
La Casa Gorrín fue un establecimiento dedicado a la fabricación y venta de muebles y artículos para el hogar en la ciudad de Santa Clara. Fundada por Felipe Gorrín y González en 1922, la empresa llegó a contar con un taller de carpintería, oficinas comerciales y alrededor de veinticinco trabajadores.
En 1926, el taller se encontraba en la calle Julio Jover, entre Máximo Gómez y Zayas, mientras que las oficinas principales estaban instaladas en Independencia número 46, entre Villuendas y Juan Bruno Zayas.
Fundación y crecimiento de la Casa Gorrín
Según una reseña publicada ese año en el Magazine de La Lucha, Felipe Gorrín había fundado el negocio cuatro años antes. La empresa se especializaba en la elaboración de muebles y trabajos de carpintería, algunos de ellos descritos por la publicación como trabajos artísticos.
La revista presentaba la fábrica como un negocio en expansión, con pedidos procedentes tanto de Santa Clara como de otras localidades. También afirmaba que la casa importaba directamente parte de sus mercancías y mantenía relaciones comerciales con establecimientos extranjeros y de La Habana.
Entre sus relaciones bancarias se mencionaban el Royal Bank of Canada —impreso en la fuente como «Roval Bank»— y el National City Bank.
Además de los muebles fabricados en el taller, la Casa Gorrín comercializaba colchonetas, bastidores, palanganas y otros artículos de uso doméstico. La política comercial atribuida a Felipe Gorrín consistía en obtener una ganancia reducida por cada artículo, compensada mediante un mayor volumen de ventas.
El taller de carpintería
Al frente del taller se encontraba Mario Machado, hermano político de Felipe Gorrín, a quien la publicación describía como una persona experimentada en los trabajos de carpintería.
La empresa contaba entonces con veinticinco empleados. La reseña destacaba la relación cercana que Machado mantenía con los trabajadores y señalaba que el funcionamiento del taller se basaba más en el compañerismo que en una jefatura autoritaria.
Estas afirmaciones deben entenderse dentro del tono elogioso y promocional del artículo, aunque permiten conocer la cantidad aproximada de trabajadores y algunos aspectos de la organización interna del establecimiento.
De ebanista a propietario
Felipe Gorrín había comenzado su vida laboral como ebanista. Trabajó como operario en un establecimiento identificado en la fuente como la Casa Grande de Remigio López, donde adquirió experiencia en la fabricación de muebles.
Posteriormente abandonó aquel empleo y comenzó a viajar como comisionista. Más adelante se trasladó a Estados Unidos para estudiar. Allí aprendió inglés y recibió formación en teneduría de libros, conocimientos que más tarde habría aplicado a la administración de su negocio.

De regreso en Cuba, abrió un pequeño establecimiento de muebles en la calle Máximo Gómez número 28. Permaneció en ese local durante aproximadamente dos años y medio. El crecimiento de la empresa hizo que el espacio resultara insuficiente, por lo que trasladó la fabricación al taller de la calle Julio Jover.
La publicación también identificaba a su esposa como Pura Gómara, aunque las referencias a la vida familiar de Gorrín formaban parte del retrato laudatorio que acostumbraban a presentar las revistas comerciales de la época.
Felipe Gorrín en documentos posteriores
Otros documentos permiten seguir la presencia de Felipe Gorrín en Santa Clara después de la publicación de aquella reseña.
En 1931, la Gaceta Oficial de la República de Cuba registró como dirección legal la casa de Independencia número 46, el mismo inmueble donde en 1926 aparecían situadas las oficinas principales de la empresa.
En julio de 1936, Gorrín fue admitido como socio de la Asociación de Carpintería en General, organización que tenía su local social en la Manzana de Gómez, local 315, en La Habana. En esa misma ocasión fue nombrado delegado de la asociación en la provincia de Santa Clara.
La Casa Gorrín constituye así un ejemplo del desarrollo alcanzado por algunos talleres y establecimientos comerciales de Santa Clara durante las décadas de 1920 y 1930. La trayectoria de su propietario, desde sus comienzos como ebanista hasta la dirección de una fábrica de muebles, permite observar también las posibilidades de crecimiento de los pequeños negocios vinculados con la carpintería y el comercio urbano durante la República.
Fuentes
- “La Casa Gorrín de Felipe Gorrín y González”. Magazine de La Lucha. Santa Clara, 1926.
- “Santa Clara”. Gaceta Oficial de la República de Cuba, año XXIX, núm. 86, 8 de octubre de 1931, p. 6122.
- “Protestan los fabricantes de muebles de la competencia ilegal que le hacen numerosos productores que no tributan”. Diario de la Marina, 10 de julio de 1936, p. 23.
- Personalidades y negocios de Las Villas
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