
La revista habanera El Fígaro publicó una crónica dedicada al entonces próspero pueblo de Perico en 1919, en la provincia de Matanzas. El reportaje ofrece una mirada a su actividad comercial y agrícola a través de establecimientos como Trasancos y Compañía y Sarría y Hermano, así como de las fincas “Ceiba Sola” y “Las Cabezas”. Aunque escrito con el tono elogioso característico de este tipo de publicaciones, el texto constituye un valioso testimonio sobre la vida económica y social de la localidad en las primeras décadas de la República.
Viajeros incansables, admiradores entusiastas de las bellezas de los campos de Cuba, nos internamos en la provincia de Matanzas, en el inmenso valle que la une con la pintoresca ciudad de Cárdenas. Todo el lugar está sembrado de caña.
El airoso cañaveral ondea en todas partes como presagio de una zafra de azúcar que los expertos aseguran que va a ser maravillosa. A la fecunda cosecha se agrega este año un precio más alto, que va a convertir en millonarios a cuantos cultivan la jugosa planta.
Admiramos grandes casas comerciales, pero entre todas descuella la que pudiéramos llamar la «casa madre»: el establecimiento comercial de Trasancos y Compañía. Entramos en la hermosa casa donde se encuentra establecida desde hace años, en la calle Martí número 88. Fuimos a realizar una vulgar operación comercial: cobrar un cheque. Nos sorprendió la enorme clientela que llenaba la casa y quisimos averiguar la importancia del negocio.
—Esta casa gira por muchos cientos de miles de pesos —nos dijo un amigo—. Es la más poderosa de la localidad, como lo prueba el hecho de que tiene la representación de bancos tan importantes como el National City Bank of New York, el Banco Español y el Banco de Gelats, de La Habana.

—Todo este emporio —siguió diciéndonos otro— se debe al esfuerzo y a la laboriosidad de un modesto hijo de España, de la romántica y triste Galicia. Se llama José María Trasancos. Vino de su aldea, Vivero, a las playas de Cuba lleno de ilusiones, sin otro patrimonio que su juventud: tenía dieciséis años.
Se colocó en La Habana, luego en Bolondrón y, por último, en el Perico. ¡Cuán dura la labor de los primeros años! Pero no desmayó un solo día. Trabajó afanoso, luchó incansable y venció. Hoy es rico y hombre importante en aquella zona.
Asociados a sus negocios están hoy los señores Manuel Méndez y Manuel Palacio, personas de gran arraigo y estimadísimas en la localidad; figura como apoderado general de la casa el experto señor Francisco Hernández Marrero.
José María Trasancos y Compañía
En el comercio local de Perico aparece documentada, en 1911, la firma José María Trasancos y Compañía, constituida para continuar los negocios de víveres y otros ramos que hasta entonces llevaba don José María Trasancos.1
La sociedad fue formada el 22 de agosto de 1911, con efectos retroactivos al 1.º de junio de ese año, bajo la razón social de José María Trasancos y Compañía. Figuraban como socios gerentes José María Trasancos Dorado, Antonio Trasancos Albo y Melchor Nieto Prieto, y como socio industrial Juan Trasancos Albo.
Esta referencia permite documentar la presencia del apellido Trasancos en la actividad mercantil de Perico a comienzos del siglo XX.
No es solo comerciante el señor Trasancos, pues sus actividades no se encierran en una sola esfera, aun cuando esta sea tan amplia como la vida comercial. Hombre de espíritu emprendedor, es también hacendado, colono y agricultor. Posee varias fincas y, entre ellas, sobresalen las colonias “San Juan”, “San Manuel” y “Santa Rita”, colindantes con el central “Reglita”, donde muelen un millón de arrobas.
El señor Trasancos no niega su concurso al país y figura en la política como presidente del Partido Conservador del término y delegado a la Junta Nacional.
Al frente de la casa comercial se hallan los señores Trasancos, Manuel Méndez y Manuel Palacio.
Otros comerciantes importantes y distinguidos del municipio son los señores Ignacio y Melchor Sarría, quienes constituyen, bajo la gerencia del primero, la solvente razón social Sarría y Hermano, muy popular y acreditada en la jurisdicción.

Esta sociedad mercantil tiene establecida una magnífica casa comercial en la calle Martí número 79. La amplitud de este almacén es inmensa, porque los hermanos Sarría son elementos animosos, enérgicos y trabajadores, que abarcan, con pericia y éxito notorio, distintos giros, todos los cuales se desenvuelven prósperamente gracias a sus esfuerzos. Ignacio es el gerente experto de la casa y su pilotaje solo ha trazado, y continúa trazando, rutas favorables para el desarrollo de sus almacenes de ferretería, loza y mueblería.
Un año tan solo tiene de fundada la casa de Sarría y Hermano; pero su auge y bienestar son innegables, al extremo de que los dueños han realizado reformas considerables, entre ellas la instalación de un taller de madera y de maquinarias para fabricar muebles.
“El Candado” es hoy uno de los más sólidos negocios del simpático pueblo del Perico.
Recorriendo los alrededores de la villa, a fin de recrearnos con la vista hechicera de los campos de Cuba, tan bellos como feraces y tan deliciosos como fecundos, nos fue dado visitar la finca «Ceiba Sola», situada al nordeste del Perico, entre los centrales ”España” y “Tinguaro”, a tres kilómetros, precisamente, de cada uno de estos afamados ingenios.
Hermosa y magnífica finca, mide nueve caballerías, cuatro de ellas sembradas de caña, que rinden 30 000 arrobas, haciendo de la propiedad, además de un vergel encantador, un negocio excelente.
Es cierto que, en el orden económico, «Ceiba Sola» es una mina. Su vaquería es la mejor de la provincia y cuenta con 75 vacas Jersey y dos sementales de igual raza. Más de 500 litros diarios de leche produce esta vaquería, que abastece a Perico. Además, su cría de gallinas Rhode Island es de las mejores que hay en Cuba.
Como la administración está preparada para dirigir las labores de una hacienda, nada falta en “Ceiba Sola” para avalorarla. Un depósito de cien toneladas de capacidad, llamado “silo”, contiene siempre una inmensa cantidad de forraje “siloje” para la alimentación del ganado. Esto último preocupa al administrador y, al efecto, dos veces al año ordena recoger maíz tierno para guardarlo en el depósito.
“Ceiba Sola” es propiedad del señor Pedro Arrieta y su administrador es el señor Evelio Arrieta, a quien ayuda su hermano Alfredo. Ambos hijos del señor Pedro Arrieta son jóvenes dignísimos, inteligentes y muy laboriosos.
“Las Cabezas” es otra hacienda de crianza de este pueblo. Su propietario es el culto doctor Luis Anglés, médico muy distinguido que desde hace diecisiete años ejerce con brillante acierto su carrera, en la cual ha ganado merecido prestigio.

El doctor Luis Anglés es una persona muy querida en este municipio y amigo estimado de El Fígaro, donde se aquilatan sus bellas dotes intelectuales y morales.
No obstante su talento clínico, el doctor Anglés no ha querido dejar el Perico, al cual lo ligan caros afectos e intereses cuantiosos, pues posee, además de la mencionada finca, varias propiedades urbanas y rústicas.
Cierra el respetable nombre del doctor Anglés estas brevísimas notas del próspero pueblo matancero, donde pasamos horas muy gratas.
Personalidades del municipio

Entre las figuras de la vida pública local se encontraba Ulpiano Rodríguez Torres, quien había sido alcalde de Perico y posteriormente ocupó el cargo de concejal presidente del Ayuntamiento. En la fotografía aparece junto a su esposa, Cesárea Muñoz, y sus hijos Ramón y Ulpiano.
FÍGARO
Este artículo forma parte del archivo histórico dedicado al término municipal de Perico.
Bibliografía y notas
- “A través de la República: Una visita al Perico”. El Fígaro, año XXXVI, La Habana, 1919.
- “Sociedades y Empresas.” Diario de la Marina. 7 de octubre de 1911, p. 5 ↩︎
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