
Los mármoles del Capitolio de La Habana constituyeron una de las partes más complejas y suntuosas de la ornamentación del edificio. Una porción considerable de estos trabajos fue confiada a la firma italiana Fratelli Remuzzi, cuyos talleres prepararon numerosos elementos arquitectónicos y decorativos destinados a sus principales salones, escaleras y pasillos.
La fotografía que acompaña este artículo muestra uno de los cargamentos de mármoles enviados desde Italia con destino al Capitolio. En junio de 1929, la revista El Fígaro publicó una entrevista con Stefano Calcavecchia, gerente de la casa Calcavecchia y Cía. y representante de Fratelli Remuzzi en Cuba, quien ofreció cifras y detalles sobre la magnitud de los trabajos realizados.
Los mármoles del soberbio Capitolio, admirados ya por todo el pueblo de Cuba, que ha desfilado en teoría interminable por sus regios salones, han sido trabajados, en gran parte, por una de las casas que goza de más sólido prestigio en el mundo entero por la calidad de su labor, su gran solvencia y su bien ganado crédito. Nos referimos a la casa “Fratelli Remuzzi”, de Italia.
Para ofrecer a nuestros curiosos lectores una información bien documentada, nos hemos acercado a los representantes de “Fratelli Remuzzi” en Cuba, la casa “Calcavecchia y Cía.”, cuyo gerente es Stefano Calcavecchia, ingeniero culto e inteligente, muy estimado en nuestros principales círculos sociales por su exquisita caballerosidad y su proverbial gentileza.
—Solamente en Italia —comienza diciéndonos el señor Calcavecchia— se puede conseguir una obra en mármoles de tal importancia, por la gran variedad de ricas canteras y de talleres existentes, bien preparados para ejecutarla.

La casa “Fratelli Remuzzi”, que ha ejecutado estos trabajos, se encuentra en condiciones especiales de eficiencia y capacidad para llevarlos a cabo. El inmejorable resultado obtenido así lo demuestra. Muchos trabajos de decoración artística en mármoles y ónix han sido también ejecutados por la gran casa de Bérgamo, cuyos espléndidos resultados están atestiguados por documentos. El impulso que el Gobierno fascista de Mussolini ha dado a la industria y a los italianos está, pues, asegurado.
—¿Cuáles fueron los trabajos confiados por el doctor Céspedes a la gran casa que usted representa en Cuba?
—Los trabajos que nos fueron encomendados comprenden la parte más artística y decorativa en mármoles. Fueron ejecutados en sesenta calidades distintas y colocados en los diversos locales de la planta principal del Capitolio, a saber: Salón de los Pasos Perdidos, Cámara, Senado, Escalera de Honor y otras escaleras centrales, Salones de Conferencias, Salones Presidenciales, Biblioteca, Vestíbulo de la Biblioteca, pasillos, etcétera.
Comprenden, además, ocho mil metros cuadrados de pisos muy ricos; dos mil metros cuadrados de escaleras con sus revestimientos; mil metros cuadrados de distintos zócalos; trescientos metros cúbicos de trabajos arquitectónicos y artísticos, ejecutados con mármoles de ónix preciosos, y ciento seis pilastras macizas, de nueve metros de altura, que importan alrededor de cuatrocientos metros cúbicos de mármol verde…
El señor Calcavecchia, entusiasmado por la enorme labor realizada, hace derroche de elocuencia. Datos, cifras y detalles nos son ofrecidos por este dinámico hombre, pleno de inteligencia y acción. La importancia y la calidad del trabajo desarrollado en pocos meses merecen que se hagan constar ciertas cifras.
En dichos talleres de Bérgamo y de Acqui trabajaron, durante cinco meses, 350 obreros, con un mínimo de doce horas diarias, empleándose 250 HP de fuerza motriz.
Para ejecutar los trabajos de mayor importancia se empleó maquinaria modernísima, entre la cual se encuentra un “torno” multilamas con capacidad para trabajar treinta metros cúbicos en un bloque único, el más grande que existe en Italia y en el extranjero. Otros 250 obreros fueron empleados en talleres auxiliares para trabajos de menor importancia.
En las canteras de las que fueron extraídos los mármoles necesarios trabajaron, durante cuatro meses, 400 obreros llamados “extractores”, y se utilizaron unos veinte hilos helicoidales y otras maquinarias modernas. Fueron despachadas para el Capitolio alrededor de 2.000 toneladas de mármol, algunas en bruto y otras labradas, para lo cual necesitamos 6.000 toneladas de material bruto en bloques.
—¿Qué clase de mármol fue empleado en los distintos salones del Capitolio?
—Los mármoles empleados fueron los siguientes:
La base de la Estatua de la República comprende mármol de “ónix antiguo egipcio”, en bloques macizos. Este material es de formación estalactítica muy rara, especialmente por las dimensiones de los bloques que fueron escogidos para esta obra. Es el único bloque elaborado en ónix existente después del que se encuentra en la basílica de San Pedro, en Roma, y que forma el basamento de la estatua del papa Pío VII.1 Este basamento es de valor inestimable: su peso es de 300 quintales.
Verde antico italiano, de igual formación geológica que el verde antico griego; Verde Alpi; Verde Moderno; Verde Mare; Verde Verzino; Rosso Levanto; Rosso Onice Sanguíneo; Rosso Broccato de Verona; Breccia Rossa Oriental; Giallo Siena; Nembro Giallo; Giallo San Ambrogio; Giallo Fiamma; Breccia Dorata Imperial; Bottino; Tavernelle Bianco; Tavernelle Rosa; Nembro Verdello; Paonazzo; Breccia Gialla Ambrada; Nembro Mandoriato, etcétera.
Todos estos mármoles proceden de canteras exclusivamente italianas, explotadas desde hace muchísimos siglos. Son, por consiguiente, de óptima formación geológica, compactos, resistentes y de calidad segura y probada. Para estos pisos fueron escogidos los mejores, desechándose dos terceras partes durante la selección de los que debían emplearse en los trabajos del Capitolio.
El señor Calcavecchia nos ofrece muchos más detalles que nos es imposible dar a conocer por falta de espacio. Acaso en nuestra próxima edición completemos esta interesante información.
Felicitamos muy sinceramente al señor Calcavecchia por la hermosa labor realizada por “Fratelli Remuzzi”, merecedora de todos los elogios por cuanto ha aportado de belleza y arte a nuestro Capitolio, orgullo de Cuba.
Bibliografía
- En el original figura “papa Eduardo VII”, evidente errata por “papa Pío VII”. ↩︎
- “Los mármoles del Capitolio y la gran casa italiana Fratelli Remuzzi. Entrevista con los representantes en Cuba, Calcavecchia y Cía.” El Fígaro, año XLVI, núm. 1, junio de 1929.
- Personalidades y negocios de la Habana
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