
Castillo de la Chorrera: Santa Dorotea y la defensa de La Habana. Centinelas avanzados en la soledad costeña — se alzan en las desembocaduras de los ríos de sus nombres, los castillos de la Chorrera y de Cojimar que las autoridades del siglo XVI mandaron edificar para resguardo de la ciudad de la Habana.
Cuando las galeras piratas o las naos inglesas tenían en jaque, por igual a las ciudades, cubríase el primero de los puntos citados, fácil a un desembarco por su caleta (y aún por la más cercana de Juan Guillén) con la “Miel sobre hojuela” de poseer una magnífica aguada capaz para apagar la sed de algo más de un centenar de hombres de guerra…
Cubríase decíamos, ese punto vulnerable de la muy noble villa de San Cristóbal de la Habana con un servicio de “atalaya” que prestaban sin pretexto ni excusa tres hombres armados y montados que en descubriendo el menor indicio de peligro, debía venir uno de ellos, a mata caballo con el aviso de lo que aconteciera para ponerse las gentes sobre las armas.
Y cuando el peligro se fué acentuando, como en 1571 en que se tuvo conocimiento de las andanzas de los ingleses en la vecina Isla, se ordenó según erudita cita del eminente Dr. Pérez Beato, por el cabildo, que el propietario de una estancia situada en aquellos rumbos y nombrado Juan Ramírez, “cierre los caminos e veredas que haya abierto desde la Chorrera hasta el pueblo, con doce negros, e que se habrá el camino cubierto por la arcabucería”.
El peligro de un desembarco por la Chorrera era tan inminente, que desde, a raíz de la fundación de San Cristóbal de la Habana, se hicieron gestiones para que se conjurara aquel peligro.
A una comisión que presidieron el Marqués de Cadereyta y el Almirante Don Carlos Ibarra, se debió el informe que originó la orden de comenzar las obras, siendo Gobernador Don Francisco Riaño quien no tuvo la satisfacción de verlas conclusas, cosa que estaba reservada a su sucesor Don Alvaro de Luna y Sarmiento, caballero de la insigne Orden de Alcántara quien para dejar ligado el nombre de su esposa con la posteridad, bautizó el fuerte que inauguraba con el de Castillo de Santa Dorotea de la Chorrera.

Inscripción fundacional del Fuerte de Santa Dorotea de Luna de La Chorrera, La Habana: Reinando Felipe IV, nuestro señor, y gobernando esta isla don Álvaro de Luna Sarmiento, caballero de la Orden de Alcántara, siendo ingeniero Juan Bautista Antonelli, se hizo. Año de 1646.
Este castillo fué construído por Juan Bautista Antonelli cuyo nombre ya entonces había sido ilustrado por el Constructor del Morro; y fué mandado como castillo militar por primera vez, por Don Pedro Salgado, distinguido ya en acciones de guerra, quien tenía bajo su manda al Alférez, al cabo de escuadra, al condestable, a los cuatro artilleros, al tambor, y a los veinte y cinco soldados que componían la guarnición.
¿Sabe el transeúnte que al pasar detiene en él su mirada, que allí donde está enclavado estuvo un tiempo la Villa de San Cristóbal de la Habana; que el lugar fué amagado por Pata de Palo y atacado por los ingleses en 1762?
Quince minutos de atención pudieran dedicarle los turistas, sí, declarado monumento nacional el cicerone que los guiara tuviera conocimiento de estas y otras muchas cosas tan interesantes como instructivas.
Alfonso Rosado Avila
Bibliografía y notas
- Rosado Avila, Alfonso. “Santa Dorotea de la Chorrera.” Diario de la Marina. 1929.
- Alfonso Rosado Ávila, periodista, escritor y ensayista mexicano nacido en Tizimín, Yucatán, autor de crónicas y textos de divulgación histórica.
- Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. “Esteban Chartrand, Castillo de la Chorrera, 1882.” Consultado el 17 de mayo de 2026.
- Personalidades y negocios de la Habana
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