
Durante casi nueve décadas, el Colegio La Inmaculada, dirigido por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, fue una de las instituciones educativas religiosas más conocidas de La Habana.
Situado en el número 805 de la antigua Calzada de San Lázaro —denominada oficialmente Avenida de la República durante una parte del período republicano—, su edificio se levantaba frente al mar, en las inmediaciones del actual parque Maceo. Además de colegio, el establecimiento sirvió como Casa Central de las Hijas de la Caridad en Cuba, circunstancia que explica que el inmueble continuara vinculado a la congregación aun después de desaparecer su función docente en 1961.1
Los orígenes del Colegio La Inmaculada
Las Hijas de la Caridad habían llegado a Cuba en 1847 y durante las décadas siguientes extendieron su labor por hospitales, asilos y establecimientos docentes. Sin embargo, durante sus primeros años en La Habana no dispusieron de una casa propia que sirviera como centro de gobierno y formación de la comunidad.
La creación de La Inmaculada comenzó a tomar forma en 1872, cuando, por iniciativa del padre Jerónimo Viladás, C. M., fue adquirida una pequeña casa en los terrenos donde posteriormente se desarrollaría el colegio. La propiedad inicial fue ampliándose mediante la compra sucesiva de solares contiguos.2
Una historia de las Hijas de la Caridad sitúa el 8 de septiembre de 1873 la apertura de las primeras clases y el establecimiento allí del Noviciado o Casa Central de la Viceprovincia. La misma fuente señala, sin embargo, que las obras de la Casa Central quedaron terminadas a principios de 1874 y que en septiembre de ese año comenzaron las clases con algunas niñas internas. No parece necesario considerar ambas fechas contradictorias: 1873 correspondería al comienzo inicial de las actividades y del noviciado, mientras que 1874 marcaría la consolidación del colegio en el edificio acondicionado para esa función. Esta última fecha explicaría también la celebración de sus Bodas de Oro en 1924.
El crecimiento fue rápido. Bajo la dirección de Sor Francisca Sanz, la matrícula llegó a reunir unas quinientas niñas entre párvulos, internas y alumnas gratuitas. Paralelamente fueron ampliándose las instalaciones, los dormitorios y otras dependencias del establecimiento.
La posición del colegio junto al litoral habanero tuvo consecuencias durante la guerra de 1898. Su proximidad a la Batería de la Reina lo colocaba en una zona vulnerable ante un posible ataque naval, por lo que el establecimiento permaneció cerrado desde el 22 de abril hasta el 5 de septiembre de 1898. Superadas aquellas circunstancias, las actividades se reanudaron y La Inmaculada entró en el siglo XX en una etapa de progresivo crecimiento.
Expansión y modernización de la enseñanza
Durante las primeras décadas republicanas el colegio fue incorporando métodos e instalaciones acordes con las nuevas exigencias educativas. Contaba con aulas amplias, dormitorios, gabinete de Física y Química y una escuela de Dibujo y Pintura.
Las celebraciones de las Bodas de Oro, en 1924, estuvieron acompañadas por varias iniciativas. Se inauguró un club de tenis y ejercicios físicos; comenzó a funcionar una Escuela Normal de Catequistas y se preparó una Escuela del Hogar, para la cual fueron construidas instalaciones de cocina, despensa y comedor. Estas actividades reflejaban la intención de combinar la formación religiosa con una enseñanza académica y práctica más amplia.
El conjunto arquitectónico siguió creciendo. En 1925 fue adquirido un solar destinado a la construcción de una nueva iglesia. La primera piedra se colocó en 1930 y el templo fue inaugurado el 19 de diciembre de ese mismo año.3
La matrícula correspondiente al curso 1932-1933 permite apreciar las distintas modalidades educativas que funcionaban entonces. La fuente registra 20 pensionistas internas, 382 alumnas externas de Primera Enseñanza, 52 de Segunda Enseñanza, 160 alumnas gratuitas, 120 obreras en clases de corte y tejido y otras 112 en enseñanza general. El colegio mantenía además asociaciones y obras sociales, entre ellas las Hijas de María, el Ropero de San Vicente, la visita domiciliaria, la Santa Infancia y una Escuela de Catequistas.
Colegio La Inmaculada en 1944

La Guía Provincial de La Habana de 1944 ofrece una de las descripciones más completas del colegio durante su período de madurez. Lo presentaba como una institución que llevaba alrededor de setenta años de labor educativa y caritativa y destacaba su ubicación en Avenida de la República —antigua Calzada de San Lázaro— número 805, frente al mar.
El establecimiento impartía enseñanza desde Kindergarten hasta Segunda Enseñanza. Esta última se encontraba incorporada al Instituto de La Habana para la obtención del título de Bachiller y existía también una sección de Ciencias Comerciales preparatoria para el ingreso en la Universidad Nacional.
Una característica especialmente importante era la combinación de enseñanza remunerada y gratuita. Según la guía, la matrícula ascendía a 900 pensionistas y 400 alumnas gratuitas, cifras que situaban el número total de educandas alrededor de 1.300. El cuerpo docente estaba compuesto por 40 profesores seglares y 10 religiosas.
La Inmaculada ofrecía asimismo residencia para jóvenes universitarias procedentes del interior de la República, facilitándoles alojamiento mientras cursaban sus estudios en La Habana.
En 1944 figuraba como superiora Sor María Encarnación García Sánchez, quien ejercía esa responsabilidad desde 1931. La dirección técnica estaba en manos de Sor Concepción Crespo, doctora en Pedagogía por la Universidad de La Habana, cuya extensa labor educativa quedó estrechamente vinculada a la historia de La Inmaculada.
Décadas después, otra Hija de la Caridad, Sor Dolores Pérez Argüelles, recordaría que había obtenido una beca para estudiar precisamente en La Inmaculada y posteriormente otra para continuar sus estudios en la Universidad de Villanueva. Su testimonio confirma que la enseñanza gratuita y las becas constituían una parte efectiva de la obra educativa desarrollada por la congregación.4
Los últimos años del colegio
Durante la década de 1950 La Inmaculada continuó figurando entre los principales colegios católicos femeninos de La Habana. Entre las religiosas vinculadas a esa etapa se encontraba Sor Hilda Alonso Llevada, antigua alumna del establecimiento y doctora en Pedagogía por la Universidad de La Habana, quien llegó a ejercer su dirección hasta 1959. Una reseña biográfica posterior destaca que durante su gestión se mantuvo la admisión de niñas cuyas familias no podían pagar la matrícula.5
La prensa habanera permite comprobar que la vida escolar continuaba desarrollándose normalmente durante los primeros meses posteriores al cambio político de enero de 1959.
El Diario de la Marina publicó el 22 de mayo de 1959 una nota dedicada a la joven Teresita Hernández Ramil, alumna de La Inmaculada, quien celebraría sus quince años en el propio colegio con una misa de acción de gracias seguida de un desayuno con sus compañeras. El pequeño anuncio constituye un testimonio de las prácticas religiosas y sociales que formaban parte de la vida cotidiana del establecimiento.6
Casi un año después, el 24 de abril de 1960, el mismo periódico anunciaba un field-day organizado por el Colegio La Inmaculada en la Ciudad Deportiva, a beneficio de la Obra de las Misiones Parroquiales. La noticia confirma que el colegio continuaba desarrollando actividades educativas, religiosas y benéficas en la primavera de 1960.7
Una relación interna de las Hijas de la Caridad proporciona otro dato significativo. En 1960, la Viceprovincia cubana contaba con 35 casas y 325 religiosas. La comunidad del Colegio La Inmaculada estaba integrada por 41 Hijas de la Caridad, lo que la convertía en una de las mayores casas de la congregación en Cuba.8
1961 y el fin de la función docente
La profunda transformación del sistema educativo cubano alcanzó definitivamente a los colegios privados en 1961. La Ley de Nacionalización General y Gratuita de la Enseñanza, promulgada el 6 de junio de 1961, declaró pública la función de la enseñanza y dispuso la nacionalización de los centros docentes operados por personas naturales o jurídicas privadas, junto con los bienes y derechos que formaban parte de ellos.9
La medida puso fin al Colegio La Inmaculada como establecimiento privado de enseñanza. Las fuentes consultadas permiten establecer que funcionaba todavía en 1960 y que su actividad docente terminó en el contexto de las nacionalizaciones de 1961, aunque hasta ahora no ha sido localizado un documento que precise el día exacto en que cesaron allí las clases.
Las consecuencias para las Hijas de la Caridad fueron considerables. Según una relación redactada por Sor Mercedes Llanuza y publicada originalmente en 1967, entre el 7 de abril y el 21 de julio de 1961 salieron de Cuba 255 religiosas. De las 325 que integraban la Viceprovincia en 1960 quedaron solamente 70 y sus 35 casas se redujeron a nueve.
La desaparición del colegio, sin embargo, no significó la desaparición de La Inmaculada como casa de las Hijas de la Caridad.
De colegio a Casa Provincial
La misma relación de Sor Mercedes Llanuza muestra que, a mediados de la década de 1960, La Inmaculada había asumido claramente otra función. En enero de 1966 aparece una Casa Provincial integrada por la visitadora Sor Rosalía Feito y otras 19 religiosas. Desde ella se coordinaban las reducidas obras que la congregación había podido conservar en Cuba.
Las actividades desarrolladas allí eran ya fundamentalmente religiosas y asistenciales. En la Casa Provincial se impartía catequesis a unos 90 o 100 niños, se atendía también a sus padres, se visitaban familias y ancianas y se mantenía abierta la iglesia al culto. Muchas antiguas alumnas continuaban acudiendo a las religiosas en busca de orientación.
Una confirmación especialmente significativa aparece en la revista de la Arquidiócesis de La Habana Palabra Nueva, correspondiente a marzo-abril de 1997. En un amplio reportaje dedicado al sesquicentenario de la llegada de las Hijas de la Caridad a Cuba, el periodista Eduardo Quiñones García entrevistó a Sor Fara González en el claustro de la “Casa Provincial, antigua sede del colegio La Inmaculada”. La expresión establece de manera directa la continuidad entre el antiguo establecimiento docente y la posterior sede de la congregación.10
El mismo número de la revista dedicó un apartado a la labor pedagógica de las Hijas de la Caridad y recogió los testimonios de Sor Dolores Pérez Argüelles. Allí se recordó también la figura de Sor Concepción Crespo, vinculada durante tantos años a La Inmaculada y considerada una de las religiosas precursoras de los estudios universitarios dentro de la congregación en Cuba.
Esa continuidad llega hasta la actualidad. El directorio de la Arquidiócesis de La Habana mantiene registrada la Capilla La Inmaculada en San Lázaro 805, mientras que las Hijas de la Caridad de la Provincia del Caribe identifican el establecimiento habanero como “Casa Central, La Inmaculada”.11
De esta manera, aunque el colegio que durante décadas educó a generaciones de niñas y jóvenes cubanas dejó de existir como institución docente en 1961, el lugar donde desarrolló su actividad desde el siglo XIX continúa vinculado a las Hijas de la Caridad. El edificio de San Lázaro 805 conserva así una continuidad poco frecuente dentro de la historia de los antiguos colegios religiosos habaneros: dejó de ser escuela, pero permaneció como espacio religioso, comunitario y asistencial de la congregación que lo había creado.
Notas bibliográficas
- “Colegio La Inmaculada”. Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. La Habana: Editorial Panamericana, Burgay y Cía., 1944. La reseña proporciona la dirección de San Lázaro 805, matrícula, niveles de enseñanza, composición del profesorado y los nombres de Sor María Encarnación García Sánchez y Sor Concepción Crespo. ↩︎
- “Hijas de la Caridad: fundación en Cuba”. Somos Vicencianos, 19 de octubre de 2016, sección “Colegio de la Inmaculada. Casa Central”. La fuente registra la adquisición de la primera propiedad en 1872, la apertura inicial de las clases el 8 de septiembre de 1873 y la terminación de la Casa Central a comienzos de 1874. También documenta el cierre temporal del colegio entre el 22 de abril y el 5 de septiembre de 1898. ↩︎
- Ibíd. La misma fuente ofrece información sobre las Bodas de Oro de 1924, el club de tenis, la Escuela Normal de Catequistas, la proyectada Escuela del Hogar, las instalaciones docentes, la adquisición del solar para la iglesia en 1925, su inauguración el 19 de diciembre de 1930 y la matrícula correspondiente al curso 1932-1933. Parte de la información procede de la publicación conmemorativa Bodas del Colegio de la Inmaculada. ↩︎
- Quiñones García, Eduardo. “La obra pedagógica de las Hijas de la Caridad”, en “A 150 años de su llegada a Cuba. La noble misión de las Hijas de la Caridad”. Palabra Nueva. Arquidiócesis de La Habana, año V, núm. 56, marzo-abril de 1997, p. 12. El artículo recoge el testimonio de Sor Dolores Pérez Argüelles acerca de su beca en La Inmaculada y menciona la labor universitaria y pedagógica de Sor Concepción Crespo. ↩︎
- Shoer Roth, Daniel. “Una verdadera santa. Falleció Sor Hilda Alonso, pionera de las Hijas de la Caridad en Miami”. Arquidiócesis de Miami, 13 de julio de 2022. La reseña señala que Hilda Alonso había estudiado en La Inmaculada, obtuvo el doctorado en Pedagogía en 1946 y fue directora del colegio hasta 1959. ↩︎
- “Teresita Hernández Ramil”. Diario de la Marina. La Habana, 22 de mayo de 1959, p. 9-A. ↩︎
- “Colegio La Inmaculada”. Diario de la Marina. La Habana, 24 de abril de 1960, p. 17-A. ↩︎
- Llanuza, Mercedes, H. C. “La provincia de Cuba (1967)”. Publicado originalmente en Anales españoles, 1967; reproducido posteriormente en Somos Vicencianos. La relación indica que en 1960 La Inmaculada contaba con 41 Hijas de la Caridad; documenta la salida de 255 religiosas entre abril y julio de 1961 y describe la Casa Provincial y sus actividades en 1966. ↩︎
- República de Cuba. Ley de Nacionalización General y Gratuita de la Enseñanza. 6 de junio de 1961; publicada en la Gaceta Oficial el 7 de junio de 1961. La ley declaró pública la función docente y dispuso la nacionalización de los establecimientos privados de enseñanza y de los bienes integrantes de dichos centros. ↩︎
- Quiñones García, Eduardo. “A 150 años de su llegada a Cuba. La noble misión de las Hijas de la Caridad”. Palabra Nueva. Arquidiócesis de La Habana, año V, núm. 56, marzo-abril de 1997, pp. 8-12. En la p. 8 se identifica expresamente la Casa Provincial como la “antigua sede del colegio La Inmaculada”. Consultar el pdf en: https://www.palabranueva.net/wp-content/uploads/2019/03/palabra-nueva-56-1997-03-y-04.pdf ↩︎
- Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana. Directorio de parroquias y capillas, “Capilla La Inmaculada”, San Lázaro núm. 805, Centro Habana. Hijas de la Caridad de la Provincia del Caribe, relación de casas de Cuba: “Casa Central, La Inmaculada — La Habana”. ↩︎
Referencia de interés
- Moro-Salvador Larrua, Justo. “Historia de los Paúles en Cuba: Capítulo VII (BB)”. Somos Vicencianos. La relación de publicaciones de los Padres Paúles menciona Bodas de Oro del Colegio de La Inmaculada y una Historia del Colegio La Inmaculada entre las obras del padre Hilario Chaurrondo, C. M. Esta última obra no ha sido localizada todavía para consulta directa.
- Personalidades y negocios de la Habana
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