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Colegio y Academia Bravo: de Marianao a La Habana

12/10/2026 Por Almar Deja un comentario

Integrantes uniformadas de la Banda de Música del Colegio y Academia Bravo, con instrumentos de percusión y el estandarte del establecimiento.
Banda de Música del Colegio y Academia Bravo, institución fundada en Marianao en 1921 por Eugenio Bravo y Blanco. Fotografía publicada en la Guía Provincial de La Habana, 1944.

Fundado en Marianao en 1921 por Eugenio Bravo y Blanco, el Colegio y Academia Bravo fue una institución privada de enseñanza que desarrolló sus actividades durante más de tres décadas. Sus aulas acogieron a estudiantes de primera y segunda enseñanza, aspirantes a escuelas profesionales y jóvenes interesados en la formación comercial y militar. Tras su traslado a La Habana en 1934, el establecimiento funcionó en la calle Neptuno, donde permaneció documentado hasta mediados de la década de 1950.

Los anuncios publicados en la prensa, las disposiciones oficiales y las fotografías de sus alumnos permiten reconstruir buena parte de su trayectoria, así como conocer algunos aspectos de la vida escolar y de la carrera de su fundador.

Los primeros años en Marianao

Según la Guía Provincial de La Habana de 1944, Eugenio Bravo y Blanco fundó el establecimiento en Marianao en 1921 y lo trasladó a la ciudad de La Habana en 1934.

Una de las primeras referencias hemerográficas localizadas corresponde al 21 de septiembre de 1928. El Diario de la Marina incluyó a la Academia Bravo de Marianao entre las instituciones docentes que habían manifestado su adhesión al recibimiento organizado en honor del general José B. Alemán, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.

La academia se encontraba entonces vinculada a la enseñanza general y a la preparación de aspirantes a instituciones militares, una especialidad que formaría parte de su oferta educativa durante los años siguientes.

Una noticia policial del 21 de octubre de 1932 permite conocer la ubicación del establecimiento en aquella etapa. Se encontraba en la Calzada de Columbia y Coronel Guerrero, en Marianao. La información menciona a Eduardo Ulloa Hernández como residente en la academia, lo que sugiere la existencia de alojamiento para personas vinculadas al plantel.

Los anuncios posteriores confirmarían que la institución admitía pupilos, medio pupilos y externos.

Eugenio Bravo y Blanco: formación militar y actividad docente

La trayectoria del fundador estuvo relacionada con el Ejército Nacional cubano.

El 16 de octubre de 1919, el Diario de la Marina publicó el nombre de Eugenio Bravo Blanco entre los aspirantes aprobados para ingresar en la Escuela de Cadetes del Ejército, cuyos alumnos debían presentarse en el Castillo del Morro de La Habana.

Su formación militar puede seguirse en distintas noticias posteriores. En agosto de 1921 figuraba entre los alumnos aprobados en los exámenes de primer año y, en abril de 1922, aparecía matriculado en el segundo curso de la Escuela de Cadetes del Morro. Ese mismo año participó en los ejercicios de infantería realizados durante una celebración de la institución.

El 29 de julio de 1923, el periódico anunció su nombramiento como segundo teniente de Infantería, después de aprobar los exámenes correspondientes. En abril de 1926 fue designado entre los oficiales del Campo de Tiro para la Competencia Nacional de Tiro, y en octubre apareció incluido en una distribución oficial del Ejército bajo el epígrafe de primeros tenientes de Infantería.

En 1931, una publicación judicial de la Gaceta Oficial de la República de Cuba lo identificaba como primer teniente del Ejército Nacional, empleando la variante Eugenio A. Bravo y Blanco.

La relación entre su carrera militar y la enseñanza queda documentada en abril de 1930. En esa fecha, el Diario de la Marina publicó una fotografía de dieciséis alumnos de la Academia Preparatoria Militar Bravo que habían obtenido destacadas calificaciones en los exámenes de ingreso de la Escuela de Aviación Militar. El pie identificaba al teniente Eugenio Bravo y Blanco y a Agustín Gutiérrez Brito como profesores del establecimiento.

Grupo de profesores y dieciséis alumnos de la Academia Preparatoria Militar Bravo que aprobaron los exámenes de ingreso en la Escuela de Aviación Militar de Cuba, 1930.
El teniente Eugenio Bravo y Blanco y el profesor Agustín Gutiérrez Brito, acompañados por alumnos de la Academia Preparatoria Militar Bravo que obtuvieron destacadas calificaciones en los exámenes de ingreso a la Escuela de Aviación Militar. Diario de la Marina, abril de 1930.

Entre los docentes vinculados a esta especialidad figuró también Julio Cancio Moreno Coll, nacido en Manzanillo en 1908. Su biografía, publicada por Fermín Peraza Sarausa en Personalidades cubanas (1965), señala que había sido profesor de la Academia Militar Bravo en 1928. Moreno Coll desarrollaría posteriormente una extensa carrera jurídica, militar y docente.

Estos testimonios permiten relacionar la preparación militar ofrecida por la Academia Bravo con la actividad profesional de su fundador.

La vinculación de Eugenio Bravo y Blanco con la enseñanza aparece asimismo en septiembre de 1928, cuando asistió a un homenaje del magisterio nacional al secretario de Instrucción Pública, celebrado en el Hotel Pasaje de La Habana. Entre los concurrentes figuraba también Agustín Gutiérrez Brito.

El traslado a La Habana y la ampliación del colegio

En septiembre de 1934, la Academia Bravo anunciaba sus cursos en Neptuno 199, entre Belascoaín y Lucena, ocupando el primero y segundo pisos del inmueble.

La publicidad ofrecía preparación para ingresar en las escuelas de Ingeniería, Veterinaria, Magisterio y Comercio, además de bachillerato, taquigrafía, teneduría de libros e idiomas. Las clases eran diurnas y nocturnas, para ambos sexos, y el establecimiento admitía pupilos, medio pupilos y externos.

Durante 1935, la academia patrocinó cursillos organizados por la Cooperativa de Estudiantes, con clases impartidas por catedráticos del Instituto. Los anuncios conservaron incluso sus tarifas: dos y tres pesos en mayo, y cuatro y cinco pesos en agosto, según los niveles. Las publicaciones no permiten determinar si estas diferencias respondían a cambios de precio o a cursos de distinta duración.

En octubre de ese año apareció anunciado expresamente el Colegio Bravo, anexo a la Academia Bravo, situado en Neptuno 198, frente al establecimiento principal.

El colegio admitía niños y niñas y contaba con profesorado normalista, aulas especiales para alumnas, material científico moderno y un servicio de ómnibus para transportar a los estudiantes.

En 1936, la institución anunciaba laboratorios para prácticas de Física y Química y confirmaba que ocupaba dos edificios, identificados con los números 198 y 199 de Neptuno. El teléfono utilizado por ambos establecimientos era el U-2627.

La primera enseñanza, el bachillerato, la preparación profesional y las materias comerciales formaban parte de un programa que se ampliaba o adaptaba según las convocatorias de ingreso de los distintos centros docentes.

En los anuncios de 1937 continuaban figurando la preparación para las escuelas de Cadetes y Aviación, junto con Ingeniería, Veterinaria, Comercio, Normales, Hogar y otras especialidades.

El reconocimiento académico y el registro del establecimiento

La publicidad de agosto de 1938 presentaba ya la denominación conjunta Colegio-Academia Bravo y anunciaba que el plantel estaba autorizado para expedir certificados de octavo grado con validez oficial.

En agosto de 1939 se mencionaban expresamente certificados de séptimo y octavo grados, así como profesorado especializado para la enseñanza primaria y superior. Otros anuncios afirmaban que el colegio podía expedir determinados certificados para ingresar sin examen en instituciones docentes. Estas atribuciones constan en la publicidad del establecimiento, aunque no se han localizado todavía las resoluciones educativas originales que las autorizaron.

La situación legal de su denominación comercial quedó documentada en los registros de la Secretaría de Comercio.

El 7 de octubre de 1938, Eugenio Bravo y Blanco presentó una solicitud para proteger el nombre “Colegio Academia Bravo”, destinado a identificar un colegio. La petición fue publicada en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial de noviembre de ese año, con domicilio del solicitante en Neptuno 708.

La protección fue concedida mediante el certificado de propiedad número 1.739, expedido el 4 de noviembre de 1939. Su publicación en el boletín de diciembre identificaba a Eugenio Bravo y Blanco como concesionario del rótulo de establecimiento “Colegio Academia Bravo”, destinado a amparar un plantel de enseñanza, con domicilios en Neptuno 708 y 711.

Este documento acredita su titularidad sobre la denominación comercial, aunque no necesariamente sobre los inmuebles ocupados por el colegio.

Las distintas direcciones encontradas en los anuncios y registros —Neptuno 198 y 199 durante los años treinta, Neptuno 708 y 711 en 1939, y Neptuno 711 y 801 en 1944— requieren una investigación adicional para determinar si corresponden a cambios de numeración urbana, ampliaciones o modificaciones de sede.

La vida estudiantil: deportes, música y homenajes

La Academia Bravo participó en actividades deportivas y conmemoraciones públicas de La Habana.

Durante la primavera de 1936, su equipo de béisbol figuraba entre los participantes de la liga organizada por la Unión Atlética Colegial de Cuba, cuyos partidos se celebraban en los terrenos de la Casa de Beneficencia.

El Diario de la Marina anunció encuentros contra el Nuevo Víbora School y la Academia Garcés. El 19 de mayo publicó la crónica de un partido en el que la Academia Bravo fue derrotada por la Escuela Primaria Superior con marcador de 18 carreras por 4. La noticia conservó las alineaciones y estadísticas de los jugadores.

Una semana después, el periódico informó que la academia había recibido autorización para no presentarse a otro encuentro debido a la celebración de fiestas en su propio establecimiento.

La participación en actos cívicos también se encuentra documentada. En noviembre de 1937, la Academia Bravo figuró entre las instituciones representadas en el homenaje a los ocho estudiantes de Medicina fusilados en 1871, celebrado ante su mausoleo en La Punta.

Otro testimonio gráfico apareció en enero de 1939, cuando el Diario de la Marina publicó una fotografía de la delegación de la Academia Bravo durante los actos del 86.º aniversario del nacimiento de José Martí.

Director y alumnas de la Academia Bravo desfilan con la bandera cubana y el estandarte del colegio durante un homenaje a José Martí en el Parque Central de La Habana, enero de 1939.
Director y alumnas de la Academia Bravo, situada en Neptuno y Lucena, durante el desfile en homenaje a José Martí en el Parque Central de La Habana, enero de 1939. Diario de la Marina, enero de 1939.

En la imagen aparecen alumnas del establecimiento, acompañadas por su director, entrando en el Parque Central con la bandera cubana y el estandarte del colegio. El pie original no identifica nominalmente al director retratado.

La música también formaba parte de las actividades estudiantiles. La Guía Provincial de La Habana de 1944 reprodujo una fotografía de la Banda de Música del Colegio y Academia Bravo, formada por alumnas uniformadas, con instrumentos de percusión y el estandarte de la institución.

Estas imágenes, junto con las noticias deportivas y los homenajes estudiantiles, ofrecen una visión de la vida del plantel más allá de sus programas académicos.

La Academia Bravo durante los años cuarenta y cincuenta

En 1944, la Guía Provincial de La Habana presentó al Colegio y Academia Bravo como un establecimiento dirigido por su fundador, Eugenio Bravo y Blanco, con sede en Neptuno 711 y 801.

La institución continuaba ofreciendo primera y segunda enseñanza, preparación para ingresar en escuelas normales, institutos y centros universitarios, así como cursos de comercio, teneduría de libros, contabilidad, mecanografía, taquigrafía, inglés comercial y otras materias.

Su actividad también se relacionó con iniciativas de formación especializada. Un estudio histórico sobre la enseñanza bibliotecológica en Cuba recoge que, en octubre de 1943, la bibliotecaria y escritora María Villar Buceta ofreció un curso de 96 lecciones en la Academia Bravo de La Habana.

El establecimiento seguía apareciendo en la publicidad de 1945 y en el directorio telefónico de 1949, este último con la dirección de Neptuno 711 y el teléfono U-2627.

Entre sus antiguos alumnos se encuentra el escritor y dramaturgo Eduardo Manet, quien recordó haber estudiado en la Academia Bravo hasta el bachillerato. En una entrevista concedida a William Navarrete, publicada en 2022, describió aquella etapa como poco agradable, pero destacó las clases de teatro que impartían los Martínez Casado. Su testimonio documenta otra actividad artística del establecimiento.

También el cantautor Silvio Rodríguez recordó su paso por la Academia Bravo. En el texto autobiográfico “Hace sesenta años”, publicado en julio de 2013, evocó su infancia en La Habana de 1953 y mencionó que asistía entonces a la academia situada en Lucena y Neptuno.

Estos recuerdos permiten reconocer la presencia del colegio en la educación de distintas generaciones de habaneros y añaden testimonios personales a la documentación institucional.

Los últimos años conocidos

La Academia Bravo todavía aparece mencionada el 2 de noviembre de 1956, cuando el Diario de la Marina la incluyó entre los establecimientos docentes que colaboraron con una campaña de recaudación de fondos en beneficio de la Institución Cultural para Ciegos “Varona Suárez”.

Esta es una de las últimas referencias hemerográficas localizadas que documentan su presencia en la vida educativa habanera.

Aunque existen referencias retrospectivas que sitúan el establecimiento en la calle Neptuno durante los últimos años de la década de 1950, todavía no se ha podido determinar con precisión hasta cuándo permaneció abierto.

Tampoco se ha localizado una disposición que acredite su cierre o nacionalización. La Ley de Nacionalización General y Gratuita de la Enseñanza, promulgada en junio de 1961, afectó a los establecimientos docentes privados que continuaban funcionando, pero no se ha comprobado que el Colegio Academia Bravo permaneciera abierto en esa fecha.

En cuanto a Eugenio Bravo y Blanco, su presencia al frente de la institución está documentada en 1936 y en la guía provincial de 1944. La prensa social había anunciado en enero de 1925 su matrimonio con Graciela Capó, aunque no se ha localizado todavía el acta correspondiente. Se desconocen las fechas de fallecimiento de ambos y su destino durante los últimos años de la institución.

Fundado en Marianao en 1921 y establecido posteriormente en la calle Neptuno, el Colegio y Academia Bravo desarrolló una actividad educativa que comprendió la enseñanza general, la preparación militar, la formación comercial y diversas actividades culturales y deportivas.

Las fotografías de sus alumnas, los anuncios de matrícula, las inscripciones oficiales y los recuerdos de antiguos estudiantes permiten recuperar buena parte de aquella trayectoria. Queda pendiente esclarecer su desaparición y completar la biografía de su fundador, dos aspectos para los que aún no se ha encontrado documentación concluyente.

Fuentes y bibliografía

Fuentes hemerográficas

  • Diario de la Marina. “Aprobados para ingreso en la Escuela de Cadetes”, 16 de octubre de 1919, p. 1.
  • Diario de la Marina. “De Palacio. Nuevos oficiales del Ejército”, 29 de julio de 1923, p. 26; “Habaneras”, 8 de enero de 1925, p. 19.
  • Diario de la Marina. “Para la Competencia Nacional de Tiro”, 2 de abril de 1926, p. 21; “Distribución de oficiales de las armas de Artillería, Infantería, T. Táctico y G. Rural”, 23 de octubre de 1926, p. 2.
  • Diario de la Marina. “Recibimiento.— Alemán”, 21 de septiembre de 1928, p. 16; “Ayer, el magisterio nacional ofreció un champán de honor al secretario de Instrucción”, 29 de septiembre de 1928, p. 9.
  • Diario de la Marina. “Unión Atlética Colegial de Cuba.— Campeonato de Base Ball”, 9 de abril de 1936, p. 15; “Academia Bravo”, 4 de abril de 1936, p. 22; “Fácil victoria de la Escuela P. Superior”, 19 de mayo de 1936, p. 14; “Mucho carreraje en el match de la Beneficencia”, 26 de mayo de 1936, p. 15.
  • Diario de la Marina. ”Colegio-Academia”, 29 de agosto de 1938, p. 14; ”Academia Bravo. Colegio-Academia”, 21 de febrero de 1939, p. 22; ”Colegio Academia Bravo”, 31 de agosto de 1939, p. 24.
  • Diario de la Marina. “De la Cuestación de Varona Suárez”, 2 de noviembre de 1956, p. 9.

Documentación oficial y obras de referencia

  • Gaceta Oficial de la República de Cuba. Año XXIX, núm. 91, tomo IV, 16 de octubre de 1931, p. 6468. Edicto del Juzgado de Primera Instancia de Marianao. En línea.
  • Boletín Oficial de la Propiedad Industrial. Secretaría de Comercio, año XXXI, núm. 28, noviembre de 1938, p. 33.
  • Boletín Oficial de la Propiedad Industrial. Secretaría de Comercio, año XXXII, núm. 41, diciembre de 1939, p. 59. Certificado de propiedad núm. 1.739.
  • Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. La Habana: Editorial Panamericana Burgay y Cía., 1944.
  • Directorio Telefónico de Cuba, 1949. Inscripción “Academia Bravo”, Neptuno 711.
  • Peraza Sarausa, Fermín. Personalidades cubanas. Tomo VII. Gainesville, Florida, 1965, p. 606, voz “Moreno Coll, Julio Cancio”.

Testimonios e investigaciones posteriores

  • Navarrete, William. “Eduardo Manet: ‘Hice que el Che tomara la primera, y tal vez la única, Coca Cola de su vida’”». CubaNet, 24 de febrero de 2022. En línea.
  • Rodríguez, Silvio. “Hace sesenta años”. Segunda Cita, 25 de julio de 2013.
  • Brecha entre investigación y práctica bibliotecológica, apartado sobre los antecedentes de la formación profesional bibliotecológica en Cuba, p. 186. En línea.

Publicado en: Habana Etiquetado como: Academia Militar Bravo, Calle de Neptuno, Colegio y Academia Bravo, Educación privada en Cuba, Eugenio Bravo y Blanco, Habana: Instituciones y Negocios, Habana: Personalidades, Marianao

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