
Pedro A. López Camino fue un industrial establecido en La Habana que desarrolló desde la década de 1920 una importante actividad relacionada con la fabricación de sacos y otros envases de papel. Su empresa llegó a producir embalajes para azúcar, cemento, frutas y otros productos, y con el tiempo extendió sus operaciones hacia Guanabacoa.

Aunque todavía no hemos podido precisar su lugar de nacimiento ni la fecha en que llegó a Cuba, aparece documentado desde fecha relativamente temprana en instituciones vinculadas a la colectividad española.
La Colonia Española de Cuba
En agosto de 1917, Pedro A. López Camino formaba parte de la dirección de la Colonia Española de Cuba. En una asamblea de apoderados fue designado temporalmente presidente de la Sección de Sanidad.
Cuatro años después, en abril de 1921, volvió a aparecer en la misma institución, esta vez como Secretario General de la Colonia Española de Cuba.
Estas noticias permiten documentar su presencia en La Habana varios años antes de que comenzara a destacar como industrial. También sugieren una estrecha vinculación con la comunidad española residente en Cuba, aunque por el momento no disponemos de una fuente que permita afirmar su lugar concreto de procedencia.
La fábrica de sacos de papel
Según la Guía Provincial de La Habana de 1944, la fábrica de Pedro A. López había sido fundada en 1925.
Una descripción mucho más temprana apareció en Diario de la Marina el 17 de agosto de 1930. Entonces la fábrica se encontraba en la calle Lombillo, entre Ayestarán y Clavel, en la barriada del Cerro, y era presentada como una industria equipada con maquinaria moderna y preparada para abastecer una parte considerable del mercado nacional.
La capacidad declarada rondaba las 50.000 unidades diarias: aproximadamente 25.000 sacos destinados al azúcar y otros 25.000 para plátanos y diferentes frutas de exportación. Además, podía elaborar unas 25.000 jabas mensuales.

La empresa intentaba promover entre los exportadores cubanos el uso de sacos de papel para transportar racimos de plátanos, siguiendo el ejemplo de Brasil. Según el reportaje, ese tipo de envase permitía que la fruta llegara en mejores condiciones a los mercados consumidores.
También se fabricaban sacos para cemento, cal y cargas pesadas.
Entre sus principales clientes figuraba la fábrica de cemento El Morro.
Maquinaria y producción industrial
Las fotografías que acompañaron el reportaje de 1930 permiten conocer algunos aspectos técnicos de la fábrica.
Una de ellas mostraba una máquina Taggart para imprimir y confeccionar tubos de papel de cinco hojas, destinados a la fabricación de sacos para cemento, cal y otras cargas pesadas.
Otra fotografía documentaba un conjunto de máquinas destinadas a coser ambos lados de los sacos y aplicar tiras de papel crepé a los sacos con válvula fabricados para la Compañía Cubana de Cemento “El Morro”.

También se mostraba la sección donde se terminaban los sacos de papel corrugado destinados al envasado de azúcar refino o turbinado.
Esto demuestra que ya en 1930 Pedro A. López producía envases para la industria azucarera, algo importante para interpretar una noticia posterior de 1944, cuando se hablaba de planes para ampliar considerablemente esa producción.
El periódico señalaba además que la empresa empleaba numerosos obreros cubanos y afirmaba que el salario mínimo pagado era de 1,50 pesos diarios.
Ayestarán
En septiembre de 1932, Diario de la Marina mencionó una “fábrica de cartuchos de papel” de P. A. López en Ayestarán 59, además de motores instalados en esa misma dirección.
La noticia se refería a establecimientos contra los cuales se habían iniciado expedientes administrativos por funcionar sin la licencia correspondiente.
No está claro todavía si Ayestarán 59 constituía una instalación distinta, si se trataba de otra numeración del establecimiento o si la fábrica ocupaba terrenos con acceso por varias calles.
En 1944, la Guía Provincial de La Habana daba como dirección de la Fábrica de Sacos de Papel de Pedro A. López:
Ayestarán n.º 621, Cerro, La Habana.
Una empresa consolidada
La descripción publicada en 1944 muestra una industria ya plenamente establecida.
La fábrica producía diversos tipos de sacos de papel para el consumo nacional y disponía de maquinaria que doblaba, plegaba, imprimía y cortaba automáticamente las fundas.
También contaba con máquinas cosedoras para rematar los sacos de válvula y los de boca abierta.
Entre las variedades fabricadas se encontraban los sacos con ribete de yute, concebidos para facilitar la costura de la boca y soportar una manipulación intensa.
La guía los recomendaba como envases para:
- azúcar;
- cemento;
- maíz;
- frijoles;
- y otros productos industriales o agrícolas.
La empresa continuaba teniendo entre sus clientes a la fábrica de cemento El Morro.
Otras industrias de Pedro A. López
La Guía Provincial de 1944 revela que la actividad empresarial de Pedro A. López no se limitaba a los sacos de papel.
Poseía también una fábrica de cartón en Guanabacoa y otra instalación dedicada a producir un producto denominado “Condimento 2 en 1”.
En aquel momento estudiaba trasladar la fábrica de sacos de papel a terrenos de su propiedad en Guanabacoa y ampliar la capacidad productiva hasta poder fabricar una cantidad mucho mayor de envases para la industria azucarera cubana.
La expansión hacia Guanabacoa acabaría teniendo una importancia decisiva en la historia posterior de la empresa.
Pedro López e Hijos
La documentación de la Foreign Claims Settlement Commission of the United States permite seguir la evolución de la empresa familiar durante la década de 1950.
En su última configuración, la sociedad Pedro López e Hijos había sido constituida en 1952. El expediente menciona además el testamento otorgado por Pedro López el 26 de mayo de 1950 y un documento de aceptación de herencia fechado el 5 de julio de 1957.
La empresa funcionaba como una sociedad dedicada a la fabricación de sacos de papel en Castanedo 102, Guanabacoa.
Pedro había ido incorporando a sus hijos a la actividad empresarial. Las propias esquelas familiares de 1957 permiten advertir esa transición generacional.
Mercedes Fernández Fuertes y sus hijos
Pedro A. López Camino estaba casado con Mercedes Fernández Fuertes.
El matrimonio tuvo cinco hijos:
Lolina, Elita, Tina, Pedro y Marta López Fernández.

La documentación sucesoria confirma que eran los cinco hijos del matrimonio de Pedro López con Mercedes Fernández.
Algunos de ellos pueden seguirse también a través de la prensa social habanera.
En octubre de 1932 se publicó una fotografía de Elita López, con motivo de su decimoquinto cumpleaños.
En septiembre de 1937, una fiesta celebrada en la residencia familiar del Vedado conmemoró los quince años de Marta López y Fernández.
Marta se casaría posteriormente con el estadounidense John Henry Fitzgerald.
La esquela de Pedro A. López Camino menciona asimismo a Eladia López Muro. El expediente estadounidense señala que Pedro tenía un sexto hijo además de los cinco nacidos de su matrimonio con Mercedes. Todo indica, por tanto, que Eladia era ese sexto descendiente, aunque la documentación reunida hasta ahora no identifica a su madre de manera expresa.
Sakoyute, S.A.
Otra empresa estrechamente relacionada con la familia fue Sakoyute, S.A., dedicada a fabricar sacos de yute.
En febrero de 1957, una esquela publicada por la propia compañía identificaba a:
Pedro A. López Fernández — Presidente
John H. Fitzgerald — Vicepresidente
Dr. Néstor Domínguez — Secretario
Pedro López Fernández era hijo de Pedro A. López Camino, mientras que John H. Fitzgerald era su yerno, esposo de Marta López Fernández.
El Directorio Comercial e Industrial Cubano de 1958 registra a Sakoyute en:
Castanedo n.º 102, Guanabacoa
con los teléfonos XO-1349 y XO-1572 y cuenta bancaria en The Trust Company of Cuba. La empresa fabricaba sacos de yute e importaba tela de yute, hilo de algodón y tintas.
La coincidencia de domicilio con Pedro López e Hijos muestra que ambas sociedades operaban dentro de un mismo entorno industrial familiar, aunque jurídicamente eran empresas distintas.
En el momento de su nacionalización, Sakoyute tenía 723 acciones en circulación. John y Marta Fitzgerald poseían conjuntamente 122 acciones.
Un balance preparado posteriormente por el antiguo contador de la empresa calculó su patrimonio neto en 453.265,55 dólares.
Muerte de Mercedes y Pedro A. López Camino
Mercedes Fernández Fuertes murió el 11 de febrero de 1957.
Su entierro tuvo lugar al día siguiente, desde la Funeraria Caballero, situada en 23 y M, Vedado, hasta el Cementerio de Colón.
Una esquela publicada por Pedro A. López e Hijos la describía como:
“Esposa y madre de nuestros Gerentes”.
Apenas un mes después, el 15 de marzo de 1957, falleció Pedro A. López Camino.
La empresa publicó una esquela en la que lo llamó:
“Nuestro Padre y Primer Gerente”.
Su entierro se efectuó el 16 de marzo, igualmente desde la Funeraria Caballero hasta el Cementerio de Colón.
La documentación estadounidense confirma ambas fechas de fallecimiento: 11 de febrero de 1957 para Mercedes y 15 de marzo para Pedro.
Nacionalización
Tanto Pedro López e Hijos como Sakoyute, S.A. fueron nacionalizadas por el Gobierno cubano el 13 de octubre de 1960.
La Foreign Claims Settlement Commission identifica expresamente a Pedro López e Hijos como fabricante de sacos de papel en Castanedo 102 y señala que fue incluida en la Ley 890 de esa fecha.
Sakoyute, dedicada a los sacos de yute, fue intervenida el mismo día.
John Henry Fitzgerald abandonó Cuba en enero de 1961. Años más tarde presentó ante las autoridades estadounidenses una reclamación por sus intereses y propiedades perdidos en la isla. La Comisión terminó reconociéndole pérdidas por 51.579,30 dólares, principalmente por sus acciones de Sakoyute, además de intereses en Volkswagen de Cuba y bienes personales.
Una industria familiar
La trayectoria de Pedro A. López Camino permite seguir varias décadas de desarrollo de una empresa cubana dedicada al envase industrial.
Desde una fábrica de sacos de papel establecida en el Cerro durante los años veinte, el negocio fue ampliando su producción, incorporando maquinaria especializada y abasteciendo industrias como la azucarera y la cementera.
Con el paso del tiempo, la familia trasladó parte de sus actividades hacia Guanabacoa y diversific ó sus intereses. Sus hijos y yernos participaron directamente en la administración de Pedro López e Hijos y Sakoyute, S.A., dando continuidad a la empresa después de la muerte de su fundador.
Queda todavía por determinar con certeza el lugar de nacimiento de Pedro A. López Camino, la fecha de su llegada a Cuba y sus primeros años en el país. La documentación disponible permite, sin embargo, seguir su actividad en La Habana desde al menos 1917 y reconstruir con bastante precisión la evolución posterior de sus empresas y de su familia.
Fuentes
- Diario de la Marina, 1917, 1921, 1930, 1932, 1937, 1957.
- Guía Provincial de La Habana: Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. La Habana: Editorial Panamericana, Burgay y Cía., 1944.
- Directorio Comercial e Industrial Cubano. Cámara de Comercio de la República de Cuba, 4.ª ed., La Habana, 1958, p. 288.
- Foreign Claims Settlement Commission of the United States, Claim No. CU-3097, John Henry Fitzgerald.
- Personalidades y negocios de la Habana
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