
La lápida de José Jacinto Milanés, colocada en la fachada de la casa donde vivió y murió el poeta en Matanzas, remite a uno de los homenajes literarios más significativos de la ciudad. La iniciativa surgió en 1879, impulsada por Guillermo Schweyer y el Círculo de Escritores de Matanzas, como tributo público a la memoria del autor de El Conde Alarcos.
En honor de Milanés
I. La idea de Schweyer
En noviembre de 1879, contando escasamente un mes de fundado el Círculo de Escritores de Matanzas, el inteligente periodista D. Guillermo Schweyer, redactor entonces del Diario de Matanzas y luego director de El Pueblo, ideó conmemorar el 16.º aniversario de la muerte de Milanés, publicando un folletín poético en dicho Diario, en el que figurasen las firmas de varios escritores de Matanzas y de la Habana; pero luego, sin duda considerando pequeña la ofrenda, puso en el conocimiento de la Junta del Círculo de Escritores su idea, que fué celebrada unánimemente.
Pero sólo podían disponer de cuatro días para llevar á término cualquier demostración. Y en tal virtud se aceptó la moción del Vice-Director del Círculo, D. Ildefonso Estrada y Zenea, de costear una lápida conmemorativa para colocarse en la parte exterior de la casa donde vivió y murió el poeta. Sometido el proyecto á la aprobación del entonces gobernador civil de Matanzas, Excelentísimo Sr. D. Tomás de Reyna, obtuvo por completo su beneplácito, y desde aquel momento se dió principio á la organización de la fiesta.
Después de una misa de réquiem celebrada en la Iglesia Mayor, la concurrencia se dirigió á la casa en que se iba á colocar la lápida, á la cabeza los Sres. Gobernador, Cura Párroco, Alcalde Municipal, miembros de las Directivas de las sociedades Círculo de Escritores, Club de Matanzas, El Ateneo, y los Directores de los periódicos. Una vez allí colocóse el General Reyna delante de la lápida, cubierta por un velo, y con voz clara, aunque conmovido por lo grave de la ceremonia, pronunció un breve y correcto, al par que sentido discurso, lleno de pensamientos y de imágenes que revelan sus condiciones de poeta distinguido; y así que hubo terminado, descorriendo el velo dejó ver la lápida con la siguiente inscripción:

Luego hicieron uso de la palabra los señores Augusto E. Mádan, Federico Rosado é Ildefonso Estrada y Zenea; y después de pasar la comitiva á saludar á la familia del malogrado poeta, el General Reyna se retiró á palacio, iniciándose entonces, bajo su patrocinio, una suscrición popular, con el propósito de erigir un mausoleo á Milanés.
Algunos días después, el culto poeta matancero D. Nicanor A. González proponía, desde las páginas de su elegante revista quincenal El Pensamiento, que se recopilaran en un volumen todas las poesías publicadas con motivo de la ceremonia descrita más arriba, y que el producto líquido de la venta del mencionado libro fuese dedicado á la erección del monumento.
II. Álbum Milanés
En 1881 residíamos en Matanzas, cuando á la sazón se imprimía un interesante libro titulado Álbum-Milanés, debido á la feliz iniciativa y generoso patriotismo de los ilustrados escritores D. Sebastián Alfredo de Morales, Guillermo Schweyer y Francisco Valdés Rodríguez. En este libro figuran poesías y artículos de la mayor parte de los literatos de la Habana y Matanzas, y el fin que se propusieron no fué otro que el ayudar con el producto de la venta de ejemplares, á la idea emitida por Schweyer en el Círculo de Escritores y en una junta celebrada bajo la presidencia del general Reyna, de levantar un monumento para perpetuar la memoria del autor de El Conde Alarcos.
El Álbum-Milanés vió la luz pública al mismo tiempo que se inauguraba la Exposición, en cuyo vestíbulo se colocó una plataforma en que una comisión de señoras y señoritas matanceras se dedicaba diariamente á vender ejemplares del citado libro. Dicha comisión la formaron las distinguidas damas que con el mayor placer citamos aquí:
Presidenta: Ana Hernández de la Cruz; Secretaria: Josefa Carbonell y Gálvez; Vocales: María Presas, Juana Febles; Auxiliares: Merced Silveira, María Luisa García y Silveira, María de las Mercedes García y Silveira, Ana Carbonell y Gálvez, María Andux, Fermina Aballi, Ana Aballi, Rosa Lamar, Hortensia Lamar, Ana Otero, Digna América del Sol, Victoria Rosado, Ángela Rosado, Adelaida Bruzón, Narcisa Bruzón, Aurora Ojeda, Amelia Ortiz, Josefa Torres, Rosario Lamadrid, Adelaida García, Irene Silveira, Julia Cuni, Ana Josefa Cuni, María Serafina Hernández, María Luisa Ferrer, María Silveira García, Úrsula Vallée, Dolores Correa, Rosa Junco, Ana E. Ximeno, Isabel Mahy y Ximeno.
Pero como el resultado de la venta del Álbum-Milanés dependía del éxito material del Certamen, y este fué poco halagüeño desgraciadamente, creemos que tanto los editores del libro como la mencionada Comisión, no obtuvieron toda la merecida recompensa de sus patrióticas intenciones.
El Álbum-Milanés, además de las poesías y artículos de nuestros más afamados escritores, contiene una poesía inédita de Plácido, titulada Súplica, escrita pocos días antes de ser preso, y una traducción hecha por Milanés, también inédita, del prólogo y primer acto del drama Cristina de Alejandro Dumas, padre, y esto lo hace de mayor mérito á los ojos de toda persona amante de las letras patrias.
Domingo FIGAROLA Y CANEDA.
Bibliografía
- Figarola y Caneda, Domingo. “En honor de Milanés”. Revista La Ilustración Cubana, año I, núm. 28, octubre de 1885.
- Fotografía: A. Martínez, 2019. Fachada y lápida de la casa donde vivió y murió José Jacinto Milanés, calle de Milanés, Matanzas, Cuba.
- Reproducción de la lápida colocada en 1879 en la fachada de la casa donde vivió y murió José Jacinto Milanés, en Matanzas. Publicada en La Ilustración Cubana, año I, núm. 28, octubre de 1885. Aunque en la reproducción digital la fecha puede prestarse a confusión, el texto de Domingo Figarola y Caneda sitúa la colocación de la lápida en noviembre de 1879, durante el homenaje organizado por el Círculo de Escritores de Matanzas con motivo del 16.º aniversario de la muerte de Milanés. (N. del E.)
- “Milanés y su Época por Eusebio Guiteras”. Revista Ilustrada Cuba y América, Febrero 1909, 33-40.
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