
Una de las casas comerciales que mayor prestigio había alcanzado con el paso de los años era la de los señores Sánchez Orovio, situada en la calle General Naya, número 14. Fundada en 1886, la firma fue consolidándose progresivamente hasta convertirse en uno de los establecimientos más reconocidos de Camajuaní.
Desde su fundación se dedicó al fomento del cultivo y la escogida del tabaco, actividad con la que contribuyó al desarrollo de este importante sector económico en la localidad.
La Casa Orovio era también conocida por sus víveres siempre frescos, sus licores y vinos selectos, así como por los variados artículos que ofrecía en sus departamentos de ferretería y locería. La calidad de sus productos le había ganado durante años el favor del público.
Su gerente en 1929, don Julián Sánchez Orovio, gozaba de un sólido prestigio comercial y era reconocido por el trato amable que dispensaba a la clientela. Continuaba la obra del socio principal, don José Sánchez Orovio, quien se había retirado en 1914, dejando a Julián al frente del negocio.

La Casa Orovio era considerada uno de los establecimientos prestigiosos de la región de Camajuaní y gozaba de especial estimación entre el público.
La Casa Orovio estuvo vinculada sucesivamente a José y Julián Sánchez Orovio, comerciantes españoles establecidos en Camajuaní. José, relacionado desde finales del siglo XIX con la Colonia Española de la localidad, dirigió el negocio hasta su retiro en 1914.
Julián Sánchez Orovio, inmigrante asturiano llegado a Camajuaní en 1913, adquirió o transformó el establecimiento y quedó posteriormente al frente de la negociación. Además de administrar la tienda, desarrolló actividades relacionadas con la ganadería, el cultivo del tabaco y las escogidas. Aunque ambos compartían los apellidos Sánchez Orovio y la dirección de la misma empresa, todavía no se ha podido establecer documentalmente cuál era su parentesco.
De interés
Deja una respuesta