
Durante más de cuatro décadas, el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo fue uno de los centros de enseñanza femenina dirigidos por las Hijas de María Escolapias en La Habana. Aunque una reseña publicada en la Guía Provincial de La Habana de 1944 situaba su fundación en 1929, la documentación de la congregación y la prensa de la época permiten remontar sus orígenes varios años atrás y reconstruir una trayectoria que comenzó formalmente en 1917 y concluyó en 1961.
Los antecedentes de la fundación
La presencia de las Escolapias que conduciría al establecimiento del Buen Consejo tuvo sus primeros antecedentes en 1913. Ese año, después de obtener la aceptación del obispo de La Habana para intentar una fundación en la capital, la superiora provincial, M. Purificación Echeto, alquiló una pequeña casa en Calzada de la Reina núm. 82, que recibió el nombre de Academia Calasancia. El inmueble resultó pronto inadecuado, por lo que se buscó otro de mayores dimensiones en Compostela núm. 114. Tampoco esta segunda casa ofrecía las condiciones necesarias para desarrollar de manera estable una obra educativa.
El establecimiento definitivo de la nueva fundación se produjo en 1917. Las religiosas ocuparon entonces una casa en Acosta núm. 43, donde inicialmente residieron cuatro Escolapias. El 18 de abril de aquel año el obispo de La Habana autorizó oficialmente el colegio, que fue puesto bajo la advocación de Nuestra Señora del Buen Consejo.
La primera sede era un edificio de reducidas dimensiones, situado en una calle estrecha y transitada. El aumento progresivo del alumnado hizo evidente la necesidad de buscar un local más apropiado.
El colegio de Monte 342
La solución apareció en 1921, cuando las religiosas conocieron que quedaría disponible una casa más amplia y ventilada en Calzada de Monte núm. 342, vía denominada oficialmente Calzada de Máximo Gómez. Después de acondicionar el inmueble, la comunidad se trasladó el 30 de mayo de 1921, comenzando allí el curso siguiente.
La prensa confirma plenamente esta dirección. En octubre de ese año el Diario de la Marina anunciaba el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, “dirigido por M. M. Escolapias”, en Máximo Gómez 342. Se admitían pupilas, medio-pupilas, tercio-pupilas y externas y, además de la enseñanza general, se ofrecían clases especiales de Música, Dibujo y Pintura, Mecanografía, Taquigrafía, Bordado y Encajes.
La vida académica del establecimiento aparece con mayor detalle en una extensa información publicada en julio de 1923, que vuelve a situarlo inequívocamente en Monte 342. Los días 16, 17, 18 y 19 de aquel mes se celebraron los exámenes correspondientes al curso 1922-1923 ante un tribunal integrado por religiosos, autoridades del colegio y profesoras. La distribución de premios coincidió con una exposición de labores realizada en los salones del plantel, mientras varias alumnas recibieron diplomas y reconocimientos por su aprovechamiento.
La enseñanza musical ocupó un lugar destacado dentro de la formación impartida por las Escolapias. El 28 de febrero de 1925 se efectuaron exámenes de Solfeo y Piano ante Hubert de Blanck, prestigioso músico y director del Conservatorio Nacional. María Luisa López Neira y Conchita López Neira recibieron el título de profesoras de Solfeo y Piano, mientras numerosas alumnas fueron examinadas en distintos niveles. Al reseñar el acto, el Diario de la Marina destacó la importancia concedida por las religiosas al cultivo de las bellas artes.
La formación religiosa constituía igualmente una parte esencial de la vida escolar. En julio de 1928 la prensa informó del bautizo celebrado en la capilla del colegio de las hermanas María del Carmen Wong y María de las Mercedes Wong, de trece y doce años respectivamente, quienes habían recibido previamente instrucción religiosa de las Escolapias.
Esta última noticia indica la dirección Máximo Gómez 324. Sin embargo, tanto los anuncios de 1921 como la extensa crónica escolar de 1923 y la documentación interna de la congregación coinciden en señalar el núm. 342, por lo que el 324 publicado en 1928 parece corresponder a una inversión tipográfica de las dos últimas cifras.
La sede definitiva en el Cerro
A pesar de las mejores condiciones de la casa de Monte, las Escolapias continuaron buscando una sede que pudiera responder al crecimiento del colegio. Después de varios años de gestiones, el 7 de mayo de 1929 M. Carmen Valdivia, vicaria provincial de las Escolapias en Cuba, compró a Mercedes de Armas de Lawton una casa con amplio solar y jardín situada en Calzada Domínguez núm. 12, en el Cerro. El precio de la propiedad fue de 48.000 pesos.
Durante las vacaciones de verano se realizaron los trabajos necesarios para adaptar la residencia a su nueva función y en julio de 1929 se trasladó allí la comunidad religiosa, con vistas a comenzar el curso 1929-1930.
Fue, por tanto, 1929 el año del establecimiento del colegio en su sede definitiva del Cerro, pero no el de su fundación, como posteriormente afirmaría la Guía Provincial de La Habana de 1944.
Una noticia del Diario de la Marina de diciembre de 1930 confirma nuevamente la dirección Calzada Domínguez núm. 12. En el establecimiento debía celebrarse la Junta General reglamentaria de la Asociación de Antiguas Alumnas de Escolapias, acompañada de misa, comunión, desayuno y una pequeña fiesta. La existencia de esta asociación muestra que el Buen Consejo había desarrollado ya una comunidad de antiguas alumnas que conservaba estrechos vínculos con el colegio.
La nueva propiedad permitió incrementar el número de estudiantes y ampliar progresivamente las instalaciones. Además de su función educativa, el establecimiento llegó a convertirse en uno de los principales centros de las Hijas de María Escolapias en Cuba y fue utilizado también como residencia de la autoridad provincial de la congregación.
De Domínguez 12 a Domínguez 218
Existe una aparente discrepancia entre las primeras fuentes de la etapa del Cerro y la información publicada posteriormente. Tanto la documentación de 1929 como el Diario de la Marina de 1930 señalan Calzada Domínguez núm. 12, mientras que la Guía Provincial de La Habana de 1944 sitúa el colegio en Domínguez núm. 218.
No parece tratarse de dos establecimientos diferentes. En 1937 se efectuó una nueva rotulación y numeración general de las calles y casas de La Habana, por lo que el cambio de 12 a 218 parece corresponder a aquella reorganización de la numeración urbana. Hasta el momento, sin embargo, no hemos localizado el documento municipal específico que establezca expresamente la equivalencia entre ambos números, por lo que conviene mantener esta identificación con cierta cautela.
Enseñanza y formación femenina
La Guía Provincial de La Habana de 1944 ofrece una descripción detallada del programa educativo del Buen Consejo. Por entonces admitía alumnas internas, medio-internas y externas e impartía Enseñanza Primaria Superior, con certificado oficial de octavo grado, preparación para el Bachillerato y los estudios de Maestra Normal, además de cursos de Secretariado.
La publicación resumía el ideal educativo de las Escolapias en la formación de jóvenes cristianas capaces de integrarse en la sociedad y dirigir un hogar, dentro de una enseñanza que definía como moral, religiosa y patriótica. Al mismo tiempo se prestaba atención al desarrollo físico de las alumnas y continuaban impartiéndose clases especiales de Solfeo, Piano Elemental y Superior y Pintura.
La importancia concedida a estas materias no era nueva. Las noticias de los años veinte demuestran que la música, las artes plásticas, las labores, la mecanografía y la taquigrafía habían formado parte del programa desde los primeros años de funcionamiento del establecimiento.
El Secretariado Comercial quedó implantado oficialmente en 1942 y en julio de 1944 concluyó sus estudios el primer grupo de trece graduadas. Dos años después se produjo otra importante ampliación. El 4 de abril de 1946 las Escolapias adquirieron una casa contigua en la Calzada Domínguez y durante el verano fue adaptada para proporcionar cuatro nuevas aulas.
Ese mismo año el Ministerio de Educación autorizó al Buen Consejo a impartir Bachillerato. El curso iniciado en septiembre de 1946 comprendía enseñanza primaria y superior, primer año de Bachillerato y segundo curso de Secretariado Comercial. Desde entonces dejaron de admitirse alumnas internas, aunque el número de externas aumentó considerablemente. Aquel curso reunió 260 estudiantes, entre medio-pensionistas, externas y alumnas gratuitas.
El crecimiento continuó durante los años siguientes. En el verano de 1952 se añadió un piso al pabellón construido a partir de la ampliación de 1946. El conjunto disponía entonces de nueve salones amplios y ventilados: tres se dedicaron al Secretariado Comercial, uno al laboratorio de Química y los restantes a la enseñanza primaria.
Para el curso 1953-1954 el programa incluía preprimario, los seis grados de enseñanza primaria, séptimo y octavo de Primaria Superior y, dentro de la Segunda Enseñanza, Secretariado Comercial, Teneduría, Taquigrafía, Mecanografía, Bachillerato y Música. El colegio contaba entonces con 326 alumnas, 271 en primaria y 55 en secundaria.
La música mantuvo una presencia destacada hasta los últimos años. En 1954 se creó el Instituto Musical de San José de Calasanz, relacionado con los colegios de las Escolapias en Cuba, y las alumnas del Buen Consejo participaron en su inauguración y en los correspondientes exámenes oficiales.
Los últimos años
Al comenzar el curso 1958-1959, el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo alcanzaba 334 alumnas, de las cuales 248 cursaban enseñanza primaria y 86 se distribuían entre los cuatro cursos de Comercio. La comunidad religiosa estaba integrada por algo más de veinte Escolapias.
Los cambios políticos iniciados en Cuba en 1959 alteraron progresivamente la vida de los colegios religiosos. Durante 1960 y los primeros meses de 1961 las actividades educativas continuaron en circunstancias cada vez más difíciles.
Según la documentación conservada por la congregación, el establecimiento habanero fue ocupado por milicianos el 17 de abril de 1961, en el contexto de los sucesos de la Invasión de Playa Girón. Las religiosas que todavía permanecían en el colegio tuvieron que abandonarlo el 2 de mayo. Poco después fueron incautados también los restantes colegios de las Escolapias en Cuba y la congregación dejó de desarrollar la actividad educativa que había mantenido en la isla durante medio siglo.
Terminaban así cuarenta y cuatro años de historia del Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, desde su fundación oficial en 1917 hasta 1961. Durante ese período el establecimiento pasó de una pequeña casa de la calle Acosta a convertirse, desde su sede del Cerro, en un importante centro de enseñanza femenina en el que varias generaciones de alumnas recibieron formación primaria, secundaria, comercial, musical, artística y religiosa.
Bibliografía
- “Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo.” Diario de la Marina. Año LXXXIX, núm. 235, 4 de octubre de 1921, p. 17.
- “Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo.” Diario de la Marina. Año LXXXIX, núm. 236, 5 de octubre de 1921, p. 17.
- “En el Colegio de las M. M. Escolapios.” Diario de la Marina. 27 de julio de 1923, p. 4.
- “Brillantes exámenes.” Diario de la Marina. 21 de marzo de 1925, p. 3.
- “Solemne bautizo de dos niñas chinas.” Diario de la Marina. 9 de julio de 1928, p. 6.
- “Asociación de A. A. de Escolapias.” Diario de la Marina. 12 de diciembre de 1930, p. 6.
- “Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo.” Guía Provincial de La Habana. Comercial, Industrial, Profesional, Agrícola y Social. La Habana: Editorial Panamericana, Burgay y Cía., 1944.
- Labarta, María Luisa. Historia del Instituto de Hijas de María Escolapias, t. II-B, capítulo “Nuestra Señora del Buen Consejo en La Habana”. La documentación de la congregación confirma la fundación oficial de 1917, las sedes de Acosta 43, Monte 342 y Domínguez 12, así como las sucesivas ampliaciones y la evolución académica del establecimiento.
- Roig de Leuchsenring, Emilio. La Habana. Apuntes históricos. La obra confirma que la rotulación y numeración general de las calles habaneras se realizó en 1937, durante la administración municipal de Antonio Beruff Mendieta.
- Personalidades y negocios de la Habana
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