
Entre las casas mercantiles y bancarias que alcanzaron relevancia en Cuba durante la segunda mitad del siglo XIX se encontró Zaldo y Cía., empresa nacida en Sagua la Grande y posteriormente establecida en La Habana. Sus actividades abarcaron el comercio azucarero, la banca, las consignaciones marítimas y otros negocios vinculados al movimiento comercial de la Isla.
La historia de la compañía estuvo estrechamente ligada a la familia Zaldo, cuyos miembros mantuvieron presencia en la vida económica cubana durante varias generaciones.
Los orígenes de la familia Zaldo
Francisco Xavier de Santa Cruz y Mallén sitúa el origen de la familia en el lugar de Zaldo, en el valle de Gordejuela, antiguo Señorío de Vizcaya, donde aparece documentada desde el siglo XVI. La genealogía comienza con Simón de Zaldo, señor de la Casa Torre Solariega e Infanzona de Jáuregui de Zaldo.
Tras varias generaciones establecidas en la Península, una rama llegó a Cuba durante el siglo XIX. Guillermo de Zaldo y Dominé, natural de Sevilla, se radicó en Sagua la Grande, donde llegó a desempeñarse como comandante de Milicias y alcalde municipal. El 22 de mayo de 1854 contrajo matrimonio en la parroquia de la Purísima Concepción de aquella villa con Isabel Beurmann y Salas, natural de La Habana.
Fundación en Sagua la Grande
La casa comercial comenzó sus operaciones en 1860, inicialmente bajo la razón social Zaldo, García y Compañía. Sus fundadores fueron Guillermo de Zaldo y José García Calamarte.
Seis años después, hacia 1866, los negocios fueron trasladados a La Habana. Allí funcionó durante una etapa como Zaldo, Fesser y Cía., asociándose Zaldo con Eduardo Fesser Kirchmair. Tras apartarse Fesser por enfermedad, la empresa adoptó finalmente la denominación Zaldo y Compañía.
Guillermo Jiménez Soler describe a la firma como una de las principales casas azucareras y bancarias de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Señala asimismo que poseía oficina en el núm. 90 de Wall Street, Nueva York, y mantenía relaciones con instituciones financieras de Londres, Francia, Madrid y Barcelona.
La muerte del fundador y los cambios de razón social
Guillermo de Zaldo y Dominé falleció en Nueva York el 30 de noviembre de 1880. Su defunción fue inscrita posteriormente en la Catedral de La Habana.
Su muerte no significó la desaparición del negocio. Durante los años siguientes se produjeron varias reorganizaciones. La casa funcionó como Todd, Hidalgo y Compañía y posteriormente como Hidalgo y Compañía, participando en estas sociedades antiguos colaboradores y miembros de la familia Zaldo.
Jiménez Soler señala que Guillermo y Federico de Zaldo terminaron incorporándose a Hidalgo y Cía. y que, una vez retirado Julián Hidalgo, la empresa recuperó la denominación Zaldo y Compañía, quedando integrada por Guillermo, Federico y Carlos de Zaldo Beurmann, junto con su madre, Isabel Beurmann, viuda del fundador.
Las fuentes contemporáneas aconsejan, sin embargo, no establecer una transición demasiado rígida. Una reseña retrospectiva de 1918 situaba en 1889 la recuperación del nombre Zaldo y Cía.; pero todavía en noviembre de 1890 el Diario de la Marina identificaba a Guillermo de Zaldo como perteneciente a “la casa Hidalgo y Cía.”. Es posible, por tanto, que el cambio fuese gradual o que ambas denominaciones convivieran durante algún tiempo.
Cuba 76 y 78
A finales del siglo XIX la firma aparece sólidamente establecida en La Habana. En 1899 operaba en Cuba 76 y 78, dirección desde la cual actuaba como agente de James E. Ward & Co. y de la Compañía de Expresos Cubana y Pan-Americana.

Las fotografías publicadas en 1918 permiten conocer también el interior de la casa, incluyendo las oficinas y el departamento destinado a las operaciones de caja.

La actividad marítima tenía un peso considerable. Diversos vapores que arribaban a La Habana aparecen consignados a Zaldo y Cía., y la casa poseía además embarcaciones auxiliares.
Entre ellas se encontraba el remolcador Guillermo de Zaldo. En marzo de 1909 el Diario de la Marina informó de su hundimiento en la bahía habanera después de chocar con el remolcador Cárdenas, perteneciente al Departamento de Obras Públicas. La noticia identificaba expresamente al Guillermo de Zaldo como propiedad de Zaldo y Compañía. El buque tenía 41,63 toneladas brutas y 18,95 netas.
La existencia del remolcador permite entender mejor la amplitud de los servicios prestados por la casa: Zaldo y Cía. no se limitaba a operaciones realizadas desde una oficina bancaria, sino que participaba directamente en actividades portuarias y de transporte asociadas a sus negocios mercantiles.
Azúcar y propiedades
El azúcar fue uno de los pilares de la empresa. Una reseña publicada en 1918 señalaba que la casa figuraba entre las de mayor antigüedad dedicadas al comercio azucarero en Cuba.
Los intereses de la familia no se limitaban a la intermediación comercial. En septiembre de 1908, Guillermo de Zaldo y Beurmann recibió autorización para construir un muelle espigón en el puerto de Cabañas, Pinar del Río, junto a terrenos pertenecientes al ingenio Asentista, identificado en la documentación como propiedad suya.
La firma mantuvo además extensas relaciones financieras internacionales. Entre las casas y bancos mencionados en fuentes de la época aparecen Kleinwort, J. Henry Schröder & Co., el Comptoir National d’Escompte de Paris, la Banque de l’Union Parisienne y J. P. Morgan, entre otros.
Todavía el 28 de diciembre de 1918, Zaldo y Compañía anunciaba sus servicios desde Cuba 76 y 78: pagos por cable, giros sobre distintas plazas y cartas de crédito para Londres, París, Madrid, Barcelona, Nueva York, Nueva Orleans y Filadelfia.
Los hijos de Guillermo de Zaldo
El matrimonio formado por Guillermo de Zaldo y Dominé e Isabel Beurmann y Salas tuvo, según Historia de Familias Cubanas, once hijos: Isabel, María Manuela, Guillermina, María, José María, Guillermo, Teodoro, Federico, Eduardo, Carlos y Ernesto de Zaldo y Beurmann.
Varios estuvieron directamente relacionados con los negocios familiares.
Guillermo de Zaldo y Beurmann, bautizado en Sagua la Grande el 27 de junio de 1857, permaneció soltero.

A finales de 1898, se publicó su retrato al ser elegido casi por unanimidad presidente del Unión Club para la directiva del bienio 1899-1900. Durante las décadas siguientes continuó apareciendo al frente de esa institución y vinculado a numerosas iniciativas empresariales.

Guillermo falleció en La Habana el 30 de marzo de 1940. Su esquela, publicada al día siguiente en el Diario de la Marina, dispuso el entierro para las cinco de la tarde en el Cementerio de Colón.
Teodoro de Zaldo y Beurmann, bautizado en Sagua la Grande el 30 de diciembre de 1859, fue abogado y contrajo matrimonio en 1885 con María de Cárdenas y Chappotín. Posteriormente participaría en otros negocios, entre ellos la compañía inmobiliaria Zaldo, Salmón y Co., empresa distinta de la casa bancaria y que merece ser estudiada por separado.
Eduardo de Zaldo y Beurmann, también abogado, falleció en La Habana el 11 de julio de 1908. Estaba casado con Rosa Castro y Díez de Argüelles.
Ernesto de Zaldo y Beurmann contrajo matrimonio con Carlota Ponce de León y Bachiller y estuvo igualmente relacionado con distintas empresas.
Carlos de Zaldo y Beurmann
Otro de los hermanos, Carlos de Zaldo y Beurmann, fue bautizado en Sagua la Grande el 31 de enero de 1861. Contrajo matrimonio con María de la Caridad Lamar y del Portillo y tuvo tres hijos: Isabel María, Carlos y Jorge de Zaldo y Lamar.

Carlos combinó durante algunos años sus actividades empresariales con el servicio público. Entre 1902 y 1904 ocupó la Secretaría de Estado y Justicia del gobierno de Tomás Estrada Palma. Documentos diplomáticos estadounidenses contemporáneos lo identifican ejerciendo ese cargo en 1902 y 1903.
También participó, junto con José M. García y Montes, en la firma del Tratado de Reciprocidad Comercial entre Cuba y Estados Unidos del 11 de diciembre de 1902.
El Banco de La Habana
La familia Zaldo estuvo estrechamente vinculada al Banco de La Habana, constituido en 1906.
En febrero de 1907 su publicidad señalaba un capital autorizado de cinco millones de pesos y un capital pagado de dos millones y medio. Carlos de Zaldo figuraba como presidente y Federico de Zaldo como miembro de la Junta Directiva. Su domicilio era nuevamente Cuba 76 y 78, exactamente la dirección utilizada por Zaldo y Cía.
Jiménez Soler señala que en 1911 el banco tenía activos por 3.770.086 pesos y que su Junta de La Habana estaba presidida por Carlos de Zaldo.
La coincidencia de domicilio y de dirigentes demuestra una estrecha continuidad entre la casa Zaldo y el Banco de La Habana. Sin embargo, mientras no aparezca un documento de transformación societaria que lo establezca expresamente, resulta más prudente considerar Zaldo y Cía. y el Banco de La Habana como entidades jurídicamente diferenciadas, aunque fuertemente relacionadas.
Diversificación de los negocios familiares
Durante las primeras décadas republicanas los Zaldo participaron en numerosas compañías. Guillermo presidió la Compañía Cubana de Fianzas, mientras Ernesto y Carlos estuvieron relacionados con otras sociedades mercantiles.
Otra rama de los negocios familiares acabaría dando origen a Zaldo y Martínez, empresa dedicada a fertilizantes, maquinaria agrícola e industrial y ferretería. Sus antecedentes se remontaban a L. A. Sussdorff y Cía., transformada en 1890 en Sussdorff, Zaldo y Compañía cuando Ernesto de Zaldo Beurmann adquirió participación en el negocio.
Estas empresas no deben confundirse con la antigua casa bancaria Zaldo y Cía., aunque muestran hasta qué punto los descendientes de su fundador continuaron vinculados a la actividad empresarial cubana.
El final de una época
La crisis bancaria cubana de 1920-1921 alteró profundamente el sistema financiero del país. Jiménez Soler sitúa en ese contexto el final de la antigua casa de comerciantes-banqueros que había operado en Cuba 76 y 78, mientras el Banco de La Habana quedaba ligado al capital bancario norteamericano.
Habían transcurrido entonces más de sesenta años desde que Guillermo de Zaldo y Dominé iniciara en Sagua la Grande aquella casa comercial que, bajo diversas razones sociales, extendió sus operaciones desde el azúcar y el puerto habanero hasta la banca y las principales plazas financieras internacionales.
Fuentes y bibliografía
- Santa Cruz y Mallén, Francisco Xavier de. Historia de Familias Cubanas. Tomo I. La Habana: Editorial Hércules, 1940, pp. 388–394.
- Jiménez Soler, Guillermo. Las empresas de Cuba. 1958. 3.ª ed. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2014.
- Jiménez Soler, Guillermo. Los propietarios en Cuba 1958. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2008.
- Revista El Fígaro, 1898.
- Diario de la Marina, 1918.
- Personalidades y negocios de la Habana
Deja una respuesta