñar a administrar adecuadamente el dinero familiar; fomentar hábitos de higiene y alimentación saludable; organizar un hogar cómodo y funcional; familiarizar a las alumnas con la maquinaria y los modernos aparatos domésticos; estudiar el desarrollo, educación y cuidado del niño; y desarrollar hábitos eficientes de trabajo, perseverancia y buen gusto.

La economía doméstica era entendida, por tanto, no simplemente como la ejecución de tareas domésticas, sino como un conjunto organizado de conocimientos aplicados a la administración de los recursos familiares y a las condiciones materiales de la vida cotidiana.
Las materias y los cursos
El programa estaba dividido en siete grupos de materias:
Grupo 1: Puericultura, Higiene del Hogar y Cuidado de los Enfermos.
Grupo 2: Cocina, Alta Cocina y Repostería.
Grupo 3: Corte y Costura.
Grupo 4: Labores de Aguja.
Grupo 5: Trabajo Manual, a elección de la alumna.
Grupo 6: Industrias Domésticas.
Grupo 7: Economía Doméstica.
La enseñanza comprendía dos cursos de seis meses cada uno. Las clases se impartían colectivamente, aunque también podían recibirse lecciones individuales mediante el pago de tarifas especiales.
El Instituto funcionaba además como Escuela del Hogar Privada. Las jóvenes interesadas podían comenzar allí los estudios correspondientes a la carrera de la Escuela del Hogar, pues el establecimiento se encontraba incorporado a ese sistema de enseñanza.

Otra iniciativa era el English Speaking Club, que se reunía tres veces por semana. Su finalidad era facilitar a las alumnas la práctica oral del inglés y permitirles consultar con mayor facilidad publicaciones extranjeras relacionadas con la economía doméstica. La existencia de este club resulta significativa porque muestra el interés de Cardero por poner a sus estudiantes en contacto con una bibliografía especializada que se publicaba abundantemente en inglés.
Esperanza Cardero Carmenaty
El Instituto fue la culminación de una trayectoria docente que había comenzado muchos años antes.
Esperanza de la Caridad Cardero y Carmenaty nació el 9 de agosto de 1893. Su expediente académico se conserva en el Archivo Central de la Universidad de La Habana con el número 10392. La Guía Provincial señala que obtuvo el grado de Doctora en Pedagogía en la Universidad de La Habana en 1928. Una investigación posterior sobre la Universidad Masónica de Cuba confirma la existencia de dicho expediente universitario.
Poco después de graduarse ya participaba activamente en la divulgación cultural. El 7 de noviembre de 1929, Diario de la Marina anunció que al día siguiente la “doctora Esperanza Cardero” impartiría por radio una conferencia titulada “Sugestiones”.2 El breve anuncio demuestra que, apenas un año después de obtener su doctorado, comenzaba a adquirir presencia pública fuera del aula.
Una descripción especialmente valiosa apareció el 15 de enero de 1933 en la revista Carteles. En el artículo “Nueva y plausible actividad femenina”, la escritora y periodista Mariblanca Sabas Alomá mencionó a Esperanza al referirse a una visita de su hermana María Cardero. Sabas Alomá la presentó como doctora en Pedagogía y como una de las mujeres jóvenes mejor preparadas que conocía, destacando su cultura, vocación pedagógica y espíritu de renovación.
El artículo ofrece además un dato importante para reconstruir su carrera profesional: en enero de 1933 Cardero todavía ejercía como maestra de instrucción primaria, pese a poseer ya el título universitario. Mariblanca lamentaba precisamente que una profesional con aquella preparación continuara desempeñando un puesto que no correspondía, a su juicio, con sus capacidades.
Durante la década siguiente su situación cambió considerablemente. Para 1944 había desempeñado los cargos de jefa del Negociado Técnico-Escolar del Ministerio de Educación, inspectora de escuelas y profesora auxiliar de Economía Doméstica de la Escuela Normal de La Habana.
Una autora especializada en economía doméstica
El interés de Esperanza Cardero por esta disciplina precedió también a la fundación del Instituto.
En 1935 había publicado el libro Economía doméstica, obra de cerca de doscientas páginas dedicada a distintos aspectos de la organización del hogar. Dos años después, el departamento de Libros y Revistas de El Encanto lo promocionaba en las páginas de Diario de la Marina.
La nota, publicada el 22 de octubre de 1937, calificaba a Cardero como “distinguida educadora” y señalaba que su obra trataba, entre otros temas, de los deberes de la mujer, el orden del hogar, la cortesía y diferentes cuestiones de carácter práctico. El libro podía adquirirse entonces directamente en El Encanto.3
El dato demuestra que el proyecto pedagógico desarrollado posteriormente en el Instituto no surgió de manera improvisada en 1943. Cardero llevaba, como mínimo, desde mediados de la década anterior trabajando y publicando sobre economía doméstica.
Su producción bibliográfica continuó posteriormente. En 1950 apareció la tercera edición de Educación para el hogar (curso superior), publicada en La Habana por P. Fernández. Esta obra sería utilizada posteriormente como texto de la carrera de Ciencias y Artes Domésticas.
De la enseñanza doméstica a los estudios universitarios
La trayectoria de Cardero durante la década de 1950 permite comprender mejor la dimensión que llegó a alcanzar esta especialidad.
Había impartido clases en la Universidad Nacional Masónica “José Martí” y posteriormente fue invitada a colaborar en la organización de la nueva Universidad Masónica de Cuba. La documentación estudiada sobre esta institución conserva incluso una carta dirigida a ella por el Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba el 2 de junio de 1955 solicitando su cooperación en el proyecto universitario.
Una vez constituida la Universidad Masónica de Cuba, Esperanza Cardero fue elegida vicedecana y posteriormente decana de la Facultad de Ciencias y Artes Domésticas. Su libro Educación para el hogar figuraba entre los textos empleados en esa carrera.
Este recorrido resulta significativo. Lo que en 1943 había comenzado como un instituto privado dedicado a la formación práctica de mujeres adultas formaba parte, en la década siguiente, de un campo educativo que Cardero defendía ya dentro de la enseñanza superior.
El Instituto y la transformación de la educación femenina
Visto desde el presente, el Instituto de Economía Doméstica representa también las contradicciones de una etapa de transición en la historia de la mujer cubana.
Su discurso institucional conservaba una concepción tradicional que situaba el hogar, el matrimonio y la maternidad en el centro de la vida femenina. Pero, simultáneamente, enseñaba administración económica, higiene, nutrición, desarrollo infantil, tecnología doméstica, producción, idiomas y técnicas susceptibles de convertirse en conocimientos profesionales.
La propia vida de Esperanza Cardero evidencia esa complejidad. Era una mujer universitaria que había alcanzado el doctorado, ejercido en la administración pública, publicado libros, impartido conferencias por radio, trabajado en la formación de maestros y llegado posteriormente al decanato de una facultad universitaria. La economía doméstica que enseñaba no puede entenderse únicamente como preparación para las labores de la casa, sino dentro de un proceso más amplio mediante el cual actividades históricamente atribuidas a las mujeres comenzaron a ser sistematizadas y convertidas en materias de estudio y especialización.
¿Qué ocurrió con el Instituto?
Hasta el momento no se ha podido establecer documentalmente la fecha exacta en que el Instituto de Economía Doméstica dejó de funcionar. Las fuentes disponibles permiten comprobar su fundación en 1943 y seguir posteriormente la carrera profesional de Esperanza Cardero, pero no se ha localizado todavía un anuncio de clausura, traspaso o desaparición de la escuela.
El inmueble de 23 núm. 619, esquina a E, todavía es reconocible y conserva buena parte de la composición de su fachada original. Una investigación contemporánea sobre antiguas escuelas habaneras identifica expresamente el edificio como sede del Instituto fundado por Cardero en 1943.
No resulta prudente afirmar, sin documentación adicional, que el centro continuara abierto hasta 1961. Si todavía funcionaba entonces como institución privada, habría quedado comprendido en el proceso de nacionalización de la enseñanza privada desarrollado ese año; pero mientras no aparezca evidencia de que seguía activo, esa posibilidad debe mantenerse como hipótesis y no como hecho establecido.
Esperanza Cardero abandonó finalmente Cuba y se estableció en Estados Unidos. Murió el 1 de septiembre de 1992, a los 99 años. El índice de obituarios del St. Petersburg Times registra que residía entonces en Clearwater, Florida, y que su esquela fue publicada en la edición de Pinellas el 4 de septiembre de aquel año.
Su larga trayectoria permite situar al Instituto de Economía Doméstica dentro de una historia más amplia: la profesionalización de la enseñanza femenina en Cuba durante la primera mitad del siglo XX y el esfuerzo de una generación de educadoras por convertir los conocimientos asociados tradicionalmente al hogar en un campo organizado de enseñanza, investigación y formación profesional.
Fuentes y notas
- Sabas Alomá, Mariblanca. “Nueva y plausible actividad femenina.” Carteles, núm. 3, 15 de enero de 1933.
- Cardero Carmenaty, Esperanza. Economía doméstica. La Habana: Imprenta Montalvo y Cárdenas, 1935.
- Cardero Carmenaty, Esperanza. Educación para el hogar (curso superior). 3.ª ed. La Habana: P. Fernández, 1950.
- Beltrán Alonso, Haens. Investigación doctoral sobre la contribución de la Universidad Masónica de Cuba a la educación superior cubana. Entre las fuentes utilizadas se encuentra el expediente académico de Esperanza de la Caridad Cardero y Carmenaty, núm. 10392, Archivo Central de la Universidad de La Habana, así como documentación de la Universidad Masónica y de la Gran Logia de Cuba.
- Carpenter, Linda. Obituary File, St. Petersburg Times, 1990–1992. Entrada “Cardero, Esperanza”: 99 años; nacida en Cuba en 1893; residente en Clearwater; fallecida el 1 de septiembre de 1992; obituario publicado el 4 de septiembre de 1992, edición Pinellas.
- Personalidades y negocios de la Habana
- “Instituto de Economía Doméstica.” Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. La Habana: Editorial Panamericana, Burgay y Cía., 1944. ↩︎
- “Conferencia por radio.” Diario de la Marina. La Habana, 7 de noviembre de 1929, p. 19. ↩︎
- “Notas de ‘El Encanto’. Economía doméstica.” Diario de la Marina. La Habana, 22 de octubre de 1937, p. 12. ↩︎
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