• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Saltar al pie de página
  • PORTADA
  • CONTACTO

Cuba Memorias

Historia de una Isla

  • Pinar del Río
    • Mariel
    • Pinar del Río
  • Habana
    • Aguacate
    • Batabanó
    • Bauta (Hoyo Colorado)
    • Caimito
    • Guanabacoa
    • Güines
    • Jaruco
    • Madruga
    • Nueva Paz
    • San Nicolás
    • Santa Cruz del Norte
  • Matanzas
    • Alacranes – Alfonso XII
    • Agramonte – Cuevitas
    • Arcos de Canasí
    • Bolondrón
    • Cárdenas
    • Carlos Rojas – Cimarrones
    • Coliseo
    • Colón – Nueva Bermeja
    • Jagüey Grande
    • Jovellanos – Bemba
    • Juan Gualberto Gómez – Sabanilla
    • Limonar – Guamacaro
    • Los Arabos – Macagua
    • Manguito – Palmillas
    • Martí – Hato Nuevo
    • Máximo Gómez – Recreo
    • Pedro Betancourt
    • Perico – Cervantes
    • San José de los Ramos – Cunagua
    • San Miguel de los Baños
    • Santa Ana de Cidra
    • Unión de Reyes
    • Varadero
  • Las Villas
    • Caibarién
    • Cienfuegos
    • Cruces
    • Ranchuelo
    • Remedios
    • Sagua la Grande
    • Sancti Spíritus
    • Santa Clara – Villa Clara
    • Trinidad
  • Camagüey
    • Nuevitas
  • Oriente
    • Baracoa
    • Campechuela
    • Holguín
    • Manzanillo

El vapor correo Cristóbal Colón y la bandera cubana en 1923

09/06/2026 Por Almar Deja un comentario

Vapor correo Cristóbal Colón de la Compañía Trasatlántica Española
El nuevo vapor correo Cristóbal Colón, de la Compañía Trasatlántica Española.

El 31 de octubre de 1923, cerca de las cinco de la tarde, una multitud se reunió junto al Malecón habanero para presenciar la entrada en la bahía del vapor correo Cristóbal Colón, nuevo orgullo de la Compañía Trasatlántica Española. Aquel “palacio flotante”, como lo llamó la prensa de la época, no solo representaba los adelantos de la navegación moderna, sino también el vínculo marítimo, comercial y simbólico que todavía unía a Cuba con España en los años de la República.

Al día siguiente, a bordo del buque, se celebró una solemne ceremonia organizada por los Caballeros de Colón, durante la cual fue bendecida y entregada una bandera cubana al capitán Eduardo Fano. La escena reunió autoridades, diplomáticos, miembros de la sociedad habanera, música, discursos y un fuerte sentido de evocación histórica: frente al moderno trasatlántico, el recuerdo de las carabelas de 1492 parecía volver sobre las aguas de la bahía.

Solemne fiesta a bordo del Cristóbal Colón. Erase el 31 de Octubre. Se aproximaban las cinco de la tarde, hora señalada para la entrada del hermoso barco “Cristóbal Colón”, legítimo orgullo de la Compañía Trasatlántica Española.

Una multitud se agrupaba en los muros del Malecón: con escrutadora mirada interrogaba al horizonte, como si quisiera atravesar el espacio e ir al encuentro del buque. El mar, cual inmenso campo de azul turquí, se preparaba al recibo del nuevo huésped. La naturaleza estaba de fiesta: alegría en el cielo, reflejos de oro a occidente.

La muchedumbre argumenta bulliciosa… Á poco, se dibujan allá en el lejano confín ligeras nubecillas de humo; empieza a vislumbrarse el gran navío, adelanta con majestad, como orgulloso de sí mismo; se acerca, le rodean pequeñas embarcaciones que le saludan; se oyen los estridentes pitazos de sus sirenas;

Avanza la nao cortando las tranquilas aguas del canal, que murmuran un no sé qué misterioso; se perciben las cadenciosas notas del Himno nacional, cordial saludo al entrar en aguas cubanas; prosigue su marcha triunfal…; transcurren breves momentos… cae el ancla y queda fondeado en bahía el gran palacio flotante.

Desde días anteriores se preparaba la Orden insigne de los Caballeros de Colón, para celebrar una fiesta a bordo. Hermosa y plausible idea la del Consejo de San Agustín No. 1390, de donar la enseña gloriosa de la Patria al trasatlántico que ostenta el nombre del descubridor de América.

Se acordó celebrar el acto el día 1o. de noviembre de 1923 de 4 a 6 de la tarde; y a la hora citada era numerosa la concurrencia, que fué recibida en el portalón del barco por el Capitán y la oficialidad, que prodigaron las mayores atenciones y cumplidos a los invitados.

Obispo de La Habana después de la bendición en el vapor Cristóbal Colón.
El Ilmo. Sr. Obispo de la Habana, después del acto de la bendición del nuevo correo español “Cristóbal Colón”. En el grupo aparecen también el señor Mariátegui y su esposa, y los señores Fidel Lambarri, Apoderado de la Compañía Trasatlántica, el capitán del buque señor Fano, y el doctor Jorge Le-Roy.

Serían poco después de las cuatro, cuando hizo su entrada el Iltmo. Sr. Obispo; momentos más tarde se procedía a la bendición, oficiando en ella el señor Obispo y actuando de madrina de la hermosa bandera, la distinguida señora Angela Fabra de Mariátegui.

Esta ceremonia a bordo del “Cristóbal Colón” evocaba en mi ánimo emociones hondas, los días del lejano ayer se agolpaban a la memoria y ante nuestros ojos desfilan la Pinta, la Niña y la Santa María, débiles navecillas, a las que sólo la fe y tenacidad de un genio condujo por mares desconocidos; empresa atrevida que culminó en el hecho más grande que registra la Historia y que dió a España la posesión de un Nuevo Mundo.

Han transcurrido ya cuatro siglos y aquellas tierras vírgenes son hoy asiento de una población que compite con las de la vieja Europa.

Mi mente colocaba al lado del magnífico vapor, dotado de los más modernos adelantos de la arquitectura naval, a aquellas pobres carabelas, y comparaba aquel viaje de cerca de tres meses en el que la tripulación empezaba a sublevarse y trataba de loco al Gran Almirante, con la rápida travesía del “Cristóbal Colón”, que en diez días realizó su viaje, contribuyendo así a estrechar los lazos de unión entre la España gloriosa y las repúblicas hispano americanas, para que al conocernos más íntimamente laboremos por el engrandecimiento de la raza.

Grupo de invitados al vapor Cristóbal Colón en su primer viaje a La Habana
Grupo de invitados al vapor Cristóbal Colón, identificado por la prensa de la época como su primer viaje a La Habana, 1923. En la imagen aparecen el Ministro de España, el representante de la Trasatlántica Fidel Lambarri, el capitán Eduardo Fano, el administrador de la Aduana doctor José Ma. Zayas y otras personalidades.

La preciosa bandera colocada en rico estuche, fué entregada al Capitán de la nave, señor Eduardo Fano, por el Gran Caballero del Consejo de San Agustín No. 1390, Dr. Jorge Le-Roy, que en sentidas frases expresó lo que significaba aquel acto, exponiendo en uno de sus hermosos párrafos, que el amor había sido el móvil que les hiciera ofrendar la enseña de la patria, la bandera que ondea en lo alto de nuestras fortalezas…

La que iluminó a nuestros mártires, la que nos guía con los resplandores de su solitaria estrella y que ofrecemos con nuestro amor para que sea enarbolada en el mástil de nuestro barco y llevada a la nación progenitora, le diga que Cuba la saluda con todo el cariño y consideración que guardan los hijos a sus padres una vez que forman su nuevo hogar. Estruendosos aplausos premiaron la labor del doctor Le-Roy.

Toca a su vez al Capitán dar las gracias por el obsequio hecho al buque y esto lo hace en nombre de la Compañía Trasatlántica y en el suyo propio. Les expresa a los Caballeros de Colón que el barco guardará siempre con orgullo la bandera que le ofrecen, símbolo de la independencia de un pueblo, bandera que alentó a los grandes de la Patria y cobijó a tantos héroes y en la que el ve también representadas las virtudes y la fe de la mujer cubana.

Se complace en trasmitir un saludo del Excmo. Sr. Marqués de Comillas; pide a Dios en aquellos solemnes momentos, días de gloria para su Patria y para las repúblicas de la América Española, y termina con vivas a España y Cuba. Nutridos aplausos se dejaron oír al terminar su discurso el señor Fano.

Pasan entonces al puente de mando, el Capitán, autoridades, representantes de la Compañía y oficialidad; el primer oficial, señor Gabriel Rosselló, ató la driza a la bandera que fué izada por el señor Fano a los acordes del Himno Nacional; ya en lo alto «del mástil la enseña cubana, se dejó oír la Marcha Real, que fué aclamada y aplaudida, como antes lo había sido el himno de la Patria.

Veía yo nuestra bandera alta, muy alta, que ondeaba gallarda y majestuosa y recordaba las estrofas del poeta:

Miradla, qué preciosa, qué hermosos los colores
De mi bandera amada, de mi bandera bella.
¡Conjunto de mis dichas, crisol de mis amores!
¡Cómo la luz fulgura la solitaria estrella!
Que el Dios de las conciencias; el Dios de las victorias,
En paz te deje siempre, bandera hospitalaria,
Para poder cantarte con más fervor tus glorias,
Mirándote creyente, cristiana, humanitaria...!

Después de este acto se obsequió a la concurrencia con un espléndido buffet, brindándose por las dos Naciones por la Compañía, Capitán y tripulación del “Cristóbal Colón”. El magnífico sexteto del barco y la banda de la Marina Nacional amenizaron la fiesta dejándonos oír selectas composiciones musicales.

La oficialidad y dotación del buque se excedieron en atenciones con los invitados, que mostraban su complacencia por la fineza y galantería de los marinos, lo que dejó a todos agradablemente impresionados. Y no queremos omitir un sentimiento de admiración hacia el valiente oficial señor Luis Cebreiro, quien en el naufragio del vapor “Santa Isabel”, realizó un acto de verdadera heroicidad, lanzándose al agua, tomando un bote lleno de náufragos con uno de sus brazos y nadando con el otro hasta llegar a tierra, salvando así gran número de seres que ciertamente hubiesen perecido.

El 2o. oficial señor Luis de Madrazo, tuvo la amabilidad de ser nuestro cicerone, y en su compañía recorrimos los muy distintos departamentos del barco.

Las palabras más encomiásticas han sido dedicadas a este palacio flotante, donde el gusto más refinado y el más exigente confort se ven satisfechos.

Salón-Café del vapor correo Cristóbal Colón de la Compañía Trasatlántica Española.
Salón-Café del correo español Cristóbal Colón, 1923.

En cada uno de los salones que se visita, se encuentra un nuevo detalle que admirar: el salón de música, biblioteca, galería, salón de fumar, todo, todo responde a un gusto exquisito, al arte llevado a su máxima expresión.

Los camarotes de lujo, están ornamentados estilo Luis XVI; los de primera, tienen todas las comodidades deseables, y en relación a su clase están decorados los de segunda y tercera preferente, todos con magnífico servicio de agua fría y caliente, baños, duchas, etc.

El comedor está a la antigua española. En el mamparo de popa figuran dos valiosos tapices, y el de proa cuenta tres de igual valor.

El hall, lujosísimo: es una representación del patio de la casa de Pilatos de Sevilla, (Casa que fué construída en el siglo XVI a semejanza de la que habitó Pilatos en Jerusalén). Es de estilo árabe y su ornamentación primorosa. El techo está artesonado y lleva admirablemente pintados los escudos de las provincias de España.

Una hermosa chimenea de piedra está colocada hacia proa y por una artística combinación se ve encendida, haciéndome esto recordar aquellos versos de Núñez de Arce:

Arde el tronco de una encina
En la enorme chimenea:
El tuero chisporrotea
Y el vasto hogar ilumina.

Tendrá también en el hall su sitio de honor la estatua de aquel hombre insigne, del atrevido marino que se llamó Cristóbal Colón, y esto será un recuerdo constante al descubridor de América, al Gran Almirante que ha hecho inolvidable la fecha del 12 de Octubre de 1492.

Anochecía ya, cuando abandonamos el barco, haciendo votos por la ventura del nuevo buque y llevando un grato recuerdo de las muy agradables horas pasadas a bordo del Cristóbal Colón.

Conchita Bandujo Troncoso.

La Habana, Octubre1, 1923.

Solemne entrega de una bandera cubana durante la fiesta en el Cristóbal Colón.

Un acto de gran magnificencia fué el efectuado ayer (1 de noviembre de 1923) a bordo del nuevo trasatlántico español «Cristóbal Colón», con motivo de la entrega de la bandera cubana, que los “Caballeros de Colón”, Consejo de San Agustín Número 1390, han donado al hermoso buque español.

El buque fué preparado lujosamente para la ceremonia, engalanando sus mástiles con las banderas del Código. El Capitán Don Eduardo Fano, con su plana mayor y oficiales, vestía de gran gala, recibiendo en el portalón a Ios señores visitantes, distinguidos caballeros, de la sociedad habanera que pertenecen a la mencionada Orden.

Con sus filipinas, los camareros formaban un verdadero ejército que solícitos atendían a la menor indicación de los visitantes. A las cuatro en punto de la tarde se procedió a organizar el acto que pasamos a relatar.

La Ceremonia

En el gran salón de recepciones del “Cristóbal Colón”, tuvo efecto la solemne ceremonia de la bendición de la bandera. En la cubierta superior, lado estribor, se colocó la Banda de la Marina Nacional y en el salón de música el magnífico sexteto de cuerda del barco.

Sostenida la bandera por la señora Angela Fabre de Mariátegui, esposa de S. E . el señor Ministro de España, que fué la madrina, se procedió por el Ilmo, y Rev. Mons. Pedro González Estrada, Obispo de la Habana, asistido del Capellán de a bordo P. Juan Blázquez a la bendición de la enseña de Cuba, donada por los “Caballeros de Colón” al vapor “Cristóbal Colón”.

Capitán Eduardo Fano con la bandera cubana entregada al vapor Cristóbal Colón
El capitán Eduardo Fano sostiene la bandera cubana regalada por los Caballeros de Colón durante la solemnidad celebrada a bordo del Cristóbal Colón, 1923.

Estaban allí presentes el señor Ministro de España, señor Fidel Lambarri, en representación de la Compañía Trasatlántica en la Habana, el Capitán Inspector don José Pérez Carreño en representación del Marques de Comillas el señor Marcial Rosell, compañero de redacción en representación del Excelentísimo señor Conde del Rivero y del doctor José I. Rivero ambos “Caballeros de Colón” y todas las dignidades de los “Caballeros de Colón” así como los invitados.

Acto seguido el señor doctor Jorge Leroy, Gran Caballero de Colón, leyó el siguiente discurso:

Señor Capitán del “Cristóbal Colón”. Ilimo. señor Obispo de la Habana. Exmo. señor Ministro de España.

Señoras y señores: El Consejo de San Agustín, que lleva el número 1390 en l a Orden de los “Caballeros de Colón”, tiene la alta honra y la gran satisfacción de ofrecer a nuestro barco su más gloriosa presea.

Y ofrece esa enseña de la patria al “Cristóbal Colón”, porque la poderosa Compañía Trasatlántica Española al bautizar a uno de sus palacios marinos con el nombre del gran Almirante, que nomina a su vez a nuestra Orden, ha hecho un acto laudable y justiciero.

Laudable, por que habiendo surcado ahora con esta magnífica construcción naval el mar tenebroso que hace más de cuatro centurias atravesara por la vez primera el intrépido navegante en débil carabela, pone de manifiesto la hidalguía de la Nación que lo protegiera en su atrevida y arriesgada empresa.

Justiciero, porque hace pasear sobre las olas el nombre del insigne descubridor de “la más fermosa tierra que ojos humanos vieron”, y que por secretos designios de la Providencia es conocida por el nombre del florentino Américo Vespucio, lanzando a los vientos de la publicidad en la Villa de Saint Die (Lorena) en 1507 por Martín Weldsemullel; llamando América a lo que Colón siempre llamó Indias Occidentales y que en las cartas geográficas de aquella remota fecha, es designada Terra Sanctace Cruxis, Civis-sive, Mundus Novus…

Bibliografía y notas

  • Bandujo Troncoso, Conchita. “Solemne fiesta a bordo del Cristóbal Colón”. Revista El Fígaro. Año XL, núm. 21, 28 de octubre de 1923.
  • “Solemne entrega de una bandera cubana durante la fiesta en el Cristóbal Colón”. Diario de la Marina. Año XCI, núm. 306, 2 de noviembre de 1923.
  • La Compañía Trasatlántica Española en Libro de Oro Hispano-Americano. Sociedad Editorial Hispano Americana, 1917. pp. 242-249
  • Personalidades y Negocios de la Habana.
  1. Si la ceremonia se realizó el 1 de noviembre de 1923 es imposible que la fecha al final de este artículo muestre el mes anterior, es decir octubre, a un suceso del mes siguiente. No se puede contar lo sucedido antes de que sucede. Igualmente se fecha el número de la revista en octubre 28. ↩︎

Publicado en: Transportes Etiquetado como: Habana: Instituciones y Negocios, Habana: Personalidades, Vapor Cristóbal Colón

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Buscar en el sitio:

Categorías

Donar

Recrear la historia y los hombres no es tarea fácil... si le gustó mi trabajo puede hacer una donación, grande o pequeña servirá para crear contenido! Gracias!

Censos de la Isla de Cuba desde la Colonia hasta el siglo XXI

Inspectores del Censo de Cuba en 1899. Agustín H. Agüero, Manuel Rasco, Sabás Meneses, Claudio Dumas, Juan Bautista Jiménez y Pedro Pequeño.

División política y administrativa de la Isla de Cuba

Mapa de la Isla de Cuba y tierras circunvecinas según las divisiones de los naturales. José María de la Torre y de la Torre, Habana 1841. B.N.F

Presidentes de la Isla de Cuba

Vista del Palacio de Gobierno de los Capitanes Generales y de los Presidentes de Cuba en la Habana.

Comentarios recientes

  • Liborio en Carlos Mendieta Montefur presidente provisional de Cuba
  • Liborio en Carlos Mendieta Montefur presidente provisional de Cuba
  • Almar en Apuntes Históricos de Bauta (Hoyo Colorado)

Footer

Recursos

Política de Privacidad.

Enlaces

Negocios Habana Negocios Las Villas Negocios Matanzas Negocios Oriente

Interesantes

Historias y Leyendas Escritores y Poetas

Seguir

Facebook Youtube

Copyright © 2026 · Cubamemorias.com