
Historia de la Sociedad Cubana de Ingenieros. En agosto de 1908 un “puñado” de ingenieros cubanos jóvenes concibieron la idea de fundar una Sociedad para estimular y promover la adquisición de conocimientos de interés para los Ingenieros y Arquitectos…
Establecer estrechas relaciones profesionales y morales entre los mismos, mantener un alto concepto de la dignidad profesional exigiéndoles el cumplimiento de los deberes que impone la práctica honrada de la profesión y defender los derechos y consideraciones a que deben ser acreedores.
Después de varias reuniones preliminares celebradas en el Hotel Sevilla, Centro de Dependientes, Ateneo de la Habana, Hotel Plaza y Academia de Ciencias quedó constituída la ”Sociedad Cubana de Ingenieros”, teniendo por primer domicilio social dos habitaciones del Hotel Plaza, único local que pudo obtenerse con las escasas entradas con que contaba.

A pesar de los funestos augurios de los pesimistas que preveían una vida corta para la naciente Sociedad, muy pronto, dado el entusiasmo demostrado por sus fundadores, el número de socios aumentó y a los pocos meses de vida, se hizo necesario un mejor alojamiento, trasladándose a los altos de la casa Prado número 54.
Aquí podemos decir que se consolidó la Sociedad, empezando con mayor entusiasmo aún, a cumplir los fines para los que fué constituida.
Al tener que abandonar esta casa a petición del propietario que iba a reedificarla, se estableció en Mayo de 1912 en Virtudes 2-A, local céntrico en verdad, pero que no reunía condiciones y resultaba pequeño, dado el incremento que tomaba esta Asociación.
En el año 1914 se trasladó de Virtudes 2-A a Prado número 16, donde permaneció hasta enero de 1915 en que se instaló en Consulado número 62, hermosa y confortable casa de tipo netamente criollo.
Esta vida nómada era incompatible con la seriedad de esta institución. Ya desde el año de 1912 se esbozó un plan para adquirir casa propia y a pesar del poco éxito de sus primeras gestiones para conseguir un terreno del Estado, no se desistió de la idea.
Los miembros de la Sociedad siguieron laborando para la obtención de este fin, logrando que por Decreto Presidencial número 1132 de 11 de julio de 1918 fuera reconocida como Corporación Oficial y por Decreto número 1484 se le autorizara para construir su edificio social en el terreno que hoy ocupa.

En el mismo mes y año de la autorización se celebró un concurso de proyectos para el edificio de la sociedad, entre los miembros de la misma. Catorce concursantes se discutieron el honor del premio, siendo favorecidos por la votación de sus compañeros, el señor Emilio de Soto, en cuanto a la fachada y los hermanos señores Juan y Carlos Hernández en cuanto a la planta.
Se organizó entonces la “Compañía Constructora Sociedad Cubana de Ingenieros” integrada exclusivamente por miembros de la Sociedad con un capital de $50.000,00 que después fué necesario elevarlo a $100,000,00.
La Compañía Constructora, dadas las condiciones que en esa época existían en el mercado, decidió ejecutar las obras por Administración, aceptando el ofrecimiento de los hermanos Luis y Leonardo Morales de la firma Morales y Compañía, que brindaron sus servicios gratuitamente.

En el año de 1920 y parte de 1921 bajo la administración de Morales y Compañía y dirección artística del arquitecto señor Esteban Rodríguez Castell, se construyó el edificio (Avenida de Bélgica No. 4 —Monserrate— No. 258), que fué inaugurado en noviembre de 19211 y que constituye un legítimo timbre de gloria para sus socios y es orgullo de la ciudad.
Ya una gran parte de las acciones de la Sociedad Constructora, han pasado graciosamente donadas, a ser propiedad de la Sociedad y el Honorable Sr. Presidente de la República, haciendo una vez más, gala de su proverbial espíritu de justicia, ha enviado un expresivo mensaje al Congreso, para que se le ceda por ley el terreno que solo lo está por Decreto.
Es de esperar que esta ley cristalice en breve tiempo para que los Ingenieros y Arquitectos vean coronadas, con un franco éxito, sus más ardientes aspiraciones.

La Sociedad ha dado numerosas Conferencias sobre temas profesionales, no faltando los de más interés general, como los problemas de los acueductos de la Habana y Santiago de Cuba, los sistemas de afirmados para carreteras más ventajosos para nuestro país, el alcantarillado y pavimentación de la ciudad de la Habana, obras de puertos, nuevas industrias, etc.
Ha atendido a los Ingenieros y hombres de ciencia extranjeros que nos han visitado, muchos de los cuales la han honrado con su docta palabra.
Sostiene una revista profesional que he completado ya su vigésimo año de publicación y tiene un honroso canje con publicaciones similares del mundo entero y muy especialmente con las de los Estados Unidos y países de habla española. Cuenta con una Biblioteca de Ingeniería y Arquitectura, donde se pueden encontrar las contribuciones más recientes a las distintas especialidades de esas profesiones.
Una de las actividades de la Sociedad ha sido las visitas a las obras de ingeniería que se ejecutan en nuestro territorio. Puede decirse que todas las obras de alguna importancia que se han llevado a cabo cerca de la ciudad, han sido visitadas.
No se han limitado, sin embargo a la ciudad estas interesantes visitas a las obras de ingeniería y la Sociedad ha concurrido a Santiago de Cuba y a Cienfuegos, a Matanzas y a Trinidad, a las Minas de Matahambre y a las obras del Roque y repetidas veces ha visitado ingenios y otras industrias nacionales.
En otras ocasiones la ambición la ha llevado fuera del territorio nacional y ha estado en el Canal de Panamá, en Costa Rica, en Miami, y concurrió a la Exposición y Congreso de San Francisco de California.
Pero la Sociedad, más que de su prosperidad material, está satisfecha de su labor en lo que se refiere a su contribución a los problemas de orden nacional. Desde su fundación, su concurso y su opinión han sido solicitados y lo son cada vez más, por organismos oficiales y particulares.
La Sociedad que, en general, no puede dar opinión como colectividad, en asuntos de orden técnico, que pudiera estar en desacuerdo con una minoría, sí ha podido ofrecer el criterio concreto y documentado de comisiones especiales por ella nombradas, eligiendo sus componentes entre los más capacitados de sus miembros, en las distintas especialidades de la profesión.
Pero quizás, sea más interesante para el público en general la contribución de la Sociedad en asuntos en que su concurso ha sido solicitado, no tanto quizás por el valor de sus opiniones técnicas, como por el prestigio de la misma Sociedad.
Uno de los tres miembros de la Junta Nacional del Censo es un ingeniero de esa colectividad, elegido libremente por sus socios. La Comisión de Examen y Calificación de Adeudos del Estado, tenía entre sus componentes un Ingeniero de la misma, como lo eran en su mayor parte los que colaboraron con aquel organismo en su delicada misión.
La Universidad de la Habana solicita también un miembro de la Sociedad para integrar sus Tribunales de Oposición a las Cátedras de la Escuela de Ingenieros y Arquitectos.
Los Tribunales de Justicia se dirigen con frecuencia a ella pidiéndole informes periciales. Raro es el Concurso, Exposición, Congreso o Comisión sobre asuntos técnicos, Industriales o Económicos, que no soliciten su cooperación.
La “Sociedad Cubana de Ingenieros” en todos estos casos ha cooperado de una manera leal y desinteresada.
Los miembros de la Sociedad, recuerdan con especial satisfacción una frase pronunciada por el Honorable Sr. Secretario de Justicia, Jesús María Barraqué, con ocasión de una visita a la Casa de los Ingenieros:
Cuando visito casas como ésta, crecen no poco mi orgullo y mi contento de ser cubano.
Jesús María Barraqué, Secretario de Justicia
Ing.º Luis de Sena2
Bibliografía
- El día 15 de noviembre de 1921 tuvo lugar el traslado de la Sociedad de su local de Consulado 62 al nuevo y flamante edificio propio de la Avenida de Bélgica. “El magno acontecimiento.” Revista de la Sociedad Cubana de Ingenieros. Vol. XIII, núm. 10, Octubre, nov. dic. 1921. ↩︎
- El Ing.º Luis de Sena, ingeniero civil, figuraba como miembro residente de la Sociedad Cubana de Ingenieros y aparece asociado a la dirección calle 13 esquina a 6, altos, en el Vedado habanero. ↩︎
- De Sena, Luis. “Historia de la Sociedad Cubana de Ingenieros.” Diario de la Marina. Año XCVII, Febrero 1929.
- Personalidades y negocios de la Habana
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