
La esclavitud en Cuba, la trata africana y la inmigración antillana, según los datos reunidos por Carlos M. Trelles. Trelles incluyó dentro de su apartado sobre la inmigración en Cuba un epígrafe titulado “Inmigración negra”.
Bajo esa denominación reunió procesos históricos muy diferentes: la introducción forzada de africanos mediante la trata esclavista, varios proyectos para importar trabajadores africanos bajo la apariencia de colonos libres y, ya durante la República, la contratación de miles de trabajadores procedentes de Haití y Jamaica.
La expresión empleada por Trelles responde al vocabulario de su época. En esta cronología se distingue entre la trata de africanos esclavizados y la inmigración laboral antillana de comienzos del siglo XX, pues no fueron fenómenos equivalentes.
La introducción forzada de africanos
Siglos XVI al XIX
Trelles estimó que más de un millón de africanos fueron introducidos en Cuba durante el período colonial. Sus cifras no son uniformes: en un pasaje calculó 1.100.000 personas entre 1523 y 1867, mientras que en otro elevó el total a 1.163.000 entre 1513 y 1867.1 También señaló que unas 950.000 habrían llegado solamente entre 1800 y 1867.
Estas cantidades deben entenderse como cálculos históricos aproximados y no como estadísticas definitivas.
1792
Francisco de Arango y Parreño defendió la introducción de población africana para fomentar la agricultura cubana. La expansión de la industria azucarera y de las plantaciones aumentó considerablemente la demanda de mano de obra esclavizada.
Trelles situó en este año unos 84.000 esclavos y 56.000 personas libres de color en Cuba.
1790-1820
La relación estadística reproducida por Trelles calculó en aproximadamente 225.000 el número de africanos introducidos en Cuba durante estas tres décadas.
El crecimiento se aceleró especialmente a partir de 1815. Las cifras atribuidas a los últimos años del período fueron muy superiores a las de fines del siglo XVIII, coincidiendo con la expansión azucarera y cafetalera.
1817
España y Gran Bretaña firmaron un tratado destinado a abolir el tráfico transatlántico de esclavos. La prohibición no puso fin a la trata, que continuó clandestinamente durante varias décadas.
Los africanos encontrados en barcos capturados debían ser declarados «emancipados», aunque en la práctica muchos quedaron sometidos durante años a formas de trabajo obligatorio.
Negros africanos importados en Cuba, 1790-1820
| Año | Africanos importados | Año | Africanos importados |
|---|---|---|---|
| 1790 | 2.534 | 1806 | 4.395 |
| 1791 | 8.498 | 1807 | 2.565 |
| 1792 | 8.528 | 1808 | 1.607 |
| 1793 | 3.777 | 1809 | 1.152 |
| 1794 | 4.164 | 1810 | 6.672 |
| 1795 | 5.832 | 1811 | 6.349 |
| 1796 | 5.711 | 1812 | 6.081 |
| 1797 | 4.552 | 1813 | 4.770 |
| 1798 | 2.001 | 1814 | 4.321 |
| 1799 | 4.919 | 1815 | 9.111 |
| 1800 | 4.145 | 1816 | 17.737 |
| 1801 | 1.659 | 1817 | 25.841 |
| 1802 | 13.832 | 1818 | 19.902 |
| 1803 | 9.641 | 1819 | 17.194 |
| 1804 | 8.923 | 1820 | 4.122 |
| 1805 | 4.999 | Total | 225.574 |
Los comisionados británicos y el cónsul inglés en La Habana calcularon, aproximadamente, que se introdujeron:
| Año | Bozales | Año | Bozales |
|---|---|---|---|
| 1821 | 6.415 | 1829 | 8.600 |
| 1822 | 3.000 | 1830 | 9.800 |
| 1823 | 1.200 | 1831 | 10.400 |
| 1824 | 5.100 | 1832 | 8.200 |
| 1825 | 4.200 | 1833 | 9.000 |
| 1826 | 3.000 | 1834 | 11.400 |
| 1827 | 3.500 | 1835 | 14.800 |
| 1828 | 7.000 | 1836 | 14.200 |
| 1837 | 15.200 | ||
| Más números de los introducidos sin tener informes precisos | 13.500 | Más una quinta parte adicional por importaciones secretas | 20.320 |
| TOTAL | 40.500 | TOTAL | 121.920 |
La importación de africanos, según los informes presentados por los comisionados ante la Cámara de los Comunes, fue la siguiente:
| Año | Africanos importados | Año | Africanos importados |
|---|---|---|---|
| 1838 | 10.495 | 1846 | 419 |
| 1839 | 10.995 | 1847 | 1.450 |
| 1840 | 10.104 | 1848 | 1.500 |
| 1841 | 8.893 | 1849 | 8.700 |
| 1842 | 3.630 | 1850 | 3.500 |
| 1843 | 8.000 | 1851 | 5.000 |
| 1844 | 10.000 | 1852 | 7.924 |
| 1845 | 1.300 | 1853 (primer semestre) | 7.329 |
| TOTAL | 99.239 |
Thrasher afirmó que en 1853 fueron introducidos en Cuba 12.500 africanos esclavizados y, en 1854, otros 10.230. Trelles reprodujo además las siguientes estimaciones:
| Año o período | Bozales introducidos |
|---|---|
| 1854 † | 6.500 |
| 1855 y 1856 | 10.000 |
| 1857 | 10.400 |
| 1858 y 1859 | 10.000 |
| 1860 † | 3.000 |
| 1861 † | 2.000 |
| 1862 † | 600 |
| 1863 | 2.000 |
| 1864 | 2.000 |
| 1865 | 400 |
Nota: Los datos marcados con una cruz proceden de Hubert H. S. Aimes y Trelles los consideró bajos. Para 1857, Trelles cita el Informe 20 de la Anti-Slavery Society, según el cual fueron introducidos en Cuba 10.436 africanos. La cifra correspondiente a los capturados aparece incompleta en la edición como “27.00” y no puede precisarse con seguridad. Ruiz Gómez estimó que entre 1860 y 1867 fueron introducidos otros 50.000 bozales.
Ruiz Gómez calculó que entre 1860 y 1867 fueron introducidos clandestinamente en Cuba otros 50.000 bozales.2
| Capitán general | Período | Cálculo aproximado |
|---|---|---|
| Vives | 1823 a 1831 | 53.000 |
| Ricafort | 1832 y 1833 | 17.000 |
| Tacón | Segundo semestre de 1834 a 1837 | 50.000 |
| Ezpeleta | 1838 y 1839 | 20.000 |
| Príncipe de Anglona | 1840 | 10.000 |
| Valdés | 1841-1842 y primer semestre de 1843 | 16.000 |
| O’Donnell | 1844 a 1847 | 23.000 |
| Roncali | 1848, 1849 y 1850 | 14.000 |
| Concha | 1851 | 51.000 |
| Cañedo | Segundo semestre de 1852 y primer semestre de 1853 | 7.000 |
| Pezuela | Septiembre de 1853 a septiembre de 1854 | 5.000 |
| Concha | 1855 a 1859 | 30.000 |
| Serrano | 1860 a 1862 | 5.500 |
| Dulce | 1863 a 1865 | 5.000 |
1823-1832
Según datos británicos recogidos por Trelles, durante estos años salieron del puerto de La Habana 325 barcos con destino a las costas africanas. Regresaron 236 de ellos con más de 100.000 cautivos.
La cifra revela la magnitud alcanzada por el tráfico ilegal después de su prohibición formal.
1826
Una Real Orden reiteró la prohibición de la trata. El obispo Juan José Díaz de Espada publicó una carta pastoral relacionada con esa disposición.
1829
Se publicaron las condiciones para repartir entre particulares a los africanos encontrados en barcos negreros capturados. Aunque jurídicamente eran considerados emancipados, muchos fueron entregados como aprendices y permanecieron bajo condiciones muy próximas a la esclavitud.
1832
José Antonio Saco denunció públicamente el contrabando de africanos. Trelles consideró que sus escritos introdujeron por primera vez abiertamente en Cuba el debate sobre la continuación clandestina de la trata.
Saco sufrió fuertes ataques de los intereses negreros y posteriormente fue desterrado.
1835
España y Gran Bretaña firmaron un nuevo tratado para perseguir el tráfico de esclavos. A pesar de ello, Trelles calculó que entre 1835 y 1837 fueron introducidos en Cuba unos 43.000 africanos.
Durante el gobierno del capitán general Miguel Tacón, la trata recibió una protección sistemática. Trelles reprodujo testimonios según los cuales las autoridades cobraban por cada africano desembarcado.
1837
Se produjo una sublevación de esclavos en Manzanillo.
Una Real Orden del 12 de marzo prohibió que entraran en Cuba negros libres. La medida muestra que las autoridades coloniales distinguían entre la introducción de mano de obra esclavizada, que continuaba clandestinamente, y la llegada de personas negras libres, que intentaban impedir.
1838
Una nueva Real Orden dispuso que se reprimiera con mayor energía el tráfico de africanos.
1839
El 27 de junio se rebelaron los africanos transportados en la goleta Amistad, durante el viaje desde La Habana hacia Guanaja.
Trelles reprodujo además un cálculo atribuido a Domingo del Monte: en los ingenios cubanos moría anualmente alrededor del ocho por ciento de los esclavos, mientras que durante la travesía desde África podía perecer una quinta parte del cargamento y, en algunos casos, hasta la mitad.
1840
David Turnbull calculó que se introducían anualmente en Cuba unos 23.000 africanos esclavizados. El Gobierno británico reclamó que fueran liberadas las personas introducidas después de 1820.
Ese mismo año se registró una rebelión de esclavos en Cienfuegos.
1841
La Junta de Fomento solicitó el cese de la trata y propuso sustituirla por la colonización blanca.
En octubre, un grupo de esclavos empleados en la construcción del palacio de Miguel Aldama se negó a trabajar. Las tropas dispararon contra ellos, mataron a seis e hirieron a once.
1842
Se promulgó el Reglamento de Esclavos, que comenzó a regir el 1.º de enero de 1843. Durante la zafra podía exigirse a los esclavos hasta dieciséis horas diarias de trabajo.
El reglamento autorizaba inicialmente hasta veinticinco azotes como castigo. En mayo de 1844 esa limitación fue eliminada.
Trelles señaló también que en 1842 las autoridades españolas capturaron por primera vez en Cuba un barco negrero cargado de africanos.
1843
El 28 de marzo se sublevaron los esclavos del ingenio La Alcancía.
Hacendados de Matanzas presentaron una exposición solicitando la supresión de la trata. El documento fue rechazado por el capitán general Leopoldo O’Donnell.
Ese año Joaquín Agüero concedió la libertad a sus ocho esclavos y fue sometido a proceso por esa decisión.
1844
La represión contra esclavos y personas libres de color se intensificó durante el proceso conocido como la Conspiración de la Escalera.
También se discutieron medidas legales contra los traficantes, aunque la trata siguió contando con la complicidad de autoridades y grandes propietarios.
1845
El 2 de marzo se aprobó una ley para reprimir el tráfico de africanos. Según los autores citados por Trelles, las penas eran tan reducidas que resultaban insuficientes para detener el negocio.
1852
El capitán general Valentín Cañedo confinó en La Cabaña a Julián Zulueta por la introducción de unos 700 africanos. Gran Bretaña lo acusó también de permitir otro desembarco de 390 personas en el río Zaza.
1853
Se ordenó a las autoridades judiciales que abrieran sumarios por contrabando de africanos y se autorizó al gobernador a aprehender a los recién desembarcados.
Las estadísticas citadas por Trelles ofrecen cifras distintas: algunos cálculos hablan de más de 12.000 africanos introducidos durante ese año.
1854
El marqués de la Pezuela dictó disposiciones contra la trata y ofreció una recompensa por cada africano recién desembarcado que fuera presentado a las autoridades.
Se publicaron además nuevas ordenanzas sobre los llamados emancipados, cuya condición jurídica continuaba siendo ambigua.
1855
Antonio Suárez Argudín solicitó autorización para importar 40.000 africanos en calidad de colonos. El Gobierno rechazó la propuesta.
El proyecto muestra cómo, una vez cuestionada abiertamente la trata, algunos propietarios intentaron sustituir la esclavitud formal por sistemas de contratación o aprendizaje que podían conservar formas de trabajo coercitivo.
1856
Antonio Bachiller examinó un proyecto de inmigración de «aprendices africanos».
Ese mismo año se informó de un desembarco de bozales en Sagua y la Audiencia de La Habana se mostró favorable a mantener los azotes y los trabajos forzados como castigos para la población de color.
1857-1859
Las autoridades reconocieron que el tráfico había disminuido, pero no había desaparecido.
En octubre de 1858 el vapor Venadito capturó cerca de la playa del Rincón una fragata con unos 500 africanos. En ese mismo mes otro barco desembarcó alrededor de 1.800 personas por el puerto de La Habana.
Durante 1859, el capitán general José de la Concha intentó castigar con el destierro a los negreros, pero el Gobierno de Madrid desaprobó la medida.
1860
Argudín, Cunha Reis y Perdones presentaron un proyecto de inmigración africana.
Trelles reprodujo también un cálculo según el cual entre 1850 y 1860 habrían sido desembarcados en Cuba unos 176.000 africanos esclavizados.
1861
José de Frías examinó y rechazó el proyecto de colonización africana, defendiendo en su lugar la inmigración blanca.
Según una cifra atribuida a Rafael María de Labra, de los 292.000 esclavos que trabajaban en los campos cubanos, aproximadamente 235.000 habían nacido en África.
1862
Juan Poey publicó un informe contrario al proyecto de colonización africana.
Entre 1858 y 1862 se habrían otorgado en Cuba 1.866 cartas de libertad.
1863-1864
El capitán general Domingo Dulce destituyó a varios funcionarios acusados de permitir desembarcos clandestinos.
Durante esos dos años fueron capturadas seis expediciones con aproximadamente 3.564 africanos. Otras fuentes citadas por Trelles sostuvieron que más de 4.000 personas lograron ser desembarcadas durante el mismo período.
En noviembre de 1863 fue descubierta en La Agüica una expedición de más de mil africanos relacionada con los intereses de Julián Zulueta.
1865
José Antonio Saco publicó varios artículos contra la introducción de colonos africanos.
Se intentó crear una asociación destinada a combatir la compra de bozales. El capitán general Dulce aprobó sus estatutos, pero el Gobierno español impidió que funcionara.
1866
Se aprobaron nuevas disposiciones para reprimir y castigar el tráfico negrero. Al mismo tiempo, una Real Orden prohibió que circularan en Cuba impresos que sometieran a discusión la esclavitud.
Esteban Pichardo preparó un mapa sobre la procedencia de los africanos establecidos en Cuba.
1867
El 17 de mayo se aprobó una ley sobre la supresión y castigo del tráfico negrero. También se presentaron proyectos para abolir la esclavitud en un plazo de siete años y declarar libres a los hijos nacidos de mujeres esclavizadas.
El censo registró aproximadamente 379.000 esclavos en Cuba.
1868
El 10 de octubre, al iniciar el levantamiento de La Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes declaró libres a sus esclavos.
El 28 de octubre el Ayuntamiento de Bayamo solicitó que se decretara la abolición. El 27 de diciembre Céspedes promulgó una abolición gradual dentro del territorio controlado por la revolución.
Trelles reprodujo una estimación de 450.000 esclavos en la isla durante ese año.
1869
El 26 de febrero la Asamblea de Representantes del Centro, reunida en Camagüey, declaró abolida la esclavitud. Según una de las fuentes citadas por Trelles, la medida alcanzó a unas 100.000 personas.
José Ramón Simoni liberó a 71 esclavos en Jimaguayú y Miguel Aldama concedió la libertad a cerca de mil.
Sin embargo, los esclavos emancipados por los insurrectos que caían en poder de las fuerzas españolas podían ser devueltos a la esclavitud.
1870
La Ley Moret, de 4 de julio, inició un proceso de abolición gradual. Declaró libres a los hijos de mujeres esclavizadas nacidos después del 29 de septiembre de 1868, a las personas mayores de sesenta años y a determinados emancipados.
No eliminó inmediatamente la esclavitud y mantuvo diversas formas de dependencia y patronato.
1871-1872
En diciembre de 1871 el general Valmaseda dispuso que los esclavos vinculados a la insurrección que se presentaran fueran devueltos a sus antiguos propietarios y trabajaran con grillete durante cuatro años.
El reglamento de la Ley Moret se publicó en 1872, dos años después de la ley. El 28 de agosto se crearon las Juntas Protectoras de Libertos.
Trelles calculó que entre 1868 y 1875 unas 50.000 personas obtuvieron la libertad como consecuencia de la Ley Moret.
1873-1875
A pesar de las leyes represivas, continuaron apareciendo noticias sobre desembarcos clandestinos. En 1873 se denunciaron expediciones en Pinar del Río y en la jurisdicción de Güines.
Trelles consideró probable que la trata terminara definitivamente en 1873 o 1875, aunque reconoció que no podía precisar una fecha absoluta.
1875
El marqués de Argudín propuso introducir en Cuba 50.000 africanos libres.
La propuesta muestra que, incluso cuando la trata estaba llegando a su fin, continuaba el interés económico por importar trabajadores africanos.
1877-1879
En 1877 el rey Alfonso XII afirmó ante las Cortes que España había liberado a 76.000 esclavos.
Martínez Campos y Jovellar declararon libres en 1878 a los esclavos encontrados en los campos de la insurrección. Trelles señaló, sin embargo, que quienes habían combatido a favor de España continuaron esclavizados.
En 1878 el Partido Liberal pidió la abolición con indemnización. El 2 de agosto de 1879 pasó a reclamar la abolición inmediata y sin indemnización.
1880
La ley del 13 de febrero de 1880 declaró formalmente abolida la esclavitud, pero sustituyó el régimen esclavista por el patronato. Los antiguos esclavos quedaron sujetos durante varios años a sus antiguos propietarios, ahora denominados patronos.
El reglamento fue publicado en Cuba el 8 de mayo.
1881
Juan J. Larrabide publicó documentos relacionados con la introducción de trabajadores libres procedentes de las Antillas de Barlovento.
Este proyecto anticipaba el desplazamiento de la demanda de mano de obra desde África hacia otras islas del Caribe.
1882-1883
En 1882 los diputados autonomistas solicitaron la supresión del patronato.
El 9 de febrero de 1883 fueron declaradas libres las personas que todavía aparecían inscritas como esclavas en el censo de 1872. En noviembre se abolieron el cepo y el grillete como instrumentos legales de castigo.
1885-1886
Trelles registró todavía unos 53.000 patrocinados o antiguos esclavos sometidos al régimen transitorio en 1885.
El 3 de octubre de 1886 el ministro de Ultramar, Germán Gamazo, firmó el decreto que abolió definitivamente el patronato. Con ello terminó jurídicamente la esclavitud en Cuba.
La inmigración antillana durante la República
La llegada de trabajadores haitianos y jamaiquinos en el siglo XX fue una migración laboral contratada y no debe confundirse con la trata transatlántica. Sin embargo, Trelles reunió ambos procesos bajo el mismo epígrafe y estableció entre ellos una comparación muy crítica.
1902-1913
Según Trelles, durante este período llegaron a Cuba aproximadamente 3.100 jamaiquinos.
1913
El presidente José Miguel Gómez autorizó la contratación de 3.000 trabajadores antillanos, principalmente jamaiquinos y haitianos, para trabajar en el Central Preston.
1913-1920
Durante la presidencia de Mario García Menocal habrían llegado a Cuba unos 75.500 haitianos y 81.250 jamaiquinos, para un total de 156.750 trabajadores.
Trelles comparó polémicamente esa cantidad con el número de africanos introducidos durante los gobiernos de varios capitanes generales. La comparación expresa la posición crítica del autor, pero no convierte la inmigración contratada republicana en un fenómeno idéntico a la trata esclavista.
1916
La Academia de Ciencias protestó contra la inmigración de trabajadores haitianos y jamaiquinos.
1917
En julio el presidente Menocal propuso modificar la legislación para facilitar la entrada de haitianos, jamaiquinos y chinos.
La Ley del 3 de agosto de 1917 autorizó la entrada de braceros extranjeros hasta dos años después del final de la Primera Guerra Mundial.
1921
El 15 de diciembre el presidente Alfredo Zayas derogó la legislación excepcional que facilitaba la entrada de esos trabajadores.
1923
La Academia de Ciencias volvió a manifestarse contra la inmigración haitiana y jamaiquina.
Consideración final
La relación preparada por Carlos M. Trelles permite observar la continuidad de una preocupación económica presente durante varios siglos: la búsqueda de grandes contingentes de trabajadores para la agricultura y la industria azucarera.
Durante la colonia esa demanda se sostuvo principalmente mediante la trata y la esclavización de africanos. Tras la abolición, reapareció bajo proyectos de colonización, aprendizaje y contratación laboral. Ya durante la República, la expansión de los centrales azucareros impulsó la llegada masiva de trabajadores procedentes de Haití y Jamaica.
Aunque Trelles agrupó todos estos movimientos bajo la expresión “Inmigración negra”, resulta necesario distinguir entre la migración voluntaria, la contratación laboral sometida a fuertes restricciones y el traslado forzado de personas esclavizadas.
De interés:
- Cronología de la Inmigración en Cuba
- Inmigración china en Cuba: colonos y contratas
- Yucatecos y otros proyectos de colonización en Cuba
- Inmigración africana, trata y esclavitud en Cuba (Esta página).
Bibliografía
Fuente principal:
- Trelles, Carlos M. Biblioteca histórica cubana, tomo II. Matanzas, 1924, apartados “Inmigración negra” y “Esclavitud”, pp. 366-367 y 384-432.
Fuentes citadas por Carlos M. Trelles
- Saco, José Antonio. La supresión del tráfico de esclavos africanos en la isla de Cuba, examinada con relación a su agricultura y su seguridad. París: Imprenta de Panckoucke, 1845, 70 pp.
- Madden, Richard Robert. The Island of Cuba: Its Resources, Progress, and Prospects, Considered in Relation Especially to the Influence of Its Prosperity on the Interests of the British West India Colonies. Londres: Charles Gilpin, 1849, 252 pp.
- British Anti-Slavery Society. The Slave Trade in Cuba, as Set Forth in an Address to Marshal Espartero, from the Committee of the British Anti-Slavery Society. 1855.
- British Parliamentary Papers. Correspondence with British Commissioners at Sierra Leone, Havana, the Cape of Good Hope, and Loanda; and Reports from British Naval Officers Relating to the Slave Trade, from April 1, 1857, to March 31, 1858. Londres: Harrison and Sons.
- Aimes, Hubert H. S. “The Transition from Slave to Free Labor in Cuba”. The Yale Review, mayo de 1909.
- Contradicción interna en las cifras: en la página 367 calcula 1.100.000 bozales introducidos entre 1523 y 1867, mientras que en el resumen de “Esclavitud” ofrece 1.163.000 africanos entre 1513 y 1867, de los cuales 950.000 habrían llegado entre 1800 y 1867. ↩︎
- En el contexto colonial cubano, bozal era el término usado para designar a una persona africana esclavizada recién llegada a Cuba, que todavía no hablaba español o no estaba familiarizada con las costumbres locales. Se contraponía a: ladino: africano o afrodescendiente ya adaptado y capaz de hablar español; criollo: persona esclavizada nacida en Cuba. ↩︎
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