
Santamaría, Sáenz y Co. S. en C. importaciones, exportaciones, consignaciones y agencia de vapores fue una razón social de gran crédito en la Habana y en el extranjero; crédito que data desde la fundación de la casa en el año de 1854; porque desde el comienzo de sus actividades el prestigio, la honorabilidad y la inteligencia inspiraron todas sus operaciones.
Nos es grato hacer mención de estas empresas antiguas y prestigiosas. Una casa mercantil que sostuvo un nombre respetado durante tantos años dice, a los que también hemos luchado mucho bajo una misma bandera, de los sacrificios, las virtudes, las abnegaciones y las penalidades que hay que poner en juego para alcanzar el triunfo sin claudicaciones ni sonrojos.
Digno de elogio es el esfuerzo que conduce a un buen éxito rápido; pero más digno de alabanzas es aun el que se consolida por la perseverancia y la laboriosidad.
Siempre estuvieron bien inspiradas las gestiones de esta casa. El antiguo comercio español tuvo en los comienzos de dicha empresa un modelo de organización y seriedad. La vida alli compendió todas las virtudes del clásico comercio.

Todos, jefes y subalternos, estaban sujetos al mismo trabajo y a las mismas satisfacciones. Comían juntos, dormían bajo el mismo techo, con las mismas comodidades, aplicados todos, equitativamente, al propio trabajo.
Las aspiraciones no estaban vedadas a nadie, porque todos podían llegar a cualquier puesto, solo con apoyarse en el esfuerzo propio, en la laboriosidad y en la competencia.
Desde 1911 la escritura social de constitución de la casa dice que eran gerentes de la misma los señores don Juan Santamaría y don Benito Sáenz. Estos nuevos gerentes trajeron nuevas iniciativas y actividades a la empresa. La época era otra y los procedimientos que se requerían distintos. El comercio evolucionó, al modificarse todos sus auxiliares: crédito, transportes, medios de vida, etc.
Don Juan Santamaría, hombre moderno, emprendedor y culto, amplió el negocio, dándole toda clase de facilidades al desarrollo del antiguo, simplificándolo e intensificándolo; pero respetando siempre, sabiamente, las virtudes y procedimientos fundamentales en que desde antiguo se fundó el crédito de la casa.

La casa, ubicada en San Ignacio, 18, trabajaba las exportaciones, importaciones, de y para todos los países del mundo; las consignaciones y las agencias de vapores, una de ellas, la de la Compañía Trasatlántica “Pinillos, Izquierdo y Co.” producía gran movimiento.
Los grandes almacenes, en donde se amontonaban los más diversos artículos, del ramo de víveres especialmente, recibían y expendían en grandes cantidades.

Las oficinas de los trasatlánticos funcionaban también con gran actividad.
La casa ocupaba, como le correspondía ocupar, uno de los primeros puestos entre las de primera fila.
Y el señor Juan Santamaría, pese al tiempo que le empleaban otros negocios de los que era alma, como “La Auxiliar Marítima, S. A.”, sociedad dedicada a la importación en gran escala de carbones minerales, y al servicio de lanchas, chalanas y remolcadores, de la que era presidente, como lo era de la “Compañía Minera de Lenchito”, que explotaba ricas minas de cobre en la provincia de Pinar del Río, tenía tiempo para atender a todo y todo lo atendía.
Lo poco que de la casa Santamaría, Sáenz y Co. hemos dicho basta para saber cuál era su importancia precisamente en un giro de los más fuertes. Era grande, y sus balances fabulosos lo comprueban con la elocuencia de las cifras que acumulaba.
Bibliografía y notas
- “Santamaría, Sáenz y Co. S. en C. Importaciones, exportaciones, consignaciones y agencia de vapores”. Diario de la Marina. Año LXXXVI, 1918.
- La Compañía de Pinillos, Izquierdo y Cía., Cádiz en Libro de Oro Hispano-Americano. Sociedad Editorial Hispano Americana, 1917. pp. 249-251
- Personalidades y negocios de la Habana
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