
El día 17 de febrero de 1895 concurrió el General Pedro Betancourt y Dávalos a la reunión celebrada en la Habana por los componentes de la Junta Revolucionaria de Occidente, para acordar o señalar la fecha iniciadora de la Guerra por la Independencia.
Y a esta reunión concurrió ostentando el carácter de Presidente del Comite Revolucionario de Matanzas.
En esa reunión, se le confió la delicada misión de marchar a la Provincia de Santa Clara, a entrevistarse con el general Francisco Carrillo, a quien impuso del acuerdo tomado y a quien exigió contestación categórica sobre la actitud que asumiría el día 24 de febrero, fecha acordada para reanudar la guerra separatista.
El general Carrillo contestó: “que tenía instrucciones de Máximo Gómez de no sublevarse hasta que él no estuviera en Cuba”.
No es del caso explicar la serie de causas y concausas que obligaron a fracasar ruidosamente la tentativa para el alzamiento en su período inicial en el Occidente de la provincia matancera. que trajo consigo la prisión del doctor Pedro Betancourt, la presentación del señor Juan Gualberto Gómez, y el fusilamiento, meses después, del valeroso joven Antonio López Coloma, prisionero de guerra.
Detenido el doctor Betancourt al desembarcar en la estación del ferrocarril de Matanzas, fué conducido a la Habana y fué embarcado para España, dándosele por cárcel la de Madrid.
En esta ciudad y eficazmente ayudado por el Mayor General Calixto García Iñiguez, logró evadir su prisión ganando el territorio francés, dirigiéndose a París y presentándose al doctor Betances, amigo íntimo del general García, quien prestó al doctor Betancourt sus consejos y auxilios hasta que embarcó para el puerto de Nueva York, poniéndose a las órdenes del Delegado Revolucionario Cubano, don Tomás Estrada Palma.
Alistado y en espera de embarcarse se incorporó al Mayor General Calixto García, que embarcaba en el vapor “Bermuda”, logrando desembarcar en la bahía de Mayarí, Termino de Baracoa, la noche del 24 de marzo de 1896.
El Gobierno Revolucionario, le reconoció el grado militar de General de Brigada poniéndolo a la disposición del Jefe del Ejército Libertador, Mayor General Máximo Gómez Báez. El dia 25 de mayo de 1896 fué destinado a prestar servicios a la Provincia de Matanzas, a las órdenes del General de División José Lacret Morlot, jefe del territorio matancero, confiándosele la organización de la Brigada Oeste, del Quinto Cuerpo.
El día 14 de octubre de 1896 llevando a sus órdenes a los coroneles Pedro Acevedo Villamil, comandante Rafael Águila, el Inglesito y a Bienvenido Sánchez, al frente y con unidades ascendentes a seiscientos hombres, presentó acción de guerra en la finca “Magdalena”, experimentando las fuerzas cubanas un muerto y siete heridos.
El día 16 entraron a sangre y fuego en el pueblo de Cabezas.
El cinco de noviembre, en el ingenio Magdalena, se verificó una reñida acción contra fuerzas mandadas por el capitán Rabadán. Durante esta acción resultó gravemente herido el general Pedro Betancourt. Las tropas cubanas experimentaron veinte bajas entre muertos y heridos.
El día 3 de diciembre, el general Pedro Betancourt, llevando a sus órdenes a los coroneles Raúl Arango y Eliseo Figueroa, Fernando Diago y Comandante Aurelio Díaz, con setecientos hombres en conjunto, se encontraron en las lomas del Purgatorio, con el coronel del Ejército español Aldea, al frente de mil hombres, conjunto armado de diversos cuerpos.
Empeñada la acción duró […] horas.
El general Betancourt cargó con la caballería al enemigo, que se replegó oportunamente, dejando sobre el campo de batalla veinticuatro muertos, cincuenta heridos y cuarenta y nueve caballos.
En esta carga al machete los cubanos experimentaron ocho muertos y diecinueve heridos, entre ellos la de dos jefes valerosos: coronel Fernando Diago y el comandante Aurelio Díaz, muertos.
Separado del mando de la provincia de Matanzas el general Rosas fué nombrado para sustituirlo el general Betancourt, que fué ascendido a general de División. Más de dos mil hombres constituian las cuatro brigadas a su mando.
El día 28 de octubre de 1897 sostuvo encarnizada acción contra las fuerzas enemigas al mando del general Moleria.
En el año 1898, el general Betancourt vuelve a batirse al frente de las fuerzas que constituían su columna el día 6 de febrero contra las enemigas al mando del comandante Cruz Franco, sobre las lomas del Purgatorio, donde el 18 de febrero el general Betancourt opuso nuevamente a sus unidades contra el temerario general Molina.
Posteriormente, las tropas del general Betancourt atacaron el ingenio “San Ignacio”; sostuvieron combate al ser sorprendidas en su campamento del “Mogote” ataque que se repitió el 4 de mayo, contra unidades al mando del general Molina; durante el mes de julio operando con la brigada de Colón sostuvo el general Betancourt con el enemigo dos choques de armas, los últimos por la jornada de la independencia de Cuba.
EN LA PAZ
La Asamblea Magna convocada por el Gobierno Revolucionario bajo la presidencia del general Bartolomé Masó, otorgó el grado de Mayor General al que lo era de división doctor Pedro Betancourt, logrando así ostentar el más alto grado militar en la escala del Ejército. En dicha Asamblea figuró el ilustre militar como diputado electo por Matanzas.
Más tarde el pueblo matancero lo elevó al puesto de gobernador civil de la provincia, cargo en el que fué reelecto.
Organizados los consejos territoriales de veteranos de la independencia de Cuba, ocupó puesto de honor en el de Matanzas, siendo elevado a la presidencia, del Consejo Nacional, cargo en el que fué reelecto.
LA FAMILIA DEL GENERAL BETANCOURT
Al terminar la guerra de Independencia, casó el general Betancourt con la señora Haydee Lamar, como él matancera, de cuyo matrimonio nacieron siete hijos, todos supervivientes; no teniendo más bienes de fortuna que la casa de Primera y C, y algunas tierras de escaso valor, propiedad de su esposa, en Matanzas.
LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL GENERAL BETANCOURT
Alejado, por temperamento, de las contiendas políticas, el general Betancourt aceptó la cartera de Agricultura en el gabinete del Presidente Zayas.
Presidente del Consejo Nacional de Veteranos de la Independencia durante varios años, dedicó todas sus actividades a la defensa de sus compañeros; hasta 1929 en que cesó en dicho cargo. En 1924 fué designado Enviado Extraordinario de Cuba a los actos conmemorativos de la batalla de Ayacucho, siendo muy agasajado en el Perú, cuyo gobierno le concedió la Gran Cruz de la Orden del Sol, condecoración que sólo se entrega a los Jefes de Estado.
LA ENFERMEDAD
Desde hacía algún tiempo, el general Betancourt venía sufriendo de pertinaz dolencia que luchaba tanto con su admirable fortaleza física como con el vigor de su espíritu que parecía templado en acero vivo. El bravo soldado, recluido en su hogar, al amor de los suyos, tenía sucesivas alternativas.
En las últimas semanas, el mal parecía vencer en la contienda entablada; no obstante los esfuerzos que la ciencia y los cuidados filiales redoblaban por evitarlo. El jueves 18, el general Betancourt experimentó ligera mejoría. Pero en la mañana del 19 ya su naturaleza se rendía, hasta que ya entrada la noche exhaló el último suspiro.
LA NOTICIA DE SU MUERTE
En la noche del 19 de mayo de 1933, a las 8 y 45, en su residencia. de la calle Primera y C, en el Vedado, dejó de existir el Mayor General Pedro Betancourt y Dávalos, una de las más altas y prestigiosas figuras de la Revolución del 95, y uno de los hombres más austeros y ejemplares de Cuba republicana. Murió a los 74 años de edad.
La infausta nueva corrió por la ciudad y a la casa mortuoria acudieron sus compañeros de armas, sus amigos. Entre los primeros en llegar anotamos al general Francisco de Paula Valiente, presidente en aquel momento del Consejo Nacional de Veteranos; al doctor Cubas, director de “El Mundo”; el doctor José Manuel Carbonell, Presidente de la Academia Nacional de Artes y Letras; el doctor Miguel Ángel Carbonell; el ex presidente de la Asociación de Reporters señor Gustavo Rey y otros.
UNA TRISTE COINCIDENCIA
El 20 de Mayo de 1933, aniversario del advenimiento de la República, se cumplían 31 años en que tomara posesión el general Betancourt del cargo de gobernador de Matanzas, para el que fuera electo.
EL SEPELIO

El sepelio del ilustre mambí se efectuó en la tarde del 20 de mayo de 1933, a las cuatro y media, partiendo la fúnebre comitiva desde la casa mortuoria, lugar en que se encontraba expuesto el cadáver, hacia el Cementerio de Colón, en que se le dió sepultura.
LOS FAMILIARES DECLINAN LOS HONORES MILITARES
Según se nos informó por los familiares del general Betancourt, fue acuerdo de sus hijos, interpretando los deseos del prócer desaparecido, el declinar los honores militares que por su jerarquía le correspondían.
Bibliografía y notas
- “Dejó de existir anoche, a los 74 años de edad, el Mayor General del Ejército Libertador Dr. Pedro E. Betancourt.” Diario de la Marina. Año CI, núm. 139, 20 de mayo de 1933, p. 1
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