
La “Universal Music & Commercial Co.” fué fundada con un capital modestísimo, solo de $20.000, en la calle de Neptuno, número 64, por los señores Carlos Echemendía y Saturnino Huguet para dedicarse a la venta de pianos, pianolas, fonógrafos, grafonolas, discos, rollos de autopiano y todos los artículos que abarcaba este giro.
Universal Music Co. desde el Fígaro en 1913
La Universal Music Co. de Echemendía y Huguet era la poesía del sonido en la Habana. El mundo está lleno de ruidos, todos más o menos desagradables, y es necesario proporcionar a nuestros oídos, en primer lugar, y luego al espíritu, sonidos y sensaciones agradables que mitiguen, no ya el efecto desastroso de un ruido cualquiera, sino hasta ese mismo “mundanal ruido” de que tanto se ha hablado y al que no estamos siempre dispuestos a soportar.
Antes, para proporcionarnos estos deleites y esas emociones, forzoso nos era, no ya gastarnos muy buenas onzas de oro en adquirir un piano—el instrumento más apetecido y harmonioso,— sino pasarse la vida consagrada a él, siquiera fuese para “ejecutar” medianamente; hoy todo ha cambiado, por fortuna, y ni se necesita mucho dinero para conseguir un buen piano, ni hay que “matarse” para arrancar de él notas melodiosas, ejecutar arpegios brillantes ni producir acordes majestuosos y solemnes.
Todo ha cambiado, ya lo hemos dicho.
Los autopianos han alcanzado ya el máximum de la perfección. Ellos nos dejan oír las composiciones musicales más escogidas y de mayores dificultades para la ejecución; a ellos podemos comunicar nuestro sentir artístico; en ellos podemos “expresar”; en ellos dar la “fuerza y el tono” que la composición exija; y en ellos, en fin, podemos demostrar nuestro gusto y delicadeza de interpretación.

No puede, en verdad, pedirse más. Y esos autopianos, que de nuestras manos no necesitan, valiéndonos de una frase vulgar, diremos que hoy a “mano” los tenemos; tal es la facilidad con que los adquirimos, gracias a haber sido importados por personas inteligentes y hábiles, y tal la modicidad de su precio.
Aquel que condiciones tuviere y esfuerzos haya hecho también hoy puede contar con los soberbios pianos Amstrong, Angelus, Lindenberg y Howard, que son la última palabra en esta clase de instrumentos, y de lo más perfecto y grandioso que de las grandes fábricas saliera.

Y ya que de instrumentos musicales hablamos, no echemos en olvido a esos grafófonos admirables, de muelles fijos para discos, a los grafófonos Royal Victoria, Víctor, Favorito y Columbia, los cuales, para colmo de ventura, pueden obtenerse a plazos.
Mas injusto sería despertar en nuestros lectores el apetito, digámoslo así, y no indicarles siquiera el lugar donde pueden hacerse de esas maravillas.
Vamos, pues, a complacerles y a sacarles de dudas; pero, antes, llamémosles la atención acerca de un instrumento portentoso, la última novedad fonográfica y que, esa casa que vamos a mencionar es la que exclusivamente los posee en la República: el Klingsórfono. Nosotros le hemos visto y oído, y encantados de él hemos quedado.
La casa que atesora todos esos instrumentos de los cuales hemos hablado, es la de los Sres. Echemendía y Huguet, la cual, con muy buen acuerdo, ha puesto a la venta no sólo sus marcas exclusivas sino también las que en otros establecimientos existen a fin de que no se piense que las grandes rebajas de precios que ofrecen sean debidas a la calidad inferior de los instrumentos, pues dicha rebaja la hacen —y nada menos que de $100 a $200 en todos los instrumentos— cualquiera que sea la marca.
Entrar en la casa de los Sres. Echemendía y Huguet, o sea en el “Universal Music Co.” Neptuno 64, y quedar maravillado es una misma cosa.
En 1914, ocasión de un certamen nacional de belleza, la Universal Music Co. de Echemendía y Huguet ofreció como premio a la Reina de la Habana un lujosísimo Klingfonografo Royal Victoria, máquina parlante ideal, ideal con caja armónica de abeto de altura y cordaje cruzado similar al de los pianos con gabinete de caoba. A la reina provincial que obtuviera más votos correspondía un Phono-Triton.
La Universal Music & Commercial Co. desde 1917
En enero de 1917 la “Universal Music & Commercial Co.” se constituyó en sociedad anónima, dándosele así mayor importancia al negocio, cuyos progresos eran ya relativamente muy grandes.
Quedó entonces acordado un nuevo plan de operaciones mercantiles y una considerable innovación y mejora en la fabricación de rollos para pianolas, siendo decuplicado el capital social al aumentársele a 200.000 pesos y realizándose el traslado del establecimiento al lugar que ocupó en la calle de San Rafael, número 1, esquina a Consulado, donde antiguamente se hallaba el restaurante “El Louvre”.

Administrada esta casa por el propio señor Huguet, rápidamente adquirió y generalizó un envidiable renombre por toda la República, traducido en el considerable número de pedidos que llegaban del interior, para satisfacción de la nueva Directiva, integrada en la forma siguiente:
Presidente: señor León Bartolomé y Arenillas, Vice Presidente: señor Juan Guau, Secretario: señor José Durán, Tesorero: señor Julián Astra y Humara, Administrador: señor Saturnino Huguet, Vocal: señor Carlos Echemendía.

Del estado próspero que hacia 1918 alcanzó la “Universal Music & Commercial Co.” da clara idea la cifra de $120,000 a que se elevaba el monto de las importaciones que realizaba desde los Estados Unidos y Europa, para realizar un total de ventas al año que excedía de $300.000.
La instalación mencionada de San Rafael y Consulado ocupaba un área de 1.200 metros cuadrados y la formaban y completaban un hermoso salón exposición, taller de mecánica, de reparaciones y el de envases.

Mantenía en sus oficinas esta casa 16 empleados, contando los que había destinados al Almacén y Depósitos de Aguila, número 88.
La “Universal Music & Commercial Co.” ostentaba entre nosotros y con carácter de Agentes exclusivos para toda la República las siguientes representaciones de pianos:
Knabe, Armstrong, Haines, Karn, Marsall &Vendell y Universal además de los Fonógrafos Víctor.
La continua producción de sus famosos talleres permitía a la “Universal Music & Commercial Co.” disponer constantemente de un completísimo surtido en rollos para autopiano, tanto de los que importaba como de los fabricados en el país.
La importancia comercial de esta floreciente entidad se apreciaba conociendo cuántas y cuáles eran sus Agencias en el interior de la República, como aparecen en la siguiente relación, ordenadas por su importancia relativa para la “Universal Music & Commercial Co.”:
| Agencias Universal Music | Emplazamiento |
|---|---|
| Ramón Romero, S. en C., | Cienfuegos |
| Boudet & Grimany | Santiago de Cuba |
| Mariano Gómez Hermano | Camagüey |
| Rojas y Co. | Santa Clara |
| Emmanuel Alen | Niquero (Oriente) |
| Fabio Soler | Yaguajay |
| Juan B. García | Perico |
Todas las agencias que comprende la relación anterior poseían con la representación de la “Universal Music & Commercial Co.” un depósito de los artículos que vendía la casa matriz para poder servir en el acto cualquier pedido regional. Se planeaba por aquellos tiempos aumentar la cantidad de estas agencias por todo el territorio nacional.
Bibliografía y notas
- “La poesía del Sonido. Universal Music Co.”. Revista El Fígaro. Año XXIX, núm. 31, 3 de agosto 1913, p. 383
- Revista Cuba y América. Año XVIII, Vol. 3, núm. 1, Octubre 1914.
- “Universal Music & Commercial Co., S. A.”. Diario de la Marina. Año LXXXVI, 1918.
- Personalidades y negocios de la Habana
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