
La casa González y Suárez fue fundada a mediados del siglo XIX bajo la razón social de García, Villamil y Compañía, sucediéndoles más tarde otros asociados siempre dentro de una misma familia. Este negocio fue en el ramo de víveres en general el de mayor movimiento y crédito, no pudiendo ser igualado por ningún otro.
González y Suárez, S. en C. Importadores de víveres en la Habana
El comercio de víveres en Cuba era tan extenso y tuvo tanta importancia que a él se dedicaron en todo tiempo grandes capitales y muchas energías. La imprescindible necesidad que había de importar víveres de todas clases hizo prosperar dicho comercio y dió lugar a la formación de grandes casas importadoras a las que sonrío la más franca prosperidad, llegando a adquirir proporciones colosales las operaciones de las mismas.

Entre las muchas que funcionaban en la Habana descollaba por su importancia la casa González y Suárez, S. en C., dedicada a la importación de víveres en general. Cuando se fundó la casa en el año de 18561 giraba con la firma García Villamil y Cía., dedicándose, además del negocio de importación de víveres a comisiones y representaciones.
González y Suárez, S. en C., se crea en 1909
Después de varios cambios de razón social la casa empezó a girar con el nombre de González y Suárez, S. en C. en el año de 1909. Dos interesantes notas dan cuenta de ello, el mismo día y en la misma columna de “Sociedades y Empresas” aparecen González y Suárez, S. en C. y Suárez y González, S. en C.2
— Por mutuo acuerdo y por escritura, fecha 2 de marzo de 1909, quedó disuelta la sociedad que giraba en esta plaza bajo la razón social de González y Costa, (S. en C), habiéndose constituido como sucesora de la misma y con efectos retroactivos al primero de enero de 1909 la de González y Suárez, S. en C., para continuar los mismos negocios de la extinguida; de cuyos créditos, activos y pasivos, bienes, derechos y acciones se hace cargo.
Son socios gerentes, los señores Sergio González García y Florentino Suárez y González; comanditarios, Marcelino González García y Emilio de la Costa, y con el carácter de industrial con poder general para representar á la Sociedad en todos sus negocios, el señor don Luis González García.
— Disuelta la sociedad que giraba en esta plaza bajo la razón de Fernández y Suárez, se formó otra bajo la denominación de Suárez y González, S. en C., la que se hizo cargo de los créditos activos y pasivos de la extinguida, con efectos retroactivos al 26 de enero de 1909.
Gerentes de la nueva sociedad eran los señores Leoncio Suárez Martínez y Sergio González y García-Fernández, y comanditarios, los señores José Fernández López y Sergio González y García Arias.
González y Suárez, S. en C. se disuelve y se reconstituye en 1913
Por mutuo acuerdo ha quedado disuelta la Sociedad que giraba en esta plaza bajo la razón social de González y Suárez, S. en C., habiéndose constituido como sucesora de la misma y con efectos retroactivos al 1 de enero de 1913 la de González y Suárez, S. en C. para continuar los mismos negocios de la extinguida. de cuyos créditos activos y pasivos, bienes, derechos y acciones se hace cargo.3

Son socios gerentes, los señores don Florentino Suárez y González y don Pedro Pablo González de la Buelga; comanditarios, don Marcelino González García y don Sergio González García, y con el carácter de Industriales con poder general para representar a la Sociedad en todos sus negocios, los señores Luis y Marcelino González y García Fernández.

Florentino Suárez desde muy joven formó su espíritu comercial al lado de su señor tío, Marcelino, junto a quien trabajó con tanto ahinco como provecho pues pronto fundó con aquél la nueva sociedad. En ocasión de que la recién creada Asociación de Detallistas de la Habana se dirigiera a Florentino Suárez para rentar un local, dijo este que podían disponer sin hablar de alquileres hasta tanto pudiera la Asociación pagarlo.4 Interesante rasgo que siempre agradecieron.
Naturalmente, con la sólida preparación de que estaba dotado el señor Suárez y con las brillantes aptitudes comerciales de que era poseedor, pronto, y contando con el inapreciable concurso del señor González, su socio, vió cómo la casa emprendía con pasmosa rapidez y seguridad absoluta la senda del más franco éxito y se colocaba a la envidiable altura a que llegó y se sostuvo.
El almacén de la casa González y Suárez, S. en C., ocupaba la casa número uno de la calle Baratillo, frente a la Plaza de Armas. Era este un edificio que se extendía desde la esquina de Enna a la calle Obispo, y tenía anexo otro edificio que daba a las calles Obispo y San Pedro, más otro local destinado a almacén, que correspondía a la casa número cinco de la calle de Enna.

El edificio principal ocupaba una extensión de mil quinientos metros cuadrados y era de tres pisos. En el bajo estaban instalados el escritorio y almacenes. En el primero almacenes y oficinas. Y en el último tenían sus habitaciones los empleados de la casa, que eran cincuenta, de ellos ocho viajantes que constantemente realizaban operaciones de venta en la Habana y en el interior de la Isla.

Los almacenes se hallaban abarrotados de existencias a tal extremo que, por falta absoluta de local, muchas mercancías se tenían que almacenar en los soportales de la casa y hasta en las escaleras, como puede verse en una de las fotografías que adornan esta información.
Para allanar estas dificultades hijas de la extensión y progresos del negocio, hacia 1918 se planeaba derribar el edificio que correspondía a la esquina de San Pedro y Enna, para levantar uno mayor, con toda la amplitud y comodidades necesarias para dedicarlo a depósito.
Todos los víveres que vendía la casa eran importados del extranjero, teniendo la casa para el reparto de los mismo en la Habana y pueblos limítrofes buen número de carros y camiones. Las especialidades de la casa eran arroz, harinas, chorizos de “La Luz” de Avilés, y la sidra Zarracina.
Remitimos al lector a las fotografías para que acabe de hacerse cargo de la importancia de la casa González y Suárez, S. en C.

González y Suárez, S. en C. en 1925
Durante el tiempo en que llevó trabajando jamás tuvo un incendio ni dejó de cumplir sus compromisos y esto a pesar de las graves crisis por las que atravesó el país y que que tanto afectaron a la industria y al comercio.
Tenía Sucursales en Cienfuegos, Santa Clara, Sagua, Caibarién, Cárdenas y en Camagüey.
Sus empleados eran más de cien, habiendo algunos que llevaban trabajando en la casa más de 33 años.
Fue gerente principal el señor Florentino Suárez, Presidente de la Lonja del Comercio; vicepresidente de la Compañía de Seguros La Metropolitana, miembro igualmente de otras varias entidades del país.
Sus importantes almacenes ocupaban un edificio propiedad de la Sociedad, en las calles Baratillo No. 1 y San Pedro 4, en la Ciudad de la Habana.
Notas de interés
Un homenaje. El domingo 16 de febrero de 1919 don Marcelino González y García, socio de la importante razón social González y Suárez, S. en C., de la Habana, celebraba su primer arribo a Cuba, hacía sesenta años, con un almuerzo bajo el frondoso mamoncillo de La Tropical. Junto a él festejaban tan fausto acontecimiento, sus numerosos familiares y altos empleados de la firma social.5
Bibliografía y referencias.
- González y Suárez en El Libro de Cuba. Habana: Talleres del Sindicato de Artes Gráficas, 1925. p. 877
- “González y Suárez, S. en C.”. Revista Mercurio. Año XIX, núm. 341, 11 de septiembre 1919, p. 36
- Personalidades y negocios de la Habana.
- Otra fuente menciona 1863. ↩︎
- “Sociedades y Empresas”. Diario de la Marina. Año LXX, núm. 64, 16 de marzo de 1909, p. 5 ↩︎
- “Sociedades y Empresas”. Diario de la Marina. Año LXXIII, núm. 24, 28 de enero de 1913, p. 7 ↩︎
- “La Asociación de detallistas de la Habana ha capitalizado el pasado año más de 10 mil pesos”. Diario de la Marina. Año XCVII, núm. 91, 1 de abril de 1929, p. 20 ↩︎
- “Un homenaje”. Diario de la Marina. Año LXXXVII, núm. 33, 15 de febrero de 1919, p. 7 ↩︎
Pedro Daniel Suárez Baltodano dice
Muy linda historia de mi querido bisabuelo, casado con Josefa García y padre de mi abuelo Pedro Agustín Suárez y García