
Francisco de Paula Gelabert nació el 14 de septiembre de 1834. Aunque poeta en los primeros años de su carrera literaria, abandonó bien pronto las musas para dedicarse al género de costumbres.
Con los pseudónimos de Genaro Abel, Crispino, Gilberto, Natigay y otros, colaboró en distintos periódicos de La Habana y del interior de la isla, tales como Don Junípero, de Landaluze; Heraldo Cubano; El Duende; La Guirnalda Cubana; El Correo de La Habana; El Yumurí, de Matanzas; Alba y Pensamientos, de Villa Clara, y otros.
Durante los años 1867 y 1868 publicó en El Siglo sus Habaneras y una novela de costumbres cubanas, Un secreto y un secretario. Pero sus trabajos más notables son los que dio a luz con el pseudónimo de Abén Omar en El Moro Muza, de Villergas.
Casi todos esos artículos los coleccionó más tarde, en 1875, en un volumen: Cuadros de costumbres cubanas, por Francisco de Paula Gelabert. Habana, Imprenta de la Botica de Santo Domingo, calle del Obispo, núm. 27, 1875, 318 p. Prólogo de Juan M. Villergas.
Se distingue Gelabert por la sencillez de su estilo, la gracia y facilidad con que maneja el diálogo y el conocimiento que tiene de los modismos y palabras criollas.
En sus artículos estudia principalmente a la clase media, pintándola con gran exactitud y colorido. Las bodas y bautizos, los bailes y velorios, diversiones todas características y típicas de nuestra clase media; las borrascas e interioridades del hogar; los recursos de que se valen las familias para cubrir sus necesidades y aliviar su mal estado económico, ya alquilando un cuarto para hombres solos o matrimonios sin niños, ya estableciendo en la sala de la casa una escuelita de niños; junto con otras mil escenas y tipos fielmente observados y descritos, nos ofrece Gelabert en sus trabajos.
Leyéndolos podemos conocer perfectamente a esa parte de la sociedad habanera de 1874 a 1875 que él tan admirablemente nos ha pintado.
De todos sus artículos debemos citar especialmente: En un velorio, Celebrando un bautizo, Cómo escriben algunas mujeres, Una noviecita, La llave de una casa que se alquila, En lucha con las criadas, Un baile en casa de Periquín, Borrascas caseras y Una escuelita de niños por vía de recursos.
Gelabert murió el 3 de agosto de 1894.
E. R. de L.
Trayectoria literaria y periodística
Francisco de Paula Gelabert comenzó su actividad literaria como poeta, pero se orientó progresivamente hacia la narrativa breve, la novela de costumbres y, sobre todo, el artículo costumbrista. Se dio a conocer tempranamente en el Diario de la Habana y La Prensa. Figarola-Caneda registra una colaboración firmada como F. Gelabert en el Diario de la Habana ya en 1852, cuando el escritor tenía alrededor de dieciocho años.
En 1859 publicó en El Alba, de La Habana, la novela María Luisa. Durante una estancia en España escribió en 1867 Mi viaje a España, relato que permaneció inédito durante su vida y fue publicado póstumamente en La Habana en 1915. En El Siglo aparecieron entre 1867 y 1868 sus Habaneras y la novela de costumbres cubanas Un secreto y un secretario.
Su relación con Juan Martínez Villergas resultó decisiva. Villergas conoció sus escritos publicados en La Tertulia y lo invitó a colaborar en la última etapa de El Moro Muza. Durante una ausencia del director, Gelabert llegó a desempeñarse como redactor de la publicación, en cuyas páginas aparecieron algunos de sus trabajos más reconocidos. El propio Villergas destacó posteriormente la exactitud de sus cuadros, la vivacidad de sus diálogos y su dominio del vocabulario y de los modismos habaneros.
También dirigió los periódicos La Tranca y La Tertulia. Su presencia en esta última publicación está documentada entre 1872 y 1873 mediante distintas firmas y seudónimos. Además, colaboró en una extensa red de periódicos y revistas de La Habana y del interior de Cuba:
El Cesto de Flores, Heraldo Cubano, El Duende, La Guirnalda Cubana, El Correo de La Habana, Don Junípero, El Yumurí de Matanzas, y Alba y Pensamientos de Villaclara. En 1891 todavía colaboraba en La Caricatura, de La Habana.
A esta relación pueden añadirse las colaboraciones firmadas como Genaro Abel en El Siglo entre 1864 y 1865, y en Fígaro y La Serenata durante 1866, según el repertorio de Figarola-Caneda.
Seudónimos y firmas
La identificación de sus seudónimos exige cierta cautela, porque las fuentes no siempre los presentan de la misma manera. Los que pueden atribuirse documentalmente a Francisco de Paula Gelabert son:
Genaro Abel, Aben-Omar, Crispino, Natigay, Gilberto, El mismo y Pánfilo.
También firmó algunos trabajos simplemente como Francisco, con la inicial G. o como F. Gelabert. Figarola documenta, por ejemplo, Gilberto y El mismo en La Tertulia entre 1872 y 1873; Pánfilo y Francisco en esa misma publicación durante 1873; y F. Gelabert en el Diario de la Habana en 1852.
En una edición documental convendría observar dos particularidades:
- Genaro Abel parece ser un seudónimo compuesto. Figarola lo ordena de forma invertida como “Abel (Genaro)”, mientras que el Diccionario de la literatura cubana interpreta Genaro y Abel como dos firmas separadas. La forma empleada por Roig —Genaro Abel— parece la más prudente mientras no se examinen directamente los artículos.
- La grafía histórica registrada por Figarola es Aben-Omar, con guión y sin tilde. La forma Abén Omar puede considerarse una modernización, pero no debería sustituir a la original en una transcripción diplomática. El “Oben Omar” reproducido por algún repertorio posterior parece un error de lectura o digitalización.
La principal recopilación de su obra
En 1875 apareció en La Habana su volumen más importante:
Cuadros de costumbres cubanas, por Francisco de Paula Gelabert. La Habana, Imprenta de la Botica de Santo Domingo, calle del Obispo, núm. 27, 1875. 318 páginas. Prólogo de Juan Martínez Villergas.
La obra había circulado por entregas y reunió numerosos artículos publicados anteriormente en la prensa, además de la novela Un secreto y un secretario. Carlos M. Trelles confirma el año, la imprenta, la extensión de 318 páginas y la presencia del prólogo de Villergas; el catálogo de la Universidad de Florida conserva una reproducción digital de la edición original.
Entre los cuadros más representativos figuran En un velorio, Celebrando un bautizo, Cómo escriben algunas mujeres, Una noviecita, La llave de una casa que se alquila, En lucha con las criadas, Un baile en casa de Periquín, Borrascas caseras y Una escuelita de niños por vía de recursos. Estos textos se concentran principalmente en la sociabilidad, las estrecheces económicas y la vida doméstica de los sectores medios habaneros.
Gelabert tuvo, además, una participación particularmente extensa en Tipos y costumbres de la Isla de Cuba, volumen colectivo prologado por Antonio Bachiller y Morales e ilustrado por Víctor Patricio de Landaluze. La fecha correcta de esta obra es 1881, no 1889, como aparece por error en algunas fuentes secundarias. El libro reunió 43 textos, once de ellos escritos por Gelabert, lo que lo convirtió en su colaborador más representado.
Lugar de Gelabert en el costumbrismo cubano
La importancia de Gelabert reside principalmente en la representación de la vida cotidiana de la clase media habanera durante las décadas de 1860 y 1870. Sus cuadros recrean bautizos, bodas, bailes, velorios, festividades, conflictos domésticos, relaciones entre propietarios e inquilinos, problemas con el servicio doméstico y estrategias familiares para afrontar las dificultades económicas.
Su escritura se caracteriza por tres elementos fundamentales:
- La observación minuciosa de los espacios domésticos y de la sociabilidad urbana.
- La agilidad del diálogo y la reproducción de giros coloquiales habaneros.
- Una sátira generalmente amable, dirigida más a las debilidades y convencionalismos sociales que a una crítica política profunda.
La historiografía literaria lo sitúa entre los autores propiamente costumbristas del siglo XIX cubano. Su obra puede leerse como literatura humorística, pero también como una fuente para estudiar la vivienda, la economía doméstica, el habla popular, las relaciones familiares y las formas de sociabilidad en la Habana colonial.
La crítica contemporánea, sin embargo, ha introducido una lectura más problematizadora. En varios de los artículos incluidos en Tipos y costumbres de la Isla de Cuba, especialmente aquellos dedicados a personajes negros y mulatos, la representación está condicionada por la mirada de un narrador blanco y por estereotipos raciales, sociales y sexuales propios de la sociedad colonial. Por ello, sus cuadros poseen un importante valor documental, pero deben analizarse atendiendo también a las jerarquías de raza, clase y género que reproducen.
HACE VEINTICINCO AÑOS. SÁBADO 4 DE AGOSTO DE 1894.
Don Francisco de Paula Gelabert. Ha fallecido el que fué nuestro compañero en la prensa don Francisco de P. Gelabert. El escritor que con una constancia digna de mayor recompensa ha sabido alegrar con sus chistes y sus notables artículos de costumbres a dos generaciones, ha muerto pobre.1
El señor Gelabert nació en esta ciudad en 1834; figuró desde muy joven en el periodismo. Ha colaborado en muchas publicaciones; persona de buen gusto literario, ejerció a crítica sin apasionamientos.Publicó un libro en 1875 titulado “Cuadros de costumbres cubanas” y antes había dado una novela titulada “Un secreta y un secretario”.
Descanse en paz el infortunado compañero y reciba su familia nuestro sentido pésame.
Bibliografía
- Roig de Leuchsenring, Emilio. “Costumbristas Cubanos. Francisco de Paula Gelabert”. Social. Volumen V, núm. 6, junio de 1920, p. 39.
- Roig de Leuchsenring, Emilio. “Francisco de Paula Gelabert”. En La literatura costumbrista cubana de los siglos XVIII y XIX. IV. Los escritores. La Habana: Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, 1962, pp. 209-212.
- Carbonell, José Manuel. “Francisco de Paula Gelabert (1834-1894)”. En La prosa en Cuba. La Habana: Imprenta Montalvo y Cárdenas, 1928, pp. 233-234.
- Figarola-Caneda, Domingo. Diccionario cubano de seudónimos. La Habana: Imprenta El Siglo XX, 1922. Gelabert, Francisco de Paula. Cuadros de costumbres cubanas. Prólogo de Juan Martínez Villergas. La Habana: Imprenta de la Botica de Santo Domingo, 1875. Gelabert, Francisco de Paula. Mi viaje a España en 1867. La Habana: Imprenta El Siglo XX, 1915.
- Escritores y poetas de Cuba
- “Hace veinticinco años.” Diario de La Marina. Año LXXXVII, núm. 216, 4 de agosto de 1919, p. 8 ↩︎
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