
Fundada en 1938, la Academia Valmaña llegó a convertirse en un importante centro privado de enseñanza de La Habana. Su trayectoria comenzó modestamente en la calle Águila y, en pocos años, se extendió a varios locales, con una oferta que abarcó desde Kindergarten y enseñanza primaria hasta Bachillerato, estudios comerciales, preparación universitaria e inglés.
Detrás de la institución estuvo la doctora Nieves Valmaña Mujica, profesora con experiencia previa en la enseñanza comercial, acompañada después en la dirección por Judith Duyos y Friné Duyos.
Nieves Valmaña antes de la Academia
Meses antes de la fundación del establecimiento, la prensa ya identificaba a Nieves Valmaña Mujica como catedrática de la Escuela de Comercio de La Habana.
El Diario de la Marina del 17 de abril de 1938 la menciona expresamente como:
la catedrática doctora Nieves Valmaña Mujica, que presta servicios en la Escuela de Comercio.
El dato resulta importante porque demuestra que la futura directora no comenzó su actividad docente con la Academia Valmaña. Cuando abrió su propio centro, ya poseía experiencia profesional en la enseñanza comercial.
Una publicación de 1944 afirmaría posteriormente que llevaba más de quince años dedicada al magisterio.
La fundación en 1938
La Academia Valmaña fue inaugurada a fines de julio de 1938.
El Diario de la Marina anunció el 30 de julio que, “con motivo de su inauguración”, la institución sortearía 15 becas entre jóvenes de ambos sexos. Los beneficiados podrían estudiar gratuitamente:
- mecanografía;
- taquigrafía;
- inglés;
- gramática;
- ortografía;
- aritmética.
La noticia calificaba a Valmaña como una “novel institución”, lo que permite considerar 1938 como su año efectivo de fundación.
Los anuncios iniciales presentan, sin embargo, una pequeña dificultad documental. Dos notas consecutivas del periódico situaban el establecimiento en Águila 63 y Águila 83, siempre entre Neptuno y Concordia.
Un anuncio publicado poco después, el 13 de agosto de 1938, aparentemente elaborado por la propia Academia, daba como dirección Águila 30, entre Neptuno y Concordia.
Por su carácter institucional, esta última dirección parece la más fiable, aunque la discrepancia merece quedar señalada.
En ese mismo anuncio figuraba ya el teléfono M-7201 y una oferta de estudios considerablemente más amplia:
Bachillerato — Comercio — Conversación en inglés
La Academia anunciaba además clases por correspondencia, una modalidad especialmente interesante para la época.
Una rápida expansión
La institución creció con rapidez.
En noviembre de 1938, apenas unos meses después de su inauguración, la Academia Valmaña aparecía entre los establecimientos docentes que participarían en la tradicional peregrinación estudiantil del 27 de noviembre, organizada en memoria de los estudiantes de Medicina fusilados en 1871.
En marzo de 1939 organizó también un baile en la Asociación de Propietarios del Vedado, amenizado por la orquesta de los Hermanos Castro y el septeto Habana.
Estas actividades muestran que Valmaña comenzó pronto a desarrollar una vida estudiantil y social que iba más allá de las clases.
Prado 114 y Amistad 416
Para 1944 la Academia se encontraba ya instalada en dos importantes locales:
Prado 114, en el Paseo de Martí.

Amistad 416.
Una extensa reseña publicada ese año en la Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social afirmaba que la institución había comenzado en 1938 con apenas cinco alumnos y contaba entonces con unos 800 educandos.
Aunque la cifra procede de una publicación de carácter promocional, resulta indicativa del notable crecimiento experimentado en apenas seis años.
La enseñanza en Prado 114
El local de Prado estaba dedicado fundamentalmente a la enseñanza general.
Allí funcionaban:
- Kindergarten;
- Pre-Primario;
- Enseñanza Primaria Elemental;
- Enseñanza Primaria Superior;
- preparación para el ingreso en Institutos y Escuelas Normales;
- Bachillerato;
- clases especiales de pintura, música, francés, corte y costura.
El inglés se enseñaba en todos los grados.
La Academia concedía especial importancia al Kindergarten. Según la publicación de 1944, los niños aprendían mediante juegos, cantos, trabajos manuales y otras actividades concebidas para desarrollar sus facultades de observación.
En el grado Pre-Primario comenzaban la lectura, la escritura y las primeras nociones de aritmética.

La formación primaria combinaba los contenidos académicos con una atención expresa a los modales, la forma de hablar, los hábitos personales y la preparación social del alumno.
La documentación de 1944 incluye una fotografía del aula de Kindergarten de la Academia Valmaña de Prado.
La imagen permite apreciar un salón amplio, preparado para niños pequeños y equipado con mesas y sillas adaptadas a su edad.
La propia publicación insistía en que el local había sido dispuesto para hacer atractivo el ambiente escolar y facilitar el aprendizaje mediante actividades apropiadas para la infancia.
Bachillerato y enseñanza secundaria
Valmaña prestó particular atención a la preparación para el Bachillerato.
Un anuncio publicado en el Diario de la Marina el 31 de agosto de 1947 afirmaba que la Academia estaba:
“incorporada al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana”
y destacaba el porcentaje de alumnos que posteriormente continuaban estudios superiores.
La institución presentaba su Bachillerato como una preparación académica destinada no solo a obtener el título, sino también a proporcionar una base para los estudios universitarios.
Uno de los antiguos alumnos identificados hasta ahora es Max Lesnik, quien terminó sus estudios secundarios en la Academia Valmaña antes de ingresar en la Universidad de La Habana en 1948.
Amistad 416: Comercio y Universidad
El segundo gran local de la Academia funcionaba en Amistad 416.
A diferencia del establecimiento de Prado, estaba especializado principalmente en:
- preparación para el ingreso en la Universidad;
- estudios comerciales;
- formación administrativa;
- secretariado;
- preparación profesional.
Los alumnos podían prepararse para ingresar en escuelas universitarias como Ciencias Comerciales, Ingeniería y Arquitectura, Pedagogía y Veterinaria.
También existía una Carrera Comercial, dividida en tres cursos.
La enseñanza comercial intentaba reproducir el ambiente de una oficina moderna mediante el empleo de máquinas de escribir, máquinas de sumar y calcular, mimeógrafos, archivos y documentos impresos.
Entre los cursos anunciados figuraban:
- Corresponsal;
- Empleado Bancario;
- Tenedor de Libros;
- Jefe de Oficina;
- Private Secretarial Course;
- Matemáticas Financieras;
- Bookkeeping;
- Administración;
- Secretariado;
- Empleado de Comercio y Oficina;
- Propaganda y Ventas;
- Taquígrafo-Mecanógrafo;
- Perito Mercantil.
También se impartían cursos breves, llamados entonces “cursillos”, destinados a quienes necesitaban adquirir rápidamente conocimientos que les permitieran acceder a un empleo.
La dirección de la Academia
En 1944 la Academia estaba dirigida por Nieves Valmaña, Judith Duyos y Friné Duyos. La publicación destacaba especialmente la experiencia de Nieves Valmaña, a quien atribuía más de quince años de ejercicio docente.
El centro contaba entonces, según la misma fuente, con 34 maestros graduados.
La documentación localizada hasta ahora no permite afirmar con seguridad cuál era el parentesco entre las tres directoras.
Judith y Friné Duyos aparecen juntas desde años anteriores en actividades culturales y musicales, pero todavía queda por determinar documentalmente su relación familiar con Nieves Valmaña.
Inglés, educación física e internado
El inglés ocupaba un lugar destacado en el programa.
La Academia afirmaba que la enseñanza del inglés comenzaba desde Kindergarten y procuraba que los alumnos se expresaran directamente en esa lengua, reduciendo progresivamente el empleo del español durante las clases.
También daba importancia a la gimnasia y la educación física.
Existía asimismo un internado exclusivamente para varones, cuyas habitaciones eran presentadas como higiénicas, ventiladas y confortables.
Un colegio con uniforme propio
En agosto de 1952, un anuncio de La Casa Cofiño ofrecía uniformes escolares confeccionados conforme a los requisitos de distintos colegios habaneros.
Entre los centros citados figuraba expresamente: Valmaña junto a establecimientos como Belén, La Salle, Maristas, Baldor, Trelles, Edison y Montori.
El anuncio incluía prendas para alumnos de 4 a 16 años, confirmando que la Academia mantenía una enseñanza que comprendía diferentes edades escolares.
La etapa de Santos Suárez
En los últimos años de la década de 1950, la Academia aparece vinculada a la zona de Víbora y Jesús del Monte.
En noviembre de 1959 figura entre los colegios de esa área que participaron en una cuestación pública realizada en La Habana.
Otra referencia sitúa posteriormente la institución en la esquina de Milagros y D’Strampes en Santos Suárez.
El edificio pasó posteriormente a formar parte del sistema estatal de enseñanza.
Todavía falta precisar cuándo se produjo exactamente el traslado desde Prado y Amistad hacia esta nueva sede, pero debió ocurrir antes de finales de 1959.
La Academia después de 1959
La trayectoria de Nieves Valmaña no terminó con la desaparición de la enseñanza privada en Cuba.
Fuentes posteriores la relacionan con la organización y conservación de documentación sobre la Campaña Nacional de Alfabetización y con el museo creado para preservar su memoria.
Esto resulta especialmente significativo: una educadora que había fundado y dirigido durante más de dos décadas un importante colegio privado habanero continuó vinculada posteriormente al sistema educacional del país.
Una institución nacida de la enseñanza comercial
La evolución de la Academia Valmaña resulta particularmente interesante porque permite seguir la transformación de una pequeña academia fundada en 1938 en un establecimiento docente de considerable amplitud.
Sus primeros anuncios estaban estrechamente vinculados con la mecanografía, la taquigrafía, el inglés y los estudios comerciales. Poco después incorporó Bachillerato y preparación universitaria; más tarde llegó a ofrecer Kindergarten, enseñanza primaria, internado y actividades complementarias.
La continuidad del teléfono M-7201, que aparece tanto en los primeros anuncios de Águila como posteriormente en Amistad 416, permite además seguir documentalmente la evolución de la misma institución a través de sus diferentes etapas.
Durante más de dos décadas, la Academia Valmaña formó parte del paisaje educacional de La Habana y de la experiencia escolar de varias generaciones de cubanos.
Cronología
- 17 de abril de 1938. Nieves Valmaña Mujica aparece documentada como catedrática de la Escuela de Comercio.
- 30–31 de julio de 1938. Inauguración de la Academia Valmaña en la calle Águila, entre Neptuno y Concordia. Se anuncian 15 becas gratuitas.
- 13 de agosto de 1938. Anuncio de la Academia en Águila 30. Ofrece Bachillerato, Comercio, conversación en inglés y clases por correspondencia. Teléfono M-7201.
- 27 de noviembre de 1938. La Academia participa en la peregrinación estudiantil conmemorativa de los estudiantes de Medicina de 1871.
- 18 de marzo de 1939. Baile organizado por la Academia en la Asociación de Propietarios del Vedado.
- 1944. Funciona en Prado 114 y Amistad 416. La publicación institucional declara unos 800 alumnos y 34 maestros graduados.
- 31 de agosto de 1947. La Academia anuncia su Bachillerato y aparece incorporada al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.
- c. 1947–1948. Max Lesnik concluye sus estudios en Valmaña antes de ingresar en la Universidad de La Habana.
- 24 de agosto de 1952. La Casa Cofiño ofrece uniformes confeccionados conforme a los requisitos de la Academia Valmaña.
- 29 de noviembre de 1959. Valmaña aparece entre los colegios de Víbora y Jesús del Monte participantes en una cuestación pública.
- 1960. El antiguo establecimiento de Milagros y D’Strampes aparece vinculado a actividades de alfabetización.
Bibliografía y notas
- “Academia Valmaña”. Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. Editorial Panamericana Burgay y Cía., 1944.
- Diario de la Marina, La Habana, 1938, 1939, 1947, 1952 y 1959.
- Mike Clary, “Miami’s Man in Havana”, Miami New Times, 30 de abril de 1998.
- Personalidades y negocios de la Habana
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